Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el puerto de Santa Cruz de La Palma, ciudad marinera por excelencia, la anacrónica estampa del velero polaco “Kapitan Borchardt” que, con el aparejo aferrado, descansa al resguardo y la quietud de la imponente mole del Risco de la Concepción. Su presencia es una evocación del ayer isleño en el que la construcción naval y los viajes de ida y vuelta al Caribe gracias a “la suave y fresca limosna de la brisa” –en el decir marinero de Juan Antonio Padrón Albornoz, gran enamorado de La Palma– hicieron posible uno de los ciclos económicos más destacados de la isla.

Este noventón que se aproxima a centenario –en 2018 cumplirá cien años– es un buque de construcción holandesa. Nació a la vida marinera en el astillero J. Pattje, en Waterhuizen bautizado con el nombre de “Nora”. Hasta octubre de 2011, en que fue rebautizado con su denominación actual, también ha ostentado los nombres de “”Harlingen” (1919-1923), “Moewe” (1923-1925),  “Vadder Gerrit” (1925-1948), “In Spe” (1948-1954), Utskar” (1954-1979), “Nora” (1979-1989) y “Najaden” (1989-2011). A lo largo de su vida marinera ha enarbolado bandera holandesa, sueca, alemana, norteamericana y polaca. 

El buque “Kapitan Borchardt”, visto por la amura de estribor

Es un barco bonito. Se trata de un “schooner” de tres mástiles que despliega diez velas con una superficie de 600 metros cuadrados. De 173 toneladas brutas y 294 toneladas de peso muerto, mide 45 m de eslora incluido bauprés, 33,90 m de eslora total -29,95 m de eslora entre perpendiculares-, 7 m de manga y 3,20 m de calado. Dispone de un motor principal Caterpillar de 340 caballos y dos motores auxiliares.  Puede alojar a un máximo de 60 personas –siete son tripulantes– y es propiedad de una asociación denominada Skłodowscy Yachting Sp SKA. Código IMO 5375008.

Foto: José Javier Pérez Martín

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el puerto de Santa Cruz de Tenerife se encuentra atracado el histórico velero “Eye of the Wind” que, con 114 años de vida marinera sobre sus cuadernas, es uno de los más viejos que navegan en la actualidad. Es un visitante asiduo de los puertos canarios, sobre todo en las temporadas de invierno, cuando desde el norte de Europa busca aguas más cálidas en su labor formativa.

Construido en el astillero C. Lühring, en Brake (Alemania), salió a navegar en 1911 bautizado con el nombre de “Friedrich”. Ahí donde lo ven, con el porte que le da un casco de 40,23 m de eslora, hizo la carrera de América del Sur como carguero a merced de la “suave y fresca limosna de la brisa”, en el decir marinero del siempre bien recordado amigo y maestro Juan Antonio Padrón Albornoz.

Estampa marinera del velero “Eye of the Wind”, visto por la amura de estribor

Entre 1924 y 1926 –año en el que le fue instalado su primer motor– navegó con el nombre de “Sam”. Luego emprendió una larga etapa bajo bandera sueca rebautizado con el nombre de “Merry”, que se prolongaría hasta 1955. Navegó como carguero en aguas del Báltico y mar del Norte, además de llevar cargas de pescado desde Islandia en los meses de verano. Entre 1956 y 1967 se llamó “Rose Mary” y en 1969 después resultó seriamente dañado por un incendio que hacía presagiar el final de su vida marinera.

En 1973 un grupo de entusiastas de la navegación a vela compró el buque y comenzó su reconstrucción en Faversham, siendo aparejado de bergantín a cargo del maestro Rigger Wally Buchanan. Cuando acabaron las obras recibió el nuevo nombre de “Eye of the Wind” y en octubre de 1976 se hizo de nuevo a la mar al mando del capitán Anthony “Tiger” Timbs en un largo viaje a Australia.

Es un barco muy conocido en el ambiente de los veleros, pues ha participado en rodajes de películas y en diversos eventos internacionales. Desde 2009 es propiedad de la asociación alemana Forum Train & Sail GmbH. De 129 toneladas brutas y 240 toneladas de peso muerto, puede alojar a 17 pasajeros y lleva una tripulación de diez personas. Código IMO 5299864.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El buque de acción marítima “Tornado” acudió en la mañana del pasado 17 de octubre en ayuda del velero de bandera británica “Just One Life”, cuando se encontraba en situación crítica próximo a la costa, sin gobierno y con olas de tres metros, informa la Armada española. A bordo se encontraban tres personas, dos hombres y una mujer, todos de nacionalidad británica y en buen estado de salud. El BAM se encontraba realizando labores de vigilancia marítima, cuando recibió la llamada de emergencia.

Un equipo de auxilio del BAM “Tornado” acudió en ayuda del velero para tratar de recuperar su capacidad de gobierno, aunque sin éxito por encontrarse destrozada la pala del timón. Entonces se decidió reforzar mediante cabos la cadena del ancla y preparar una maniobra de remolque desde una embarcación semirrígida como medida preventiva. Hora y media después se incorporó al rescate una embarcación de Salvamento Marítimo, decidiéndose el remolque del velero al puerto de deportivo de Aguadulce.

El velero, en el momento de ser auxiliado por el BAM “Tornado”

Foto: Armada española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el puerto de La Estaca, El Hierro, se encuentra desde esta mañana el buque-escuela sueco “Falken”, que realiza un crucero de entrenamiento invernal por aguas de Canarias. Ayer estuvo en La Palma y hoy muestra la gracia y la elegancia de su estampa marinera en la Séptima Isla, como la denominaba su siempre bien recordado cronista José Padrón Machín y al que vemos en el momento de su arribada, en imagen captada por el capitán José Ignacio Rodríguez Feliciano. El buque es propiedad de la Real Marina de Suecia y tiene un gemelo llamado “Gladan”, asimismo visitante asiduo de los puertos canarios.

Construido en el astillero de Estocolmo, en casco de acero y aparejado de goleta y puesto en servicio en 1948, arbola dos palos con igual número de velas cangrejas y varios foques a proa que largan una superficie vélica de 512 metros cuadrados. Desplaza 232 toneladas en un casco de 42,50 m de eslora, 7,27 de manga y 4,20 m de calado. Está propulsado por un motor de 120 caballos. Cumplen con su función docente realizando largas campañas de instrucción y, fuera de temporada, también son utilizados por asociaciones civiles suecas para la instrucción de jóvenes en el arte de la navegación y la marinería, llevando a bordo, como máximo, 40 personas.

El buque-escuela sueco “Falken”, a su llegada esta mañana a El Hierro

Foto: José Ignacio Rodríguez Feliciano

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Por espacio de diez horas, desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, situó la elegancia de su estampa marinera en el puerto de Santa Cruz de Tenerife el velero “Star Flyer”, abanderado en Malta, que arribó procedente de Las Palmas de Gran Canaria dispuesto a cruzar el Atlántico camino de Bridgetown. Por su proa, 14 singladuras, a una velocidad media de 8/9 nudos, ideal para disfrutar de la mar océana como en los viejos tiempos. Amaneció a primera hora frente a Santa Cruz, pendiente de que embarcara el práctico y lo hizo sobre máquina, con el aparejo aferrado y la guirnalda de luces.

Está catalogado con categoría de cuatro estrellas y tiene capacidad para 170 pasajeros en un ambiente de lujo y como si de un yate se tratara. Construcción número 2.183 del astillero Van Langerbrugge (Bélgica), entró en servicio en mayo de 1991. Registra 2.298 toneladas brutas, 838 toneladas netas y 300 toneladas de peso muerto, en un casco de 111,15 metros de eslora total, 15,14 m de manga y 5,50 m de puntal.  Despliega 16 velas y dispone de un motor principal Caterpillar. El buque es propiedad de la sociedad Star Clippers, con sede en Suecia y tiene un gemelo llamado “Star Clipper”.

El buque “Star Flyer”, visto en toda su eslora por la banda de estribor

Foto: Esteban González (imaxfotocanarias.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el puerto de Santa Cruz de Tenerife se encuentra atracado desde esta mañana por primera vez el buque-escuela brasileño “Cisne Branco”, embajador flotante de la Marina de Guerra de su país, en la última escala de un largo periplo que le ha llevado por varios países europeos. Si ayer despedíamos al buque-escuela mejicano “Cuauhtémoc”, hoy recibimos a esta elegante fragata que nos hace evocar la presencia, en años idos para siempre, de la fragata “Almirante Saldanha”, asimismo dedicada a la formación de los futuros oficiales.

El nombre rinde homenaje al himno de la Marina brasileña y en este viaje está al mando del capitán de navío Nelson Nunes, con una tripulación de 58 personas. El programa del viaje ha incluido escalas en puertos de Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Polonia, Noruega, Italia y España. Hace unos días estuvo en Barcelona para celebrar un acto de confraternidad con los organizadores de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92.

Con el aparejo aferrado vemos al buque-escuela “Cisne Branco” en Tenerife

Construido en el astillero Damen, en Amsterdam (Holanda), es una repetición del proyecto del buque “Stad Amsterdam”, inspirado en los “clippers” de finales del siglo XIX. Aparejado de fragata de tres palos, le correspondió estrenarse en la conmemoración del quinto centenario del Descubrimiento de Brasil. Desde la puesta de quilla hasta su entrega transcurrieron 15 meses. Puesto en grada el primer bloque el 9 de noviembre de 1998, resbaló por la grada el 4 de agosto de 1999 y se entregó el 4 de febrero de 2000. El 9 de marzo siguiente causó alta en la Lista Oficial de Buques de la Marina de Guerra brasileña y desde entonces desempeña funciones de buque-escuela y embajador flotante.

Desplaza 1.038 toneladas a plena carga y son sus principales dimensiones 76 m de eslora total, 10,50 m de manga y 4,80 m de calado. Despliega 16 velas con una superficie de 2.195 metros cuadrados y el palo mayor mide 46,40 m de altura. Para los tiempos de calma chicha o meteorología adversa dispone de un motor principal de 1.000 caballos de potencia, que le permite mantener una velocidad de 15 nudos. A vela y motor ha alcanzado 17,5 nudos. Tiene hélice transversal a proa para las maniobras en puerto y el barco conjuga la tradición de la vela con la modernidad de la tecnología. Tiene elegancia y finura en sus líneas marineras y es una evocación de una etapa que tanta gloria dio a la historia de la navegación. Un blanco sueño de juventud.

Foto: Pepe Marrero

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Desde el pasado 19 de diciembre se encuentra atracado en el muelle del Arsenal Militar de Las Palmas el buque-escuela alemán “Gorch Fock”, en una larga escala que se prolongará hasta el 5 de febrero. Hecho inusual en un barco de esta naturaleza, pero el mando naval alemán ha decidido que pase parte del invierno en las aguas tranquilas del puerto de la capital grancanaria.

El buque-escuela comenzó el 27 de noviembre en el puerto de Kiel el crucero de instrucción número 160 de su vida marinera, en esta ocasión bajo el mando del capitán de navío Helge Risch. Cuando finalice su invernada, se hará de nuevo a la mar en un viaje con escalas previstas en Horta, Funchal, Lisboa y Londres, procediendo después a Hamburgo, a donde tiene previsto arribar a mediados de mayo de 2013.

El buque-escuela alemán “Gorch Fock”, de nuevo en Las Palmas

Foto: Bermaxo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El yate “Sea Cloud”, sinónimo de lujo y estricta privacidad, estuvo ayer en el puerto de Los Cristianos, iniciando así una nueva etapa de presencia de este tipo de buques en la zona, aunque, a decir verdad, la novedad no es tal, toda vez que con anterioridad han fondeado otros buques de turismo de mayor porte en aguas de la bahía. A bordo 80 pasajeros y 70 tripulantes.

Arribó procedente de San Sebastián de La Gomera a las 13 h y a las 16 h se hizo de nuevo a la mar, pues ocupaba el atraque que habitualmente utiliza el ferry “Volcán de Taburiente”. Hubo folclore de la tierra y flores para recibir a los turistas. La presencia del llamativo buque atrajo la atención de viandantes y residentes, que se acercaron hasta el muelle para contemplarlo de cerca.

El yate “Sea Cloud”, atracado en el puerto de Los Cristianos

A bordo viajan personalidades cuya identidad, salvo en contadas ocasiones, no trasciende a la opinión pública, precisamente por el carácter de privacidad que ofrece la compañía armadora, pero que suelen ser, en su mayoría, poderosos empresarios, hombres de negocios y altos directivos de multinacionales, industrias… que llegan a nuestra isla en el anonimato y en su inmensa mayoría suelen llevarse una buena impresión, convirtiéndose de ese modo, en su círculo de influencia, en una de las mejores tarjetas de presentación de Tenerife.

Envuelto en la leyenda desde que comenzó a surcar los mares hace 80 años, el primer “Sea Cloud” está considerado uno de los barcos más lujosos del mundo. De línea marinera muy elegante, arbola cuatro palos aparejado de bricbarca y su interior se asemejaba a la magnificencia de los grandes palacios franceses, decorado con refinadas porcelanas y tapices, baños en mármol y las llaves de los mismos en oro. Esta cargado de multitud de historias y anécdotas, proporcionadas por los muchos años de vida marinera que encierran sus cuadernas y los personajes que han viajado a bordo a lo largo de tan dilatada vida marinera.

Diseñado por los ingenieros navales Gibbs & Cox y con la colaboración de Phil Rhodes, la construcción de este buque comenzó en 1929 en los astilleros Fried. Krupp, en Kiel (Alemania), en una grada contigua donde había sido construido el “liner” español “Villa de Madrid”. Botado en abril de 1931 y entregado en junio de 1932 con el nombre de “Hussar V”, se trataba, entonces, del yate más grande del mundo.

Detalle del mascarón de proa, bajo el bauprés

Sus primeros propietarios fueron los millonarios norteamericanos Edward F. Hutton y Marjorie M. Post. Entre las novedades tecnológicas que incorporaba entonces figuraba un equipo telegráfico transcontinental instalado por la compañía Western Union, así como una línea telefónica privada que permitía mantener comunicación simultánea con las oficinas de Hutton y Post en Nueva York, San Francisco y Oakland. Otra novedad destacada fue la instalación de una gran cámara de congelación y refrigeración para alimentos, ubicada debajo de la cubierta principal, exponente el nuevo concepto de alimentación que promocionaba la Birdseye Division, una de las empresas de Marjorie’s General Foods. Ello hacía posible que el buque permaneciera durante largos períodos en la mar -unas 10.000 millas- sin necesidad de aprovisionamiento.

Otra novedad técnica se refería al equipo propulsor, formado por un sistema diesel-eléctrico, que fue el primero del mundo que se instaló a bordo de un buque de este tipo. Estaba formado por cuatro motores Krupp y con una potencia de 3.200 caballos, acoplados a dos generadores AEG, de 1.350 kilowatios, que le permitió alcanzar en las pruebas de mar una velocidad de 14 nudos. Por entonces, el yate “Hussar V” era un buque de 2.492 toneladas de registro bruto, siendo sus principales dimensiones 109,50 m de eslora total -incluido el bauprés-, 14,94 m de manga, 8,53 m de puntal y 5,13 m de calado máximo.

Tiempo después Marjorie se divorció de su esposo y en el reparto de bienes a su favor figuró el famoso barco, que cambió su nombre por el de “Sea Cloud”. A partir de entonces, el barco fue puesto a disposición del servicio diplomático de EE.UU. En su viaje de luna de miel, el presidente Franklin D. Roosevelt viajó a bordo y visitó la República Dominicana, invitado por el dictador Rafael Leónidas Trujillo.

“Sea Cloud” es un referente muy conocido a nivel mundial

Durante 1934 realizó un largo crucero de seis meses de duración, teniendo como únicos pasajeros a Marjorie y la hija de ésta, Nedina Hutton -más tarde convertida en la actriz Dina Merrill- y otros seis amigos y una dotación de 72 tripulantes, viajando desde Galápagos a Alaska y Montecarlo, sin que por ello, gracias a las innovaciones técnicas de que disponía, la señora Post dejara de controlar su imperio económico.

En 1935 Marjorie Post contrajo segundas nupcias con el diplomático norteamericano Joseph Edward Davis. En julio de 1937, Davis fue nombrado embajador de EE.UU. en la Unión Soviética. A su llegada a Moscú, y mientras la residencia oficial de la embajada era convenientemente barrida y equipada con los sistemas de la época para evitar las escuchas de los rusos, la esposa del flamante embajador sugirió que el yate “Sea Cloud” se convirtiera en la embajada flotante de EE.UU.

Entonces el casco se pintó de blanco -hasta entonces había sido negro- y Davis atracó el famoso yate en el puerto de Leningrado, en el que hizo varios viajes por el Báltico, Mar del Norte y Mediterráneo. El propio Stalin prohibió a los ciudadanos soviéticos, bajo severa advertencia, de que siquiera mirasen aquel “decadente producto del capitalismo”. En 1938 realizó su último crucero antes de la Segunda Guerra Mundial, zarpando de Odessa en un viaje por el Mar Negro que finalizó en Estambul.

En 1942, a petición del presidente Roosevelt, el velero fue cedido por Marjorie Post al U.S. Coast Guard por el precio simbólico de un dólar anual y prestó servicios como guardacostas en el Atlántico Norte con el nombre de “USS Sea Cloud” y el numeral IX-99. En los primeros meses de la contienda fue utilizado como estación meteorológica y también intervino en el hundimiento de un submarino alemán, por lo que fue recompensado.

Sus líneas marineras son las características del primer tercio del siglo XX

En noviembre de 1944 fue retirado del servicio militar activo y devuelto a su propietaria. Por espacio de dos años permaneció amarrado realizando obras de gran carena, que se prolongaron por las dificultades que entonces existían para rehabilitar el aparejo. En 1947 volvió de nuevo a navegar, inaugurando esta nueva etapa de su vida marinera con un viaje a La Habana.

En 1955 lo adquirió el dictador Rafael Leónidas Trujillo, en medio millón de dólares. En los astilleros de Alabama fue reformado -se le instalaron cuatro nuevos motores diesel Enterprise, con una potencia de 6.000 caballos y 12 nudos de velocidad-, siendo clasificado como yate presidencial y rebautizado “Angelita”, en honor de la hija menor del presidente dominicano, haciéndose cargo del mismo la Marina de Guerra del citado país. Utilizado con frecuencia por el hijo de éste, Rafael “Ramfis” Trujillo, durante varios meses navegó con el nombre de Angelita y alcanzó holgada fama por sus excesos entre las estrellas de cine de la época en Hollywood, en sus célebres cruceros por el Caribe y el cruce del canal de Panamá.

Sin embargo, la ironía de un miembro de la Cámara de Representantes de EE.UU. cuando solicitó al Congreso que la mitad de la ayuda económica que su país prestaba a la República Dominicana fuera directamente entregada a “Ramfis” Trujillo para mantener sus derroches, provocó un escándalo en el que el dictador dominicano se vio obligado a intervenir y el yate recuperó el nombre de Patria. El 30 de mayo de 1961, un atentado acabó con la vida de Trujillo y su cadáver fue evacuado a bordo de este buque en la huida de su hijo Ramfis y de sus colaboradores más inmediatos.

Un tripulante se afana en que el escobén esté impecable

Cuando el Gobierno dominicano de Balaguer recuperó el buque en Francia, regresó de nuevo al país y fue rebautizado Patria. En 1963, un empresario llamado John Blue compró el buque en 725.000 dólares. En 1968 fue vendido en dos millones de dólares a Cliff Barbour, un poderoso hombre de negocios de Tennessee, que invirtió otros dos millones de dólares en devolverle su antiguo esplendor.

Dos años después largó de nuevo el aparejo con el nuevo nombre de “Antarna”. Con base operativa en Nueva York comenzó una nueva etapa como buque-escuela de la Oceanic School para el aprendizaje de la navegación a vela. Sin embargo, tiempo después surgieron problemas con la citada Oceanic School y la situación se complicó a raíz de una denuncia sobre tráfico de drogas en el Caribe.

Perseguidos por la justicia federal, Stephanie Gallagher, directora de la Oceanic School y su marido huyeron de EE.UU. a bordo del yate “Antarna” en un viaje a Vera Cruz y más tarde a Panamá, donde fueron detenidos por una denuncia de Cliff Barbour por piratería y mandamiento de captura de las autoridades norteamericanas. El yate “Antarna” quedó intervenido e inmovilizado en el puerto de Colón, donde pasó seis largos años.

Repetidor de la rueda del timón en la toldilla del buque

En 1978, el capitán Hartmunt Parschburg -en representación de un grupo de inversores europeos- entró en contacto con el propietario del yate y lo compró en 800.000 dólares -frente a los 17 millones que su propietario pedía cuatro años antes- y con una dotación compuesta por 40 jóvenes alemanes y después de un intenso trabajo, el 7 de octubre del citado año se hizo a la mar rumbo a Hamburgo.

Cuando la señora Gallagher superó sus problemas con la justicia de EE.UU., interpuso una demanda judicial contra los nuevos propietarios del buque, exigiéndoles 1.400.000 dólares en concepto de daños y perjuicios. Los alemanes no hicieron caso. Según sus asesores jurídicos, las reclamaciones de la antigua propietaria afectaban a Cliff Barbour y no a su nuevo propietario. Sin embargo, cuando el yate Sea Cloud se disponía a recalar en Horta (Azores), la autoridad marítima comunicó que el barco estaba arrestado, pese a lo cual continuó su viaje perseguido tras su estela por un patrullero portugués.

Nueva etapa

En 1979, cuando el barco contaba 47 años de vida marinera, el legendario “Sea Cloud” fuesometido a obras de gran carena y reformas en los astilleros de Hamburgo, que le devolvieron su antiguo esplendor. Dotado de 34 cabinas repartidas en la cubierta principal y en la cubierta superior, en diferentes niveles de lujo, dotado de los últimos adelantos técnicos de la navegación y las comunicaciones, y enarbolando en el tope la contraseña de la compañía alemana Hansa Cruise Co., el histórico yate inició el primer viaje de su nueva etapa al mando del capitán Parschburg.

La oficialidad estaba formada por veteranos de la Marina Mercante alemana y el resto de la tripulación la componían unas sesenta personas de diferentes nacionalidades muy cualificadas en cada una de sus funciones, tanto desde el manejo del aparejo y cubierta, como en máquinas y, sobre todo, en el servicio a bordo, destacando especialmente la galería de cocineros y camareros con un reconocido chef al frente.

Sin embargo, el capitán Parschburg, quizás pensando en que los portugueses se habían olvidado del incidente registrado en 1978, cometió un grave error cuando arribó al puerto de Oporto, siendo detenido y embargado por las autoridades del país lusitano durante casi tres meses. Cada día de inmovilización costaba a sus armadores 17.000 marcos. Al final, la situación se resolvió con el ingreso en un banco de aquella ciudad de la módica cantidad de 1.400.000 dólares reclamados por la emprendedora dama norteamericana, quedando de ese modo zanjado el asunto.

Tiene ochenta años de vida marinera y sigue tan campante

Durante años, el yate “Sea Cloud” ha estado dedicado, casi en exclusividad, al selecto mercado alemán y centroeuropeo. Sin embargo, en los últimos tiempos, la compañía armadora Sea Cloud Cruises abrió también las puertas al no menos selecto mercado de EE.UU. En la actualidad tiene capacidad máxima para 69 pasajeros y 60 tripulantes y en su programación anual figuras sugerentes itinerarios por el Caribe, las pequeñas Antillas -Virgin Gorda, Jost van Dyke, Anguila, St. Barts, St. Kitts, St. Thomas, St. Marteen, Antigua… – cruzando después el Atlántico para hacer un recorrido por las Islas Canarias y Madeira y, a continuación, emprender la ruta del Norte de Europa y el Mediterráneo, convirtiéndose siempre en llamativo objeto de distinción.

Desde febrero de 2001, el veterano “Sea Cloud” tiene un compañero de singladuras llamado “Sea Cloud II”. Es un buque de factura netamente española, proyectado por la empresa SENER, fundada a finales de la década de los años cincuenta por el ingeniero naval Enrique de Sendagorta Aramburu y construido en Astilleros Gondán (Asturias).

La silueta del buque queda recortada con el contraluz de la imagen

Se trata de un buque de 3.849 toneladas de registro bruto y mide 117 metros de eslora total incluído el bauprés -81,50 entre perpendiculares-, 16 de manga, 9,5 de puntal y 5,70 de calado máximo. Aparejado de barca de tres palos, despliega 24 velas con una superficie de 3.400 metros cuadrados. Además del casco, los mástiles de este velero están fabricados en acero naval de gran resistencia. La guinda -o altura total del palo mayor- mide 61 metros.

Con el aparejo desplegado alcanza una velocidad normal de siete nudos, aunque con vientos constantes y en determinadas condiciones de mar puede alcanzar 16 nudos. Cuando los vientos no son propicios, dispone de dos motores Mak, con una potencia de 3.372 caballos, que le permite alcanzar una velocidad máxima de 14,7 nudos.

Tiene capacidad para 96 pasajeros en diferentes categorías de camarotes, aunque todos ellos de muy alto nivel y una tripulación de 63 personas. En su concepción y diseño, los armadores siguieron la línea del histórico “Sea Cloud” y en su construcción invirtieron 40 millones de dólares. En su viaje inaugural, en la fecha indicada, zarpó desde el puerto de Las Palmas en un crucero de una semana de duración.

Fotos: La farola del mar (facebook)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se complica el arresto del buque-escuela argentino “Libertad” en el puerto de Tema (Ghana). El juez que ordenó la confiscación el emblemático velero de la Armada de la República Argentina ha dispuesto, además, que no se le suministre combustible, lo cual podría generar problemas de fluido eléctrico para mantener operativos los principales sistemas a bordo. El canciller argentino, Héctor Timerman, en nombre de la presidenta de la República, hace responsable al gobierno de Ghana de lo que le pueda suceder al buque hasta su liberación.

El buque-escuela “Libertad”, en su reciente escala en Las Palmas

Poco parece que tales amenazas impresionen al juez que mantiene el barco bajo arresto. Y como se piensa que el asunto puede ir para largo y el sentimiento de humillación nacional está comenzando a calar profundo en la sociedad argentina, después de 18 días de estadía forzosa el pasado sábado se ha dado la orden de la evacuación de la tripulación del buque, retenido por un embargo del fondo de inversión NML que reclama a Argentina una deuda de 284 millones de dólares más intereses.

Se ha intentado una solución, igualmente rechazada, cuando el fondo de inversión NML ha pedido una fianza de 20 millones de dólares para zanjar la cuestión. Los demandantes incluso han ofrecido pagar el pasaje de la repatriación de los tripulantes, de nueve nacionalidades (a bordo hay cadetes e invitados de Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Sudáfrica), pero la respuesta oficial también ha sido negativa. El asunto, como se indica, dará mucho que hablar en los próximos días y la presidenta argentina tiene que lidiar dentro y fuera de su país con una situación que pone en aprietos a la imagen nacional.

Foto: Bermaxo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Es uno de los veleros más bonitos que existen en la actualidad. Se llama “Kruzensthern” (Крузенштерн) y desde el pasado sábado está en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, a donde arribó procedente de Vigo. Su siguiente escala será Quebec (Canadá), después de un largo viaje en demanda del Atlántico norte arrumbando al noroeste. Con el aparejo aferrado y los mástiles desnudos apuntando al cielo, su presencia se convierte en una evocación de los años idos para siempre.

Con el aparejo aferrado y el remolcador “V.B. Risban” a proa, el buque-escuela “Kruzensthern” repite escala en Santa Cruz de Tenerife

Como conocen nuestros lectores, el citado buque es uno de los veleros históricos que surcan los mares y figura también entre los más grandes. Construido en los astilleros de Wesermünde (Alemania), en 1926 salió a navegar con el nombre de “Padua” y en 1946 fue cedido a la URSS, en compensación de daños por la Segunda Guerra Mundial.

Rebautizado en homenaje al almirante Adam Johann von Kruzensthern, primer ruso en circunnavegar el globo terráqueo –en su histórico viaje estuvo en Tenerife-, pertenece a la Escuela de la Marina Mercante de Rusia, con sede en Kaliningrado. Es un buque de 3.141 toneladas de registro bruto, mide 114,51 m de eslora; 14 m de manga y 6,30 m de calado. Larga un velamen de 3.400 metros cuadrados en cuatro palos y bauprés aparejado de brickbarca y tiene una tripulación de 187 personas.

Foto: Manuel V. Samper Díaz