Una decisión acertada

febrero 14, 2014

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Del mismo modo que en esta sección hemos sido críticos en ocasiones con el presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, por lo que entendemos su discutible gestión política al frente de un puerto en clara decadencia, cuando las cosas se hacen bien también queremos decirlo y lo publicamos con sumo agrado. Puede que la decisión que vamos a comentar no corresponda a la cabeza visible, pero en todo caso es el responsable máximo. Y así lo hacemos constar. 

Hemos visto hoy el buque “AIDAblu” atracado en la segunda alineación del muelle de ribera, que es un espacio mucho más atractivo para el desarrollo del binomio entre el puerto y la ciudad. Si ha sido posible en este caso también lo será para su gemelo “AIDAstella”, al menos hasta que comiencen las obras de la futura terminal de pasajeros, pues hemos de recordar que se trata de un cliente semanal durante toda la campaña de invierno y en cada viaje mueve dos mil turistas y varios cientos de tripulantes. Ese es y debe seguir siendo su sitio.

Por primera vez un buque de AIDA Cruises ha atracado hoy en el muelle de ribera

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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Juan Carlos Díaz Lorenzo 

Es una noticia que estábamos esperando desde hace mucho tiempo, tanto como años lleva el presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife instalado en su cómodo sillón político con nómina puntual y coche oficial. Cuando accedió al cargo se le había metido en la cabeza la idea vanguardista de hacer una estación de cruceros sobre el espaldón del muelle sur y después de un largo paréntesis en la generación de ideas y decisiones finales, medido en años, con una instalación provisional absolutamente inadecuada para el protagonismo y el volumen de pasajeros que se mueve cada temporada –carencia resuelta provisionalmente con la adecuación del antiguo helipuerto, en servicio desde la semana pasada–, la futura estación de cruceros estará en la segunda alineación del muelle de ribera, donde hoy existen unos tinglados. 

La idea, tenemos que decirlo, parece buena a priori. Ayer se hizo la presentación de la que será la estación “más importante de toda la Macaronesia”, en el decir de los políticos y en la que se podrá atender a unos cuatro mil pasajeros y cinco buques, el mismo número de barcos que caben en el recrecido muelle de Santa Catalina, en Las Palmas de Gran Canaria, donde hace tiempo nos llevan la delantera. En esto y en todo lo demás (transbordo de contenedores, bunkering, reparaciones navales, tráfico of shore, ¿seguimos?…). Costará casi nueve millones de euros y aunque parece que la Autoridad Portuaria tiene fondos propios suficientes para la ejecución de la obra, se tocará la puerta de Europa para que financie el 40 %. 

La futura terminal de cruceros estará situada en el muelle de ribera

Con el argumento plausible de que las navieras del sector han pedido que el futuro edificio lo supervise alguien con experiencia, Puertos de Tenerife ha acudido a una consultora de Miami (EE.UU.) para que supervise el proyecto que finalmente ha sido adjudicado a Anaga Consultores. Nos alegra que sean arquitectos de aquí los que diseñen el nuevo espacio, habida cuenta de la manía de algunos políticos de echar mano de gente de fuera para hacer las cosas nuestras. Hasta ahora llevan gastados unos 120.000 euros –30.000 dólares para los primeros y 97.000 euros para los segundos– y se espera que el proyecto esté redactado a finales de este año para después enviarlo al Ministerio de Fomento y a la UE, que debe aprobarlo antes del comienzo de las obras, a las que se estima una duración de doce meses. 

El futuro edificio tendrá también uso lúdico para el tiempo en el que no haya actividad de cruceros. Ocupará una superficie de 8.473 metros cuadrados, tendrá un frente de 200 metros y será construida en aluminio cuyo color irá cambiando del blanco al plateado y del amarillo al rojo según sea la luz del momento. Dispondrá de un gran hall, una sala de espera para 500 personas, zona de control y seguridad, bar, locales para prensa y “souvenirs”, 50 mostradores de facturación y será instalación de tránsito con los aeropuertos. Podrán estacionar 30 autobuses, además de taxis y vehículos particulares y si las previsiones se cumplen abrirá sus puertas en 2015. La actividad que ahora se hace en esta sección del muelle de ribera –embarque de tomates y hortalizas y bobinas de papel, principalmente– pasará a la Dársena de Los Llanos. Lo cual quiere decir que las aspiraciones que la ciudad tenía sobre este espacio quedan aparcadas. ¿O quizás olvidadas?.

Foto: Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife