Juan Carlos Díaz Lorenzo

La evidencia de las dificultades con las que los alumnos de Náutica y Máquinas españoles se encuentran a la hora de embarcar para hacer sus prácticas reglamentarias, ha llevado a tratar de encontrar soluciones fuera de nuestras fronteras. Una de las opciones que se ha planteado es que pudieran hacerse a bordo de buques coreanos. Conseguir un embarque de alumno en las navieras de la decadente Marina Mercante española –salvo honrosas excepciones– se ha convertido en un serio obstáculo.

Razón por la cual hace unos días el embajador marítimo de la OMI y capitán marítimo de Santa Cruz de Tenerife, Antonio Padrón Santiago y varios profesores de la Universidad de La Laguna y empresarios mantuvieron una reunión con Kang-Li, profesor del Collegue of Maritime Science, de la Korea Maritime and Ocean University (KMOU). Se hablaron varios temas, entre ellos el que nos ocupa, que no es otro que el de contar con profesionales debidamente cualificados que sean capaces de asumir los retos que suponen los avances tecnológicos en el sector marítimo. En Corea del Sur, además, conocen el nivel del SAR y SASEMAR españoles, que son referentes en el sector.  

Foto de familia del encuentro mantenido con el representante de la KMOU

Como resultado de la reunión se han planteado los siguientes objetivos:

1.- Facilitar la realización de las prácticas profesionales a los alumnos de Náutica españoles, mediante un convenio entre la KMOU, la Dirección General de la Marina Mercante y las respectivas Universidades españolas e Institutos de Formación Profesional que disponen de los estudios de Náutica entre su oferta académica.

2.- Dada la importante y moderna infraestructura de que dispone España en materia de búsqueda y salvamento (SAR) –en la que Corea del Sur está especialmente interesada– se facilitaría el intercambio de oficiales entre ambos países mediante Convenio con la Dirección General de la Marina Mercante y la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR).

3.- Posibilitar la realización de prácticas académicas a los alumnos de la ULL, desde una perspectiva multidisciplinar y con especial énfasis en las profesiones marítimas.

Fundada en 1945, la Korea Maritime and Ocean University  (KMOU) es una de las instituciones educativas más antiguas y prestigiosas en Corea del Sur, así como la única institución de educación superior que se especializa en ciencias e ingeniería marítimas, contando en la actualidad con más de nueve mil alumnos.

La sede y Campus de la KMOU se encuentran en la isla de Yeongdo-gu (Busan), contando con tres buques-escuela y dos buques de investigación además de relaciones directas con las principales navieras coreanas algunas de las cuales operan varios de los buques portacontenedores más grandes del mundo.

Foto: cedida

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La Fundación Puertos de Las Palmas es una institución cultural y educacional, de carácter privado y sin ánimo de lucro, constituida el 31 de octubre de 1997 y reconocida de interés general en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Educación. Tiene como objetivo principal la promoción y organización, de cualesquiera iniciativas de promoción exterior, formativas, culturales, deportivas y sociales que puedan desarrollarse en el ámbito del Archipiélago Canario y estén especialmente dirigidas a los miembros de la comunidad portuaria de Las Palmas.

Hace unos días, el capitán marítimo de Tenerife, Antonio Padrón, recientemente nombrado embajador marítimo de la OMI, acompañado por los profesores Antonio Bermejo Díaz y Juan Antonio Rojas Manrique y el decano de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de la Universidad de La Laguna, Nicolás Marichal Plasencia, visitaron la mencionada Fundación, en la que mantuvieron un encuentro con su gerente, Sergio Galván Montesdeoca.

Un momento del encuentro en la Fundación Puertos de Las Palmas

Por lo que informan los interesados, se planteó la gestión de un convenio con la Universidad de La Laguna, que posibilite la realización de prácticas académicas de los alumnos de dicha Universidad, con especial énfasis en las titulaciones marítimas. Hay una realidad y es la dificultad que tienen los alumnos de Náutica, por ejemplo, a la hora de embarcar en navieras españolas. Quedan pocas, pero quedan y todo son dificultades. Luego quieren buenos profesionales y lo mismo se puede decir de las otras especialidades que engloba la citada Escuela Politécnica Superior de Ingeniería.

Foto: cedida

Redacción

Dos alumnos de Grado en Tecnologías Marinas de la Universidad de La Laguna, Miguel Daniel Rodríguez Ramos y Diego Jesús González Rodríguez, presentaron su trabajo de fin de grado en el que plantean un innovador diseño de un sistema para atracar los botes salvavidas de grandes buques con más seguridad y, además, facilita su utilización en condiciones difíciles, informa la ULL. El interés que ha suscitado este proyecto ha llevado a la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) a iniciar los trámites para patentarlo.

Los diseñadores explican que en caso de accidentes en buques que tengan una gran escora, como ocurrió en el megacrucero italiano “Costa Concordia”, se corre el riesgo de no poder usar los botes en una de las bandas. Cuando la escora supera los 20 grados, no puede garantizarse en condiciones de seguridad el arriado de los botes salvavidas situados en la banda opuesta al sentido de la inclinación del buque. Ello se debe a que su costado interfiere durante el proceso de arriado, dejando los botes de esa banda inutilizados.

La solución propuesta supera los problemas que plantean los dispositivos conocidos

Dos pistones hidráulicos mueven unos brazos especialmente diseñados

La solución propuesta supera los problemas que plantean los dispositivos conocidos en la actualidad, gracias a un diseño que es a la vez robusto y adaptable a cualquier ángulo de escora y permite el arriado convencional cuando dicho ángulo es pequeño.

Este dispositivo está compuesto por un armazón destinado a sujetar el bote por su fondo, permitiendo su adrizado o nivelado mediante dos pistones hidráulicos que mueven unos brazos especialmente diseñados para apoyar todo el peso del bote en el costado del buque. Estos brazos estabilizadores pueden accionarse de forma manual, garantizando una operación completamente independiente del buque y del pescante.

Para facilitar el arriado, los brazos disponen de ruedas que reducen la fricción con el casco mientras el bote desciende sujeto por los cables del pescante. Una vez en el agua, el dispositivo puede soltarse desde el interior del bote para no interferir en su navegabilidad.

Al contrario que en los sistemas convencionales, el dispositivo puede utilizarse  con cualquier ángulo de escora. Asimismo, su diseño basado en un brazo abatible, logra un conjunto mucho más compacto y sencillo que en otros dispositivos pensados para el mismo fin. Al minimizar la superficie de rozamiento, puede desplazarse de forma segura en su descenso. Además, este sistema no implica grandes modificaciones, pudiéndose adaptar a cualquier bote salvavidas del mercado, teniendo la posibilidad de deshacerse del mismo una vez en el agua.

Fotos: ULL

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El Consejo de Gobierno de la Universidad de La Laguna aprobó el pasado viernes 28 de marzo, por 32 votos a favor y tres abstenciones, la modificación de los títulos en Ingeniería Marina y en Ingeniería Náutica y Transporte Marítimo, dando cumplimiento así a la sentencia del Tribunal Supremo, por la que obliga a las universidades de Cádiz, La Laguna, Oviedo y País Vasco a retirar el nombre de ingeniería de estos dos títulos.

El cambio tiene su origen en el recurso presentado en su día por el Colegio Oficial de Ingenieros Navales (COIN). Además, la sentencia impugna el acuerdo del Consejo de Ministros por el que se autorizaba a la expedición de estos títulos a las universidades mencionadas, al entender que el contenido de ambos títulos sobre temas específicamente de ingeniería no está justificado. En todo caso, la universidad de La Laguna ha informado que se adherirá al recurso de casación que se presente conjuntamente, pues es la Universidad del País Vasco quien lidera la acción.

En el caso de la Universidad de La Laguna, y para no perjudicar la docencia en esas titulaciones, a partir de ahora se llamarán Grado en Marina y Grado en Náutica y Transporte Marítimo. Sus contenidos serán idénticos y tendrán las mismas competencias profesionales. No se verá afectado por la sentencia el Grado en Ingeniería Radioelectrónica Naval.

Sede de la Escuela Superior de Marina Civil de Santa Cruz de Tenerife

En declaraciones al periódico “La Nueva España”, el director de la Escuela Superior de Marina Civil de Gijón, Daniel Ponte Gutiérrez, considera “una mala noticia” el fallo del Tribunal Supremo al recurso contencioso-administrativo interpuesto por el Colegio de Ingenieros Navales y Oceánicos (COIN). El alto tribunal sólo ha estimado la supresión del sustantivo ingeniería en la denominación de los títulos, mientras que el resto de peticiones planteadas por el COIN han sido desestimadas.

El director del centro gijonés entiende que “ahora mismo hay un poco de confusión”, ya que la primera sentencia del Supremo, que corresponde a Santander, ha desestimado todas las alegaciones del COIN, es decir, que la Universidad de Cantabria sí puede mantener la denominación de “ingeniería” en sus títulos mientras que a las otras cuatro se les ha negado esta posibilidad.

“Es difícil de entender esta disparidad de sentencias del Tribunal Supremo”, reflexiona el director de la Escuela tras conocerse el fallo judicial. En el anverso de las tarjetas profesionales, donde figura el refrendo internacional del título, se recoge la denominación “Marine Engineering” (ingeniería marina). “Nuestras titulaciones siempre han estado en la rama de Ingeniería y Arquitectura, si no nos podemos denominar ingenieros (como en el resto del países), ¿qué somos?, ¿arquitectos? Es un despropósito”, afirma.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Con motivo de su reciente jubilación como profesor del Departamento de Ciencias y Técnicas de la Navegación de la Escuela Técnica Superior de Náutica, Máquinas y Radioelectrónica Naval de la Universidad de La Laguna, en cuyo centro ha ejercido como profesor titular desde 1991, la Academia Canaria de Ciencias de la Navegación le rindió ayer un homenaje, en el transcurso de una comida celebrada en el Casino de Santa Cruz de Tenerife. 

El presidente de la Academia, Enrique García Melón, le hizo entrega de una placa conmemorativa y cada uno de los asistentes expresaron sus consideraciones personales hacia el homenajeado, que éste correspondió emocionado y con muestras de gratitud. Excusaron su asistencia otros miembros académicos que se encontraban fuera de la isla y que previamente habían mostrado por escrito su adhesión. 

José Perera Marrero lee la dedicatoria de la placa de la Academia

El homenajeado y los miembros de la Academia, en la foto de familia

El profesor Perera Marrero (Santa Cruz de Tenerife, 1942) ha impartido docencia en las asignaturas Navegación Oceánica, Ampliación de Navegación Oceánica y Astronomía de Posición en el Ámbito Marítimo. Desde 1995 hasta la fecha ha sido profesor de tercer ciclo en el programa de doctorado interdepartamental. Miembro del equipo de investigación en tres proyectos y uno de ellos como investigador principal, ha publicado 15 libros, varios de ellos en coautoría relacionados con la navegación, la contaminación y la seguridad, además de artículos en revistas de ámbito nacional e internacional de temas marítimos. 

Arquitecto técnico, capitán de la Marina Mercante y doctor en Marina Civil, navegó durante 14 años y mandó buques de Naviera Pinillos antes de su desembarco como profesor de la Escuela Técnica Superior de Náutica, Máquinas y Radioelectrónica Naval de la Universidad de La Laguna, de la que durante una etapa asumió el decanato y logró con el apoyo del Cabildo Insular de Tenerife parte importante del equipamiento técnico de que dispone actualmente el centro. Ha sido profesor de varios másteres en otras universidades y conferenciante en organismos de ámbito cultural.

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La Asociación Orden del Cachorro Canario, cuyo lema se titula “rescatar, vivir, transmitir y defender nuestra identidad canaria, simbolizada externamente en el sombrero de ala” típico de nuestra tierra, así como practicar “la generosidad, el altruismo, la cordialidad, la creatividad, el espíritu de servicio y la difusión del patrimonio cultural canario sin ánimo de lucro”, rinde hoy homenaje a dos de sus miembros, ya fallecidos: Feliciano García García y Tomás González Sánchez-Araña.

Esta tarde, a las 20 horas, se celebrará una misa gomera en el Santuario del Cristo de La Laguna, que oficiará su rector, Carlos González Quintero. Después, en el restaurante “Casa Juanito”, en La Esperanza, habrá una cena organizada por los directivos de la citada Asociación y coordinada por José Miguel Ramos Noda, en memoria de ambos homenajeados.

Feliciano García García nació el 20 de noviembre de 1945 en Porís de Abona (Arico), en el seno de una familia eminentemente marinera. Licenciado y doctor en Marina Civil por el Centro Superior de Náutica y Estudios del Mar de la Universidad de La Laguna, en la especialidad de máquinas navales, ejerció funciones de catedrático en dicho centro, en el que años antes hecho sus estudios. Su etapa de alumno, oficial y jefe de máquinas transcurrió en CEPSA y entre otros barcos navegó en los petroleros “Talavera” y “Bruch”.

Feliciano García García (1945-2010) y su nieto Héctor

Tuvo una etapa política, en la que le tocó vivir el recibimiento en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, en marzo de 1980, de los náufragos del petrolero “María Alejandra”, del que su hermano Cayetano es uno de los supervivientes. Tuvo otra etapa de empresario en reparaciones navales y por espacio de algo más de quince años estuvo muy involucrado en el mundo de las energías renovables, a las que dedicó gran parte de su vida, incluso cuando la salud comenzó a fallarle.

Formaba parte del comité científico de la revista “Investigaciones marítimas” y era asesor experto de AENOR, ANEP del MICINN y APPA. Una iniciativa en la que tenía puestas muchas esperanzas era la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), de la que era secretario del Comité Científico, lo cual llevó a participar en muchas iniciativas energéticas aportando su experiencia para la toma de decisiones de cierta importancia.

Una de sus preocupaciones era dotar a Canarias de una independencia energética para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y para asegurar su futuro en dicha materia. Pertenecía al grupo de investigación INGEMAR/ULL y por ello estaba inmerso en el impulso de tecnologías de energías renovables, sobre todo la eólica, tales como la utilización de grandes petroleros en expectativa de desguace para la desalinización de agua de mar con un sistema híbrido autónomo; estudio de viabilidad de implantación de parques eólicos off-shore en aguas de la Zona Económica Exclusiva; utilización de las energías renovables en la desalinización de agua de mar por ósmosis inversa para el abastecimiento de agua potable y riego agrícola y su aplicación específica en el municipio de Arico, su pueblo natal, entre otros. Escribió numerosas publicaciones en revistas científicas y participó en infinidad de proyectos tanto nacionales como europeos.

Aquejado de problemas coronarios, consiguió un trasplante de corazón en una intervención quirúrgica realizada en Madrid, que resultó exitosa según el veredicto médico, si bien, posteriormente, se produjeron complicaciones que provocaron su fallecimiento el 12 de junio de 2010, a la edad de 64 años.

Casado con Dulce María Reyes Hernández, tiene descendencia en su hija Carolina Dulce. “En el terreno privado –dice su esposa- era un ser humano magnífico, un padre ejemplar, gran amigo, amaba la vida y mientras pudo disfrutó de muchos de los placeres mundanos (la buena mesa, viajar…) y por ello, aunque se fue demasiado pronto, lo quedó mucho por hacer, aunque consiguió más que otros en más años de vida”.

Feliciano García García era un canario de pura cepa que se preocupaba por todo lo referente a su tierra y el progreso de sus islas. Se cuenta la anécdota de que el mismo día que le avisaron de que tenía un corazón idóneo para trasplantarle, después de más de dos años de espera, se encontraba en una conferencia en Madrid en la que presionó de tal modo que consiguió en Canarias quedara incluida en unos planes de energías renovables.

Tomás González Sánchez-Araña

Tomás González Sánchez-Araña nació el 2 de octubre de 1940 en Las Palmas de Gran Canaria, en el seno de una familia de marinos, como su padre, Pedro González Márquez y su primo Manuel González Quevedo. Estudió en las Escuelas Pías de Santa Cruz de Tenerife (1951) y en el Instituto “Tomás Morales” de su ciudad natal y después ingresó en la Escuela Oficial de Náutica de esta capital, de la que salió alumno en 1964.

En 1965 ingresó en CEPSA, de tercer oficial en el petrolero “Gerona”. Ascendió progresivamente en el escalafón hasta alcanzar el empleo de capitán, estrenándose en el petrolero “Bruch”. Ostentó, entre otros, el mando de los petroleros “Bailén” (1º), “Hespérides”, “Talavera” (1º), “Gerona” (1º) “Zaragoza” (2º), “Albuera” (1º), “Albuera” (1º), “Astorga” (1º), “Moncloa” y “Arapiles” (2º).

Por medio hubo un paréntesis de cuatro años en CEPSA y mandó el ferry “Benchijigua”, de Ferry Gomera, entre octubre de 1974 y septiembre de 1977 y el catamarán “Alisur Amarillo”, de Alisur. Relevó en varias ocasiones, con carácter interino, a Salvador Casanova en su cargo de práctico del puerto de San Sebastián de La Gomera.

Tomás González Sánchez-Araña (1940-2012)

Sus expectativas de conseguir plaza de práctico titular se vieron frustradas, por lo que volvió de nuevo a CEPSA como primer oficial de los petroleros “Gerona”, “Valencia” y “Lérida”. En abril de 1988, cuando se vendió la flota, pasó de capitán a Maersk España y desempeñó el mando de los petroleros “Maersk Gerona”, Maersk Valencia” y “Maersk Lérida”. En resumen, fue oficial y capitán de buques petroleros durante más de 27 años y de ellos, quince de capitán al mando de 16 buques petroleros de crudo y productos refinados.

La creación de la Sociedad Estatal de Salvamento (SASEMAR) permitió al capitán Tomás González Sánchez-Araña la oportunidad de trabajar en el ente público desde sus inicios (octubre de 1993), desempeñando durante doce años la jefatura de la torre de control de Tráfico Marítimo de Santa Cruz de Tenerife.

Asumió responsabilidades importantes en la primera etapa del Plan Nacional de Salvamento en Canarias, que tanto ha beneficiado a la comunidad naval y marítima con su presencia y sus actuaciones salvando vidas humanas en todo tipo de circunstancias. Es llamativo que el ente al que dedicó tantos esfuerzos, SASEMAR, le haya negado el reconocimiento justo y merecido, no así la Cruz Roja Española ni la Liga Naval Española, que le distinguieron con la Medalla de Plata y el Ancla de Oro, respectivamente.

Después, cuando llegó la jubilación, en octubre de 2005, compartió su vida entre Candelaria, Hermigua (pueblo natal de su segunda esposa, Sole Méndez Cabrera) y Zamora, donde vive su hija Susana y su yerno Domingo. Estaba feliz y orgulloso de su nieto Darío. En los últimos años nos honró en diversas ocasiones con sus artículos sobre diferentes etapas de su vida marinera, que hemos publicado con mucho gusto en nuestra página web.

Un día se supo enfermo y le plantó cara a la nueva situación con decisión y energía, ejemplo de valor y coraje, afrontando sus sesiones de “quimiquera”, como él decía, con bastante optimismo. Capeó en las mejores condiciones posibles su nueva situación y nos sorprendió gratamente cuando le vimos muy recuperado y con unas ansias de vivir tremendas. Tuvimos ocasión de compartir mesa y mantel en su casa, con Sole y en el Casino de Tenerife, con Manuel Marrero, pues ambos se conocían de su vida profesional en CEPSA y Trasatlántica y hacía 25 años que no se encontraban.

Sin embargo, después de Semana Santa, a la vuelta de viaje de La Gomera, la enfermedad se recrudeció y comenzó la cuenta atrás. Le vimos por última vez el Día de Canarias, en su habitación hospitalaria. Mantenía aún su lucidez y a pesar de sus evidentes dificultades motrices, nos comentó detalles y anécdotas de su vida profesional.

Al despedirnos, Tomás quedó plácidamente acostado para “dormir la siesta del contramaestre”. Supimos, entonces, que cuando despertara y subiera de nuevo al puente, ordenaría maniobra, largando proa y popa, virando cadena y con la ayuda de la máquina se abriría del muelle para dar avante y, después, entre puntas, enfilaría rumbo a mar abierta en la que desde la mañana del 5 de junio de 2012 navega en plena libertad, en su último y eterno viaje. Contaba 71 años.

Feliciano y Tomás, Tomás y Feliciano, dos viejos y buenos amigos de los que disfrutamos de su amistad y de sus conocimientos, están presentes en nuestra memoria. Y también en nuestra sincera y emotiva expresión de gratitud. Con ambos compartimos momentos inolvidables de diverso signo y siempre nos acompaña la satisfacción inmensa de haberles conocido.

Fotos: Dulce María Reyes Fernández y Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Antonio Rojas Manrique, capitán de la Marina Mercante, obtuvo la máxima calificación en la defensa de su tesis doctoral titulada “Estudio sobre técnicas y medidas de limpiezas en los casos de derrames de hidrocarburos”, recientemente defendida en el Departamento de Ciencias y Técnicas de la Navegación de la Universidad de La Laguna.

El tribunal estuvo formado por los doctores Daniel García Gómez de la Barreda (presidente, Universidad de Cádiz), Luis Santos Jara (secretario, Universidad de La Laguna) y los vocales Abel Camblor Ordiz (Universidad de Oviedo), Antonio Gonzalo de la Cruz (Universidad de Cádiz) y José Perera Marrero (Universidad de La Laguna).

El doctorando Juan Antonio Rojas Manrique, en la defensa de su tesis

Tras la exposición y defensa del doctorando, el tribunal, en sus apreciaciones, valoró especialmente la calidad y la profundidad de la tesis realizada y formuló una serie de preguntas sobre aspectos concretos. Además de felicitar al doctorando por el trabajo realizado, agradeció, asimismo, la labor de los directores Enrique Melón Rodríguez y José Ángel Rodríguez Hernández, doctores en Marina Civil adscritos al Departamento de Ciencias y Técnicas de la Navegación de la Universidad de La Laguna.

Los miembros del tribunal siguen con atención la defensa del doctorando

En el capítulo de agradecimientos, además de los directores de tesis y a la empresa Aister por las facilidades en acceder a los fondos documentales, Juan Antonio Rojas Manrique hace una mención especial al catedrático Enrique García Melón, por iniciarle en la faceta investigadora, así como a sus compañeros y amigos por sus constantes muestras de ánimo y apoyo.

A lo largo de algo más de 500 páginas, el nuevo doctor nos introdujo en la amplia legislación internacional, comunitaria, prevención de contaminación marina y legislación USA, para centrarse en el capítulo segundo en la prevención de la contaminación y los planes de contingencia, con una mención especial al Plan específico de Contingencia por Contaminación Marina Accidental de Canarias (PECMAR).

En el tercer capítulo entra en detalle en las principales técnicas de limpieza y recogida de hidrocarburos (diversos tipos de barreras, cercos, interceptadores, skimmers…), así como las técnicas de eliminación, impacto ambiental y limpieza y restauración de la costa. En el capítulo cuarto concreta los accidentes de los buques petroleros “Torrey Canyon”, “Amoco Cádiz”, “Exxon Valdez”, “Aegean sea”, “Sea Empress”, “Erika” y “Prestige”, con especial detenimiento en este último, tras la cual formuló sus conclusiones, que fueron valoradas y reconocidas por los miembros del tribunal. Tras su deliberación, se acordó concederle el grado apto y la propuesta “cum laude” a la comisión de doctorado de la ULL.

Foto de familia del nuevo doctor (centro) con los miembros del tribunal, directores de su tesis, Enrique García Melón y Juan Carlos Díaz Lorenzo

Nacido en Santa Cruz de Tenerife hace 29 años, el doctor Juan Antonio Rojas Manrique es licenciado en Náutica y Transporte Marítimo por la Universidad de La Laguna y capitán de la Marina Mercante. Realizó sus prácticas de alumno en los buques “Cervantes” (Flota Suardíaz), “Bencomo Express” y “Bentago Express” (Fred. Olsen Express).

Desde 2008 trabaja en Naviera Armas, donde ha desempeñado los diferentes empleos de tercer, segundo y primer oficial en los buques “Volcán de Tijarafe”, “Volcán de Tauce”, “Volcán de Tejeda”, “Volcán de Timanfaya” y “Volcán de Tamadaba”. Desde 2010 ocupa plaza de primer oficial a la entrega del buque “Volcán del Teide” y en 2011 de su buque gemelo “Volcán de Tinamar”.

Está en posesión de un amplio elenco de certificados de diferentes especialidades, prevención de riesgos laborales en el sector marítimo, Código ISM, asistencia a diversos seminarios y varias publicaciones en revistas especializadas en calidad de coautor.

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo