Juan Carlos Díaz Lorenzo

No es frecuente que coincidan en el puerto tinerfeño dos buques auxiliares gemelos de la Armada Española, caso de los hidrográficos Malaspina (A 31) y Tofiño (A 32), que compartieron atraque en la Dársena de Los Llanos los días 21 y 22 de noviembre. Ambos son viejos conocidos y su presencia siempre resulta evocadora de sus predecesores, los planeros de iguales nombres que tanto contribuyeron al levantamiento y actualización de la cartografía marina del Archipiélago Canario y de la vecina costa africana.

En un país como el nuestro, de tan extenso litoral tanto peninsular como insular,  resulta necesario disponer de buques especializados cuyo trabajo permita completar y actualizar la vasta cartografía marítima y equipados científicamente, al mismo tiempo, para efectuar estudios oceanográficos, de biología marina, corrientes, salinidad de las aguas…

El proyecto de ambos buques está inspirado en el tipo “Bulldog” de la Royal Navy y su construcción se firmó con la Empresa Nacional Bazán, siendo asignados al astillero de San Fernando (Cádiz), donde comenzó su construcción a finales de 1972. El primero de ellos resbaló por la grada el 14 de agosto de 1973, haciéndolo el segundo el 22 de diciembre del mismo año y entraron en servicio el 21 de febrero de 1975 y el 23 de abril del citado año, respectivamente.

Son buques de 820 toneladas “standard” y 1.090 de desplazamiento y miden 57,70 metros de eslora total -51,40 entre perpendiculares-, 11,70 de manga y 3,65 de calado. Estan propulsados por dos motores diesel MWM de 2.700 caballos de potencia que accionan igual número de hélices y le permiten alcanzar una velocidad de 15 nudos. Para las operaciones de velocidad reducida disponen de sendos motores eléctricos. La autonomía es de 4.000 millas a velocidad económica de 12 nudos. La dotación máxima, incluido personal científico civil, asciende a 63 personas, de ellos nueve oficiales.

A bordo de estos buques destaca su equipamiento, caso del sistema de radiolocalización  con estaciones en tierra para obtener situaciones exactas y fijar con toda precisión los puntos de sonda; los sondadores de alta frecuencia y pantalla digital, asimismo dispuestos en los botes auxiliares; además de navegación por satélite, diversos ordenadores con funciones técnicas, entre ellos un “plotter” para el trazado automático del curso del buque en coordenadas dentro y fuera del rumbo; equipo de navegación hiperbólica, “display” de todos los datos en pantallas táctiles, registro automático de datos geofísicos y de navegación, laboratorios de electrónica, fisioquímica y fotografía, etcétera. Asimismo, la habilitación de ambos buques ha sido modernizada de acuerdo con los planes del programa CAVIMAR.

Los buques "Malaspina" y "Tofiño", en el puerto tinerfeño

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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