Juan Carlos Díaz Lorenzo

Anoche nos llegó la noticia triste del fallecimiento del capitán Miguel Ángel Hernández Gómez, práctico jubilado del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Nacido en La Palma, estudió Náutica en la escuela de la capital tinerfeña y después de algún tiempo navegando en los petroleros de CEPSA, mandó la barcaza de desembarco “CEPSA Tercero” y el histórico “Águila de Oro”, hasta que un día consiguió su plaza en la Corporación de Prácticos, en la que desarrolló su actividad profesional durante más de tres décadas.

En el tiempo en que le conocimos, la Corporación de Prácticos era poco transparente en sus relaciones con la sociedad tinerfeña y prefería ocultarse tras las paredes de su sede del muelle norte. Hubo un tiempo de tensiones y Miguel Ángel Hernández Gómez, al igual que su compañero Fernando Hernández García, fueron la cara amable de una transición que tuvo consecuencias positivas. Nunca le vimos torcer el gesto en nuestra relación personal, lo que ponía de manifiesto sus elevadas cualidades.

Falua

Miguel Ángel Hernández Gómez desarrolló su carrera profesional en la Corporación de Prácticos de Santa Cruz de Tenerife

Un buen día, otro buen amigo, Cirilo Leal, publicó en “La Gaceta de Canarias” una larga entrevista sobre su vida profesional y la forma en la que entonces se navegaba en las islas, recordando los tiempos del legendario “Águila de Oro”, propiedad del capitán Juan Padrón Saavedra, el barco que en unión del “Sancho II”, de Álvaro Rodríguez López, habían sido testigos excepcionales del cabotaje en Canarias y aún permanecen en la memoria del imaginario colectivo.

Miguel Ángel Hernández Gómez siempre será recordado entre sus muchos amigos y compañeros de la mar y los barcos por dos cualidades ampliamente reconocidas: buena persona y buen profesional. Y buen conversador, además, algo que tuvimos ocasión de comprobar y disfrutar en las maniobras a bordo de algunos barcos de Trasmediterránea, coincidiendo con su pariente el capitán Antonio Díaz Llanos, persona también de grato recuerdo. 

Descanse en paz el apreciado amigo y paisano.

Foto: Puertos de Tenerife

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

La profesión de práctico de puerto en España tiene una nueva protagonista. Superado el periodo de pruebas reglamentario, Macarena Gil Navarro ya es titular de la Corporación de Prácticos de la Bahía de Algeciras. El pasado viernes le fue entregado el nombramiento acreditativo de manos del presidente de la Autoridad Portuaria de aquella ciudad (APBA), Manuel Morón. Es de apreciar la puntualización del práctico mayor, Marcos Socas, al decir que el mundo portuario no distingue entre hombres y mujeres. “Escoge a los mejores y Macarena lo es”, dijo.

Como ya habíamos adelantado el pasado 30 de julio en esta misma sección, Macarena Gil Navarro (Huelva, 1978) accede a la Corporación de Prácticos tras superar los exámenes para el acceso a esta profesión. La bahía de Algeciras tiene uno de los puertos más importantes de España y de Europa en movimiento de los mayores buques portacontenedores del mundo, además de un notable tráfico de barcos de pasaje con los puertos de Ceuta, Tánger y Tánger Med.

Macarena Gil Navarro exhibe el título que le acredita como práctico de Algeciras

Hasta el momento de aprobar su oposición, Macarena Gil Navarro estaba al mando del catamarán “Avemar Dos”. En ese sentido, ha sido la primera mujer capitana en la flota de Balearia, tras haber ejercido anteriormente cargo de primer oficial y tiene diez años de experiencia en buques de pasaje. Finalizó sus estudios en la Escuela Superior de la Marina Civil de Cádiz en 2000. Felizmente cada vez está más extendida y consolidada la presencia de la mujer en la Marina Mercante española, así como en la Armada y el caso que nos ocupa es un magnífico ejemplo.

Foto: @twitter

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El tiempo feliz, medido en años, en el que tuvimos la satisfacción de conocer y tener entre nuestros amigos entrañables al capitán Juan Garrido López, no se puede resumir con facilidad en estas líneas apresuradas. En la madrugada del pasado 14 de febrero ordenó su última maniobra y largó cabos hacia la singladura eterna, en la que desde entonces navega pleno del afecto de sus muchos amigos, fieles y leales en todo tiempo y circunstancia, entre los que tenemos el honor de encontrarnos.

Juan Garrido López (Las Palmas de Gran Canaria, 1931-2015) sintió de joven la llamada del mar y después de hacer sus estudios de bachillerato en el Colegio Claret, en la capital grancanaria, en 1949 ingresó en la Escuela Oficial de Náutica de Santa Cruz de Tenerife, de la que salió alumno en mayo de 1953. Embarcó como agregado en el buque “Costa Americana” y después continuó en otros buques de Hijos de Ángel Ojeda, hasta que en noviembre de 1955 obtuvo el título de piloto de la Marina Mercante.

El capitán Juan Garrido López y quien suscribe, en un encuentro del año 2014

Después navegó como oficial en el petrolero “Aníbal”, uno de los barcos del armador valenciano Ramón Marí Pino y en la motonave “Isla de Columbretes”. En enero de 1958 ingresó en CEPSA, compañía en la que navegó en varios petroleros, entre ellos el histórico “San Marcial”, en el que permaneció varias campañas. Este buque y su gemelo “Talavera” eran entonces los mayores de la flota de la Compañía Española de Petróleos. En agosto de 1962 obtuvo el título de capitán de la Marina Mercante y su primer mando fue la barcaza de desembarco “CEPSA Tercero”, en la que realizó 25 viajes entre Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y El Aaiún, llevando material para las prospecciones petrolíferas de las cuadrículas del desierto.

Después se abrió una larga etapa de 27 años estrechamente vinculada con el puerto de La Luz, en la que Juan Garrido López ejerció primero como capitán inspector de la compañía de remolcadores Cory (Miller y Cía.) y asumió el mando del legendario remolcador “Tamarán”, con el que participó en 14 rescates en aguas de Canarias y de la vecina costa africana y, después, desde diciembre de 1983 y por espacio de una década, como práctico titular del puerto de la capital grancanaria.

“Este es el bagaje profesional –escribe el entrañable amigo y colega Juan Francisco Fonte– de un gran marino, un enamorado del Puerto de La Luz al que sirvió con total entrega y con la mejor ilusión (…). Era Juan Garrido todo un prototipo de hombre de mar, entregado en cuerpo y alma a su profesión en quien confiaban los comandantes de Marina y la Autoridad Portuaria. Pero también destacaba su gran amor al puerto de La Luz plasmando ideas y dando sugerencias sobre nuevos proyectos como recogieron en muchas ocasiones las páginas de La Provincia, siendo un directo asesor desde el año 1967 de cualquier acontecimiento o detalle relacionado con la vida diaria de nuestro puerto que reflejaba en este rotativo”.

Juan Garrido tenía un carácter abierto y sincero, una amabilidad proverbial y un humor socarrón. Durante casi cuarenta años fue promotor de una comida mensual en forma de paella entre las gentes de la mar relacionadas con el puerto de La Luz. La tradición se remonta, como explica el amigo Fonte, cuando se encontraba en el puerto de Vigo para recibir en enero de 1983 el remolcador “Bandama”, construido en el astillero Enrique Lorenzo y Cía. y allí coincidió con Marcial Hernández Alayón, inspector de flota de Antonio Armas Curbelo, que también recibía del mismo astillero otro barco llamado “Volcán de Tamia”.

Con Juan Garrido y su adorable esposa Carmen mantuvimos entrañables encuentros en su casa de la calle Obispo Rabadán, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Siempre nos recibieron con una gran amabilidad y compartimos muchas horas de amena charla y algún almuerzo, como paréntesis necesario de nuestra estancia en el camarote del capitán del remolcador “Fortunate”, conservado en la azotea de su domicilio. Descanse en paz el admirado y muy apreciado amigo, que siempre vivirá en el recuerdo de nuestra memoria fértil.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ricardo Génova Araujo, capitán de la Marina Mercante y práctico del puerto de Santa Cruz de Tenerife, falleció el pasado 8 de junio, a la edad de 90 años. Ejerció su profesión durante algo más de tres décadas y le tocó vivir una etapa gloriosa del puerto tinerfeño, que coincidió con la época de los trasatlánticos de la emigración, los cruceros de turismo, el desarrollo frutero, el impulso de la refinería de CEPSA, el cierre del canal de Suez y el paso de los grandes petroleros.

Nació el 20 de noviembre de 1923 en Verim (Portugal). Siendo un muchacho su familia se trasladó a vivir en Santa Cruz de Tenerife. Ingresó en la Escuela Superior de Náutica de Santa Cruz de Tenerife, sección de Puente y en octubre de 1943 embarcó como agregado en el petrolero “Campuzano”, de la flota de CAMPSA, realizando viajes a Aruba y Curazao, puertos en los que entonces España conseguía buena parte del suministro de crudo que necesitaba.

Ricardo Génova Araujo (1923-2014)

En 1946 obtuvo el título de piloto de la Marina Mercante y siguió navegando en los petroleros “Campodrón” y “Remedios”. En diciembre de ese año interinó por primera vez de capitán en el mando del petrolero “Campana”, haciendo viajes al Caribe y Golfo Pérsico. Tiempo después desembarcó y desempeñó el cargo de inspector de flota de CAMPSA. A continuación ingresó en la Reserva Naval Activa (RNA), en la que desempeñó los empleos de alférez de navío y teniente de navío.

Por Orden Ministerial de 26 de julio de 1952 fue nombrado práctico titular del puerto de Santa Cruz de Tenerife, tras superar la correspondiente oposición. Durante nueve años estuvo al frente de la Corporación de Prácticos y durante mucho más tiempo formó parte de organizaciones relacionadas con su profesión, tanto nacionales como internacionales. Ocupó diversos puestos tanto en la Mutualidad como en la Federación Española de Prácticos de Puerto de España; impulsó y logró la incorporación de España a la European Maritime Pilot Association (EMPA) y, posteriormente, a la International Maritime Pilot Association (IMPA). Fue representante de España ante la EMPA y vicepresidente de la mencionada IMPA, así como vicepresidente y delegado ante la Intergovernmental Maritime Consultive Organization (IMCO).

Después de 32 años de servicio y la realización de algo más de 32.000 maniobras sin incidencia alguna, el 2 de diciembre de 1984 atracó su último barco en el puerto de Santa Cruz de Tenerife: el mixto zaireño “Kananga” y a continuación pasó a disfrutar de su jubilación. Mantuvo una permanente vinculación con el puerto, formando parte de la Comisión de Transportes de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife. Asimismo, fue impulsor de la recuperación del correíllo “La Palma” y cofundador y Presidente de Honor de la Asociación de Veteranos de la Marina Mercante, que se ocupó, entre otras labores, de la exposición marítima V Centenario de Santa Cruz de Tenerife, celebrada en la sede de CajaCanarias.

Durante años fue profesor de Astronomía y Navegación en la Escuela Superior de Náutica de Santa Cruz de Tenerife. Es autor del libro “Cien años de Marina Mercante en el mundo”, así como de numerosos artículos publicados en la Revista General de Marina y en otras publicaciones profesionales. Figura entre los cuatro primeros marinos españoles a quienes el 2 de diciembre de 2011 se les concedió la Medalla al Mérito de la Marina Mercante.

Su pasión fue su familia y la mar, para la que reservó su último deseo: “Descansa para siempre en esta mar a la que tanto amaste”. Contrajo matrimonio con Migdalia Galván Santos, natural de La Palma, de cuya unión nacieron cuatro hijos: Ricardo, Dina (fallecida prematuramente en junio de 2007), Maryola y Alberto. Tuvimos ocasión de conocernos, cultivamos una respetuosa amistad y mantuvimos conversaciones muy agradables sobre nuestra pasión, el mundo de la mar, los barcos y sus gentes, que ya forman parte de nuestro patrimonio personal.

Descanse en paz el admirado amigo.

Foto: Familia Génova Galván