Juan Carlos Díaz Lorenzo

Estampa atractiva la que presentaba esta mañana la terminal de contenedores del puerto de Santa Cruz de Tenerife, destinada al tráfico cautivo que genera el comercio y el abastecimiento de la isla y poco más. Todo lo contrario de lo que sucede a poco más de cincuenta millas de distancia, en el que existe un puerto que se ha convertido en los últimos años en una importante base de transbordo internacional entre continentes y va a más.

Parte de ese tráfico lo ha ganado en detrimento del puerto tinerfeño. De nada sirve quejarnos a estas alturas de lo pudo haber sido y no es, pero sí nos sentimos en la obligación de reclamar más actividad a quienes corresponde, aquellos que dijeron hace tiempo que estaban trabajando en el asunto y no hemos vuelto a tener noticias, pues no sólo se vive de cruceros de turismo, por importantes que éstos sean. Existen otros segmentos en los que podríamos tener mayor protagonismo.

"OPDR Andalucía" y "Verónica B", tráfico cautivo nacional

La línea de atraque de El Bufadero, al completo

"WEC Dalí" y "Concordia", barcos extranjeros en tráficos nacionales

Como decíamos, hoy la terminal de contenedores de CAPSA ha estado al completo, con la presencia, de izquierda a derecha de la imagen, de los buques “OPDR Andalucía”, “Verónica B”, “WEC Dalí” y “Concordia”. Una bonita imagen, sin duda. Más felices nos sentiríamos si tuviéramos constancia de que vamos a crecer a corto plazo, y no seguimos estancados. Porque ello supondría más trabajo, más actividad, más ingresos y mejores perspectivas de futuro.

¿Necesita el puerto tinerfeño un cambio de rumbo? ¿Sería bueno escuchar la opinión de las fuerzas vivas, aquellas que aman y sienten la importancia del puerto? ¿No habrá acaso agotamiento de ideas en algunos responsables de la Autoridad Portuaria? ¿Por qué no somos más ambiciosos? ¿Hemos de conformarnos con seguir siendo lo que somos o podemos aspirar a más? Sinceramente, pensamos que sí.

Fotos: Pepe Marrero

Anuncios

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Safmarine ha abandonado sus operaciones en el puerto de Santa Cruz de Tenerife y concentra su tráfico de transbordo en el puerto de Las Palmas. Dice el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Rodríguez, que ello se debe a causas logísticas. Quince mil contenedores al año no son suficientes para que la compañía sudafricana vinculada al Grupo SAECS (al que también pertenecen Maersk, DAL y MOL) mantenga sus escalas y con la excusa casi perfecta de que ha llevado a cabo una reestructuración de su división de contenedores, se ha ido definitivamente a Las Palmas.

En el mismo escenario casuístico aparece Boluda Corporación Marítima, gestora de la Terminal de Contenedores La Luz, que ayer envió un comunicado a los medios donde informa de la primera escala de un buque de la compañía Safmarine, “lo cual mejorará la conectividad del puerto grancanario con la zona de África Occidental y reforzará la proyección internacional del puerto” de Las Palmas.

La línea, de la que se ahora se ha caído la escala en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, cubre el trayecto Rotterdam, Leixoes, Las Palmas, Costa de Marfil, Camerún, Gabón, Congo, Zaire, Angola, Namibia y Guinea Ecuatorial. Como bien apunta el presidente del comité de empresa de SESTIFE, Antonio Rodríguez Fuentes, en declaraciones que hoy publica el periódico El Día, “el puerto de Las Palmas es más grande que el de Santa Cruz y cuenta con líneas de transbordo que salen para todo el mundo. La empresa ha decidido centralizar todos sus servicios en una instalación”.

Nos queda el tráfico cautivo. Las otras opciones se van a otro sitio

Quince mil contenedores que son otros tantos movimientos menos para el colectivo de trabajadores portuarios, cuyo nivel de eficacia profesional está fuera de toda duda. Menos trabajo, menos transporte por carretera, menos de todo. Menos barcos y los muelles más vacíos.

El director-gerente de la patronal estibadora y consignataria de Santa Cruz de Tenerife, Luis Falcón, se manifiesta más acorde y realista con los momentos difíciles que vivimos. “Se trata de una noticia negativa y preocupante para nuestro puerto. La economía de la isla está paralizada, y el movimiento que se registra en diferentes tráficos es muestra de ello. Además, las exportaciones desde Tenerife han descendido notablemente”.

Mientras tanto, para consuelo de perdedores, dice el presidente de la Autoridad Portuaria, que “estamos negociando con cinco navieras diferentes para captar nuevos tráficos que esperamos que pronto cristalicen”. Ojalá así sea, aunque nos asalta la duda, visto lo visto. En todo caso, llegado el caso, ¿habrá que reinventar el puerto?

Cuando acaben las obras de la nueva terminal de contenedores de la Dársena del Este, el puerto tinerfeño podrá mover hasta 800.000 TEUS anuales, con una superficie de 337.000 metros cuadrados y 1.200 metros de línea de atraque.

El puerto está vacío. Son frecuentes los días en que lo vemos así

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo