Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hace unos días se celebró en Madrid el vigésimo encuentro de un grupo de antiguos directivos, capitanes, jefes de máquinas y oficiales de flota de Compañía Trasatlántica Española, la centenaria naviera española que feneció hace pocos años, víctima de una discutible gestión empresarial.

La memoria fértil sigue presente en torno a la amistad y quienes de alguna manera mantienen vivo el espíritu de la “otra Trasatlántica”, aquella compañía que dio prestigio a la Marina Mercante española en la época de los trasatlánticos que unieron España y América y los barcos de carga, conocida en el exterior como Spanish Line.

En esta oportunidad se ha celebrado el XX encuentro de “la otra Trasatlántica”

En esta oportunidad tuvimos ocasión de saludar y compartir mesa y mantel con José Ignacio de Ramón, Rafael Jaume Romaguera, Carlos Peña Alvear, José Ángel González Guisande, Manuel Padín García, Juanjo Loredo, Lucinio Martínez Santos, Luis Mínguez, Manuel Marrero Álvarez y Juan Cárdenas Soriano. Excusó su asistencia el capitán Francisco Bilbeny Costa.

Un encuentro entrañable y emotivo de los coprotagonistas de muchos años de singladuras en el cruce del Atlántico y de la gestión técnica, económica y comercial de la compañía. Memoria lúcida de quien durante más de 150 años fue un claro referente en el sector naviero nacional y naufragó en un inmerecido final.

Luis Mínguez, José Ignacio de Ramón y Lucinio Martínez Santos

Manuel Padín García, Juanjo Loredo y Manuel Marrero Álvarez

Rafael Jaume Romaguera, Juan Carlos Díaz Lorenzo, Juan Cárdenas Soriano, José Ángel González Guisande y Carlos Peña Alvear

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Dos veces al año, un grupo de antiguos directivos, capitanes, jefes de máquinas y oficiales de flota se reúnen en Madrid en torno a la amistad y la memoria fértil de la Compañía Trasatlántica Española, la centenaria naviera española que feneció hace unos años, víctima de una discutible gestión empresarial.

Quienes de alguna manera mantienen vivo el espíritu de la “otra Trasatlántica”, la que dio prestigio a la compañía y a la Marina Mercante española en la época de los trasatlánticos y los barcos de carga, conocida en el exterior como Spanish Line, mantienen un vínculo entrañable, al que en esta oportunidad se han unido dos capitanes: José Ángel González Guisande y Francisco Bilbeny Costa, recién jubilados de prácticos de los puertos de Vigo y Cádiz, respectivamente.

De izq. a dcha: Carlos Peña, José Ignacio de Ramón, Luis Mínguez, José A. González Guisande, Juanjo Loredo, Lucinio Martínez Santos, Francisco Bilbeny y Manuel Marrero

Al encuentro también acudieron José Ignacio de Ramón, Carlos Peña Alvear, Juanjo Loredo, Lucinio Martínez Santos, Luis Mínguez Escolano y Manuel Marrero Álvarez. Excusaron su asistencia Rafael Jaume Romaguera, Manuel Padín García, Juan Cárdenas Soriano y quien suscribe.

Un encuentro entrañable y emotivo, nos dice Manuel Marrero, reforzado con las nuevas incorporaciones de los capitanes González Guisande y Bilbeny Costa, coprotagonistas de muchos años de singladuras en el cruce del Atlántico. Memoria lúcida de una compañía que entonces era un referente en el sector naviero y que no merecía el final que tuvo. Pero esa es otra historia.

Foto: Manuel Marrero Álvarez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El reciente encuentro en Madrid de un grupo de antiguos directivos, capitanes y jefes de máquinas de la Compañía Trasatlántica Española, de “aquella Trasatlántica” que un día fue orgullo legítimo de la Marina Mercante nacional, con un peso específico muy considerable y, sin duda, muy distante de la estela que unos años después le llevó a su desaparición, evocó la memoria de la empresa en la década de los años sesenta.

Presentes, en esta oportunidad, José Ignacio de Ramón Martínez, doctor ingeniero naval; los capitanes Rafael Jaume Romaguera y Carlos Peña Alvear; Juan Cárdenas Soriano, jefe de máquinas; Luis Mínguez, radiotelegrafista e inspector; Manuel Padín García, Lucinio Martínez Santos y Juan José Loredo Mutiozábal, en otro tiempo directivos y responsables en diversas áreas (Comercial, Departamento Técnico y jefatura de Operaciones) y Manuel Marrero Álvarez, delegado regional de Compañía Trasatlántica Española en Canarias.

Foto de familia del último encuentro de “aquella Trasatlántica”

Entrañable encuentro de este grupo de amigos y compañeros leales que se reúnen dos veces al año y, como decimos, mantienen vivo “el espíritu de aquella Trasatlántica”. Además, les tocó vivir el auge de los barcos de la emigración y el tránsito a los buques de carga que hicieron posible la presencia de Spanish Line en todos los puertos de su itinerario.

La conversación, amenísima. Se trataron temas serios, dolorosos algunos, latentes en la memoria de quienes dieron todo lo mejor de su capacidad por la existencia de “aquella Trasatlántica” que puso en valor la presencia en el extranjero de la bandera española, en el bien entendido de que en los países de su itinerario, caso de Latinoamérica, Compañía Trasatlántica era parte del vínculo con la madre patria.

El capitán Rafael Jaume relata su anécdota en el puerto de Bilbao

El capitán Rafael Jaume, ejemplo de memoria y precisión documental. A su derecha, Manuel Marrero Álvarez

Juanjo Loredo Mutiozábal, Juan Carlos Díaz Lorenzo, José Ignacio de Ramón Martínez, Juan Cárdenas Soriano y Carlos Peña Alvear

José Ignacio de Ramón Martínez, Juan Cárdenas Soriano, Carlos Peña Alvear, Luis Mínguez y Lucinio Martínez Santos

Rafael Jaume Romaguera  Manuel Padín García

Y tiempo también para las anécdotas profesionales. Nos quedamos, en esta ocasión, con la que nos contó el capitán Rafael Jaume Romaguera, cuya memoria a sus 85 años es prodigiosa y precisa. Y dice así, en el recuerdo de su protagonista:

“A principios de la década de los años sesenta (del siglo pasado, ya), estaba yo al mando del trasatlántico “Montserrat”, cuando entrábamos en Bilbao para carenar en la Naval de Sestao. El buque estaba ya en calados mínimos para entrar en dique y había gran mar tendida del noroeste.

Rebasamos Punta Galea aproados a la enfilación de luces verde-roja en la bocana del Abra, y al caer a babor para abrirnos y abocar la entrada se atravesó el barco por el maretón, con proa a Getxo y en posición casi paralela al rompeolas.

Paramos máquinas y comprobamos que iba abatiéndose hacia el mismo; fui dando impulsos cortos y suaves de máquina avante hasta librar el faro verde del espigón; seguía abatiéndonos la mar de fondo hasta rebasar el rompeolas y en marcha atrás, quedó entonces el buque al socaire del rompeolas donde embarcó el práctico, señor Aurrecoetxea, que por todo saludo me increpó:

– “¿Dónde vas, capitán?”

– “¡A dónde puedo!”, le contesté.

El práctico intento ciar, sin éxito y tuvo que seguir en marcha atrás hasta fondear en medio del Abra. Ya serenados de la tensión de la rara y atípica maniobra, me dijo:

– “Jaume, ya puedes presumir de ser el único capitán que ha entrado de culo en Bilbao”.

En la despedida, apretones de manos, sonrisas sinceras y abrazos entrañables. La próxima cita será en diciembre, Dios mediante. Hasta entonces.

José Ignacio de Ramón Martínez

Rafael Jaume Romaguera

Carlos Peña Alvear

Juan Cárdenas Soriano

Luis Mínguez

Manuel Padín García

Lucinio Martínez Santos

Juan José Loredo Mutiozábal

Manuel Marrero Álvarez

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Manuel Marrero Álvarez, ex delegado de Compañía Trasatlántica Española en Canarias, fue invitado a la última reunión a la Academia Canaria de Ciencias de la Navegación, celebrada en el Casino de La Laguna. Toda su vida profesional transcurrió vinculado a la centenaria naviera española, tristemente desaparecida hace unos años. Primero, como empleado de la consignataria La Roche y, en 1982, tras la creación de la delegación regional hasta la venta de la compañía al Grupo Odiel.

En esta oportunidad asistieron los académicos Enrique García Melón (presidente), Juan Carlos Díaz Lorenzo, Gonzalo Lozano Soldevilla, Manuel Garrocho Martín, Arturo Hardisson de la Torre, José Perera Marrero y Roberto González Díaz. Se da la circunstancia de que, por razones profesionales, Enrique García Melón y Manuel Marrero Álvarez se conocen desde hace más de cincuenta años.

Un encuentro muy agradable que se convirtió en evocación de los años intensos en los que los trasatlánticos de la emigración hacían escala en los puertos de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas –“Marqués de Comillas”, “Habana”, “Satrústegui”, “Virginia de Churruca”, “Begoña” y “Montserrat” -como el invitado evoca en su libro “Trasatlántica y la emigración canaria a América”– y del protagonismo que Compañía Trasatlántica Española tuvo en el transporte de carga entre América Latina y España, caso de la madera y el tabaco a bordo de los célebres cargueros de línea de Spanish Line.

Manuel Marrero Álvarez (centro) y los miembros de la Academia Canaria de Ciencias de la Navegación, en su última reunión