Juan Carlos Díaz Lorenzo

El patrullero “Alborán” (P-62) se encuentra desde hace dos semanas navegando en aguas del Atlántico nororiental para participar en dos campañas de inspección pesquera, en un despliegue que durará 38 días, informa la Armada española. En la actualidad toma parte en la campaña “Pelágicos”, enmarcada en el Plan de Despliegue Conjunto de la EFCA (Agencia Europea de Control de Pesca). Su misión será el control y la inspección de las pesquerías de especies pelágicas reguladas (arenque, caballa, jurel, anchoa y bacaladilla) en las aguas del Atlántico Nordeste y el mar Cantábrico. 

A continuación, el patrullero “Alborán” iniciará una nueva campaña de inspección pesquera denominada “Cuatripartito”, en la que patrulleros de los estados miembros (Irlanda, Reino Unido, Francia y España) llevan a cabo programas de control, inspección y vigilancia en sus aguas jurisdiccionales, que abarcan desde el Golfo de Vizcaya hasta el suroeste de Irlanda (Gran Sol). El patrullero tiene previsto hacer dos escalas, una en Santander y otra en Cork (Irlanda), para efectuar el relevo de inspectores de pesca y dar descanso a la dotación, informa la Armada española.

Estampa marinera del patrullero “Alborán”

Foto: Armada española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Con 43 años de vida marinera sigue en activo la corbeta portuguesa “Jacinto Cándido” (F-476), a la que vemos en su reciente escala en el puerto de la isla Graciosa (Azores), captada por nuestro estimado amigo y colaborador Manuel Bettencourt. De los seis buques de que consta la serie de la clase “Joao Coutinho”, tres de ellos se mantienen en activo y entre ellos el buque de esta historia.

Los seis buques fueron construidos por encargo de la Marina de Guerra de Portugal con la finalidad de enviarlas a las colonias portuguesas en África, que entonces vivían movimientos independentistas. Como había prisa para disponer de ellos, el contrato se adjudicó el astillero alemán Blohm Voss y la Empresa Nacional Bazán. El proyecto básico corresponde al ingeniero portugués Rogério d’ Oliveira.

La corbeta “Jacinto Cándido”, en la isla azoriana de Graciosa

Se trata de un veterano que suma 43 años de vida marinera

Puestas en servicio entre 1970 y 1971, hasta 1975 navegaron en misiones de patrulla y apoyo artillero en Angola, Mozambique, Guinea Bissau y Cabo Verde. Tras la independencia de las antiguas colonias, los buques retornaron a Portugal y cumplen misiones de patrulla de las aguas territoriales y de control de la Zona Económica Exclusiva.

Los buques construidos en el astillero de Bazán en Cartagena recibieron los nombres de “Antonio Enes”, “Augusto de Castilho” y “Honorio Barreto”. Posteriormente serían construidas en el citado astillero otras cuatro unidades en versión mejorada de la denominada clase “Baptista de Andrade”. Los tres restantes recibieron los nombres de “Joao Roby”, “Alfonso Cerqueira” y “Olivera e Carmo”.

Fotos: Manuel Bettencourt

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El patrullero de altura “Tarifa” (P-64) regresó ayer a su base en el Arsenal Militar de Cartagena tras participar, en aguas del Mediterráneo Occidental, en el Plan de Despliegue Conjunto Internacional, iniciativa de la Agencia Europea de Pesca, para la recuperación del atún rojo, muy mermado por la explotación pesquera, informa la Armada española.

A su llegada a Cartagena, el buque ha sido recibido por el almirante comandante de las Unidades de la Fuerza de Acción Marítima, contralmirante Manuel Ferreiro Sánchez, junto a otros jefes y oficiales, familiares y amigos de la dotación.

El buque salió del puerto de Cartagena el 7 de mayo, iniciando un periodo de vigilancia de los caladeros nacionales comprendidos entre Cartagena y la frontera española con Francia, con el objetivo de comprobar el cumplimiento de la normativa pesquera nacional referente a vedas, artes y zonas autorizadas para dicha pesca.

El patrullero “Tarifa”, a su llegada al Arsenal Militar de Cartagena

Se han realizado 45 inspecciones pesqueras, levantado acta de 16 infracciones observadas, realizado 300 interrogatorios al tráfico mercante y detectado 10 discrepancias en los datos proporcionados por los barcos.

En las labores de control han participado un inspector de la Secretaría General del Mar, otro inspector francés y un coordinador de la Agencia de Control de Pesca de la Unión Europea. A bordo se ha realizado el adiestramiento de nuevos inspectores alumnos y un ejercicio con un helicóptero de la Secretaría General del Mar (SEGEMAR), así como 15 tomas y despegues con los helicópteros de la Secretaría General de Pesca (SEGEPESCA).

El patrullero de altura “Tarifa” es el último buque de la clase “Chilreu” (P-61, 1992), todos ellos de diferentes características. El primero que da nombre a la clase es un antiguo pesquero construido en Gijón con el nombre de “Pescalonso”, adquirido por la Armada y transformado para su nuevo cometido, mientras que los restantes fueron construidos como tales por encargo directo de la Armada. En breve causará baja en la Lista oficial de Buques.

Construidos en los astilleros C.N. Paulino Freire, en Vigo, los tres restantes llevan los nombres de “Alborán” (P-62, 1997), “Arnomendi” (P-63, 2000) y “Tarifa” (P-64, 2004). Sus tareas fundamentales son las de vigilancia, inspección y apoyo a la flota pesquera, así como la protección de los intereses pesqueros españoles. Se incluyen, además, el control del espacio marítimo, la asistencia en la mar a la flota pesquera, incluida asistencia médica, operaciones de búsqueda y salvamento, lucha contra la contaminación por medio del sistema para la recogida de vertidos (P-64), presencia naval en zonas distantes y durante periodos prolongados, plataforma para operaciones especiales y plataforma para campañas científicas.

Foto: Armada Española