Juan Carlos Díaz Lorenzo

Cunde el pesimismo respecto de la suerte que haya podido correr el buque portacontenedores “El Faro”, del que no se tienen noticias desde el pasado jueves. La prensa norteamericana informa de que el U.S. Coast Guard dijo hoy que considera probable que se hundiera ese mismo día cuando navegaba en la trayectoria del huracán Joaquín, en viaje de Jacksonville a San Juan de Puerto Rico. Se confirma que ha aparecido un cadáver vestido con traje de supervivencia y un bote salvavidas vacío y muy dañado. Aunque no han podido ser recuperados, en el caso del segundo se apreció que procede del buque desaparecido.

Las labores de búsqueda continúan en la derrota estimada del buque respecto de Crooked Island y ya ha cubierto un área de unas 70.000 millas náuticas. La comunicación con el buque se perdió en la mañana del jueves, cuando el capitán reportó vía satélite que “El Faro” estaba siendo castigado por el huracán Joaquín. Navegaba con problemas de propulsión y embarcaba agua con una escora de 15º, aunque decía que la tripulación tenía la situación controlada, informa la web especializada gcaptain.com.

El buque “El Faro” es un mixto de contenedores y carga rodada

Se ha informado de que el buque “El Faro” transportaba 391 contenedores y 294 remolques y coches. La última posición conocida era de 34 millas al noreste de Crooked Island, Bahamas, según comunicación recibida vía satélite a las 07,20 h del jueves, 1 de octubre. El U.S. Coast Guard ha destacado en la búsqueda dos aviones HC-130 Hércules, un helicóptero y tres buques de superficie. La U.S. navy ha enviado a dos aviones Orion P-8 y tres remolcadores de salvamento. Los familiares y la compañía armadora Tote Maritime (Marítima ASAS, de Puerto Rico), mantienen la esperanza de que pueda aparecer el buque y sus 33 tripulantes, aunque la posibilidad de que se haya hundido y no haya supervivientes cobra fuerza.

Foto: Capt. William Hoey / marinetraffic.com

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Al menos 12 desaparecidos es el balance del naufragio del ferry “Vicente”, ocurrido el pasado 8 de enero a unas cuatro millas del puerto de Vale dos Cabaleiros, cerca de la isla de Fogo, en aguas de Cabo Verde, donde recientemente se ha producido una erupción en el volcán de su mismo nombre. Ya han sido rescatados diez cadáveres y hay al menos tres supervivientes. Entre los tripulantes desaparecidos figuran tres oficiales de Flota Cubana de Pesca, que estaban contratados por Tuninha Ferry: Claudio M. Ferrer González, capitán; José A. Sauque Telles, primer oficial y Lázaro Abreu Chapey, jefe de máquinas, informa Carlos Góñiz en su página facebook Cuaderna Cubana. Algunas fuentes dicen que el naufragio fue resultado de una mala maniobra. Al parecer, el buque iba escorado y posiblemente sobrecargado.

Con casi 50 años de vida marinera, el ferry “Vicente” era un buque de factura alemana, construcción número 608 del astillero de Flensburg. Entró en servicio en agosto de 1965 bautizado con el nombre de “Sydfyn” y contraseña de la compañía danesa Nordisk Færgefart A/S. En abril de 1976 fue vendido a la naviera yugoslava Jadranska Linijska Plovidba (Jadrolinja), etapa en la que navegó con el nombre de “Vis”. Y desde marzo de 2011 enarbolaba pabellón de Cabo Verde, rebautizado “Vicente” y cubría la línea Mindelo-Porto Nova. De 959 toneladas brutas, medía 57 m de eslora, 14,94 m de manga y 3,35 m de calado. Tenía capacidad para 500 pasajeros y 56 vehículos y estaba propulsado por dos motores MAN, con una potencia de 2.440 caballos. Código IMO 6518279.

Desde marzo de 2011, el buque hundido navegaba en aguas de Cabo Verde

Foto: Ingo (shopspotting.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El buque griego “Agios Dionissios S” se hundió el pasado jueves en la posición 32º 03’ N y 09º 53’ W, al norte de Lanzarote, cuando iba remolcado de Las Palmas a Aliaga (Turquía), camino del desguace, informan medios marítimos solventes. Había salido el 5 de mayo a remolque del remolcador “Vasyl Franko” –que no es otro que el antiguo “Tacoronte”– y el viaje transcurría sin prisas, entre cuatro y cinco nudos de velocidad.

No resulta extraño que el barco se haya hundido, pues llevaba más de una década amarrado y abandonado en el puerto de Las Palmas. Allí le vimos por última vez hace unos días, cuando se preparaba el remolque del que sería su último viaje. Estaba abarloado al petrolero “Iballa G” y el carguero “Edén”, que esperan también la resolución judicial de los embargos antes de llevarlos al desguace.  

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El remolcador “Vasyl Franko”, ex “Tacoronte” y detrás el rolón “Agios Dionissios S”

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Al menos cuatro muertos y casi trescientas personas están desaparecidos después de que el ferry surcoreano “Sewol” se hundiera sobre el costado de babor. El suceso ocurrió a las 09 h local (20 h GMT) y la mayoría se encontraban en sus camarotes, obedeciendo las instrucciones dadas por la megafonía, según relataron algunos supervivientes. Otros pasajeros, provistos de chalecos salvavidas, saltaron por la borda y otros fueron rescatados por helicópteros desde la misma cubierta.

La noticia ha producido una gran consternación en el país asiático, pues en su mayoría se trata de estudiantes que iban en viaje de vacaciones. A bordo viajaban 459 personas, entre ellos 325 alumnos de segunda enseñanza, quince profesores, otros 89 pasajeros y treinta tripulantes. Hasta el momento han sido rescatados 164 personas y se tiene constancia de cuatro muertos, por lo que el número de desaparecidos es de 291, informa la prensa de Corea del Sur.

Los helicópteros acuden en ayuda del ferry “Sewol”, que comienza a hundirse

El buque se ha acostado totalmente sobre la banda de babor

El ferry “Sewol”, de construcción japonesa, se dirigía a la isla de Jeju, una zona turística de la región. El viaje desde incheon, su puerto de partida, tiene una duración de unas 14 horas. Cuando lanzó la llamada de socorro, se encontraba a unas tres horas de llegar a su destino. A falta de lo que dictamine la comisión oficial, se especula con la posibilidad de que el barco tocara fondo con un arrecife y abriera una vía de agua, pues algunos pasajeros hablan de que habían escuchado y sentido un ruido fuerte antes de que el barco comenzara a hundirse.

Las condiciones meteorológicas eran buenas, a diferencia del tiempo reinante más al norte del lugar del suceso, en el que hay una densa niebla, que ha obligado a la cancelación de varios servicios de ferry. Una veintena de helicópteros y una treintena de lanchas del servicio de guardacostas de Corea del Sur y otras embarcaciones acudieron en ayuda de los pasajeros y tripulantes del buque, así como 160 buzos, que están recorriendo el interior.

Fotos: AP

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En la escala que el patrullero de altura “Arnomendi” (P-63) realizó hace unos días en el puerto de Saint John’s, en aguas de Terranova, se celebró un sencillo acto de homenaje a la memoria de los quince marineros españoles fallecidos en el naufragio del buque de pasajeros “Florizel”, en febrero de 1918. El buque de la Armada española se encuentra desde el 24 de agosto realizando una campaña de inspección y vigilancia en los caladeros NAFO (Northwest Atlantic Fisheries Organization).

El homenaje se celebró en el cementerio “Mont Carmel” de la citada ciudad, en presencia del comandante del patrullero, capitán de corbeta Antonio Corbacho; una representación de la dotación a su mando y el vicecónsul honorario de España en dicha localidad canadiense, Jean Pier Andrieux, informa la Armada española. Intervinieron el arzobispo de Terranova, Martín William Currie y el comandante del patrullero “Arnomendi”, concluyendo con una ofrenda floral. 

Momento del homenaje a los tripulantes españoles del buque “Florizel”

El buque “Florizel” era el “flag ship” de la compañía Bowring Brothers y estaba fletado a Red Cross Line. Relevaba al buque “Silvia”, que se había perdido por accidente de mar. Construido en el astillero Connell & Co. Ltd., en Glasgow, entró en servicio en 1909 y fue uno de los primeros en el mundo construido específicamente para la navegación entre hielos, de modo que su casco fuera una garantía en las duras navegaciones de la zona.

De 1.980 toneladas brutas y 3.081 toneladas de peso muerto, medía 93,10 m de eslora total, 13,10 m de manga y 9 m de puntal. Estaba propulsado por una máquina alternativa de triple expansión y dos calderas alimentadas a carbón, que le permitía mantener una velocidad de 12 nudos. Durante la Primera Guerra Mundial, en octubre de 1914 hizo de transporte militar llevando a Europa a 540 voluntarios del Newfoundland Regiment, conocidos como “Blue Puttess”.  

Estampa marinera del buque “Florizel” (1909-1918)

El buque atendía la línea regular de pasaje y carga entre St. John’s, Halifax y Nueva York y podía alojar a 145 pasajeros de primera clase y 36 pasajeros de segunda clase. El 23 de febrero de 1918, en el inicio de un nuevo viaje, al mando del capitán William J. Martin, embarrancó debido al mal tiempo reinante en la posición 46º 50’ 56” N y 52º 56’ 20” W, en el lugar conocido como Horn Head Point, cerca de Cappahayden, en el sur de Terranova.  

En el accidente encontraron la muerte 93 personas entre tripulantes y pasajeros y sólo 44 lograron sobrevivir, después de 27 horas de labores de rescate en las gélidas aguas del Atlántico Norte, después de que acudieran en su ayuda las tripulaciones de los buques de guerra “HMS Briton” y “HMS Prospero”, así como otras embarcaciones. La mayoría de los españoles que se encontraban a bordo trabajaban en la sala de máquinas, alimentando el carbón de las calderas. El capitán Martin fue declarado culpable del accidente y suspendido de su licencia durante una temporada.

Fotos: Armada Española y archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Un buque portacontenedores operado por la compañía MOL Lines, llamado “MOL Comfort”, se partió hoy en dos y se hundió posteriormente, informa el Indian Coast Guard. El suceso acaeció a unas 200 millas de la costa de Yemen y a unas 840 millas de Mumbai. Los 26 tripulantes que iban a bordo se encuentran a salvo.

El buque se hundió con una carga de 4.500 contenedores, varios de los cuales permanecen a flote, por lo cual se han emitido los avisos a los navegantes del peligro que ello supone para la navegación por la zona. Por lo que se ha informado, también se ha producido un derrame de combustible que indica el lugar donde se produjo el naufragio.

El buque, partido en dos, se hundió posteriormente con su carga

No se conocen oficialmente las causas por las que el buque quebró en dos. No es, desde luego, un suceso frecuente. Los tripulantes, doce rusos y catorce filipinos, lograron ponerse a salvo en dos balsas y un bote salvavidas y en su auxilio acudieron los buques “Hanjin Bejing”, “Zim India” y “Yantian Express”.

Se trataba de un buque relativamente nuevo, pues entró en servicio en 2008 con el nombre de “APL Russia”. Construido en el astillero de Nagasaki, era propiedad de Mitsui OSK Lines y estaba operado por MOL Shipmanagement, de Singapur, desde julio de 2012. Tenía un registro bruto de 86.692 toneladas y medía 316 m de eslora total, 46 m de manga y 13,20 m de calado. Código IMO 9358761.

Foto: PTI Photo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

A las 05.40 hora local del miércoles 26 de septiembre de 2012, el ferry indonesio “Bahuga Jaya”, propiedad de PT. Atosim Lampung Shipping, se hundió después de chocar con el buque gasero “Norgas Cathinka”. La tragedia ocurrió a unas cuatro millas de Bakauheni Port, en estrecho de Sunda. A bordo viajaban 213 pasajeros y tripulantes, de los que se han registrado ocho muertos.

Revisando nuestro archivo vemos que este buque no es otro que el segundo “Benchijigua”ex “Bonanza”, luego “Bajamar”, que estuvo en servicio durante 21 años en Canarias. Sus actuales propietarios le habían desmontado el yelmo de proa, circunstancia que, como señala el capitán José Luis Delisau, pudo contribuir al rápido hundimiento del buque tras la colisión. Las autoridades indonesias detuvieron al buque “Norgas Cathinka” y a su capitán, a la espera de que depuren responsabilidades.

De esta guisa navegó en sus últimos tiempos el ferry “Bahuga Jaya”

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Costa Crociere y el consorcio Titan Salvage-Micoperi, ganador del concurso de reflotamiento, presentaron el pasado lunes, 21 de mayo, su plan de retirada del buque “Costa Concordia”, embarrancado desde el 13 de enero de 2012 en las costas de la isla de Giglio. Los trabajos empezarán dentro de unos días y se estima que tendrán una duración de doce meses.

Titan Salvage es una compañía norteamericana especializada en salvamento marítimo y retirada de restos de naufragios, que forma parte del grupo Crowley, líder mundial en este sector. Micoperi es un conocido contratista marítimo italiano con una larga historia como especialista en construcción e ingeniería submarinas.

Vista parcial del costado de babor del buque “Costa Concordia”

En esta banda se abrió la grieta que provocó el naufragio parcial

El plan para reflotar el casco de una sola pieza concede máxima prioridad a la minimización del impacto medioambiental, a la protección de la economía y el turismo de la isla de Giglio, así como a la máxima seguridad en los trabajos. Se trata de una excepcional operación de rescate, que no tiene precedente en el mundo.

Cuando se haya completado la retirada del buque, se limpiará el lecho marino y se replantará la flora. El plan también incluye medidas para salvaguardar la industria turística y la economía de la isla de Giglio. La presencia de los trabajadores dedicados a las labores de salvamento no tendrá un impacto significativo en la disponibilidad hotelera para la temporada de verano. La base operativa estará ubicada fuera de la isla, cerca de Piombino, donde se ubicará el equipamiento y los materiales, evitando con ello cualquier aglomeración en las actividades portuarias de la isla.

Esta es la posición definitiva en la que quedó el buque accidentado

Vista del buque desde proa, acostado sobre la banda de estribor

Las operaciones se dividirán en cuatro fases:

1.- Tras estabilizar el buque, se construirá una plataforma submarina y se fijarán en la banda de babor (parte del barco que está fuera del agua) unos cajones de aire comprimido que se llenarán con agua.

2.- Las dos grúas fijadas a la plataforma tirarán del barco, ayudadas por los cajones llenos de agua.

3.- Cuando el barco recupere su posición original, estos cajones se fijarán también a la banda de estribor (parte del barco que ahora está sumergida).

4.- Los cajones de ambas bandas se vaciarán de agua, después de tratarla y purificarla para proteger el medio marino y, a continuación, se llenarán de aire.

La chimenea del buque, vista desde la orilla de la isla de Giglio

Panorámica del buque accidentado. Una imagen triste

Una vez el buque a flote, será remolcado a un puerto italiano y tratado de acuerdo con los requerimientos de las autoridades marítimas del país. Todo parece indicar que el barco será vendido para desguace.

El plan fue seleccionado por un equipo de evaluación formado por representantes especialistas de Costa Crociere, Carnival Corporation & plc, London Offshore Consultants y Standard P&I Club, con la colaboración del RINA (Registro Marítimo Italiano) y Fincantieri.

La operación de rescate del buque “Costa Concordia” no tiene precedentes

Se eligió la opción formada por Titan Salvage-Micoperi ya que es la que mejor cumple con los principales objetivos de la operación: retirada del barco de una sola pieza, mínimo riesgo, mínimo impacto medioambiental, protección de la economía y turismo de la isla de Giglio, así como máxima seguridad en los trabajos.

Las fotos que acompañan son muy recientes. Está hechas a principios de mayo por nuestro estimado amigo y colaborador Alberto Raúl H. Azañon, que viajó hasta la isla de Giglio y desde el ferry tomó esta sucesión de imágenes que acompañan a esta crónica.

Fotos: Alberto Raúl H. Azañon

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El megayate francés “Yogi” se hundió ayer en aguas del Mar Egeo, cerca de la isla de Skyros, cuando navegaba en condiciones meteorológicas adversas. Pasajeros y tripulantes fueron rescatados por dos helicópteros de la Fuerza Aérea de Grecia, después de que el capitán lanzara un SOS y ordenara el abandono del buque.

Mala suerte la de este buque, construido en los astilleros Porteksan (Turquía) y puesto en servicio en junio de 2011, que se convierte en una tragedia para la industria de los megayates, en la que es poco frecuente que se produzcan este tipo de siniestros. En internet hemos visto que el alquiler ronda los 500.000 dólares semanales en la temporada de verano.

De 792 toneladas brutas, medía 60,20 m de eslora total y 9,40 m de manga. Propulsado por dos motores Caterpillar con una potencia de 3.500 caballos y una velocidad de 16 nudos, podía alojar a doce pasajeros en seis cabinas y una tripulación de 15 personas.  Su decoración interior estaba inspirada en elementos asiáticos y ofrecía todo tipo de actividades acuáticas mediante el uso de ténder y motos de agua.

La fuerza aérea griega acudió en ayuda de los náufragos del "Yogi"

El megayate, construido en Turquía, no había cumplido todavía un año

Así era el "skylounge" del megayate "Yogi"

Cabina del armador del megayate hundido

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Las autoridades competentes en el rescate de los desaparecidos del crucero de turismo italiano “Costa Concordia” ordenaron esta mañana la suspensión de las labores de búsqueda, a consecuencia de haberse producido un deslizamiento del casco apoyado en la banda de estribor y pueda hundirse en aguas más profundas, ya que a pocos metros de donde se encuentra el calado aumenta considerablemente.

Hasta el momento asciende a once el número de cadáveres recuperados. Según fuentes oficiales quedan por rescatar 22 desaparecidos y el periódico “La Stampa”, que se edita en Turín, se refiere a una supuesta “lista secreta” de 40 personas. Los últimos cinco cadáveres fueron encontrados flotando en la zona sumergida de popa, todos ellos con los chalecos puestos y en el punto de encuentro asignado.

Para acceder a determinadas zonas a las que es imposible hacerlo por los pasillos sumergidos, los buzos han empleado pequeñas cargas explosivas que han permitido abrir boquetes. En las últimas horas el tiempo ha cambiado y de la calma inicial en la que se produjo la tragedia, se ha pasado a mal estado de la mar, lo que es una complicación añadida, tanto por la posibilidad de encontrar a gente viva, como por el peligro de derrame del fuel que contienen los tanques del buque y el peligro latente de que pueda hundirse.

El buque "Costa Concordia", en una de sus últimas escalas en Barcelona

Foto: Adolfo Ortigueira Gil