Juan Carlos Díaz Lorenzo

Existe optimismo ante la posibilidad de que Navantia consiga el contrato para la construcción de cinco corbetas para la Armada de Arabia Saudí, después de que se hayan cerrado los aspectos técnicos y financieros. La autorización definitiva está pendiente de la familia real de aquel país, según publica la edición digital de La Voz de Galicia. En el caso de que se confirme el contrato, lo que es factible que se produzca en breve, el astillero público español especializado en la industria naval militar tendrá cuatro años de carga de trabajo.

Los nuevos buques serían una versión avanzada y algo mayores del modelo Avante 2200 del catálogo de Navantia, cuatro de los cuales han sido construidos para Venezuela. No sólo se trata de la construcción de los buques, sino de la formación de las tripulaciones en cuando al adiestramiento y la transferencia tecnológica y mantenimiento. La carga de trabajo se repartirá entre los astilleros de Ferrol y San Fernando (Cádiz) y dará empleo a unas dos mil personas, aunque será el primero el que asuma la mayor parte del encargo.

Los buques para Arabia Saudí serán una versión mayor a los construidos por Navantia para Venezuela

Foto: Pepe Marrero

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Esta tarde, a las 16,10 h, coincidiendo con la pleamar en la ría de Ferrol, se ha procedido a la botadura del flotel contratado por la compañía petrolera mejicana Pemex, informa Navantia. Tiene un nombre llamativo: “Orgullo Petrolero”. Se trata de un episodio de cierta relevancia en la historia de la construcción naval en la comarca ferrolana, pues han transcurrido tres años desde la última botadura y tres décadas desde la última construcción mercante, que fue el “bulkcarrier” “Castillo de La Luz”, contratado por la Empresa Nacional Elcano.

El contrato para la construcción de este buque de acomodación –de ahí la expresión flotel– fue firmado el 5 de marzo de 2014 con la sociedad PMI Norteamérica S.A. de C.V., después de un largo proceso envuelto en la polémica con los políticos gallegos de por medio, como se puede consultar en la hemeroteca. El 22 de mayo siguiente se procedió el corte de la primera chapa y el 30 de octubre se puso en grada el primer bloque de su quilla. La entrega está prevista para el 16 de julio de 2016.

En el momento de la botadura, el grado de avance del buque ronda el 65%. Lo cual “es digno de mención”, dice Navantia, “que se adelante en dos meses a la fecha de contrato”. A partir de ahora los trabajos se centrarán en terminar la instalación de tubería, cableado de sistemas y habilitación, así como en la puesta en marcha de los sistemas de generación de energía, propulsión, comunicaciones… y las pruebas de mar. Navantia considera “estratégico” el programa BAP (buque de apoyo a plataformas), por cuento representa su regreso al mercado civil, de ahí que cumplir bien es un objetivo irrenunciable.

El buque flotel contratado por Pemex, en el momento de deslizarse por la grada

La construcción del flotel supone un millón de horas de trabajo, además de 130.000 horas de ingeniería,  lo que se traduce en una carga de trabajo de treinta meses. El buque mide 131,20 m de eslora y 27 m de manga y se la calcula un peso muerto de siete mil toneladas. La madrina de la botadura es la señora Victoria Eugenia Aguiar Meugniot y entre los asistentes se encuentran el presidente del Consejo de PMI Norteamérica S.A., José Manuel Carrera Panizzo y el presidente de Navantia, José Manuel Revuelta.

El BAP o flotel es un buque polivalente y tecnológicamente avanzado, con capacidad para alojar durante largos períodos de tiempo a unos 700 trabajadores de las plataformas petrolíferas. El buque, caracterizado por su capacidad de posicionamiento dinámico DP3 tiene, como misión principal, ofrecer un máximo confort en alta mar, por lo que dispone de camarotes, salas de ocio y esparcimiento que permiten asegurar ese alto nivel de habitabilidad requerido. Además, dispone de una pasarela telescópica para permitir el paso de personal del flotel a las plataformas a las que sirve de apoyo.

Además del flotel para Pemex, los astilleros de Navantia en la ría de Ferrol trabajan en la construcción de un BAM para la Armada Española y fabricarán todos los bloques de cada una de las proas de los cuatro petroleros “suez-max” que serán construidos y ensamblados en Puerto Real.

En la factoría de Fene se está trabajando en la eólica off-shore, con los contratos ya en vigor de las “jackets” para el parque Wikinger de Iberdrola y las plataformas para Statoil. Asimismo se trabaja en el diseño de un buque anfibio tipo “Juan Carlos I” para Turquía. El pasado 7 de agosto presentó oferta para construir dos buques AOR tipo “Cantabria” para la Royal Australian Navy. Caso de ganar el concurso, el astillero de Ferrol tendrá un destacado protagonismo en el proceso de construcción.

Foto: Navantia

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El flotel que construye Navantia en Ferrol para Pemex será botado el próximo 28 de agosto, informa el astillero público. Lo hará con el 66% de la obra ejecutada y a partir de ese momento completará el resto en el muelle de armamento, hasta el comienzo de las pruebas de mar. Mientras, el segundo flotel, que construye Barreras en Vigo, tiene prevista su botadura para el 29 de septiembre.

Según ha trascendido, Pemex, inmersa en un programa de desinversión, negocia con la compañía noruega Volstad venderle ambos buques, de modo que cuando sean entregados –mediados de 2016- ya estén en posesión de su posible compradora. Ambos buques fueron contratados por PMI, filial de Pemex, en enero de 2014, en 130 millones de euros cada uno. Son buques similares al “Edda Fides”, construido en Barreras.

El flotel que se construye en Ferrol será botado el 28 de agosto

Foto: Navantia

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Entraba en lo previsible y se ha cumplido. El consejo de administración de la SEPI ha dado el visto bueno para la construcción de cuatro petroleros con opción a otros dos más de 156.000 toneladas de peso muerto cada uno, encargados por Ondimar Transportes Marítimos, una de las empresas del Grupo Ibaizábal controladas por Alejandro Aznar, actual presidente de ANAVE. Los trabajos deberán comenzar a finales de este año y el primero de ellos será entregado a finales de 2017.

La carga de trabajo será repartida entre los astilleros de Navantia en Puerto Real (Cádiz) y Ferrol. Por lo que se ha informado, los módulos de proa y otras secciones serán construídas en la antigua ASTANO, que vuelve así a la construcción naval después de un veto de treinta años impuesto por la UE. El proyecto y otros aspectos de los nuevos buques será suministrado por Daewoo, de modo que los astilleros españoles –en otro tiempo líderes en el sector– harán las obras de aceros y montajes de equipos.

La antigua ASTANO volverá a construir después de treinta años

Foto: J. Meis / diariodeferrol.com

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La prensa gaditana y gallega sigue con mucha atención la previsible aprobación hoy, por parte de la SEPI (heredera del INI), del contrato para la construcción en los astilleros de Navantia de cuatro petroleros contratados por Ondimar Transportes Marítimos, una de las sociedades del Grupo Ibaizábal. Ha sido un proceso largo, sobre el que se ha escrito mucho y también se han sembrado muchas dudas, pues hubo un momento en el que parecía que tenía mucho de tufo electoral. La reunión de la SEPI estaba prevista para ayer y se ha aplazado un día más, así que si no hay sorpresas se sabrá hoy y todo apunta a que será favorable, aunque existe desconfianza.

En mayo pasado, Navantia y Ondimar Transportes Marítimos firmaron un acuerdo previo para la construcción de cuatro petroleros tipo suez-max, con opción a otros dos. La carga de trabajo se repartirá entre los astilleros de la bahía de Cádiz y la ría de Ferrol y supondrán unos tres millones de horas de trabajo para las factorías implicadas y las empresas auxiliares. En realidad, se trata de ejecutar la obra de acero de un proyecto controlado por la firma coreana Daewoo, que ha sido la suministradora de una parte de la flota de petroleros que ha tenido la Marina Mercante española en los últimos años, caso de Tapias y luego Teekay.

La grúa de pórtico de Navantia en Puerto Real es todo un símbolo, lo mismo que en Ferrol

Visto desde la calle, sorprende la lentitud con la que las altas instancias toman sus decisiones, que tiene un fuerte impacto en la actividad laboral sectorial de ambas ciudades. Los políticos andan en lo suyo, algunos adelantándose a los acontecimientos y dando noticias que luego no se han concretado con la rapidez que debieran. Lo cual ha generado malestar e indignación entre los trabajadores y sindicalistas, que piden que “se quiten las medallas hasta que no estemos cortando chapa”. Y es que el sector naval de Cádiz espera desde hace meses la orden de ejecución como “agua de mayo”. Los últimos petroleros construidos en la factoría de Puerto Real salieron en la década de los noventa y después tomaron forma varios buques metaneros.

El camino no ha sido fácil. Ha habido que superar las dudas sobre la rentabilidad del proyecto, que ha sido cuestionado por los técnicos de la SEPI y parece que ser que en el seno de Navantia también han existido inconvenientes. En un principio el pedido era de tres petroleros con opción a otros tantos; luego se dijo que eran cuatro más dos opcionales. Después que sólo serían construidos dos de forma simultánea, en el supuesto interés de Ondimar de beneficiarse lo más posible de la aplicación del “tax lease” y alargando los plazos estipulados en principio a cuatro años. No sabemos si esos vaivenes estarían vigentes si el contrato se hubiera firmado en Corea del Sur, Japón o China, pero España parece diferente. De modo que en la SEPI hubo quien no lo vio claro e incluso hay un estudio que cuestiona su viabilidad.

Foto: Javier Barbancho / AP

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ondimar Transportes Marítimos, sociedad del Grupo Ibaizábal, construirá cuatro petroleros tipo suez-max en el astillero de Navantia en Puerto Real. Según informa la SEPI, el contrato será firmado el próximo mes y el plazo contractual entrará en vigor a partir del último cuatrimestre del año. La carta de intenciones, suscrita el 9 de marzo, es el primer paso de un modelo de negocio en el que participa el astillero coreano Daewoo, que aporta diseño y tecnología, mientras que el astillero español hará la obra de acero, consiguiendo con ello unos precios de mercado internacional.

El contrato prevé otros dos buques opcionales. Cada uno tiene un plazo de ejecución de 21 meses y supondrá unas 725.000 horas de trabajo. La industria auxiliar de la bahía de Cádiz y ría de Ferrol está llamada a tener un protagonismo relevante en el futuro contrato, aunque Daewoo se reserva la decisión sobre el suministro de la mayor parte de los materiales y equipos, al que pueden concurrir las empresas nacionales siempre que sus precios sean competitivos. Navantia ha organizado el contrato de tal modo que todas sus factorías tengan actividad relacionada con la construcción de los buques en el astillero de Puerto Real.

Los nuevos petroleros serán copia de un modelo de éxito del astillero Daewoo

Foto: Lukasz Pacholski (shipspotting.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el transcurso de la feria de defensa IDEF-2015, celebrada el pasado 7 de mayo en Estambul, el astillero turco SEDEF ha firmado el contrato con la Subsecretaría de Industrias de Defensa turca (SSM) para el diseño y construcción de un buque de desembarco anfibio LPD para la Armada turca, en el que Navantia participa como socio tecnológico.

Navantia proporcionará a SEDEF, para su construcción local, el diseño, transferencia de tecnología, equipos y asistencia técnica. El diseño está basado en el buque LHD “Juan Carlos I” adaptado a las necesidades de la Marina turca y ofrece la ventaja de ser un diseño probado y que ha demostrado sus magníficas prestaciones desde su entrega. Navantia suministrará los motores diésel generadores y el Sistema Integrado de Control de Plataforma.

El futuro buque de la Armada turca está basado en el LHD “Juan Carlos I”

La adjudicación del contrato se anunció el 27 de diciembre de 2013. Después de año y medio de negociaciones se ha alcanzado el hito de la firma. La entrega del buque está prevista en el año 2021. Se estima que este contrato dotará a los astilleros, la Fábrica de Motores y Navantia Sistemas de unas 900.000 horas de trabajo.

Navantia también ha construido dos buques similares para la Marina australiana, llamados “Canberra” y “Adelaide”, en el astillero de Ferrol. El primero fue entregado en octubre de 2014 y el segundo está previsto para finales de 2015. El armamento final se lleva a cabo en Australia. El nuevo contrato supone la entrada de Navantia en el mercado turco, que tiene un ambicioso plan de programas futuros.

Foto: W. Edlmeier

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Navantia firmó ayer con el armador Ondimar Transportes Marítimos –sociedad naviera del Grupo Ibaizábal, vinculada a la familia Aznar– una carta de intenciones para la construcción de tres petroleros tipo suezmax, con opción a otros tres, “a precios internacionales para este tipo de buques”, informa la empresa pública española. La carta de intenciones  expresa la intención de ambas partes de alcanzar un acuerdo pleno para la construcción de estos barcos, tanto en sus especificaciones técnicas como en el precio final de los mismos. Lo que falta es que se materialice y que el astillero o astilleros que puedan construirlos inicien una nueva etapa. Ojalá sea así.

Hace muchos años ya que la industria naval española no construye petroleros de crudo en los astilleros con capacidad para ello, que son los de Bilbao, Ferrol y Cádiz. Ondimar Transportes Marítimos tiene varios petroleros construidos en Corea del Sur y Japón, que navegan con pabellones ajenos al español. En sus orígenes compró a PETRONOR los petroleros “Arteaga” (2º) y “Butrón” (2º), construidos en el astillero de Puerto Real. En la práctica, casi no quedan petroleros de crudo con bandera española, cuando en otra época fue una de las flotas de referencia a nivel europeo. Luego vino la moda de construir en Corea del Sur y Japón, donde los precios y la financiación son más competitivos.

Hace casi dos décadas que en España no se construyen petroleros de crudo

Foto: David Trillo Gallego

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Navantia ha firmado recientemente un acuerdo de colaboración con SIMA (Servicios Industriales de la Marina), astillero propiedad de la Marina de Guerra del Perú, para desarrollar la cooperación y abordar los planes de renovación y modernización de la flota de la marina de guerra peruana, a partir de la experiencia y capacidades de ambas empresas.

La posición actual de Navantia, como astillero militar de vanguardia altamente tecnificado y con una fuerte especialización en buques sofisticados, sistemas y gestión del ciclo de vida, puede permitir la cooperación para apoyar las capacidades domésticas en una clara fase de expansión y crecimiento, con reconocidos avances y gran apoyo de la marina de guerra peruana. Navantia aporta referencias metodológicas y experiencias significativas en estos campos, que pueden permitir asegurar el reto de la capacitación nacional, aliviando plazos e inversiones y reduciendo los riesgos.

Botadura del buque-escuela “Unión”, de proyecto español

Navantia está colaborando con la Marina de Guerra de Perú con el suministro de un Sistema Integrado de Control de Plataforma, Navegación y Comunicaciones para el buque-escuela “Unión”, de proyecto español y a flote desde diciembre de 2014. El acuerdo facilita la consideración de SIMA como un socio estratégico para otras oportunidades comerciales de Navantia en terceros países.

Foto: SIMA

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se cumplen hoy 30 años de la entrega a la Armada de la República de Egipto de la corbeta “El Aboukir” (F-946), último de los ocho buques de la clase “Descubierta”.  Unos meses antes, el 28 de febrero del citado año, había sido entregada la corbeta “El Suez” (F-941). La Real Marina de Marruecos tiene otro buque de este mismo modelo, llamado “Lt. Col. Errahmani” (501), en servicio desde marzo de 1983.

A los citados le habían precedido seis buques construidos para la Armada española: “Descubierta”, “Diana”, “Infanta Elena”, “Infanta Cristina”, “Cazadora” y “Vencedora”. Las cuatro primeras fueron construidas en el astillero de la Empresa Nacional Bazán, hoy Navantia, en Cartagena y las restantes, incluidas las exportadas, en el astillero de Ferrol. Años después, las corbetas españolas fueron reclasificadas como patrulleros de altura y excepto la primera, que fue desguazada y la segunda, que hace de buque de mando MCM, las demás siguen en servicio.

La corbeta egipcia “El Aboukir” (F-946), en primer plano

Estos buques, de diseño español, fueron construidos aprovechando la experiencia tecnológica de la Empresa Nacional Bazán en la construcción de las corbetas de la clase “João Coutinho” para la Armada de la República de Portugal. Las dos corbetas vendidas a Egipto estaban inicialmente proyectadas para la Armada española e incluso se les asignaron nombres, “Centinela” y “Serviola”. Sin embargo, el Gobierno decidió su venta a Egipto y a cambio fue construida una fragata más de la clase “Santa María”.

Con las corbetas de la clase “Descubierta” –que formaron la 21ª Escuadrilla de Escoltas, con base en Cartagena–, Bazán reforzó su expansión internacional, ya que fue el primer buque moderno de combate diseñado en España que fue exportado. Recordamos el viaje de las dos primeras de la serie por varios países latinoamericanos y su escala en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Al mando de la corbeta “Descubierta” venía el entonces capitán de corbeta, hoy vicealmirante retirado, Amancio Rodríguez Castaños, natural de Santa Cruz de La Palma.

Foto: Navantia