Juan Carlos Díaz Lorenzo

Esta mañana se han celebrado en Ferrol y Cartagena las ceremonias de baja de la Lista Oficial de Buques de la Armada del patrullero de altura “Chilreu” (P-61) y del submarino “Siroco” (S-72), informa la Armada española. En circunstancias normales, el primero de ellos podría haber prolongado su vida operativa, pero los recortes en los presupuestos de Defensa han sentenciado su final. El segundo ha prestado servicio durante 29 años, que son años para un submarino.

El patrullero “Chilreu” se entregó a la Armada en 1992 como resultado del Acuerdo conjunto de los Ministerios de Defensa y de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre actividades de Pesca Marítima. El buque procedía de la reconversión del pesquero arrastrero “Pescalonso”, construido en 1988 en astilleros de Gijón para armadores privados.

El patrullero “Chilreu” ha tenido su base en Ferrol

Tras realizarle las obras de reconversión, comenzó a operar el 6 de agosto de 1992 como patrullero de vigilancia pesquera. Tuvimos ocasión de visitar este buque en su base de La Graña en el tiempo en el que fue su comandante el entonces capitán de corbeta, hoy capitán de fragata, Antonio Couce Calvo.

Los cometidos del patrullero de altura “Chilreu” han sido la inspección, la vigilancia y el apoyo a la flota pesquera, además de sus capacidades para prestar auxilio, rescate y asistencia en la mar. Demostró ampliamente sus excelencias marineras en las campañas en las que participó en los caladeros del Atlántico Norte, en los que también sirvió de apoyo a los servicios meteorológicos, oceanográficos y de seguridad en la navegación.

Ceremonia naval de baja del submarino “Siroco”

La baja del submarino “Siroco” se produce después de 29 años de servicio, con base en el Arsenal de Cartagena, muy cerca del astillero donde fue construido, en tiempos de la Empresa Nacional Bazán. Es el segundo submarino de la clase “Agosta”. Durante casi tres décadas ha realizado más de 2.300 días de mar y más de 33.000 horas de inmersión.

“Desarrollado inicialmente para la lucha contra los grandes submarinos nucleares y para los enfrentamientos con flotas en solitario, se sometió a diferentes modernizaciones para cumplir eficazmente con las nuevas misiones asignadas y poder interoperar con otras fuerzas navales”, destaca el comunicado de la Armada española.

“Estas nuevas misiones contemplaban la inserción de comandos en costa enemiga, la recopilación de información en una zona de interés durante un tiempo prolongado, el control del tráfico mercante dando apoyo a la lucha antiterrorista y las operaciones antidroga, sin olvidar una de sus funciones más importantes, la disuasión”, concluye.

Fotos: Armada Española

Anuncios