Juan Carlos Díaz Lorenzo

La presencia a lo largo del día de hoy del buque “Braemar” en el puerto de Gran Tarajal (Tuineje, Fuerteventura) marca un hito en la historia marítima de la isla majorera y, al mismo tiempo, abre nuevas perspectivas como alternativa a los atraques habituales. La idea no es nueva y en todo caso proyecta posibilidades que pueden tener solución de continuidad. Valle Gran Rey, Morro Jable, Gran Tarajal y el próximo año Tazacorte son recintos controlados por Puertos de Canarias, a los que es posible que se sume Los Cristianos, si es que pierde su condición de puerto estatal como pretende el Gobierno de Canarias, pues ya ha sido utilizado como fondeo de buques de turismo en otras ocasiones.

Esta experiencia de atraque en pequeños puertos es frecuente en los itinerarios de Fred. Olsen Cruise Line y de otras compañías, en los itinerarios que ofrecen en sus programaciones. Además de la búsqueda permanente de alternativas para mantener la atención de sus clientes, figura también el aspecto tarifario. Bueno sería saber si las tarifas de Puertos de Canarias son más atractivas que las de Puertos del Estado –suponemos que sí–, cuyo afán recaudatorio, lo mismo que AENA, es suficientemente conocido. La proximidad de la población suple cualquier posible carencia y ello fomenta este tipo de escalas que tienen cierto sabor exótico.

El buque “Braemar” se aproxima al puerto de Gran Tarajal

Como segunda opción, el capitán decidió atracar estribor al muelle

En esta oportunidad, a bordo del buque “Braemar” viajan 748 pasajeros y una tripulación de 323 personas, bajo el mando del capitán Mikael Degerlund. Arribó procedente de Las Palmas de Gran Canaria y esta tarde continuará viaje a Santa Cruz de Tenerife, en el transcurso de su tradicional crucero de Navidad. La presencia del barco en Gran Tarajal es noticia en toda la isla. Cientos de personas han acudido a verlo, incluidos los escolares de la zona que hoy han tenido clase al aire libre para saber algo más del llamativo visitante. Ocasión propicia, además, para que las autoridades insulares y locales dejen constancia con el intercambio de placas y recuerdos. El tamaño del barco se ajusta perfectamente a las posibilidades que ofrece la ampliación del puerto de Gran Tarajal, que fue en otro tiempo protagonista destacado del cabotaje y de la exportación de tomates y piedra de cal en Fuerteventura.

Estampa marinera del buque “Braemar” en el puerto de Gran Tarajal

Los escolares de la comarca han tenido hoy una clase al aire libre

Autoridades e invitados, en el alerón de estribor del buque

El consejero Domingo Berriel y el capitán Degerlund se intercambian presentes

El buque “Braemar” es el tercero de los barcos que enarbolan la contraseña de Fred. Olsen Cruise Line, precedido por los buques “Black Prince” (1987-2009) y “Black Watch” y seguido de los buques “Boudicca” y “Balmoral”. Es de factura española, construcción número 198 del astillero de Unión Naval de Levante, cuyo contrato fue firmado el 12 de diciembre de 1989. El 21 de marzo de 1991 fue puesto en grada el primer bloque de su quilla y el 31 de enero de 1992 se procedió a su botadura con el ceremonial acostumbrado. Entró en servicio el 1 de junio de 1993 bautizado con el nombre de “Crown Dynasty”. La entrega sufrió un retraso de tres meses debido a un incendio producido el 23 de febrero del citado año en uno de los salones, cuando se encontraba en fase de armamento a flote.

Propiedad, entonces, de Crown Cruise Line (vinculada a Commodore Cruise Line), por espacio de cuatro años estuvo fletado a la prestigiosa compañía británica Cunard Line, en unión de su gemelo “Crown Jewel”. En esta etapa, ambos buques operaron en la costa este de EE.UU. con notable éxito debido a su tamaño medio y calidad de las instalaciones y servicios a bordo. Es de mencionar, además, que fueron los últimos buques de su clase construidos en España.

En marzo de 1997 el buque fue fletado a Majesty Cruise Line y rebautizado “Crown Majesty”. En ese mismo año, unos meses después, pasó a la propiedad de Norwegian Cruise Line y navegó con el nombre de “Norwegian Dynasty”. En octubre de 1999 fue recomprado por Commodore Cruise Line y recuperó su nombre original. En diciembre de ese mismo año pasó a la explotación de Crown Cruises y gerencia técnica y comercial de la mencionada propietaria.

Sin embargo, en febrero de 2000 sobrevino la quiebra de Commodore Cruise Line y en mayo de 2001 fue adquirido por Fred. Olsen Cruise Line. Entonces hizo viaje al puerto de Santa Cruz de Tenerife y aquí permaneció varios días mientras se ultimaban los detalles de su nueva etapa, viajando a continuación al astillero Blohm & Voss, en Hamburgo, donde se procedió a su puesta a punto.

De nuevo en servicio en agosto de 2001, por entonces era un buque de 19.089 toneladas brutas y 1.800 toneladas de peso muerto, en un casco de 163,81 m de eslora total, 22,50 m de manga y 5,40 m de calado máximo. Su acomodación original de 820 pasajeros quedó reducida a 750 pasajeros, en un ambiente de gran confort. En diciembre de 2007, Fred. Olsen Cruise Line decidió el alargamiento del casco con una nueva sección de 32,11 m de eslora, que fue construida en el astillero Schichau Seebeck, en Bremerhaven, mientras que el corte y ensamblaje se llevó a cabo en el astillero Blohm & Voss, en Hamburgo.

Después de dos meses de trabajos, en junio de 2008 salió de nuevo a navegar y desde entonces es un buque de 24.344 toneladas brutas, 10.164 toneladas netas y 2.978 toneladas de peso muerto, en un casco de 195,92 m de eslora total. Está equipado con nuevas cabinas de mayor superficie –en total dispone de 484 camarotes–, piscina más amplia, salones panorámicos y puede alojar a 929 pasajeros. El buque está propulsado por cuatro motores Wärtsila 8R22, acoplados a dos ejes e igual número de hélices de paso variable, así como dos hélices transversales a proa, con una potencia de 13.200 kw, que le permite mantener una velocidad de 15,5 nudos. Código IMO 9000699.

Fotos: Juan Ignacio Liaño (Líneas Fred. Olsen)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ya lo habíamos adelantado hace unos días en esta misma sección. Fred. Olsen Cruise Line explora posibles nuevos atraques alternativos en aquellos puertos de Canarias capaces de asegurar las operaciones de sus buques. Ya lo ha hecho en varias ocasiones en Valle Gran Rey (La Gomera) y hoy le ha tocado el turno al puerto de Gran Tarajal (Fuerteventura), en el que desde esta mañana se encuentra el buque “Braemar”, abanderado en Bahamas.

El capitán realizó dos maniobras de prueba. La primera, de popa a tierra y babor al muelle; luego salió, reviró y dio avante para atracar de proa a tierra y estribor al muelle y parece que esta opción es la que más le satisfizo. Durante unas horas, la estampa marinera del citado buque, construido en el astillero de Valencia y puesto en servicio en junio de 1993, sitúa la contraseña de Fred. Olsen Cruise Line en el mencionado puerto majorero, dependiente de Puertos de Canarias.

La primera maniobra del buque de turismo “Braemar”, de popa a tierra

Foto: Juan José Martínez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Fred. Olsen ha programado ocho escalas en el puerto de Valle Gran Rey para el primer trimestre de 2014, informa el director general de Puertos de Canarias, Juan José Martínez, en comunicación a esta sección informativa. Si las pruebas del buque “Braemar” en el puerto de Gran Tarajal (Fuerteventura) previstas para el próximo 18 de diciembre son positivas, “lo considerarán como alternativa a Puerto del Rosario en la próxima temporada”, afirma.

Asimismo, Saga Cruises ha solicitado atraque para el próximo 29 de diciembre en el puerto de Valle Gran Rey, lo cual eleva notablemente el interés de este destino como alternativa factible para futuras operaciones. “Estamos trabajando y empezando a conseguir resultados en la apertura de estos nuevos tráficos a los puertos que gestiona la Comunidad Autónoma de Canarias”, enfatiza Juan José Martínez.

Fred. Olsen Cruise Line ha programado ocho escalas en Valle Gran Rey

Juan José Martínez, director general de Puertos de Canarias

Puertos de Canarias también está ofreciendo a las navieras dedicadas a cruceros de turismo la posibilidad del puerto de Tazacorte a partir de mediados del próximo año, cuando finalicen las obras, “y es algo que no descartan”, en alusión a Fred. Olsen Cruise Line.  

“A medio plazo esperamos obtener la autorización de las Capitanías Marítimas para los fondeos en alguno de nuestros puertos como Playa Blanca, donde fue posible hasta 2004. Paralelamente estamos trabajando con Promotur para diseñar una campaña de promoción que incluya al destino como referente principal. A final de la legislatura esperamos haber conseguido introducir nuestros puertos como escalas habituales de cruceros de tamaño medio”, destaca el director general.

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El director de Puertos de Canarias, Juan José Martínez, demuestra el desconocimiento que tiene de la historia reciente del ente público que dirige, dependiente de la Consejería de Obras Públicas y Transportes del Gobierno de Canarias, cuando afirma que el puerto de Valle Gran Rey, en La Gomera, es el primero del ente en recibir cruceros de turismo. Sucede que ese mismo puerto ya recibió el 28 de diciembre de 2008 la escala del buque “Balmoral”, propiedad de Fred. Olsen Cruise Line, la misma compañía que mañana hará posible la escala del buque “Braemar”, a la que nos hemos referido en la anterior noticia publicada en esta misma sección.

El director general de Puertos de Canarias –a quien no tenemos el gusto de conocer– acredita su ignorancia en el tema, toda vez que el primer puerto de Puertos de Canarias que recibió una escala turística fue el puerto de Tazacorte. Sucedió el 10 de diciembre de 2002, fecha de la inauguración de la mencionada infraestructura, en tiempos del consejero de Obras Públicas y hoy presidente del Parlamento, Antonio Castro Cordobez. Aquel día atracó el crucero de turismo finlandés “Kristina Regina”, al mando del capitán Mikko Partanen y con el práctico Antonio Churruca a bordo. Ocasión que recordamos muy bien pues estuvimos presentes.

Este buque es el primer protagonista de atraque en el puerto de Tazacorte

Otra perla de Juan José Martínez, que leemos en una información publicada en la edición digital de Diario de Avisos, dice que “dado que ha sido todo muy rápido no ha habido tiempo para programar actividades para mañana, aunque sí estamos trabajando en los próximos atraques. Esta prueba, que esperamos se consolide, servirá para estudiar las necesidades futuras para adecuar la infraestructura a estas naves”. Insistimos, la ignorancia de este cargo público es manifiesta: el buque “Balmoral” es bastante mayor que el buque “Braemar” y no hay nada que probar. Lo que hay es que trabajar más y tener más ideas y capacidad de reacción rápida cuando las circunstancias lo requieren. Como lo hubiera demostrado mañana. Que para algo cobra buen sueldo a fin de mes. En fin, así nos va.

Foto: Gerolf Drebes (shipspotting.com)