Juan Carlos Díaz Lorenzo

No es frecuente que coincidan en el puerto de San Sebastián de La Gomera dos buques de una misma compañía naviera turística. Y lo es menos que lo sean de una clase poco común, como es el caso de los dos grandes yates “Sea Cloud” y “Sea Cloud II”, que esta tarde han compartido atraque en el puerto colombino. Desde hace unos días, ambos barcos están navegando por aguas de Canarias, en el transcurso de sus viajes con turismo de alto standing. Agradecemos a nuestro distinguido amigo Pedro de la Fuente el envío de estas fotografías, que ya son historia. 

El primero es un barco cargado de mucha historia, construido en 1931 en Alemania como yate privado. El segundo, mucho más moderno, es de factura española, pues tomó forma en Astilleros Gondán y entró en servicio en febrero de 2001. Un tercer buque, llamado “Sea Cloud Hussar”, que estaba en construcción en el astillero de Marín, se ha convertido en la triste historia de un grave fracaso y todavía no ha sido entregado. Sea Cloud Cruises es una prestigiosa compañía de capital alemán.

Los dos buques, atracados en el puerto de San Sebastián de La Gomera

“Sea Cloud II” y por su popa el histórico “Sea Cloud”

Fotos: Pedro de la Fuente

Juan Carlos Díaz Lorenzo

A primera hora de la tarde de ayer vimos navegando en el canal que separa las islas de Tenerife y Gran Canaria a un velero de cuatro palos con todo el aparejo desplegado. Por su proa, a unas cuatro millas, navegaba otro buque de su misma clase con el aparejo aferrado y sobre la máquina, camino ambos del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Sabíamos que se trataba de los buques “Sea Cloud” y “Sea Cloud II”, protagonistas de la feliz coincidencia de escalas a las que nos referíamos en la anterior noticia publicada en esta misma sección. Nuestro estimado amigo y colaborador Tave Myliu captó anoche estas magníficas imágenes de ambos buques atracados en el muelle sur, en una estampa que tiene evocación de los años idos para siempre.

Envuelto en la leyenda desde que comenzó a surcar los mares hace 80 años, el buque “Sea Cloud” está considerado uno de los barcos más lujosos del mundo. De línea marinera muy elegante, arbola cuatro palos aparejado de bricbarca y su interior se asemeja a la magnificencia de los grandes palacios franceses, decorado con refinadas porcelanas y tapices, baños en mármol y las llaves de los mismos en oro. Esta cargado de multitud de historias y anécdotas, proporcionadas por los muchos años de vida marinera que encierran sus cuadernas desde su puesta en servicio en 1932 y los personajes que han viajado a bordo a lo largo de tan dilatada vida marinera.

Los buques “Sea Cloud II” y “Sea Cloud”, atracados en el puerto tinerfeño

Desde febrero de 2001, el veterano “Sea Cloud” tiene un compañero de singladuras llamado “Sea Cloud IIEs un buque de factura netamente española, proyectado por la empresa SENER, fundada a finales de la década de los años cincuenta por el prestigioso ingeniero naval Enrique de Sendagorta Aramburu y construido en Astilleros Gondán (Asturias). Ambos buques tienen la gracia y la elegancia de unas estampas marineras que son la evocación de una toda una época de la navegación. La jarcia y el velamen se mezclan en cuidada armonía con la propulsión diesel y el encanto de unos cascos pintados de blanco que son ejemplo de pulcritud y belleza.

El buque “Sea Cloud II” es de proyecto y construcción española

Visto en toda su eslora por babor, en la noche otoñal del puerto tinerfeño

Ochenta años de vida marinera tiene en sus cuadernas el buque “Sea Cloud”

Es un buque mundialmente conocido, con un largo historial en su haber

Fotos: Tave Myliu

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Es frecuente que coincidan en el puerto de Santa Cruz de Tenerife dos buques de una misma compañía turística, aunque no lo es tanto que lo sean de una clase poco común, como es el caso de los dos grandes yates “Sea Cloud” y “Sea Cloud II”, que desde esta tarde comparten atraque en el muelle sur. Llegaron a media tarde, el primero procedente de Las Palmas de Gran Canaria y el segundo de Puerto del Rosario y permanecerán hasta mañana, a mediodía.

El primero es un barco cargado de mucha historia, construido en 1931 en Alemania como yate privado. El segundo, mucho más moderno, es de factura española, pues tomó forma en Astilleros Gondán y entró en servicio en febrero de 2001. Un tercer buque, llamado “Sea Cloud Hussar”, en construcción en el astillero de Marín, se ha convertido en la triste historia de un grave fracaso y todavía no ha sido entregado. Sea Cloud Cruises es una prestigiosa compañía de capital alemán.

El buque “Sea Cloud II”, construido en España, visto por la banda de babor

El histórico “Sea Cloud”, en tiempos “Angelita”, el yate del dictador Trujillo

Los dos buques atracados en el muelle sur, vistos desde el muelle norte

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

“Sea Cloud” en La Palma

noviembre 15, 2012

Juan Carlos Díaz Lorenzo

De nuevo en el puerto de Santa Cruz de La Palma la estampa marinera del yate “Sea Cloud”, que arribó a mediodía con el aparejo aferrado y sobre la máquina. Atracó babor al muelle y permanecerá hasta mañana, mostrando la gracia y la elegancia de sus líneas que son testimonio de otra época.

Este buque y su compañero de contraseña “Sea Cloud II” son asiduos visitantes de los puertos canarios en la temporada de invierno. Un tercer buque, llamado “Sea Cloud Hussar” y construido en la Factoría Naval de Marín, no ha podido ser entregado aunque en la práctica está casi terminado, debido a la quiebra del citado astillero.

Momento de la arribada del yate “Sea Cloud” al puerto de Santa Cruz de La Palma

Foto: José Javier Pérez Martín

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El yate “Sea Cloud”, sinónimo de lujo y estricta privacidad, estuvo ayer en el puerto de Los Cristianos, iniciando así una nueva etapa de presencia de este tipo de buques en la zona, aunque, a decir verdad, la novedad no es tal, toda vez que con anterioridad han fondeado otros buques de turismo de mayor porte en aguas de la bahía. A bordo 80 pasajeros y 70 tripulantes.

Arribó procedente de San Sebastián de La Gomera a las 13 h y a las 16 h se hizo de nuevo a la mar, pues ocupaba el atraque que habitualmente utiliza el ferry “Volcán de Taburiente”. Hubo folclore de la tierra y flores para recibir a los turistas. La presencia del llamativo buque atrajo la atención de viandantes y residentes, que se acercaron hasta el muelle para contemplarlo de cerca.

El yate “Sea Cloud”, atracado en el puerto de Los Cristianos

A bordo viajan personalidades cuya identidad, salvo en contadas ocasiones, no trasciende a la opinión pública, precisamente por el carácter de privacidad que ofrece la compañía armadora, pero que suelen ser, en su mayoría, poderosos empresarios, hombres de negocios y altos directivos de multinacionales, industrias… que llegan a nuestra isla en el anonimato y en su inmensa mayoría suelen llevarse una buena impresión, convirtiéndose de ese modo, en su círculo de influencia, en una de las mejores tarjetas de presentación de Tenerife.

Envuelto en la leyenda desde que comenzó a surcar los mares hace 80 años, el primer “Sea Cloud” está considerado uno de los barcos más lujosos del mundo. De línea marinera muy elegante, arbola cuatro palos aparejado de bricbarca y su interior se asemejaba a la magnificencia de los grandes palacios franceses, decorado con refinadas porcelanas y tapices, baños en mármol y las llaves de los mismos en oro. Esta cargado de multitud de historias y anécdotas, proporcionadas por los muchos años de vida marinera que encierran sus cuadernas y los personajes que han viajado a bordo a lo largo de tan dilatada vida marinera.

Diseñado por los ingenieros navales Gibbs & Cox y con la colaboración de Phil Rhodes, la construcción de este buque comenzó en 1929 en los astilleros Fried. Krupp, en Kiel (Alemania), en una grada contigua donde había sido construido el “liner” español “Villa de Madrid”. Botado en abril de 1931 y entregado en junio de 1932 con el nombre de “Hussar V”, se trataba, entonces, del yate más grande del mundo.

Detalle del mascarón de proa, bajo el bauprés

Sus primeros propietarios fueron los millonarios norteamericanos Edward F. Hutton y Marjorie M. Post. Entre las novedades tecnológicas que incorporaba entonces figuraba un equipo telegráfico transcontinental instalado por la compañía Western Union, así como una línea telefónica privada que permitía mantener comunicación simultánea con las oficinas de Hutton y Post en Nueva York, San Francisco y Oakland. Otra novedad destacada fue la instalación de una gran cámara de congelación y refrigeración para alimentos, ubicada debajo de la cubierta principal, exponente el nuevo concepto de alimentación que promocionaba la Birdseye Division, una de las empresas de Marjorie’s General Foods. Ello hacía posible que el buque permaneciera durante largos períodos en la mar -unas 10.000 millas- sin necesidad de aprovisionamiento.

Otra novedad técnica se refería al equipo propulsor, formado por un sistema diesel-eléctrico, que fue el primero del mundo que se instaló a bordo de un buque de este tipo. Estaba formado por cuatro motores Krupp y con una potencia de 3.200 caballos, acoplados a dos generadores AEG, de 1.350 kilowatios, que le permitió alcanzar en las pruebas de mar una velocidad de 14 nudos. Por entonces, el yate “Hussar V” era un buque de 2.492 toneladas de registro bruto, siendo sus principales dimensiones 109,50 m de eslora total -incluido el bauprés-, 14,94 m de manga, 8,53 m de puntal y 5,13 m de calado máximo.

Tiempo después Marjorie se divorció de su esposo y en el reparto de bienes a su favor figuró el famoso barco, que cambió su nombre por el de “Sea Cloud”. A partir de entonces, el barco fue puesto a disposición del servicio diplomático de EE.UU. En su viaje de luna de miel, el presidente Franklin D. Roosevelt viajó a bordo y visitó la República Dominicana, invitado por el dictador Rafael Leónidas Trujillo.

“Sea Cloud” es un referente muy conocido a nivel mundial

Durante 1934 realizó un largo crucero de seis meses de duración, teniendo como únicos pasajeros a Marjorie y la hija de ésta, Nedina Hutton -más tarde convertida en la actriz Dina Merrill- y otros seis amigos y una dotación de 72 tripulantes, viajando desde Galápagos a Alaska y Montecarlo, sin que por ello, gracias a las innovaciones técnicas de que disponía, la señora Post dejara de controlar su imperio económico.

En 1935 Marjorie Post contrajo segundas nupcias con el diplomático norteamericano Joseph Edward Davis. En julio de 1937, Davis fue nombrado embajador de EE.UU. en la Unión Soviética. A su llegada a Moscú, y mientras la residencia oficial de la embajada era convenientemente barrida y equipada con los sistemas de la época para evitar las escuchas de los rusos, la esposa del flamante embajador sugirió que el yate “Sea Cloud” se convirtiera en la embajada flotante de EE.UU.

Entonces el casco se pintó de blanco -hasta entonces había sido negro- y Davis atracó el famoso yate en el puerto de Leningrado, en el que hizo varios viajes por el Báltico, Mar del Norte y Mediterráneo. El propio Stalin prohibió a los ciudadanos soviéticos, bajo severa advertencia, de que siquiera mirasen aquel “decadente producto del capitalismo”. En 1938 realizó su último crucero antes de la Segunda Guerra Mundial, zarpando de Odessa en un viaje por el Mar Negro que finalizó en Estambul.

En 1942, a petición del presidente Roosevelt, el velero fue cedido por Marjorie Post al U.S. Coast Guard por el precio simbólico de un dólar anual y prestó servicios como guardacostas en el Atlántico Norte con el nombre de “USS Sea Cloud” y el numeral IX-99. En los primeros meses de la contienda fue utilizado como estación meteorológica y también intervino en el hundimiento de un submarino alemán, por lo que fue recompensado.

Sus líneas marineras son las características del primer tercio del siglo XX

En noviembre de 1944 fue retirado del servicio militar activo y devuelto a su propietaria. Por espacio de dos años permaneció amarrado realizando obras de gran carena, que se prolongaron por las dificultades que entonces existían para rehabilitar el aparejo. En 1947 volvió de nuevo a navegar, inaugurando esta nueva etapa de su vida marinera con un viaje a La Habana.

En 1955 lo adquirió el dictador Rafael Leónidas Trujillo, en medio millón de dólares. En los astilleros de Alabama fue reformado -se le instalaron cuatro nuevos motores diesel Enterprise, con una potencia de 6.000 caballos y 12 nudos de velocidad-, siendo clasificado como yate presidencial y rebautizado “Angelita”, en honor de la hija menor del presidente dominicano, haciéndose cargo del mismo la Marina de Guerra del citado país. Utilizado con frecuencia por el hijo de éste, Rafael “Ramfis” Trujillo, durante varios meses navegó con el nombre de Angelita y alcanzó holgada fama por sus excesos entre las estrellas de cine de la época en Hollywood, en sus célebres cruceros por el Caribe y el cruce del canal de Panamá.

Sin embargo, la ironía de un miembro de la Cámara de Representantes de EE.UU. cuando solicitó al Congreso que la mitad de la ayuda económica que su país prestaba a la República Dominicana fuera directamente entregada a “Ramfis” Trujillo para mantener sus derroches, provocó un escándalo en el que el dictador dominicano se vio obligado a intervenir y el yate recuperó el nombre de Patria. El 30 de mayo de 1961, un atentado acabó con la vida de Trujillo y su cadáver fue evacuado a bordo de este buque en la huida de su hijo Ramfis y de sus colaboradores más inmediatos.

Un tripulante se afana en que el escobén esté impecable

Cuando el Gobierno dominicano de Balaguer recuperó el buque en Francia, regresó de nuevo al país y fue rebautizado Patria. En 1963, un empresario llamado John Blue compró el buque en 725.000 dólares. En 1968 fue vendido en dos millones de dólares a Cliff Barbour, un poderoso hombre de negocios de Tennessee, que invirtió otros dos millones de dólares en devolverle su antiguo esplendor.

Dos años después largó de nuevo el aparejo con el nuevo nombre de “Antarna”. Con base operativa en Nueva York comenzó una nueva etapa como buque-escuela de la Oceanic School para el aprendizaje de la navegación a vela. Sin embargo, tiempo después surgieron problemas con la citada Oceanic School y la situación se complicó a raíz de una denuncia sobre tráfico de drogas en el Caribe.

Perseguidos por la justicia federal, Stephanie Gallagher, directora de la Oceanic School y su marido huyeron de EE.UU. a bordo del yate “Antarna” en un viaje a Vera Cruz y más tarde a Panamá, donde fueron detenidos por una denuncia de Cliff Barbour por piratería y mandamiento de captura de las autoridades norteamericanas. El yate “Antarna” quedó intervenido e inmovilizado en el puerto de Colón, donde pasó seis largos años.

Repetidor de la rueda del timón en la toldilla del buque

En 1978, el capitán Hartmunt Parschburg -en representación de un grupo de inversores europeos- entró en contacto con el propietario del yate y lo compró en 800.000 dólares -frente a los 17 millones que su propietario pedía cuatro años antes- y con una dotación compuesta por 40 jóvenes alemanes y después de un intenso trabajo, el 7 de octubre del citado año se hizo a la mar rumbo a Hamburgo.

Cuando la señora Gallagher superó sus problemas con la justicia de EE.UU., interpuso una demanda judicial contra los nuevos propietarios del buque, exigiéndoles 1.400.000 dólares en concepto de daños y perjuicios. Los alemanes no hicieron caso. Según sus asesores jurídicos, las reclamaciones de la antigua propietaria afectaban a Cliff Barbour y no a su nuevo propietario. Sin embargo, cuando el yate Sea Cloud se disponía a recalar en Horta (Azores), la autoridad marítima comunicó que el barco estaba arrestado, pese a lo cual continuó su viaje perseguido tras su estela por un patrullero portugués.

Nueva etapa

En 1979, cuando el barco contaba 47 años de vida marinera, el legendario “Sea Cloud” fuesometido a obras de gran carena y reformas en los astilleros de Hamburgo, que le devolvieron su antiguo esplendor. Dotado de 34 cabinas repartidas en la cubierta principal y en la cubierta superior, en diferentes niveles de lujo, dotado de los últimos adelantos técnicos de la navegación y las comunicaciones, y enarbolando en el tope la contraseña de la compañía alemana Hansa Cruise Co., el histórico yate inició el primer viaje de su nueva etapa al mando del capitán Parschburg.

La oficialidad estaba formada por veteranos de la Marina Mercante alemana y el resto de la tripulación la componían unas sesenta personas de diferentes nacionalidades muy cualificadas en cada una de sus funciones, tanto desde el manejo del aparejo y cubierta, como en máquinas y, sobre todo, en el servicio a bordo, destacando especialmente la galería de cocineros y camareros con un reconocido chef al frente.

Sin embargo, el capitán Parschburg, quizás pensando en que los portugueses se habían olvidado del incidente registrado en 1978, cometió un grave error cuando arribó al puerto de Oporto, siendo detenido y embargado por las autoridades del país lusitano durante casi tres meses. Cada día de inmovilización costaba a sus armadores 17.000 marcos. Al final, la situación se resolvió con el ingreso en un banco de aquella ciudad de la módica cantidad de 1.400.000 dólares reclamados por la emprendedora dama norteamericana, quedando de ese modo zanjado el asunto.

Tiene ochenta años de vida marinera y sigue tan campante

Durante años, el yate “Sea Cloud” ha estado dedicado, casi en exclusividad, al selecto mercado alemán y centroeuropeo. Sin embargo, en los últimos tiempos, la compañía armadora Sea Cloud Cruises abrió también las puertas al no menos selecto mercado de EE.UU. En la actualidad tiene capacidad máxima para 69 pasajeros y 60 tripulantes y en su programación anual figuras sugerentes itinerarios por el Caribe, las pequeñas Antillas -Virgin Gorda, Jost van Dyke, Anguila, St. Barts, St. Kitts, St. Thomas, St. Marteen, Antigua… – cruzando después el Atlántico para hacer un recorrido por las Islas Canarias y Madeira y, a continuación, emprender la ruta del Norte de Europa y el Mediterráneo, convirtiéndose siempre en llamativo objeto de distinción.

Desde febrero de 2001, el veterano “Sea Cloud” tiene un compañero de singladuras llamado “Sea Cloud II”. Es un buque de factura netamente española, proyectado por la empresa SENER, fundada a finales de la década de los años cincuenta por el ingeniero naval Enrique de Sendagorta Aramburu y construido en Astilleros Gondán (Asturias).

La silueta del buque queda recortada con el contraluz de la imagen

Se trata de un buque de 3.849 toneladas de registro bruto y mide 117 metros de eslora total incluído el bauprés -81,50 entre perpendiculares-, 16 de manga, 9,5 de puntal y 5,70 de calado máximo. Aparejado de barca de tres palos, despliega 24 velas con una superficie de 3.400 metros cuadrados. Además del casco, los mástiles de este velero están fabricados en acero naval de gran resistencia. La guinda -o altura total del palo mayor- mide 61 metros.

Con el aparejo desplegado alcanza una velocidad normal de siete nudos, aunque con vientos constantes y en determinadas condiciones de mar puede alcanzar 16 nudos. Cuando los vientos no son propicios, dispone de dos motores Mak, con una potencia de 3.372 caballos, que le permite alcanzar una velocidad máxima de 14,7 nudos.

Tiene capacidad para 96 pasajeros en diferentes categorías de camarotes, aunque todos ellos de muy alto nivel y una tripulación de 63 personas. En su concepción y diseño, los armadores siguieron la línea del histórico “Sea Cloud” y en su construcción invirtieron 40 millones de dólares. En su viaje inaugural, en la fecha indicada, zarpó desde el puerto de Las Palmas en un crucero de una semana de duración.

Fotos: La farola del mar (facebook)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

De nuevo en el puerto tinerfeño la elegante estampa marinera del velero Sea Cloud II, que arribó esta mañana, a primera hora, procedente de Arrecife de Lanzarote en viaje a Santa Cruz de La Palma y San Sebastián de La Gomera. Entró a continuación del ferry Volcán de Tijarafe, que llegaba de su viaje de Portimao y Funchal y quedó atracado en el muelle Sur, donde coincidió con el crucero Black Watch, abanderado en Bahamas, que llegó poco después de mediodía, en viaje de Southampton a Bridgetown.

El buque Sea Cloud II, velero de tres palos, sigue la estirpe del legendario Sea Cloud, propiedad, al igual que el barco que hoy nos visita, de la sociedad Sea Cloud Cruises, registrada en Malta y propiedad de alemanes. Esta compañía también opera un barco fluvial llamado River Cloud II, construido en 2008, que realiza cruceros por aguas de los ríos Rhin, Main, Moselle y Danubio.

Arribada del velero "Sea Cloud II" con el aparejo aferrado

Un tercer buque, llamado Sea Cloud Hussar, velero de tres palos en construcción en la Factoría Naval de Marín, ha sufrido innumerables retrasos en su entrega y, finalmente, la suspensión de pagos del astillero ha paralizado su entrega, pese a que el barco ya está en condiciones de navegar. Lamentable y muy incómodo episodio, en el que se pone en serio entredicho a las partes implicadas y, sobre todo, los graves inconvenientes que ello provoca y la falta de confianza del armador en la industria naval nacional para futuros proyectos.

El buque Sea Cloud II es de construcción española. Astilleros Gondán, en Figueras-Castropol (Asturias) ganó el concurso convocado a finales de la década de los noventa y elevó el listón con este contrato, inédito hasta entonces en un astillero español. La puesta de quilla se efectuó el 24 de junio de 1998 y el 18 de marzo de 1999 resbaló por la grada, siendo entregado el 29 de diciembre de 2000 a sus propietarios, con un año de retraso sobre el calendario inicialmente previsto, imputable a las dificultades para el acabado interior, de acuerdo con los elevados parámetros exigidos por el armador. La ceremonia de bautizo se celebró el 6 de febrero de 2001 en el puerto de Las Palmas y estuvo a cargo de la señora Sabine Christiansen.

Es un buque de 3.849 toneladas brutas, 1.154 netas y 683 de peso muerto, con unas dimensiones de 117,17 metros de eslora total, 16 de manga y 7,50 de calado. Está propulsado por dos motores Mak 8M20, con una potencia de 2.480 kw y una velocidad de 13 nudos, aunque su encanto está en la navegación a vela, desplegando el aparejo de barca de 24 velas en tres palos –trinquete, mayor y mesana- y el airoso bauprés. Puede alojar a 94 pasajeros, en un ambiente de gran lujo. Código IMO 9171292.

Maniobrando en la Dársena de Anaga para su atraque

A mediodía llegó el crucero bahameño "Black Watch"

La estancia en puerto se prolongó hasta la noche

Fotos:  Antonio Saéz