Juan Carlos Díaz Lorenzo

Dos mil once ha sido un mal año para Acciona-Trasmediterránea. Los números hechos públicos en estos días así lo demuestran. Los ingresos se han reducido un 11,6 % y el Ebitda se ha desplomado nada menos que un 84,2 %, al pasar de 58 a 9 millones de euros. De 528 millones de facturación en 2010 se ha retrocedido a 457 millones en 2011.

Y por si todo ello fuera poco, por lo que leemos en la prensa económica nacional, la compañía ha perdido en un año 446.901 pasajeros (-14,5 %) y 100.577 vehículos y, en lo que a carga se refiere, ha disminuido en 621.193 metros lineales transportados. Se impone, por tanto, poner freno a esta sangría.

El deterioro de negocio que ya se vislumbraba durante 2011 ha lastrado los resultados de la División de Logística y Transporte de Acciona, en la que se engloba la naviera, que han decrecido un 8,1 %, situándose en 714 millones de euros. Estos resultados convierten a Acciona-Trasmediterránea en la cenicienta del Grupo Acciona, pues la disminución de la actividad naviera representa casi el 65 % de toda la facturación. En el resto de áreas del Grupo, los números han sido bastante más favorables.

Acciona afronta una nueva etapa para recuperar su posición

Desde la compañía atribuyen el balance negativo al descenso de movimiento de pasajeros en el Estrecho –se han abierto nuevas rutas que han captado un porcentaje importante de clientes-, el declive del volumen de carga transportada entre la Península y Canarias –donde la competencia de compañías nacionales y europeas operando con unos costes sensiblemente inferiores es brutal- y el mayor precio unitario del fuel, disparado en los últimos meses, todo lo cual ha afectado, y de qué manera, a los resultados de Acciona-Trasmediterránea.

De modo que los factores señalados, inmersos en un entorno negativo sobre la actividad de handling y otros servicios logísticos, ha provocado que el Ebitda de esta división haya caído un 66,6 %, hasta los 25 millones de euros, y que el resultado final del ejercicio arroje unas pérdidas globales de 34 millones de euros. No hay que olvidar la multa de 12 millones de euros que le impuso la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), por supuestas malas prácticas en las líneas del Estrecho, cantidad respetable que ha sido provisionada y recurrida en los tribunales. Y puestos a desprenderse de compromisos, Acciona-Trasmediterránea no se ha presentado al concurso público para la adjudicación de las líneas entre Baleares y la Península.

Corresponde, pues, enmendar el rumbo. Es una obligación sin discusión alguna. Frente al deterioro progresivo de su principal activo marítimo, Acciona-Trasmediterránea ha puesto en marcha un plan de reestructuración dirigido a dotar a la naviera de una mayor flexibilidad y afrontar el entorno de dificultades que plantea el mercado. El coste de esta reestructuración ya se ha previsto en los resultados de 2011, informa la compañía.

Una suma de factores, entre otros la competencia, lastran los resultados de 2011

Veremos, en breve, una reordenación de la flota (una parte está amarrada y entre ella hay barcos buenos y útiles), una reestructuración de rutas y un plan de prejubilaciones del personal de tierra, ya en curso, que afecta sobre todo a los mayores de 55 años y que está especialmente activo en Baleares.

Hay que seguir más de cerca los movimientos de la competencia, caso de Balearia –muy agresiva en Baleares, Levante y Estrecho- y Naviera Armas que, a la chita callando, está haciendo lo suyo en la línea de Melilla y también en la línea de Huelva, sobre todo en pasaje, pues compite con la línea tradicional de Cádiz.

Naviera Armas se ha dotado de una flota quizás excesiva para estos momentos –se ha llevado un varapalo en la línea Madeira-Portimao- y tiene que reposicionar a algunos de sus barcos en nuevos destinos, por lo que es posible que haya más novedades en los próximos meses -al margen de la proyectada línea Melilla-Sète, supeditada a que llegue la subvención de la Unión Europea-, si es que antes Acciona no le cierra el paso. Y luego están las compañías marroquíes, dos de las cuales, Comanav-Comarit, abrumadas por las deudas, pasan por serios apuros.

Momento, pues, en el que aparece en escena Ignacio Aguilera, que ha sido fichado por el presidente del Grupo Acciona, José Manuel Entrecanales Domecq, para relevar al veterano Antonio Grávalos, que se jubilará dentro de unos meses. Razón por la cual ambos altos directivos, Aguilera y Grávalos, cohabitarán durante un tiempo hasta que el nuevo vicepresidente ejecutivo se haga con el control de la situación.

Habrá una reestructuración de la flota y una reorganización de líneas

La sucesión es amistosa y ordenada, propia de caballeros. Antonio Grávalos accedió en 2008 a los cargos de director general y consejero delegado. Es un peso pesado en el Grupo Acciona y manda mucho. Tiene el reconocimiento a su lealtad y su capacidad de trabajo. Durante estos cuatro años ha intentado reconducir la situación para recuperar el nivel de la compañía y poder venderla, como ya se intentó en 2008. En dicho año, Acciona aumentó su porcentaje en un 15 % después de una ampliación de capital de 110 millones de euros, que casi suscribió en su totalidad. Acciona-Trasmediterránea tiene novios, y algunos de renombre, pero el precio de la dote sobrepasa sus expectativas.

Acciona y un grupo de socios minoritarios –entre ellos Abel Matutes y Antonio Armas, competidores entre sí- se hicieron con el control de Trasmediterránea en julio de 2002 por un precio de 272 millones de euros. Después de un periodo de transición de Miguel Ángel Fernández Villamandos apareció en escena Juan Sáez Elegido, ex presidente de AESA y de Iberia y en 2008 asumió la presidencia Jorge Vega Penichet, secretario del consejo de administración del Grupo Acciona y hombre de confianza de la familia Entrecanales.

Ignacio Aguilera viene de Pullmantur, la rama española del grupo Royal Caribbean International. Ha tenido bastante éxito en su gestión, potenciando la proyección de la citada compañía en el mercado ibérico e internacional, como apuntamos en nuestra crónica del pasado 24 de febrero publicada en esta misma sección. Por la proa tiene dos años de plazo para que reviertan los resultados. Y todo ello con plena conciencia de que se trata de un sector muy complicado y muy afectado por la crisis.

Fotos: Javier Ortega Figueiral

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