Juan Carlos Díaz Lorenzo

El patrullero de altura “Arnomendi’” (P-63) arribó esta tarde a su base en el Arsenal Militar de Cartagena, después de finalizar una campaña de inspección y vigilancia pesquera en los caladeros nacionales desde el Golfo de Cadiz hasta el Cabo de Creus. El buque salió el pasado 24 de noviembre con la misión de controlar la pesquería de los caladeros nacionales y, de este modo, garantizar la conservación de los recursos pesqueros, informa la Armada española.

Durante el desarrollo de la misión, en la que el buque ha navegado más de 2.500 millas náuticas, se han realizaron 30 inspecciones a barcos pesqueros. A mitad de campaña hizo escala para relevo de inspectores en Barcelona. Al ser la primera vez que el buque recalaba en esta ciudad, se aprovechó para realizar jornadas de puertas abiertas. El patrullero de altura “Arnomendi” está integrado en la estructura de la Fuerza de Acción Marítima, que dirige el almirante Salvador M. Delgado Moreno.

El patrullero “Arnomendi”, a su llegada esta tarde al Arsenal de Cartagena

Foto: Armada española

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“Chilreu”

junio 1, 2014

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Por espacio de veinte años, el patrullero de altura “Chilreu” (P-61) formó parte de la Armada española. En estos días ha vuelto a ser noticia, ante el interés del Gobierno de Yibuti por este buque, que permanece amarrado en Ferrol desde junio de 2012, fecha de su baja oficial. En sus años de servicio activo tuvo un destacado protagonismo como buque de inspección, vigilancia y apoyo a la flota pesquera española, con frecuentes despliegues en los caladeros NAFO (Terranova) y NEAFC (Islandia).

El punto de partida de su llegada a la Armada fue una consecuencia de un acuerdo conjunto entre los ministerios de Defensa y Agricultura, para reforzar el papel de la Secretaría General de Pesca Marítima. Se trata en origen de un buque pesquero de altura, arrastrero por popa, llamado “Pescalonso”, construido en el astillero Naval Gijón por encargo de Pesquerías Alonso y entró en servicio en agosto de 1988. Cuando pasó al control de la Armada, fue adaptado para su nuevo cometido como patrullero de altura y causó alta el 30 de marzo de 1992, rebautizado con el nombre de “Chilreu”.

El patrullero de altura “Chilreu”, visto por la amura de babor

Es un buque de proyecto mercante, adaptado para uso militar

De 1.243 toneladas brutas, 475 toneladas netas, 1.097 toneladas de peso muerto y 2.750 toneladas de desplazamiento, mide 67,80 m de eslora total -57,82 m de eslora entre perpendiculares-, 11 m de manga, 7 m de puntal y 4,50 m de calado. Está propulsado por un motor Krupp Mak 6M453C, de 2.450 caballos sobre un eje y una hélice de paso variable, que le permite mantener una velocidad de 13 nudos. Puede alojar a 35 tripulantes y un inspector y tiene una autonomía de 15.000 millas.

Su silueta denota claramente su origen civil. Es un barco muy marinero, adecuado para navegar con malos tiempos y económico en su explotación, pues el motor principal y los auxiliares le permiten una considerable autonomía, velocidad suficiente y alta disponibilidad, con navegaciones de 25 días sin tocar puerto. Equipado con armamento convencional, disponía de lanchas neumáticas para su rápido arriado y cumplir así con su misión de vigilancia. Tuvimos ocasión de visitarlo en Ferrol, en la etapa en la que fue su comandante el entonces capitán de corbeta Antonio Couce Calvo. 

Fotos: Armada española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El patrullero “Arnomendi” zarpó hoy del Arsenal Militar de Cartagena rumbo a las aguas de Terranova (Canadá), para participar en la campaña de protección de los caladeros de la Organización de Pesquerías del Atlántico Noroeste (Northwest Atlantic Fisheries Organization – NAFO), informa la Armada española. Nuestro país colabora con esta campaña de carácter estacional asignando buques a la Unión Europea para realizar cometidos de inspección y vigilancia pesquera.

El patrullero “Arnomendi” se integrará durante 42 días en la campaña de la NAFO a partir del 3 de septiembre. El regreso está previsto para el día 24 de octubre, por lo que realizará un despliegue total de dos meses. Con base en Cartagena y perteneciente a la Fuerza de Acción Marítima, el buque lleva a bordo a las 38 personas que forman su dotación y un médico. Además, han embarcado inspectores de pesca de la NAFO, así como coordinadores de la Agencia Europea de Control de Pesquerías (European Fisheries Control Agency – EFCA), en ambos casos repartidos en dos períodos durante esta campaña.

Estampa marinera del patrullero de altura “Arnomendi”

En 1991, y como resultado del acuerdo entre el Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Ministerio de Defensa, el pesquero “Pescalonso” se entregó convenientemente reformado a la Armada como patrullero “Chilreu”. A partir de 1995 se inició la construcción de una serie de buques -“Alborán”, “Arnomendi” y “Tarifa”- diseñados específicamente para las misiones de inspección, vigilancia y apoyo de la flota pesquera y protección de los intereses pesqueros nacionales. 

El patrullero de altura “Arnomendi” fue construido en los astilleros Construcciones Navales P. Freire S.A., en Vigo, y se entregó a la Armada el 13 de diciembre de 2000. La madrina del buque fue Loyola de Palacio, entonces ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación. Es el primer patrullero de los que están actualmente en servicio que no tiene nombre de islote. Inicialmente se iba a llamar “Alegranza”, pero finalmente adoptó el nombre de “Arnomendi” monte vasco situado en la franja costera de la provincia de Guipúzcoa.

El buque dispone de los medios de navegación más avanzados, plataforma de helicóptero, quirófano, GMDSS, comunicaciones VHF/UHF/HF/ satélite, embarcaciones RHIB, gran capacidad de almacenamiento de combustible, de víveres y una buena habitabilidad, lo que le permite grandes permanencias en la mar en el cumplimiento de sus misiones. Desplaza 1.928 toneladas y mide 66,50 metros de eslora total, 11 de manga y 6,30 de calado. Está propulsado por un motor diesel de 2.400 kw de potencia y 15 nudos de velocidad.

Foto: Armada española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El pasado domingo 5 de mayo, el patrullero de altura “Tarifa” (P-64) zarpó de su base en Cartagena para participar en la campaña de vigilancia e inspección de la Comisión de Pesquerías del Atlántico Nordeste (NEAFC en sus siglas inglesas) en aguas de Islandia, informa la Armada española.

Se trata de una campaña estacional en la que España asigna buques de la Armada a la Unión Europea (UE), “que desempeñan cometidos de inspección y vigilancia pesquera en la mar para el control específico de la pesquería de la ‘gallineta nórdica’. De este modo se pretende garantizar la conservación y la óptima utilización de los recursos pesqueros, procurando la sostenibilidad económica y medio ambiental”.

El patrullero de altura “Tarifa” (P-64) depende del Mando de Acción Marítima

La participación del patrullero “Tarifa” en la campaña de la NEAFC tendrá una duración de cinco semanas y se prevé que regrese a mediados de junio. El buque salió con un equipo inspector de NEAFC formado por un coordinador del Reino Unido y dos inspectores, uno de España y otro de Lituania. Hará escala en Reikiavik (Islandia) entre los días 24 al 27 de mayo para relevo de inspectores.

El patrullero de altura “Tarifa”, con base en Cartagena y perteneciente a la Fuerza de Acción Marítima, dispone de una dotación de 37 personas a las que se incorporan inspectores de pesca y coordinadores de la Agencia Comunitaria de Control de Pesquerías (CFCA). La NEAFC en su reunión anual del 17 de noviembre de 1998 adoptó el esquema de control de buques que faenaban más allá de sus aguas económicas. Este esquema se actualiza cada año. A partir de este momento la Armada Española envía todos los años patrulleros de la clase “Chilreu” a la zona NEAFC.

Foto: Armada Española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El patrullero de altura “Infanta Cristina” expulsó el pasado jueves seis de diciembre de aguas nacionales en el mar de Alborán a un buque comercial que supuestamente se encontraba realizando sondeos con el objeto de localizar navíos hundidos, informa la Armada española.

Desde el pasado octubre, la Armada estaba investigando si la actividad de un buque con bandera panameña, propiedad de una empresa estadounidense, estaba relacionada con exploración, investigación o localización de patrimonio cultural subacuático en la plataforma continental española.

Una lancha zodiac se dirige al buque sospechoso de sondeos

Se ha informado de que el buque investigado realizaba la mayor parte de sus trabajos entre 25 y 30 millas de la costa malagueña, zona de aguas internacionales, pero perteneciente a la plataforma continental española. El patrullero de la Armada llevó a cabo una inspección al barco comercial, con la conformidad de su capitán, con el fin de corroborar que no estaba realizando actividades ilícitas.

Durante el registro, los militares españoles comprobaron que el buque contaba con material técnico especializado para la búsqueda de pecios, tales como un sónar de barrido lateral y un sondador monohaz,. El capitán del barco confirmó que esa era la tarea que estaban realizando.

Tras el registro y el interrogatorio, el comandante del patrullero de altura  “Infanta Cristina” les remitió una carta invitándoles a cesar su actividad en virtud del artículo 77 de la Convención de Naciones Unidas sobre la Ley en la Mar (conocida como Ley del Mar), y el artículo 10.2. de la Convención de Naciones Unidas sobre Protección del Patrimonio. El barco en cuestión tomó la decisión de abandonar la zona donde se encontraba,

Foto: Armada española