Juan Carlos Díaz Lorenzo

El yate “Harmony V” se encuentra desde hoy en el puerto de Los Cristianos (sur de Tenerife), en el que será su base durante la temporada de invierno 2015/16. Realizará una serie de viajes de una semana de duración con escalas en Santa Cruz de La Palma, Valle Gran Rey, Santa Cruz de Tenerife, Playa Blanca, Corralejo y Las Palmas de Gran Canaria. En este puerto realizará la operativa de embarque y/o desembarque de pasajeros. El buque es propiedad de la compañía griega Variety Cruises, con sede en Atenas.

Abanderado en Grecia y clasificado por American Bureau of Shipping, se trata de un buque de 693 toneladas brutas, en un casco de 55 m de eslora, 8,20 m de manga y 3 m de calado. Dispone de 25 cabinas con capacidad para 49 pasajeros y alojamiento para 18 tripulantes. Está propulsado por dos motores Caterpillar, con una potencia de 1.440 caballos y mantiene una velocidad de 11 nudos. Construido en el astillero Dentas (Turquía), entró en servicio en junio de 2009. Anteriormente ha ostentado los nombres de “Diogenis V”, “Turquaz” y “Tura”.

Estampa marinera del yate griego “Harmony V”

Foto: Strike7 (shipspotting.com)

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Tenemos un “Plan B”

septiembre 17, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el puerto de Santa Cruz de Tenerife se encuentra un yate llamado “Plan B”. Muy llamativo, pintado de negro, tiene un helicóptero posado en la cubierta de vuelo. Según la prensa especializada, el buque es propiedad de una sociedad de Ted Waitt, cofundador en 1985  junto a Mike Hammond de la empresa Gateway Inc., dedicada al desarrollo y soporte de la industria informática. En 2007, Acer compró la mencionada Gateway Inc. en 700 millones de dólares. Waitt Foundation es una fundación muy activa, con un marcado carácter filantrópico.

El yate “Plan B” fue construido en 2012 en el astillero Abu Dhabi MAR, en Kiel (Alemania). Formaba parte de una serie de seis encargados antes de la crisis, de los que cuatro fueron cancelados. El casco es de acero naval y la superestructura de aluminio y está propulsado por dos motores MTU. El diseño exterior corresponde a la firma alemana Focus Yatch Design. No es cierto que haya pasado a manos de Brad Pitt y circula el rumor de que es posible que haya pasado a manos de Eurasian Natural Resources Corp., que figura asociada a Patokh Chodiev, el segundo hombre más rico de Bélgica.

El yate “Plan B” está atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife

Foto: Daniel Santos

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Por espacio de diez horas, desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, situó la elegancia de su estampa marinera en el puerto de Santa Cruz de Tenerife el velero “Star Flyer”, abanderado en Malta, que arribó procedente de Las Palmas de Gran Canaria dispuesto a cruzar el Atlántico camino de Bridgetown. Por su proa, 14 singladuras, a una velocidad media de 8/9 nudos, ideal para disfrutar de la mar océana como en los viejos tiempos. Amaneció a primera hora frente a Santa Cruz, pendiente de que embarcara el práctico y lo hizo sobre máquina, con el aparejo aferrado y la guirnalda de luces.

Está catalogado con categoría de cuatro estrellas y tiene capacidad para 170 pasajeros en un ambiente de lujo y como si de un yate se tratara. Construcción número 2.183 del astillero Van Langerbrugge (Bélgica), entró en servicio en mayo de 1991. Registra 2.298 toneladas brutas, 838 toneladas netas y 300 toneladas de peso muerto, en un casco de 111,15 metros de eslora total, 15,14 m de manga y 5,50 m de puntal.  Despliega 16 velas y dispone de un motor principal Caterpillar. El buque es propiedad de la sociedad Star Clippers, con sede en Suecia y tiene un gemelo llamado “Star Clipper”.

El buque “Star Flyer”, visto en toda su eslora por la banda de estribor

Foto: Esteban González (imaxfotocanarias.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

No podemos dejar de hacernos eco de una “cosa que flota” que se encuentra atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Se llama “Venus” y se trata de un yate único en su clase, construido en el astillero De Vries (Holanda) y encargado en su día por Steve Jobs, el legendario fundador de Apple. Hemos visto yates peculiares, pero como éste ninguno.

Arribó ayer procedente de Gibraltar con una tripulación de 15 personas y seguirá viaje a Palm Beach, donde lo disfrutará la viuda de Jobs y sus familiares y amigos. El barco ha estado intervenido en el puerto de Amsterdam por una demanda de su diseñador, por lo visto por el impago ya resuelto de una parte de los honorarios acordados.

El yate “Venus”, atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife

Se dice en la red que el diseño del buque, obra de Philippe Starck, obedece al deseo del propio Steve Jobs, dentro de las posibilidades que imponen las leyes de la construcción naval. No hay duda de que su estampa marinera, si es que la podemos llamar así, no tiene parangón. El casco y la superestructura son de aluminio naval y vidrio y ha costado algo más de cien millones de euros.

De 1.876 toneladas brutas y 78 m de eslora, está abanderado en Islas Caymán, país preferido para la inscripción marítima de este tipo de buques, donde la presión fiscal es muy baja. Siete iMac de 27 pulgadas permiten el control del buque en cada una de sus áreas vitales, así como la operativa de los grandes ventanales que dan una luminosidad extraordinaria a cada una de sus cabinas y salones.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

“Sea Cloud” en La Palma

noviembre 15, 2012

Juan Carlos Díaz Lorenzo

De nuevo en el puerto de Santa Cruz de La Palma la estampa marinera del yate “Sea Cloud”, que arribó a mediodía con el aparejo aferrado y sobre la máquina. Atracó babor al muelle y permanecerá hasta mañana, mostrando la gracia y la elegancia de sus líneas que son testimonio de otra época.

Este buque y su compañero de contraseña “Sea Cloud II” son asiduos visitantes de los puertos canarios en la temporada de invierno. Un tercer buque, llamado “Sea Cloud Hussar” y construido en la Factoría Naval de Marín, no ha podido ser entregado aunque en la práctica está casi terminado, debido a la quiebra del citado astillero.

Momento de la arribada del yate “Sea Cloud” al puerto de Santa Cruz de La Palma

Foto: José Javier Pérez Martín

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El yate “Sea Cloud”, sinónimo de lujo y estricta privacidad, estuvo ayer en el puerto de Los Cristianos, iniciando así una nueva etapa de presencia de este tipo de buques en la zona, aunque, a decir verdad, la novedad no es tal, toda vez que con anterioridad han fondeado otros buques de turismo de mayor porte en aguas de la bahía. A bordo 80 pasajeros y 70 tripulantes.

Arribó procedente de San Sebastián de La Gomera a las 13 h y a las 16 h se hizo de nuevo a la mar, pues ocupaba el atraque que habitualmente utiliza el ferry “Volcán de Taburiente”. Hubo folclore de la tierra y flores para recibir a los turistas. La presencia del llamativo buque atrajo la atención de viandantes y residentes, que se acercaron hasta el muelle para contemplarlo de cerca.

El yate “Sea Cloud”, atracado en el puerto de Los Cristianos

A bordo viajan personalidades cuya identidad, salvo en contadas ocasiones, no trasciende a la opinión pública, precisamente por el carácter de privacidad que ofrece la compañía armadora, pero que suelen ser, en su mayoría, poderosos empresarios, hombres de negocios y altos directivos de multinacionales, industrias… que llegan a nuestra isla en el anonimato y en su inmensa mayoría suelen llevarse una buena impresión, convirtiéndose de ese modo, en su círculo de influencia, en una de las mejores tarjetas de presentación de Tenerife.

Envuelto en la leyenda desde que comenzó a surcar los mares hace 80 años, el primer “Sea Cloud” está considerado uno de los barcos más lujosos del mundo. De línea marinera muy elegante, arbola cuatro palos aparejado de bricbarca y su interior se asemejaba a la magnificencia de los grandes palacios franceses, decorado con refinadas porcelanas y tapices, baños en mármol y las llaves de los mismos en oro. Esta cargado de multitud de historias y anécdotas, proporcionadas por los muchos años de vida marinera que encierran sus cuadernas y los personajes que han viajado a bordo a lo largo de tan dilatada vida marinera.

Diseñado por los ingenieros navales Gibbs & Cox y con la colaboración de Phil Rhodes, la construcción de este buque comenzó en 1929 en los astilleros Fried. Krupp, en Kiel (Alemania), en una grada contigua donde había sido construido el “liner” español “Villa de Madrid”. Botado en abril de 1931 y entregado en junio de 1932 con el nombre de “Hussar V”, se trataba, entonces, del yate más grande del mundo.

Detalle del mascarón de proa, bajo el bauprés

Sus primeros propietarios fueron los millonarios norteamericanos Edward F. Hutton y Marjorie M. Post. Entre las novedades tecnológicas que incorporaba entonces figuraba un equipo telegráfico transcontinental instalado por la compañía Western Union, así como una línea telefónica privada que permitía mantener comunicación simultánea con las oficinas de Hutton y Post en Nueva York, San Francisco y Oakland. Otra novedad destacada fue la instalación de una gran cámara de congelación y refrigeración para alimentos, ubicada debajo de la cubierta principal, exponente el nuevo concepto de alimentación que promocionaba la Birdseye Division, una de las empresas de Marjorie’s General Foods. Ello hacía posible que el buque permaneciera durante largos períodos en la mar -unas 10.000 millas- sin necesidad de aprovisionamiento.

Otra novedad técnica se refería al equipo propulsor, formado por un sistema diesel-eléctrico, que fue el primero del mundo que se instaló a bordo de un buque de este tipo. Estaba formado por cuatro motores Krupp y con una potencia de 3.200 caballos, acoplados a dos generadores AEG, de 1.350 kilowatios, que le permitió alcanzar en las pruebas de mar una velocidad de 14 nudos. Por entonces, el yate “Hussar V” era un buque de 2.492 toneladas de registro bruto, siendo sus principales dimensiones 109,50 m de eslora total -incluido el bauprés-, 14,94 m de manga, 8,53 m de puntal y 5,13 m de calado máximo.

Tiempo después Marjorie se divorció de su esposo y en el reparto de bienes a su favor figuró el famoso barco, que cambió su nombre por el de “Sea Cloud”. A partir de entonces, el barco fue puesto a disposición del servicio diplomático de EE.UU. En su viaje de luna de miel, el presidente Franklin D. Roosevelt viajó a bordo y visitó la República Dominicana, invitado por el dictador Rafael Leónidas Trujillo.

“Sea Cloud” es un referente muy conocido a nivel mundial

Durante 1934 realizó un largo crucero de seis meses de duración, teniendo como únicos pasajeros a Marjorie y la hija de ésta, Nedina Hutton -más tarde convertida en la actriz Dina Merrill- y otros seis amigos y una dotación de 72 tripulantes, viajando desde Galápagos a Alaska y Montecarlo, sin que por ello, gracias a las innovaciones técnicas de que disponía, la señora Post dejara de controlar su imperio económico.

En 1935 Marjorie Post contrajo segundas nupcias con el diplomático norteamericano Joseph Edward Davis. En julio de 1937, Davis fue nombrado embajador de EE.UU. en la Unión Soviética. A su llegada a Moscú, y mientras la residencia oficial de la embajada era convenientemente barrida y equipada con los sistemas de la época para evitar las escuchas de los rusos, la esposa del flamante embajador sugirió que el yate “Sea Cloud” se convirtiera en la embajada flotante de EE.UU.

Entonces el casco se pintó de blanco -hasta entonces había sido negro- y Davis atracó el famoso yate en el puerto de Leningrado, en el que hizo varios viajes por el Báltico, Mar del Norte y Mediterráneo. El propio Stalin prohibió a los ciudadanos soviéticos, bajo severa advertencia, de que siquiera mirasen aquel “decadente producto del capitalismo”. En 1938 realizó su último crucero antes de la Segunda Guerra Mundial, zarpando de Odessa en un viaje por el Mar Negro que finalizó en Estambul.

En 1942, a petición del presidente Roosevelt, el velero fue cedido por Marjorie Post al U.S. Coast Guard por el precio simbólico de un dólar anual y prestó servicios como guardacostas en el Atlántico Norte con el nombre de “USS Sea Cloud” y el numeral IX-99. En los primeros meses de la contienda fue utilizado como estación meteorológica y también intervino en el hundimiento de un submarino alemán, por lo que fue recompensado.

Sus líneas marineras son las características del primer tercio del siglo XX

En noviembre de 1944 fue retirado del servicio militar activo y devuelto a su propietaria. Por espacio de dos años permaneció amarrado realizando obras de gran carena, que se prolongaron por las dificultades que entonces existían para rehabilitar el aparejo. En 1947 volvió de nuevo a navegar, inaugurando esta nueva etapa de su vida marinera con un viaje a La Habana.

En 1955 lo adquirió el dictador Rafael Leónidas Trujillo, en medio millón de dólares. En los astilleros de Alabama fue reformado -se le instalaron cuatro nuevos motores diesel Enterprise, con una potencia de 6.000 caballos y 12 nudos de velocidad-, siendo clasificado como yate presidencial y rebautizado “Angelita”, en honor de la hija menor del presidente dominicano, haciéndose cargo del mismo la Marina de Guerra del citado país. Utilizado con frecuencia por el hijo de éste, Rafael “Ramfis” Trujillo, durante varios meses navegó con el nombre de Angelita y alcanzó holgada fama por sus excesos entre las estrellas de cine de la época en Hollywood, en sus célebres cruceros por el Caribe y el cruce del canal de Panamá.

Sin embargo, la ironía de un miembro de la Cámara de Representantes de EE.UU. cuando solicitó al Congreso que la mitad de la ayuda económica que su país prestaba a la República Dominicana fuera directamente entregada a “Ramfis” Trujillo para mantener sus derroches, provocó un escándalo en el que el dictador dominicano se vio obligado a intervenir y el yate recuperó el nombre de Patria. El 30 de mayo de 1961, un atentado acabó con la vida de Trujillo y su cadáver fue evacuado a bordo de este buque en la huida de su hijo Ramfis y de sus colaboradores más inmediatos.

Un tripulante se afana en que el escobén esté impecable

Cuando el Gobierno dominicano de Balaguer recuperó el buque en Francia, regresó de nuevo al país y fue rebautizado Patria. En 1963, un empresario llamado John Blue compró el buque en 725.000 dólares. En 1968 fue vendido en dos millones de dólares a Cliff Barbour, un poderoso hombre de negocios de Tennessee, que invirtió otros dos millones de dólares en devolverle su antiguo esplendor.

Dos años después largó de nuevo el aparejo con el nuevo nombre de “Antarna”. Con base operativa en Nueva York comenzó una nueva etapa como buque-escuela de la Oceanic School para el aprendizaje de la navegación a vela. Sin embargo, tiempo después surgieron problemas con la citada Oceanic School y la situación se complicó a raíz de una denuncia sobre tráfico de drogas en el Caribe.

Perseguidos por la justicia federal, Stephanie Gallagher, directora de la Oceanic School y su marido huyeron de EE.UU. a bordo del yate “Antarna” en un viaje a Vera Cruz y más tarde a Panamá, donde fueron detenidos por una denuncia de Cliff Barbour por piratería y mandamiento de captura de las autoridades norteamericanas. El yate “Antarna” quedó intervenido e inmovilizado en el puerto de Colón, donde pasó seis largos años.

Repetidor de la rueda del timón en la toldilla del buque

En 1978, el capitán Hartmunt Parschburg -en representación de un grupo de inversores europeos- entró en contacto con el propietario del yate y lo compró en 800.000 dólares -frente a los 17 millones que su propietario pedía cuatro años antes- y con una dotación compuesta por 40 jóvenes alemanes y después de un intenso trabajo, el 7 de octubre del citado año se hizo a la mar rumbo a Hamburgo.

Cuando la señora Gallagher superó sus problemas con la justicia de EE.UU., interpuso una demanda judicial contra los nuevos propietarios del buque, exigiéndoles 1.400.000 dólares en concepto de daños y perjuicios. Los alemanes no hicieron caso. Según sus asesores jurídicos, las reclamaciones de la antigua propietaria afectaban a Cliff Barbour y no a su nuevo propietario. Sin embargo, cuando el yate Sea Cloud se disponía a recalar en Horta (Azores), la autoridad marítima comunicó que el barco estaba arrestado, pese a lo cual continuó su viaje perseguido tras su estela por un patrullero portugués.

Nueva etapa

En 1979, cuando el barco contaba 47 años de vida marinera, el legendario “Sea Cloud” fuesometido a obras de gran carena y reformas en los astilleros de Hamburgo, que le devolvieron su antiguo esplendor. Dotado de 34 cabinas repartidas en la cubierta principal y en la cubierta superior, en diferentes niveles de lujo, dotado de los últimos adelantos técnicos de la navegación y las comunicaciones, y enarbolando en el tope la contraseña de la compañía alemana Hansa Cruise Co., el histórico yate inició el primer viaje de su nueva etapa al mando del capitán Parschburg.

La oficialidad estaba formada por veteranos de la Marina Mercante alemana y el resto de la tripulación la componían unas sesenta personas de diferentes nacionalidades muy cualificadas en cada una de sus funciones, tanto desde el manejo del aparejo y cubierta, como en máquinas y, sobre todo, en el servicio a bordo, destacando especialmente la galería de cocineros y camareros con un reconocido chef al frente.

Sin embargo, el capitán Parschburg, quizás pensando en que los portugueses se habían olvidado del incidente registrado en 1978, cometió un grave error cuando arribó al puerto de Oporto, siendo detenido y embargado por las autoridades del país lusitano durante casi tres meses. Cada día de inmovilización costaba a sus armadores 17.000 marcos. Al final, la situación se resolvió con el ingreso en un banco de aquella ciudad de la módica cantidad de 1.400.000 dólares reclamados por la emprendedora dama norteamericana, quedando de ese modo zanjado el asunto.

Tiene ochenta años de vida marinera y sigue tan campante

Durante años, el yate “Sea Cloud” ha estado dedicado, casi en exclusividad, al selecto mercado alemán y centroeuropeo. Sin embargo, en los últimos tiempos, la compañía armadora Sea Cloud Cruises abrió también las puertas al no menos selecto mercado de EE.UU. En la actualidad tiene capacidad máxima para 69 pasajeros y 60 tripulantes y en su programación anual figuras sugerentes itinerarios por el Caribe, las pequeñas Antillas -Virgin Gorda, Jost van Dyke, Anguila, St. Barts, St. Kitts, St. Thomas, St. Marteen, Antigua… – cruzando después el Atlántico para hacer un recorrido por las Islas Canarias y Madeira y, a continuación, emprender la ruta del Norte de Europa y el Mediterráneo, convirtiéndose siempre en llamativo objeto de distinción.

Desde febrero de 2001, el veterano “Sea Cloud” tiene un compañero de singladuras llamado “Sea Cloud II”. Es un buque de factura netamente española, proyectado por la empresa SENER, fundada a finales de la década de los años cincuenta por el ingeniero naval Enrique de Sendagorta Aramburu y construido en Astilleros Gondán (Asturias).

La silueta del buque queda recortada con el contraluz de la imagen

Se trata de un buque de 3.849 toneladas de registro bruto y mide 117 metros de eslora total incluído el bauprés -81,50 entre perpendiculares-, 16 de manga, 9,5 de puntal y 5,70 de calado máximo. Aparejado de barca de tres palos, despliega 24 velas con una superficie de 3.400 metros cuadrados. Además del casco, los mástiles de este velero están fabricados en acero naval de gran resistencia. La guinda -o altura total del palo mayor- mide 61 metros.

Con el aparejo desplegado alcanza una velocidad normal de siete nudos, aunque con vientos constantes y en determinadas condiciones de mar puede alcanzar 16 nudos. Cuando los vientos no son propicios, dispone de dos motores Mak, con una potencia de 3.372 caballos, que le permite alcanzar una velocidad máxima de 14,7 nudos.

Tiene capacidad para 96 pasajeros en diferentes categorías de camarotes, aunque todos ellos de muy alto nivel y una tripulación de 63 personas. En su concepción y diseño, los armadores siguieron la línea del histórico “Sea Cloud” y en su construcción invirtieron 40 millones de dólares. En su viaje inaugural, en la fecha indicada, zarpó desde el puerto de Las Palmas en un crucero de una semana de duración.

Fotos: La farola del mar (facebook)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el muelle sur del puerto de Santa Cruz de Tenerife se encuentra atracado el yate “Seven Seas”, propiedad de Steven Spielberg, un capricho del que se dice que le ha costado unos 140 millones de euros, euro arriba euro abajo. Está abanderado en las Islas Caymán, donde los impuestos son mucho más bajo y se trata de un proyecto del estudio de ingeniería Nuvolari & Leonard.

Dispone de dos suites vip, otras cuatro suites, gimnasio, jacuzzi, piscina exterior acristalada con pantalla de cine y el servicio de los 26 miembros de la tripulación. Todo lo necesario y más para disfrutar de vacaciones de lujo a bordo del yate de uno de los grandes iconos del cine mundial, a una velocidad máxima de 20 nudos. Bien es verdad que en este caso, la velocidad no es importante.

El yate, de llamativo aspecto, visto por la amura de babor

Visto de popa, en su atraque del muelle sur junto a tres cruceros de turismo

Fotos: La farola del mar (facebook)