Juan Carlos Díaz Lorenzo

Esta tarde llegará al puerto de Las Palmas de Gran Canaria el buque “EDT Ares”, para incorporarse a la búsqueda del helicóptero del SAR siniestrado el pasado 19 de marzo, informa el Mando Naval de Canarias. El buque pertenece a la compañía norteamericana Phoenix Internacional y ha sido contratado por el Ministerio de Defensa para localizar y recuperar los restos del helicóptero del Ejército del Aire accidentado en aguas canarias, integrándose en el equipo de localización junto al buque hidrográfico “Malaspina”.

Esta unidad zarpó de Cádiz el pasado 5 de abril con la misión de efectuar análisis de la morfología del fondo marino y, en lo posible, localizar los restos del helicóptero del Ejército del Aire HD-21 accidentado y cuyos restos se encuentran a unas 30 millas de Fuerteventura y en una profundidad de 2.500 metros. Hasta la llegada del buque “EDT Ares”, el buque “Malaspina” se encarga de los trabajos de localización, al objeto de reducir los tiempos y acelerar el proceso de una eventual recuperación.

Este es el buque “EDT Ares”, que tratará de localizar el helicóptero del SAR

Foto: Moolen (shipspotting.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Ministerio de Defensa han firmado un anexo al convenio marco de colaboración existente desde 2009 entre ambas instituciones, en el que entre otras actuaciones se contempla el asesoramiento científico y técnico, la realización conjunta de proyectos de investigación y el uso común de instalaciones.

Al amparo de este acuerdo, la Armada tiene interés en hacer una comprobación formal de las zonas de cobertura de las estaciones de HF que tiene en Canarias, pertenecientes al sistema BRASS2 de la OTAN, en lo que se refiere a las pruebas formales de las estaciones radio de Picacho y Almatriche.

Para ello se pretende utilizar el sistema de pruebas y análisis desarrollado por el Instituto para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en Comunicaciones (IDeTIC), perteneciente a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en conjunción con los equipos y sistema radio disponibles por la Armada, tanto en tierra como en los buques.

El almirante comandante del Mando Naval, en sus palabras de introducción

El acuerdo fue suscrito este mediodía por el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, José Regidor García y el almirante comandante del Mando Naval de Canarias, Salvador Delgado Moreno. La firma del documento se celebró en el hangar del patrullero oceánico “Rayo” –comandante, capitán de corbeta Vicente Rubio Bolívar-, segundo de los nuevos BAM (Buque de Acción Marítima) recién incorporado y atracado en el muelle del Arsenal Militar de Las Palmas.

Tras la firma del convenio, el rector José Regidor resaltó que la colaboración entre la ULPGC y el Ministerio de Defensa continuará en el futuro, centrándose en otros aspectos de interés como la investigación oceánica. El almirante comandante del Mando Naval de Canarias, Salvador Delgado Moreno, manifestó que este acuerdo “es un ejemplo de colaboración entre instituciones”, en la línea de otros anteriores y ambos se mostraron satisfechos con la sintonía y las buenas relaciones mutuas.

Momento de la firma del acuerdo entre la ULPGC y el Ministerio de Defensa

El IDeTIC de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ya ha colaborado con anterioridad con el Ministerio de Defensa en las pruebas de evaluación de la capacidad de audio del modem HFDVL en el CWID 2009, y posteriormente en 2011 en la presentación del sistema de transmisión de datos de alta velocidad. También han participado en tres proyectos del Ministerio de Ciencia e Innovación donde la Armada ha actuado como ente promotor observador y colaborador.

El acuerdo firmado hoy consiste en instalar los equipos de medidas y pruebas en las estaciones radio de la Armada en Canarias, así como en los buques que participen en el estudio. Durante las navegaciones de los buques asignados a las pruebas se realizarán las medidas de enlace y eficiencia de antenas, usando para ello el sistema ya disponible por el IDeTIC de la ULPGC.

Estas pruebas no suponen gasto económico alguno, dado que ambas instituciones ya disponen de los equipos y sistemas necesarios. Se estima una duración de la colaboración de seis meses, prorrogable automáticamente por periodos adicionales de otros seis meses, hasta la finalización definitiva de la actividad.

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En estos días leemos en la prensa nacional y en la digital especializada varias noticias en las que se pone de manifiesto el impacto que la crisis económica y los recortes presupuestarios están causando en la flota de la Armada española. La reducción de un 8,8 por ciento del presupuesto del Ministerio de Defensa implica lo propio en todas las partidas de los tres ejércitos y en el caso de la Armada, sus cuentas se reducen en un 10,10 por ciento, de modo que dispone de 903 millones de euros.

En su comparecencia ante el Congreso, el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante Fernando García Sánchez, advirtió de que esta situación obliga a la baja de ciertos buques y “a la reducción selectiva del nivel de sostenimiento de los medios materiales”.

El buque de desembarco “Pizarro” fue comprado de segunda mano

Por ahora han cesado en sus cometidos el buque de desembarco “Pizarro”, el buque de mando “Diana” y el patrullero de altura “Chilreu”. En breve lo hará el submarino “Siroco” y el patrullero “Grosa”. Como conocen nuestros lectores, en el plazo de dos años han causado baja casi una veintena de buques: quince patrulleros ligeros, el patrullero de altura “Descubierta”, el buque de desembarco “Hernán Cortés” y el petrolero auxiliar “Marqués de la Ensenada”.

Se había estimado la posibilidad de que el buque de desembarco “Pizarro” -comprado de segunda mano en EE.UU, lo mismo que su gemelo “Hernán Cortés”, apodados “las cornudas” por los soportes que llevan a proa- relevara en las misiones de transporte ligero al buque “Contramaestre Casado”, pero al final la decisión ha sido al revés: cinco años más de actividad para el veterano transporte ligero, hasta 2017 y la baja del primero, puesto que la capacidad de desembarco está suficientemente cubierta con los buques “Juan Carlos I”, “Galicia” y “Castilla”.

Buque de mando de la flotilla cazaminas “Diana”

La antigua corbeta “Diana”, reconvertida en buque de mando de la flotilla cazaminas, también cesa en su cometido debido a la cancelación de la participación de España en el despliegue y mando de cazaminas de la OTAN. Un buque de este tipo sin misión y con más de treinta años de existencia resulta poco útil, por lo que también pasa a engrosar la lista de los barcos que dejan de navegar.

El buque “Chilreu” ha sido un importante apoyo en las pesquerías de la UE

Otro barco que dice adiós es el patrullero de vigilancia pesquera “Chilreu”. El caso de este buque es diferente. Aunque forma parte de la Armada española, depende de la Secretaría General del Mar, organismo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que ha dicho que no dispone de fondos para su mantenimiento, lo cual ha sentenciado su continuidad.

El citado buque, que ha tenido un relevante protagonismo en las campañas de pesquerías de la Unión Europea en Canadá y el sur de Islandia, así como buque de apoyo de la flota pesquera y como hospital de campaña, está amarrado en su base de A Graña, tiene tripulación reducida y causará baja efectiva en junio.

El submarino “Siroco” también causa baja en la Armada

Aunque el submarino “Siroco” se intentó venderlo, sin éxito, a Tailandia, su mantenimiento no compensa debido a su coste económico, por lo que también se despide de la Lista Oficial de Buques. En 2015 entrará en servicio el primero de los nuevos submarinos de la clase S-80, actualmente en construcción en la factoría de Navantia en Cartagena, salvo que el calendario sufra algún retraso. La baja definitiva del “Siroco” deja a la Armada española con sólo tres submarinos, uno de los cuales, el “Mistral” (S-73), está fuera de servicio temporalmente, pues se encuentra en obras de gran carena.

El patrullero “Grosa” es uno de los diez gemelos de la serie de los “tacañones”, que ha pasado casi toda su vida operativa en Canarias. Los barcos de esta serie que todavía existen también tienen los días contados, y lo mismo sucede con los patrulleros de altura de clase “Descubierta”, que irán al tacho a medida que los nuevos BAM, todos ellos con base en Las Palmas, estén plenamente operativos.

Los recortes presupuestarios obligan a la Armada a concentrar prácticamente todos sus esfuerzos en aquellos buques susceptibles de participar en operaciones, reduciendo la actividad del resto a mínimos imprescindibles para que sea factible su reactivación en caso necesario y para el entrenamiento de sus dotaciones. Eso no quiere decir que se baje la guardia. En absoluto. Los nuevos BAM, por ejemplo, son unos buques mucho más eficientes que las corbetas precedentes y su rendimiento es muy superior. Lo mismo sucede con las fragatas tipo F-100, cuyo nivel tecnológico sitúa a España en un país respetable en su entorno.

Se ha publicado, asimismo, que el Cuartel General de la Armada plantea la posibilidad de amarrar dos fragatas FFG de la clase “Santa María”, bien en actividad restringida o para canibalizarlas con la finalidad de ahorrar costes. Todo ello pensando que cuando pase la crisis y las dotaciones presupuestarias vuelvan a crecer, se puedan recuperar las capacidades operativas anteriores al periodo más duro de la crisis económica.

Esta situación conlleva, obviamente, restricciones de movimientos por la reducción del presupuesto de combustible y el encarecimiento de éste, sin que ello impida la plena operatividad del grueso de la flota formado por las fragatas del tipo F-100, el buque de proyección estratégica “Juan Carlos I”, las fragatas tipo FFG, las unidades de desembarco y los nuevos BAM.

Ello conlleva, asimismo, la optimización de los recursos de personal, incluyendo la reducción del viaje de instrucción del buque-escuela “Juan Sebastián de Elcano”. A menos barcos, menos personal. La estructura humana también está llamada a racionalizarse y parece que el adelgazamiento llegará a todas las escalas de la estructura militar.

El buque “Juan Carlos I” asume las funciones del “Príncipe de Asturias”

Habrá observado el lector que no hemos citado en el párrafo anterior al portaaeronaves “Príncipe de Asturias”. Y es que Defensa ha decidido adelantar su baja, pues no hay dinero para afrontar los costes de mantenimiento de este buque, estimados en 30 millones de euros anuales. Aunque todavía podría tener una década más de vida útil, será amarrado definitivamente en el transcurso de este año y, por lo que se comenta, es posible que sea desguazado.

Para su plena operatividad, el portaaeronaves “Príncipe de Asturias” precisa de una costosa modernización, programada desde 2003, pero que se ha ido aplazando en el tiempo. No parece factible que el citado buque pudiera ser vendido a terceros países, cuestión que se ha especulado, entre otras razones debido a sus costes de mantenimiento.

La decisión de amarrar el portaaeronaves “Príncipe de Asturias” se justifica por la incorporación plena de buque de proyección estratégica “Juan Carlos I”, tipo LHD, con capacidades muy superiores a las de su predecesor y, entre ellas, la de plataforma para las operaciones de aeronaves y buque de desembarco.

No todo son bajas en la Armada española. Cuatro nuevos BAM, tres de ellos ya entregados oficialmente y en fase de calificación operativa, traen un aire fresco a la eficacia de la flota. La quinta fragata de la clase F-100, llamada “Cristóbal Colón”, actualmente en fase de pruebas por parte de Navantia, también supondrá una importante incorporación, toda vez que su sistema Aegis y otros elementos electrónicos la diferencian notablemente de sus predecesoras.

La Armada quiere un sexto buque de esta clase, con lo que mantendría cubierta su plena capacidad operativa, aunque en estos momentos parece complicado, dadas las restricciones presupuestarias. Lo mismo sucede con la segunda serie de los Buques de Acción Marítima (BAM). Si finalmente el Gobierno accede a su contratación, además de impedir serios aprietos laborales a Navantia y a la industria auxiliar, dotaría a la Armada de un lote de barcos que podrían cumplir diversas misiones y ello comportaría la baja de otras unidades que, por edad, costes y obsolescencia, también tienen los días contados.

Fotos: Eugenio Castillo Pert, Infodefensa y Armada Española