“Chilreu”

junio 1, 2014

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Por espacio de veinte años, el patrullero de altura “Chilreu” (P-61) formó parte de la Armada española. En estos días ha vuelto a ser noticia, ante el interés del Gobierno de Yibuti por este buque, que permanece amarrado en Ferrol desde junio de 2012, fecha de su baja oficial. En sus años de servicio activo tuvo un destacado protagonismo como buque de inspección, vigilancia y apoyo a la flota pesquera española, con frecuentes despliegues en los caladeros NAFO (Terranova) y NEAFC (Islandia).

El punto de partida de su llegada a la Armada fue una consecuencia de un acuerdo conjunto entre los ministerios de Defensa y Agricultura, para reforzar el papel de la Secretaría General de Pesca Marítima. Se trata en origen de un buque pesquero de altura, arrastrero por popa, llamado “Pescalonso”, construido en el astillero Naval Gijón por encargo de Pesquerías Alonso y entró en servicio en agosto de 1988. Cuando pasó al control de la Armada, fue adaptado para su nuevo cometido como patrullero de altura y causó alta el 30 de marzo de 1992, rebautizado con el nombre de “Chilreu”.

El patrullero de altura “Chilreu”, visto por la amura de babor

Es un buque de proyecto mercante, adaptado para uso militar

De 1.243 toneladas brutas, 475 toneladas netas, 1.097 toneladas de peso muerto y 2.750 toneladas de desplazamiento, mide 67,80 m de eslora total -57,82 m de eslora entre perpendiculares-, 11 m de manga, 7 m de puntal y 4,50 m de calado. Está propulsado por un motor Krupp Mak 6M453C, de 2.450 caballos sobre un eje y una hélice de paso variable, que le permite mantener una velocidad de 13 nudos. Puede alojar a 35 tripulantes y un inspector y tiene una autonomía de 15.000 millas.

Su silueta denota claramente su origen civil. Es un barco muy marinero, adecuado para navegar con malos tiempos y económico en su explotación, pues el motor principal y los auxiliares le permiten una considerable autonomía, velocidad suficiente y alta disponibilidad, con navegaciones de 25 días sin tocar puerto. Equipado con armamento convencional, disponía de lanchas neumáticas para su rápido arriado y cumplir así con su misión de vigilancia. Tuvimos ocasión de visitarlo en Ferrol, en la etapa en la que fue su comandante el entonces capitán de corbeta Antonio Couce Calvo. 

Fotos: Armada española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Esta mañana se han celebrado en Ferrol y Cartagena las ceremonias de baja de la Lista Oficial de Buques de la Armada del patrullero de altura “Chilreu” (P-61) y del submarino “Siroco” (S-72), informa la Armada española. En circunstancias normales, el primero de ellos podría haber prolongado su vida operativa, pero los recortes en los presupuestos de Defensa han sentenciado su final. El segundo ha prestado servicio durante 29 años, que son años para un submarino.

El patrullero “Chilreu” se entregó a la Armada en 1992 como resultado del Acuerdo conjunto de los Ministerios de Defensa y de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre actividades de Pesca Marítima. El buque procedía de la reconversión del pesquero arrastrero “Pescalonso”, construido en 1988 en astilleros de Gijón para armadores privados.

El patrullero “Chilreu” ha tenido su base en Ferrol

Tras realizarle las obras de reconversión, comenzó a operar el 6 de agosto de 1992 como patrullero de vigilancia pesquera. Tuvimos ocasión de visitar este buque en su base de La Graña en el tiempo en el que fue su comandante el entonces capitán de corbeta, hoy capitán de fragata, Antonio Couce Calvo.

Los cometidos del patrullero de altura “Chilreu” han sido la inspección, la vigilancia y el apoyo a la flota pesquera, además de sus capacidades para prestar auxilio, rescate y asistencia en la mar. Demostró ampliamente sus excelencias marineras en las campañas en las que participó en los caladeros del Atlántico Norte, en los que también sirvió de apoyo a los servicios meteorológicos, oceanográficos y de seguridad en la navegación.

Ceremonia naval de baja del submarino “Siroco”

La baja del submarino “Siroco” se produce después de 29 años de servicio, con base en el Arsenal de Cartagena, muy cerca del astillero donde fue construido, en tiempos de la Empresa Nacional Bazán. Es el segundo submarino de la clase “Agosta”. Durante casi tres décadas ha realizado más de 2.300 días de mar y más de 33.000 horas de inmersión.

“Desarrollado inicialmente para la lucha contra los grandes submarinos nucleares y para los enfrentamientos con flotas en solitario, se sometió a diferentes modernizaciones para cumplir eficazmente con las nuevas misiones asignadas y poder interoperar con otras fuerzas navales”, destaca el comunicado de la Armada española.

“Estas nuevas misiones contemplaban la inserción de comandos en costa enemiga, la recopilación de información en una zona de interés durante un tiempo prolongado, el control del tráfico mercante dando apoyo a la lucha antiterrorista y las operaciones antidroga, sin olvidar una de sus funciones más importantes, la disuasión”, concluye.

Fotos: Armada Española