Juan Carlos Díaz Lorenzo

Esta semana han comenzado las pruebas de mar del destructor “USS Zumwalt” (DDG 1000), el mayor de su clase construido en EE.UU. para la flota de la U.S. Navy. Ayer se hizo a la mar desde su amarre en el astillero Bath Iron Works y descendió el río Kennebec con la ayuda de dos remolcadores, hasta alcanzar mar abierta y comenzar un exhaustivo programa hasta su entrega oficial, prevista en principio para el próximo año.

El nuevo buque, de 15.000 toneladas y 180 m de eslora, llama poderosamente la atención por las formas de su casco y superestructura. El colosal coste económico del programa –estimado en 4.400 millones de dólares sólo para el prototipo– y la crisis económica que también afecta a EE.UU., ha motivado la decisión de reducir a tres unidades de las 32 inicialmente previstas. Por lo que esta clase de destructores serán considerados como un proyecto de demostración tecnológica, más que como unidades operaciones de una nueva etapa.

Sólo en el prototipo se han gastado 4.400 millones de dólares

El buque –comandante, capitán de fragata James Kirk– proporcionará presencia independiente y de disuasión, apoyo a las fuerzas de operaciones especiales y parte integrante de las fuerzas expedicionarias conjuntas y combinadas. La propulsión es eléctrica, instala nuevos radares y sonares, misiles de largo alcance y armas de fuego. El diseño trata de reducir la captación en radares. La elevada automatización permitirá que el buque sea tripulado por un número bastante más reducido en relación a un destructor clásico.

La innovación aplicada a bordo del buque “USS Zumwalt” ha provocado considerables retrasos en el calendario de construcción y un aumento de los costes. Tiene la proa invertida y los ángulos agudos tratan de desviar las señales de radar enemigo. Radares y antenas van ocultas en un alojamiento de material compuesto. Pero también tiene críticos respecto de las formas inclinadas “tumblehome” de su casco, que auguran menos estabilidad que los convencionales. No obstante, el alto mando de la U.S. Navy confía en el diseño y aguarda ansioso su entrega oficial.

Foto: General Dynamics Bath Iron Works

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

La fragata “Cristóbal Colón” (F-105) participó los 26 y 27 de junio en aguas del mar Mediterráneo en un ejercicio de defensa contra misiles balísticos (BMD), proporcionando protección aérea al crucero norteamericano “USS Vella Gulf” (CG-72), cuyo sistema de combate está configurado para interceptar blancos balísticos fuera de la atmósfera terrestre, informa la Armada española. Para coordinar los detalles del ejercicio, el día 25 de junio varios oficiales españoles mantuvieron una reunión a bordo del crucero norteamericano. 

Durante el desarrollo del ejercicio, la fragata “Cristóbal Colón” apoyó al buque americano protegiéndolo contra una amenaza aérea convencional. El buque español –comandante, capitán de fragata Enrique Núñez de Prado Aparicio– continúa desplegado como insignia de la Agrupación Naval permanente de la OTAN nº 2 (SNMG-2, en sus siglas en inglés). El próximo 5 de julio llegará al puerto de Málaga, donde está previsto efectuar el relevo de mando del SNMG-2, ostentado durante el último año por el contralmirante español Eugenio Díaz del Río.

La fragata “Cristóbal Colón” y el crucero “Vella Gulf”, en aguas del Mediterráneo

Foto: Armada española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Navantia ha firmado recientemente con la U.S. Navy un contrato de mantenimiento para los cuatro destructores que serán desplegados durante  2014 y 2015 en la Base Naval de Rota, como parte del escudo antimisiles, según el acuerdo alcanzado entre ambos gobiernos en 2011 y sellado en 2012, informa la compañía pública española. El contrato, que se estima supondrá para Navantia una carga de trabajo de unas 200.000 horas, contempla el mantenimiento de estas unidades en los períodos de inmovilización en Rota y tiene una vigencia de un año y otros seis meses opcionales.

“La experiencia de Navantia en el diseño, construcción y mantenimiento de los barcos de la Armada Española, similares en sus sistemas, su excelente infraestructura y capacidad humana, así como el apoyo institucional del Ministerio de Defensa español, han sido los factores decisivos para la adjudicación de este contrato”, destaca la firma naval española. La consecución de este contrato con la U.S. Navy, “con un altísimo nivel de requerimientos, supone para Navantia un gran prestigio internacional, afianzando su posición líder en la construcción naval militar”.

Destructor “USS Donald Cook”, equipado con el sistema de combate Aegis

Foto: U.S. Navy

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En esta misma sección nos habíamos hecho eco hace unos días de la escala del catamarán “HSV-2 Swift”, de la U.S. Navy, en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Se fue como llegó, sin avisar y como es obvio en buques de este tipo y desde hace un par de día está de nuevo en el citado puerto, procedente de Cabo Verde en viaje a Nápoles, leemos en la edición digital de “La Provincia”.

El citado buque, que es primo hermano de los catamaranes de Fred. Olsen Express, se utiliza como unidad de mando y control de guerra de minas y se emplea como plataforma del proyecto de cooperación en seguridad marítima en África Occidental, donde la inestabilidad ha subido mucho en los últimos tiempos. En la foto de nuestro estimado amigo y colaborador David Pérez Rivero vemos de proa al buque en cuestión.

Vista de proa del catamarán “HSV-2 Swift”

Construcción número 061 del astillero de Hobart, Tasmania, está arrendado desde su puesta en servicio en octubre de 2003 en un contrato de algo más de 20 millones de dólares anuales, por lo que se ha publicado. Dadas sus características es una plataforma de fácil movilidad, dotado de cubierta para un helicóptero y hasta el momento ha visitado una treintena de países, en ocasiones como apoyo de ayuda humanitaria.

Desplaza 1.668 toneladas a plena carga y está propulsado por cuatro motores Caterpillar acoplados a igual número de “water jets” que le permite alcanzar una velocidad máxima de 47 nudos. Con 300 toneladas de material militar puede mantener una velocidad de 42 nudos ó 35 nudos con 615 toneladas y una autonomía, a dicho régimen, de 1.100 millas, si bien a 20 nudos  de velocidad la autonomía es de 4.000 millas.

Foto: David Pérez Rivero

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En estos días ha hecho escala en el puerto de Las Palmas el catamarán “HSV-2 Swift”, de la U.S. Navy, primo hermano de los buques de Fred. Olsen Express que cubren la línea Santa Cruz de Tenerife-Agaete. El buque está asignado al Comando de Guerra de Minas y es una plataforma experimental de pruebas para el proyecto LCS.

Construcción número 061 del astillero de Hobart, Tasmania, está arrendado desde su puesta en servicio en octubre de 2003 en un contrato de algo más de 20 millones de dólares anuales, por lo que se ha publicado. Dadas sus características es una plataforma de fácil movilidad, dotado de cubierta para un helicóptero y hasta el momento ha visitado una treintena de países, en ocasiones como apoyo de ayuda humanitaria.

El catamarán “HSV-2 Swift”, en el puerto de Las Palmas

Desplaza 1.668 toneladas a plena carga y está propulsado por cuatro motores Caterpillar acoplados a igual número de “water jets” que le permite alcanzar una velocidad máxima de 47 nudos. Con 300 toneladas de material militar puede mantener una velocidad de 42 nudos ó 35 nudos con 615 toneladas y una autonomía, a dicho régimen, de 1.100 millas, si bien a 20 nudos  de velocidad la autonomía es de 4.000 millas.

Foto: David Pérez Rivero

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La fragata “Blas de Lezo” (F-103) regresó el 31 de mayo al Arsenal Militar de Ferrol tras casi dos meses fuera de su base, después de haber estado integrado en una agrupación naval de la Marina de los Estados Unidos. El buque militar español destacó durante los ejercicios por su buen rendimiento frente a la amenaza aérea, informa la Armada Española.

La fragata “Blas de Lezo” zarpó el 7 de abril para incorporarse a la fase de adiestramiento del Grupo de Combate americano número VIII, formado por el portaaviones “USS Dwight D. Eisenhower” y su ala embarcada, el crucero “USS Hue City” (clase “USS Ticonderoga”) y los destructores “USS Jason Dunham”, “USS Winston Churchill” y “USS Farragut” (clase “USS Arleigh Burke”).

La fragata “Blas de Lezo” y el portaaviones “USS Dwight D. Eisenhower”

Se informa que “durante los ejercicios se integraron todos los medios del Grupo de Combate para hacer frente a un escenario simulado de crisis en una zona ficticia en aguas de la costa Este de EE.UU. La misión consistía en detener los deseos anexionistas del líder de un Estado hacia los países de su entorno. En ese periodo efectuaron presencia militar en la zona y ejercicios para demostrar la capacidad de despliegue en una costa del teatro de operaciones con el fin de disuadir al Estado expansionista. Entre otras áreas, la fragata española se ha adiestrado en operaciones de seguridad marítima, antipiratería, defensa aérea y contra amenaza submarina”.

La fragata “Blas de Lezo” ha demostrado su elevada capacidad militar

Dotado del sistema americano Aegis, que incluye el radar SPY, la fragata “Blas de Lezo” destacó por su buen rendimiento frente a la amenaza aérea, con detecciones a gran distancia y una presentación clara de los contactos aéreos. Parte de estos medios fueron controlados por operadores de a bordo para las misiones de protección de la agrupación.

Explica la Armada que “el montaje de artillería principal de cinco pulgadas se probó con buenos resultados tras las mejoras realizadas en las últimas obras de modernización de la dirección de tiro Dorna, que permiten un mejor seguimiento de contactos por medio de detección visual e infrarrojo. Han sido 24 días seguidos en la mar, que han exigido el máximo a la plataforma en todos los aspectos y en los que el buque ha demostrado sus excelentes condiciones marineras y su capacidad para navegaciones de larga duración”.

Fotos: Armada Española

Redacción

La fragata española Almirante Juan de Borbón se integró el pasado miércoles, 18 de mayo, en el grupo del portaviones George H. W. Bush durante la segunda fase de su colaboración con la Marina de los Estados Unidos. El grupo naval está formado por el citado portaviones, dos cruceros y dos destructores norteamericanos dotados del sistema de combate AEGIS, similar al instalado en la fragata española.

Esto supone, informa la Oficina de Prensa de la Armada española, una extraordinaria oportunidad para continuar el adiestramiento iniciado en la primera fase y avanzar en la interoperabilidad de equipos y procedimientos entre la fragata F-100 española y los buques norteamericanos.

Durante el próximo mes la fragata Almirante Juan de Borbón navegará con el grupo por aguas del Canal de la Mancha, donde participará en ejercicios con la Marina británica, y en las proximidades de la costa española mediterránea. La agrupación efectuará escalas en los puertos de Portsmouth (Gran Bretaña) y Cartagena.

En la primera fase del despliegue, la fragata española realizó un adiestramiento intensivo especialmente enfocado a la defensa de todos los componentes de la fuerza naval con ejercicios de guerra de superficie, antisubmarina y antiaérea. El grupo americano está mandado por la contralmirante Nora Tyson, primera mujer estadounidense que ejerce el mando de un grupo de combate de estas características.

La fragata Almirante Juan de Borbón (F-102) es la segunda de la clase Álvaro de Bazán, construida en los astilleros de Navantia en Ferrol. Está considerado uno de los buques de mayor capacidad tecnológica de Europa. Tiene una dotación de 210 personas y está al mando del capitán de fragata Benigno González-Aller Gross.

La fragata "Almirante Juan de Borbón" y el portaaviones "George H. W. Bush"

Foto: ORP Armada Española