Juan Carlos Díaz Lorenzo

Cuando llega la temporada de otoño-invierno, el puerto de Santa Cruz de Tenerife se convierte en coprotagonista del paso de grandes yates que navegan del Mediterráneo al Caribe. Es un tráfico selecto e interesante, que se reparte preferentemente entre los puertos de Funchal, Tenerife y Las Palmas. Este último ha hecho pública su intención de construir un muelle específico y ofrecer diversos servicios, como reparaciones. En el puerto tinerfeño lo único disponible, por el momento, es la Dársena de Los Llanos. Cuestión en que la habría que pensar con más detalle.

En la foto de Pepe Marrero vemos dos yates que ayer estaban en Santa Cruz de Tenerife: “Titan” y “Lyana”. Dos bellezas y, como tales, diferentes. El primero es un buque construido en Alemania y entregado en el verano de 2010, fruto del trabajo del arquitecto naval Abeking & Rasmussen y el diseñador Reymond Langton Design. Mide 78,43 m de eslora total y 12,40 m de manga y puede alojar a 14 huéspedes, con una tripulación de 19 personas. De propulsión diesel y una velocidad de 16,5 nudos.

El segundo, tipo FB 248 construido en los astilleros Benetti (Italia), se ha estrenado hace poco tiempo. De casco de acero y superestructura de aluminio, tiene unas dimensiones de 60 m de eslora y 10,40 m de manga. Propulsión diesel y una velocidad de crucero de 14 nudos. Es el resultado de un proyecto de Zuretti Interior Design y Stefano Natucci, en colaboración con el citado astillero.

"Titan" y "Lyana", "Lyana" y "Titan". Cuestión de gustos... y de bolsillo

Foto: Pepe Marrero

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