Juan Carlos Díaz Lorenzo

El ferry italiano “Sorrento” ya está incorporado a la línea Valencia-Palma de Mallorca-Valencia, que cubrirá durante toda la semana. Tiene capacidad para mil pasajeros –de ellos, 370 en 93 camarotes– y cuatro cubiertas que suman 2.250 metros lineales de carga rodada, lo que representa casi un 30% más de oferta diaria para mercancías que el buque “Zurbarán”, al que sustituye en los tráficos de Trasmediterránea en Baleares. La cubierta número cinco está destinada a vehículos ligeros en régimen de equipaje.  

En 2013 la compañía incrementó en un 7,4% los metros lineales transportados a Baleares desde Cataluña y Levante, donde movió  el equivalente a 300.000 camiones con mercancías para el abastecimiento de las islas. En la actualidad opera cinco buques en Baleares, cuatro de ellos de pasaje y carga  y uno de carga rodada para reforzar el servicio. En el caso del ferry “Sorrento”, la tripulación de cámara es en su totalidad de Trasmediterránea, lo cual es una garantía de excelencia del servicio a bordo, merced al acuerdo alcanzado entre la dirección de la naviera y los sindicatos con representación en el sector. 

El ferry “Sorrento” incrementa en casi un 30% la capacidad del ferry “Zurbarán”

El buque “Sorrento” es propiedad de la compañía italiana Grimaldi y pertenece a una serie de 21 unidades, entre los que figura el buque “Albayzin”, que también está fletado por Trasmediterránea. Otros buques del mismo tipo, caso de los “Borja” –actual “Norman Asturias”, adscrito a la línea St. Nazaire-Gijón– y “Borja Dos”, han operado para Balearia; el buque “Visemar One” está fletado por ésta última y el buque “Pilar del Mar” lo estuvo en su día por ISCOMAR.  

Construcción número 197 del astillero Visentini Francesco & Cía., en Porto Viro (Italia), fue botado el 18 de enero de 2003 y entró en servicio el 16 de junio siguiente bautizado con el nombre de “Eurostar Valencia” y contraseña de Grimaldi Ferries. Se estrenó en la línea Salerno-Valencia, que después amplió a Salerno-Valencia-Palermo-La Valetta-Túnez. En 2005 y 2006 cubrió la línea Civitavecchia-Toulón, Civitavecchia-Cagliari y Civitavecchia-Bastia. En febrero de 2007 fue rebautizado “Sorrento” y en el verano siguiente atendió la línea Civitavecchia-Porto Vecchio. En 2008 y 2009 cubrió los circuitos Salerno-Palermo-Túnez y Civitavecchia-Trápani-Túnez. En julio de 2010 pasó a la línea Livorno-Valencia y en abril de 2012, a la línea Brindisi-Igoumenitsa-Patras.

El ferry “Sorrento” dispone también de camarotes preferentes y otros diseñados para personas con movilidad limitada. Tiene zonas de ocio y restauración para disfrutar y hacer agradable la estancia a bordo durante la travesía; para ello el autoservicio ofrece platos y menús adaptados a los gustos y necesidades del pasajero. Dispone también de tres bares distribuidos en las zonas comunes de pasaje, uno de ellos exterior junto a una terraza para tomar el sol y en todos ellos se puede encontrar una variada oferta de snack, refrescos y bebidas. 

De 25.984 toneladas brutas y 7.150 toneladas de peso muerto, mide 186,35 m de eslora total, 25,60 m de manga y 6,62 m de calado máximo. Está propulsado por dos motores Wärtsila 9L46C, con una potencia de 25.335 caballos sobre ejes independientes y hélices de paso variable, que le permite mantener una velocidad de 22,5 nudos. Figura inscrito en la matrícula naval de Palermo. Código IMO 9264312.

Foto: Trasmediterránea

 

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ya hemos dicho en otras ocasiones en esta misma sección que el ferry “Albayzin” no es el idóneo para la línea Cádiz-Canarias. Eso lo saben también en la dirección de Trasmediterránea en Madrid y reincide, una vez más, poniendo un barco que genera más rechazo que aceptación. Pese a que el ferry “Fortuny” está amarrado desde hace varios meses –y ese sí que es el barco adecuado–, con la excusa de que el ferry “Murillo” entra en dique en su varada anual reglamentaria, desde hoy tenemos otra vez al barco italiano y no sabemos por cuánto tiempo.

Conocemos los dos modelos, mejor los tres, y decimos que el ferry “Albayzin” es el menos adecuado de ellos. Desde luego, a nuestro entender, el buque “Murillo” es superior en instalaciones y la calidad del servicio a bordo, con personal propio, está fuera de toda duda. Basta recordar, tan sólo, un serio inconveniente, como es que los vehículos viajan en cubierta y llegan a destino llenos de salitre. Y eso que cada día la tripulación les da un manguerazo de agua dulce, pero esa no es la solución para un servicio del siglo XXI.

En el ferry “Albayzin” los coches viajan a la intemperie. Todo un inconveniente

Pues bien, ha pasado un año de “ausencia” del ferry “Albayzin” y a estas horas navega hacia Canarias, en el primer viaje de la temporada, con escalas en Arrecife de Lanzarote, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife, Puerto del Rosario, Arrecife de Lanzarote y Cádiz. Periplo en el que invierte seis días, de acuerdo con el contrato firmado con el Estado, que parece expira en breve y las islas mal llamadas menores quedarán fuera del itinerario. Pero ese no es un asunto de Trasmediterránea, sino del Ministerio de Fomento y para algo están los políticos.

De todos modos, por la información que nos facilita la compañía, el barco tiene servicio gratuito wi-fi, que es algo que no tenía la otra vez que estuvo por aquí. Y ese es un adelanto que entretiene durante el viaje para aquellos que les guste navegar por internet. Pensamos que, en realidad, lo que prima es la capacidad de carga, pues tiene capacidad para 2.247 metros lineales, que es un 35 % más que en el ferry “Murillo”, si bien es verdad que el servicio principal está a cargo del buque “José María Entrecanales” y en el caso de este barco se trata de un refuerzo.

En el último año el ferry “Albayzin” ha estado en Baleares y no ha gustado. No hay más que entrar en los foros del sector y no encontramos ni una opinión favorable. Y eso que allí hace travesías de seis o siete horas. Considerando que la distancia entre Cádiz y Lanzarote la cubre en 30 horas, ¿de qué estamos hablando?.  Al final, como decimos, prima la carga y hay una cuestión de costes, pues el flete del barco italiano debe ser más barato que la explotación de uno propio, incluida la tripulación de cámara, formada por centroamericanos y dirigida por personal de Trasmediterránea a las órdenes de un oficial sobrecargo, además del mayordomo, jefe de cocina, maître, jefe de bares y poco más. El resto son italianos.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Recientemente hemos tenido la oportunidad de hacer un viaje a Cádiz a bordo del ferry “Murillo”, que es el barco que Acciona Trasmediterránea ha destinado a la línea de Canarias para la campaña de verano. Releva al ferry “Albayzin”, al que, en nuestra opinión, supera en todos los aspectos. Está mejor equipado para el pasaje, las cubiertas exteriores son más amplias y es un barco que ofrece su propia identidad. Tiene buen comportamiento en la mar, dispone de salones espaciosos y rincones coquetos. Viajar a bordo es una experiencia agradable.  

Se trata, además, del buque más nuevo de su clase que tiene la compañía y salvo la carencia de la piscina, sus instalaciones tienen un nivel muy aceptable para que el pasaje disfrute del viaje, que es de unas 33 horas desde la salida del puerto de Arrecife de Lanzarote, a medianoche del sábado, hasta media mañana del lunes en que llega a Cádiz. Debido al contrato que la compañía tiene firmado con el Estado –y que expira el próximo otoño–, la línea de Canarias se compone de una rotación semanal que incluye escalas en los puertos de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma, Puerto del Rosario (Fuerteventura) y Arrecife (Lanzarote).

El ferry “Murillo”, atracado en el puerto de Cádiz, cabecera de la línea de Canarias

Desde 1917, Trasmediterránea tiene a Cádiz como puerto base de la línea

Fachada del puente del buque “Murillo”

Visto por la banda de estribor, atracado en Puerto del Rosario

Las escalas del buque en los puertos de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y Santa Cruz de La Palma son lo suficientemente largas como para permitir que el pasaje pueda bajar a tierra durante unas horas y disfrutar de una agradable estancia para paseos y compras. El trayecto entre Gran Canaria y Fuerteventura ofrece el aliciente de contemplar la costa occidental de la isla majorera, al igual que el trayecto entre La Palma y Tenerife permite apreciar la costa norte con El Teide majestuoso al fondo, los roques de Anaga y el litoral del municipio de Santa Cruz de Tenerife hasta la entrada a puerto. Del mismo modo que las entradas en cada uno de los puertos ofrece siempre el atractivo de la llegada de viaje por mar. Las escalas en Puerto del Rosario y Arrecife de Lanzarote son muy breves y están sincronizadas para las operaciones de carga y/o descarga y embarque y/o desembarque de pasaje.  

Con las primeras luces del nuevo día, el barco llega al puerto de Las Palmas

El viaje es un reencuentro entrañable con la mar inmensa

Amanece un nuevo día a bordo del ferry “Murillo” en aguas de Canarias

Dos iconos de la moderna arquitectura de la ciudad de Las Palmas

El Club Náutico de Tenerife, al resguardo de la cordillera de Anaga

El histórico vapor “La Palma”, atracado en el muelle norte

La prolongada erosión ha moldeado el paisaje de Fuerteventura

La costa de Puntallana, en la aproximación al puerto de Santa Cruz de La Palma

La costa norte de la isla de Tenerife, vista desde la banda de estribor

Punta Anaga y los Roques de Anaga, al través del buque “Murillo”

Cádiz, ciudad histórica, se abre al mar desde sus profundas raíces

El Puente de la Pepa es una obra de ingeniería espectacular

Cádiz tiene un encanto especial. Hacía años, demasiados quizás, que habíamos hecho nuestra última escala. Y entonces, como ahora, volvimos a encontrarnos con el capitán Francisco Font Betanzosviejo y buen amigo de días felices en su etapa en Compañía Trasmediterránea. Lo mismo que Daniel García Gómez de Barreda, oficial radioelectrónico y profesor de la Universidad de Cádiz, además de apreciado colega y miembro de la Academia Canaria de Ciencias de la Navegación.

La capital gaditana está preciosa. Se ha trabajado mucho y bien en los últimos años en la conservación y adecuación de los espacios públicos. Pasear por sus calles y cruzar sus plazas es una delicia y un recorrido que se nos antoja un reencuentro con la historia sumada en siglos. La zona donde antes estuvo Astilleros de Cádiz se ha reconvertido en residencial y muy cerca tiene su arranque el extraordinario Puente de la Pepa, una obra de ingeniería impactante que cruzará la bahía de Cádiz en un recorrido de 3,15 kilómetros. Durante nuestra estancia tuvimos ocasión también de visitar la sede del Instituto Hidrográfico de la Marina.

Francisco Luna Enseñat, capitán del buque “Murillo”

Maniobra de llegada a Santa Cruz de La Palma. Asiste el práctico Francisco Noguerol

Panorámica del puente de mando del buque “Murillo”, visto desde babor

El tercer oficial informa a los pasajeros de la importancia del simulacro de salvamento

Foto de familia de los pasajeros participantes en el ejercicio de salvamento

El viaje nos dio la primera oportunidad de llegar por mar a Puerto del Rosario

En el caso de la línea de Canarias, el producto “avión + barco” contribuye a favorecer los desplazamientos con la Península. Puesto a disposición de los usuarios desde hace varias semanas, consiste en que el pasajero viaja en avión a Sevilla y el coche en ferry a Cádiz, disponiendo la compañía un servicio de autobuses programado para el traslado desde el aeropuerto sevillano hasta el puerto gaditano, y viceversa en los viajes de vuelta. Este producto, que tiene una gran aceptación, nació como solución de urgencia debido a un incendio ocurrido a bordo del ferry “Manuel Soto” y desde entonces se ha convertido en todo un éxito.

La sala de butacas tiene capacidad para 150 asientos en sectores diferenciados

La sala de butacas es amplia y está bien iluminada con luz natural y artificial

El buque tiene capacidad para 658 pasajeros, número suficiente para cuando a máxima ocupación la gente pueda moverse con comodidad y no exista sensación de agobio. El concepto obedece a un proyecto “ro-pax”. La recepción está situada en la cubierta 7, desde la que se abre a babor y estribor se encuentran los camarotes de clase turista. Un pasillo amplio conduce a los camarotes de clase preferente, 16 en total, lo suficientemente espaciosos y bien equipados. Otras puertas a cada banda y escaleras permiten un fácil y cómodo acceso al exterior y cubierta superior, lo que invita al paseo y disfrutar del espectáculo siempre grandioso de la mar inmensa. Las mascotas tienen un trato magnífico en los espacios asignados, suficientes, amplios y bien ventilados. 

Recepción y punto de encuentro central del buque “Murillo”

En la cubierta 7 ase encuentra el paseo “Los Navíos”

Acceso al comedor principal desde popa por la banda de babor

Acceso al comedor principal y tienda del buque visto desde proa

Vista parcial del comedor. Al fondo, el comedor a la carta

Este es uno de los rincones más atractivos del comedor

Desde la recepción parte una escalera amplia que conduce a la cubierta 8, en la que a la banda de babor existe un salón de butacas dividido en tres ambientes con capacidad para 150 plazas y dos salones para uso y disfrute del público, entre los que destaca el denominado “El Corsario”, que es sin duda alguna uno de los más coquetos que hemos conocido en un buque de esta clase.  La decoración corresponde a Oliver Design.

Si en el futuro este buque se mantiene en la línea de Canarias, entendemos que la compañía debe plantearse que el salón de butacas existente a proa en la banda de babor sea devuelto a su condición de comedor de clase preferente, pues el actual, aunque cumple su función, no es el adecuado y resta capacidad al comedor de clase turista. Del mismo modo que la carencia de accesos exteriores cómodos en los puertos de escala, debido a la inexistencia de las adecuadas infraestructuras portuarias, dilata en el tiempo el embarque y/o desembarque del pasaje cuando la demanda es importante,

El salón-bar de proa ocupa la esquina de la banda de babor

El salón-bar “Corsario” es el rincón más coqueto del barco

Para los viajes en verano, este espacio es un magnífico reclamo

El bar semeja a un navío con su mascarón de proa

El barco está limpio por dentro y por fuera y el cuidado es constante. Se aprecia que está bien mantenido y de eso se ocupa una tripulación que sabe hacer bien su trabajo. Al frente de los respectivos equipos están un contramaestre y un mayordomo, a quienes coordina un primer oficial que ejerce de sobrecargo. Hace poco se acaba de estrenar conexión wi-fi gratuita, lo que es un indudable aliciente para los pasajeros que disfrutan del mundo de las comunicaciones y les hace más entretenido el viaje, además de mantener la conexión con el exterior.

Tuvimos la oportunidad de conversar varias veces con el capitán Francisco Luna Enseñat, mallorquín, hombre jovial y atento, que lleva toda su vida profesional en Trasmediterránea, desde su estreno como alumno en los “vientos” de la compañía. Conversamos también con el jefe de máquinas, Antonio “Antxon” Alonso Torrientes, así como con los otros oficiales de puente y de máquinas y con el mayordomo y los camareros que atienden al pasaje –Domingo, Salvador y Juan– en el bar de proa y el trato atento de todos los que tienen a su cargo el comedor, entre ellos José Antonio, gaditano de pura cepa. Y es que a bordo la tripulación es un reflejo de armonía, profesionalidad y disparidad geográfica, pues los hay canarios, gallegos, andaluces, catalanes, levantinos, vascos, mallorquines y también de tierra adentro.

La tripulación está formada por profesionales entregados a su trabajo

Capitán, oficiales y alumnos del “Murillo”, en una foto de familia con el autor

Construcción número 291 de la factoría sevillana de Izar, hoy Navantia, el 7 de julio de 2000 se firmó el contrato para la construcción de este buque, que recibió el nombre de “Murillo” y resbaló por la grada el 19 de septiembre de 2001, en ceremonia que amadrinó la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez. Seis meses después, el 14 de marzo de 2002 se entregó a Trasmediterránea y se estrenó en las líneas de Baleares.

El 21 de diciembre siguiente se firmó con Naviera Arrecife, A.I.E. un nuevo contrato en el que Compañía Trasmediterránea subrogaba en la compañía citada todos los derechos y obligaciones que había adquirido al firmar el contrato originario con los Astilleros de Sevilla. Naviera Arrecife, A.I.E. abonó a Compañía Trasmediterránea todos los desembolsos que esta había realizado al astillero constructor del buque, que a esa fecha se elevaban a 5.320 millones de pesetas. Paralelamente, Compañía Trasmediterránea firmaba con Naviera Arrecife, A.I.E. un contrato de arrendamiento a casco desnudo por el que, cuando el buque entrara en servicio, sería fletado a su propietario por un período de seis años, con opción a compra, lo que se llevó a efecto en los términos acordados.

Las chimeneas paralelas, una de las señas de identidad del buque “Murillo”

Trasmediterránea tiene un contrato con el Estado para cubrir la línea de Canarias

Es un buque de 24.813 toneladas brutas (GRT), 8.058 netas (GRN) y 6.948 de peso muerto (TPM), siendo sus principales dimensiones 180 metros de eslora total -168,70 m de eslora entre perpendiculares-, 24,30 de manga, 15,30 m de puntal y 6,50 de calado máximo. Dispone de 2.196 metros lineales para carga rodada y figura inscrito en la matrícula naval de Santa Cruz de Tenerife. De la estética de su estampa marinera llama la atención sus dos chimeneas gemelas, que contribuyen a darle una adecuada proporción a sus formas.  Código IMO 9237242.

El equipo propulsor se ha demostrado eficaz. Está compuesto por cuatro motores Wärtsila 9L38, cuatro tiempos, simple acción y nueve cilindros cada uno, con una potencia de 32.300 caballos acoplados a dos ejes y hélices de paso variable, que le permite alcanzar y mantener una velocidad máxima de 22,8 nudos. Sala de máquinas diáfana y fácil de moverse entre los motores principales, auxiliares y otros equipos, todo controlado por sistemas informáticos de nueva generación desde la sala de control y el puente de mando. Para las maniobras en puerto dispone de dos hélices transversales de 1.300 caballos de potencia y paso variable.

Pareja de motores principales de la banda de babor

Consola de control central de la sala de máquinas

Vista parcial del cuadro eléctrico del buque “Murillo”

El ferry “Murillo” es el último de una serie de cinco buques, aunque éste tiene notables diferencias respecto de sus predecesores. Los anteriores fueron contratados por el armador británico Cenargo International y entraron en servicio bautizados con los nombres de “Brave Merchant”, “Dawn Merchant”, “Midnight Merchant” y “Northern Merchant”. Se da la circunstancia de que todos ellos navegaron durante una temporada fletados por compañías navieras españolas en el área de Baleares y Levante, ostentando, por el orden citado, los nombres de “Blanca del Mar” (ISCOMAR), “Pau Casals” (Balearia), “El Greco” (Acciona Trasmediterránea) y “Zurbarán” (Acciona Trasmediterránea). 

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La presencia del ferry “Sorolla” en la línea Cádiz-Canarias nos hace evocar la presentación oficial de este buque en el puerto de Barcelona, en mayo de 2001. Ocasión a la que tuvimos el honor de asistir atendiendo a una invitación del entonces presidente de Compañía Trasmediterránea, Miguel Ángel Fernández Villamandos, acaso uno de los mejores gestores que ha tenido la casi centenaria empresa naviera. Punto de partida de una nueva etapa con unos barcos que han marcado un hito en la historia del transporte marítimo nacional y de la construcción naval española.

De aquel encuentro recordamos a David Cabodevila, que fue su primer capitán, a quien habíamos conocido al mando del ferry “Ciudad de La Laguna” en las líneas interinsulares canarias. Entre los invitados se encontraban dos figuras históricas de la flota de la compañía: Salvador Ventura Moreno y José Bruguera Batllori, primeros capitanes y titulares de los ferries “J.J. Sister” y “Manuel Soto”, con quienes compartimos mesa y mantel y evocamos viejos tiempos. Ahora, en el tiempo que nos toca vivir, Marcos Guillemot es el capitán del buque –salió de segundo oficial en su primera tripulación– y con él y su primer oficial Ricardo Villar y el jefe de máquinas Roberto Fernández hemos tenido la oportunidad de visitarlo de nuevo.

Estampa marinera del ferry “Sorolla” en el puerto de Santa Cruz de La Palma

La contraseña de Acciona Trasmediterránea está presente en cinco islas de Canarias

El capitán Marcos Guillemot y quien suscribe, en el puente del ferry “Sorolla”

Desde hace once años, los ferries “Sorolla” y “Fortuny” son los buques más destacados de la flota de pasaje de Acciona Trasmediterránea. El proyecto de ambos está inspirado en el ferry “Juan J. Sister”, aunque son mayores y más rápidos. Si bien se construyeron para las líneas de Baleares y Levante en sustitución de los “canguros”, son los barcos ideales para la línea Cádiz-Canarias, pues poseen unas instalaciones adecuadas y atractivas para una travesía de poco más de treinta horas en su tramo más largo.

Por sus características es un magnífico barco para la línea Cádiz-Canarias

La interconexión entre cubiertas de pasaje está resuelta de manera satisfactoria

Las escaleras troncales son espaciosas y de escalones suaves

Sin embargo, en los últimos años hemos conocido vaivenes en este servicio, lo cual, a nuestro juicio, ha favorecido en parte el éxito de la competencia en la línea Canarias-Huelva. Cierto que Acciona Trasmediterránea es la única naviera que ofrece cinco escalas en otras tantas islas –Gran Canaria, Tenerife, La Palma, Fuerteventura y Lanzarote-, lo cual es de gran importancia para la exportación frutera y de otros productos y evita transbordos a los residentes en las islas menores.

El concepto del buque corresponde a tres cubiertas para uso y disfrute del pasaje –piscina, solárium, discoteca-bar, comedor espacioso, comedor a la carta, cine, veranda, cervecería a proa, cubierta de paseo, club del conductor, enfermería y dos clases de cabinas– con una considerable capacidad de alojamiento: 812 plazas en camarotes y 288 butacas y un máximo de 71 tripulantes. Tiene salones coquetos, que invitan a la lectura y el disfrute del viaje por mar, en un barco que hemos visto bien conservado, limpio y ordenado. El trato de la tripulación, exquisito.

El salón de popa de la cubierta principal es un espacio muy atractivo

En la zona dominan los tonos rojos y ocres, de impacto visual agradable

El acceso a la cubierta superior en el salón de popa

La discoteca es otro de los espacios atractivos que posee el buque

El proyecto de estos buques comenzó a tomar forma a finales de la década de los años noventa. El éxito del ferry “Juan J. Sister” –construido en Finlandia en tiempos de la presidencia de Luis Delso Heras y puesto en servicio en mayo de 1993– aportó una serie de experiencias positivas que se tomaron en cuenta a la hora de concretar las especificaciones de las nuevas unidades.

El primer contrato, firmado el 30 de julio de 1999, corresponde al buque “Sorolla”, que se adjudicó el astillero Hijos de J. Barreras, en Vigo, de cuya factoría es la construcción número 1.580. El segundo contrato, considerando los plazos de entrega contractuales, se adjudicó a la factoría de Astilleros Españoles en Puerto Real (Cádiz).

Recepción y punto de información central del buque

Los pasillos son amplios. El barco está limpio y ordenado

Panorámica del comedor principal del ferry “Sorolla”

El comedor es funciona, amplio y luminoso. Un espacio impecable

La veranda, situada a la banda de babor, es una de las zonas más coquetas

Toda la zona está decorada con fotos antiguas de barcos de la compañía

La cervecería, situada a popa, es un punto de encuentro distendido

El barco tiene rincones muy agradables para conversar, leer y descansar

Las posibilidades son varias. Este rincón, otro punto atractivo del barco

El 11 de enero de 2000 se procedió a la puesta de quilla y el 25 de octubre del citado año resbaló por la grada y se entregó el 10 de mayo de 2001. Once días después se estrenó en la línea Barcelona-Palma de Mallorca, de gran demanda de pasaje y vehículos en verano. En el mes de junio pasó a cubrir la línea Valencia-Palma y no sería hasta septiembre de 2006 cuando llegó por primera vez al puerto de Santa Cruz de Tenerife –su puerto de matrícula naval-, en sustitución del ferry “Juan J. Sister” en la línea Cádiz-Canarias. En el puente de mando de este buque, muy cerca de la imagen de la Virgen del Carmen, existe una placa colocada en julio de 2011 en memoria del capitán Bernardo L. Suau Calderay, fallecido en edad temprana.

El solárium y la piscina, un magnífico espacio al aire libre

La tienda está aceptable, aunque echamos en falta productos corporativos

Las salas de butacas permiten ver la televisión con comodidad

Puente de mando del ferry “Sorolla”. Tecnología avanzada de su momento

El equipo propulsor se ha revelado eficiente: cuatro motores Wärtsila 8L46A, cuatro tiempos y simple acción, con una potencia total de 39.372 caballos acoplados a dos reductoras e igual número de ejes que accionan dos hélices de paso variable y le permite mantener una velocidad máxima de 23,5 nudos. Sala de máquinas diáfana y fácil de moverse entre los motores principales, auxiliares y otros equipos, todo controlado por sistemas informáticos de nueva generación desde la sala de control y el puente de mando. Para las maniobras en puerto dispone de dos hélices transversales de 1.300 caballos de potencia.

Motores principales Wärtsila de la banda de estribor

Motor auxiliar ABB Wärtsila, fabricado en España bajo licencia

Reductora de los motores de estribor, vista desde la parte superior

Ala izquierda de la cámara de control de la sala de máquinas

Es un buque de 26.916 toneladas brutas, 14.308 toneladas netas y 5.000 toneladas de peso muerto, en un casco de 172 m de eslora total -157 m de eslora entre perpendiculares-, 26,20 m de manga, 9,20 m de puntal y 6,20 m de calado. Dispone de una gran bodega con capacidad para 1.809 metros lineales y dos cubiertas para 336 coches. A popa, dos rampas de acceso de 18 m de largo x 8,50 m de ancho, todo lo cual confiere al buque una estampa marinera compacta y bien proporcionada. Código IMO 9217125. 

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Acciona Trasmediterránea ha comenzado hoy una nueva conexión de  pasajeros y mercancías entre los puertos de Valencia e Ibiza con el buque “Scandola”, que tiene capacidad para 400 pasajeros. La compañía oferta tarifas promocionales desde 10 euros por trayecto para pasajeros residentes y de 20 euros para pasajeros no residentes en el archipiélago balear.

El citado buque ha hecho hoy su primera salida en el trayecto Ibiza-Valencia y, por lo que informa la compañía, habrá seis conexiones semanales, con salidas diarias – excepto sábados- de Valencia a las 22:45 h y de Ibiza a  las 13 h.  En acomodación camarote hay tarifas desde 15 euros trayecto residente y de 30 euros trayecto no residente; de 10 euros trayecto para residentes y de 20 euros pasajeros no residentes en acomodación Lobby Bar; y de 60 euros trayecto para los vehículos, en ambos casos.

“Scandola” es el nombre de este ferry adscrito a la línea Ibiza-Valencia

La nueva línea ofrece también un servicio importante para las mercancías con capacidad para transportar  1.800 metros lineales de carga  que permite abastecer a diario de productos frescos y de primera necesidad a la isla. A partir de junio, Acciona Trasmediterránea ampliará también las frecuencias entre Ibiza y Barcelona, pasando de tres salidas semanales en invierno a cinco salidas semanales en los meses de verano.

El buque “Scandola” es un ferry tipo ro-pax construido en Holanda y puesto en servicio en 1993. Anteriormente ha navegado con los nombres de “Ionian Star” y “Vía Ligure”. Es propiedad de la compañía francesa Meridionale de Navigation, con sede en Marsella. Registra 19.400 toneladas brutas y mide 150,43 m de eslora total, 23,40 m de manga y 6 m de calado. Está propulsado por dos motores Sulzer, con una potencia de 11.520 kw y una velocidad de 19 nudos. Tiene un garaje de 1.900 metros lineales.

Foto: Acciona Trasmediterránea