Juan Carlos Díaz Lorenzo

El patrullero de la Armada española “Medas” –comandante, teniente de navío Rafael Aguirre-, perteneciente al Mando Naval de Canarias, se encuentra desde ayer en el puerto de Arrecife de Lanzarote. El buque podrá ser visitado por el público que lo desee hoy, miércoles 25 abril, de 10 a 12,30 horas.

Su principal cometido consiste en la vigilancia marítima y la protección de los intereses marítimos nacionales, con especial atención a la vigilancia pesquera, la inmigración ilegal y tareas de salvamento en caso de  naufragio o accidente en la mar, así como la de prestar auxilio a pesqueros y otros buques menores en caso necesario, informa el Mando Naval de Canarias.

El patrullero “Medas” (P-26), construido en el astillero de la Empresa Nacional Bazán en San Fernando (Cádiz) y en servicio desde octubre de 1981, es el sexto de una serie de diez buques de la clase “Anaga”, conocidos popularmente como “los tacañones” y debe su nombre a un grupo de islotes situados en la Costa Brava.

Dos "tacañones" atracados en el Arsenal de Las Palmas

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El puerto de Santa Cruz de Tenerife recibió hoy la escala del buque de turismo Braemar, de la flota de Fred. Olsen Cruise Line, que arribó esta mañana procedente de Santa Cruz de La Palma y atracó en el muelle de ribera, muy cerca de donde lo hacen los catamaranes de Fred. Olsen Express.

Decisión acertada, no obstante, por las facilidades de acceso al centro de la ciudad para los turistas, debido a los inconvenientes de las obras que desde hace tiempo se acometen en el entorno del acceso por los alrededores de la Plaza de España. Zarpó a última hora de la tarde en viaje a Arrecife de Lanzarote, su próxima escala, a una velocidad de 14,5 nudos, gobernando desde las 20:44 h al rumbo 87º.

El buque "Braemar", visto en toda su eslora por la banda de babor

Como ya conocen nuestros lectores, este buque es de factura española, construcción número 198 de los astilleros Unión Naval de Levante (Valencia) y entró en servicio en junio de 1993 bautizado con el nombre de Crown Dynasty. Propiedad, por entonces, de Commodore Cruise Line, hasta marzo de 1997 estuvo fletado por Cunard Cruises y a partir de entonces, con el nuevo nombre de Crown Majesty, pasó a enarbolar la contraseña de Majesty Cruise Line.

En 1997 el buque fue vendido a Norwegian Cruise Line y rebautizado Norwegian Dynasty. Sin embargo, en octubre de 1999 pasó de nuevo a la propiedad de Commodore Cruise Line, recuperando su nombre original y en mayo de 2001 fue vendido a Fred. Olsen Cruise Line y rebautizado Braemar. Recordamos verlo atracado en el muelle sur del puerto de Santa Cruz de Tenerife mientras se resolvían los trámites de abanderamiento y desde aquí viajó a Hamburgo, para proceder a su puesta a punto en los astilleros Blohm & Voss, estrenándose en su nueva etapa en agosto del citado año, con base en el puerto de Dover.

El buque "Braemar" y la gabarra "Spabunker Cincuenta", dándole suministro

Es poco frecuente que un crucero de turismo utilice este atraque

A mediados de 2008 se procedió al alargamiento del casco del barco, con una nueva sección de 31,20 m de eslora, por lo que desde entonces es un buque de 195,92 m de eslora total, 22,50 m de manga y 5,45 m de calado. Registra 24.344 toneladas brutas (GRT) y está propulsado por cuatro motores Wärtsila 8R22, con una potencia de 17.701 caballos acoplados a dos ejes y hélices de paso variable, que le permite mantener una velocidad de crucero de 15,5 nudos. Tiene capacidad para 977 pasajeros, 243 más que antes de su ampliación. Código IMO 9000699.

Fotos: Antonio Sáez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

De nuevo tenemos que ocuparnos de Pullmantur y de su reiterado fracaso, esta vez con el buque Atlantic Star, que ayer suspendió su viaje cuando se encontraba en el puerto de Arrecife de Lanzarote, con 1.504 turistas a bordo. En esta ocasión, según se ha informado, ha sido una avería eléctrica de notable importancia, la que ha imposibilitado su arreglo y provocó la suspensión del crucero.

El director de Operaciones de Pullmantur, Andrés Molina, hace lo que puede y le toca bailar con la más fea, dando la cara ante los pasajeros y la opinión pública. Pero la realidad es la que es, y el buque Atlantic Star, que sustituyó al buque Pacific Dream, también averiado hace casi un mes, ha empañado aún más, si cabe, la imagen de esta  compañía de cruceros, que si ya lo tenía difícil, ahora lo tiene mucho más complicado.

La avería, según explicó el director de Operaciones, tiene su origen en una falta de suministro eléctrico en algunas áreas de la zona hotelera del barco. En ningún momento hubo situación de riesgo para los pasajeros y los tripulantes, como tampoco para el barco.

El buque de cruceros "Atlantic Star" fue construido en 1984

Casi un millar de turistas en su mayoría nacionales -926, para ser exactos- habían embarcado en el puerto de Málaga y el resto lo había hecho en Lisboa. La compañía garantiza –qué remedio le queda- el reembolso total del importe abonado por el viaje y ofrece un 50 % de descuento para un futuro crucero y, al mismo tiempo, ha puesto a disposición de los pasajeros tres aviones para regresar a Málaga y Lisboa.

El 13 de agosto, a los cruceristas del buque Pacific Dream les pasó tres cuartos de lo mismo: una avería a bordo de gran calado precipitó el final del crucero y acabó frustrando las vacaciones de sus pasajeros. A los pasajeros que ese día tenían previsto embarcar en Lisboa se les ofreció la alternativa de traerlos a Tenerife para disfrutar de un hotel de cinco estrellas. A los que no aceptaron esta opción se les reembolsaría el dinero del viaje, o la posibilidad de hacer un crucero en otro barco de la compañía, con parecido itinerario.

El barco se dirigió a Málaga y después a Marsella, para efectuar reparaciones. El viaje, de una semana, tenía programadas escalas en Casablanca, Agadir, Lanzarote, Lisboa, Gibraltar y Málaga, en un itinerario denominado “Joyas del Atlántico”, el mismo que realizaba el buque Atlantic Star.

Como ya habíamos dicho, aunque la posibilidad de una avería siempre está presente, sea el tipo de barco que sea, una incidencia de esta naturaleza, que obliga a la cancelación de un viaje, provoca serios inconvenientes y daños a la imagen de la compañía. En el caso de Pullmantur, además, es un golpe seco a su proyección y la sitúa en clara desventaja con la competencia.

Y es una pena. Pullmantur es una empresa que merece todos nuestros respetos, y en ella el mercado español y portugués ha encontrado un espacio, pero mucho nos tememos que este segundo golpe será mucho más difícil de encajar y aún de superar.

Foto: Philippe Brebant (www.faktaomfartyg.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Costa Crociere ha organizado dos cruceros en este mes de enero para su buque Costa Marina,  de catorce días de duración cada uno, cuyo itinerario incluye varios puertos canarios. Con salida y llegada desde Barcelona, el recorrido está organizado haciendo escalas en Casablanca, Agadir, Arrecife, Las Palmas (9 y 23 de enero), Santa Cruz de La Palma (10 y 24), Santa Cruz de Tenerife (11 y 25), Funchal, Málaga, Marsella y Marsella.

La apuesta de esta compañía de origen italiano por el Archipiélago Canario viene de antiguo, desde la época en la que los puertos de Santa Cruz de Tenerife y La Luz y Las Palmas eran escala obligada de los barcos de la emigración y de los barcos de línea que cruzaban el Atlántico, y de los primeros cruceros, hace más de cuarenta años, con los buques Franca C, Andrea C, Anna C y Bianca C, entre otros.

Gemelo del buque Costa Allegra, la luz es la gran protagonista a bordo del buque Costa Marina, gracias a un inteligente juego arquitectónico de transparencias y cristales. Dispone de un espectacular efecto de un velo de agua que se desliza en la vidriera de popa, tan alta como el propio barco. Otros puntos de gran impacto visual son la discoteca, con una cúpula de cristal para bailar bajo el cielo estrellado y el centro de fitness, que parece un pequeño invernadero con plantas y grandes vidrieras. El buffet de popa, con vistas al mar, dispone de mesas en el interior y al aire libre, para quienes prefieren comer fuera.

El estilo de los interiores es como el de un gran yate: los salones principales se articulan en una sucesión armónica y los puentes exteriores invitan a la vida al aire libre. Es un barco de tipo medio, de 25.558 toneladas brutas (GT), con capacidad para 1.025 pasajeros en 383 camarotes y una tripulación de 380 personas. Una alternativa interesante para quienes prefieran este tipo de barcos.

Estampa marinera del crucero "Costa Marina", atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo