Juan Carlos Díaz Lorenzo

Un golpe de mar provocó la rotura de una ventana del crucero de turismo “Marco Polo” e hirió a varios pasajeros, uno de los cuales, de 85 años de edad, falleció después de que fuera evacuado por medio aéreos, informa la prensa británica. Otros 14 pasajeros resultaron heridos de diversa consideración. El suceso se produjo el pasado viernes cuando el mencionado buque regresaba a Tilbury, en medio de un fuerte temporal.

A bordo del veterano buque viajaban 735 pasajeros en un viaje fletado por el touroperador británico CMV, así como 349 tripulantes. Zarpó el 5 de enero en un crucero de 42 días de duración. Una ola gigante golpeó al barco después de que hubiera zarpado de las Azores y enfilaba la zona sur occidental del canal de la Mancha, en condiciones meteorológicas muy adversas. La viuda alabó el comportamiento de la tripulación, pero cuestionó el estado de mantenimiento del buque. 

El crucero de turismo “Marco Polo” es muy conocido en el mercado británico

Foto: José Javier Pérez Martín

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Es un barco bonito, elegante y un excelente representante de otra época de la navegación trasatlántica. Desde hace años está dedicado a la industria de los cruceros de turismo, en un segmento en el que goza de gran aceptación, sobre todo entre la clientela inglesa. Se llama Marco Polo y hoy ha hecho su última escala del año en el puerto de Santa Cruz de La Palma, donde ha coincidido con los buques Mein Schiff 1 y Balmoral. En la foto de José Javier Pérez Martín lo vemos en la maniobra de salida.

Único superviviente del quinteto de la clase Iván Franko –todos ellos muy recordados en el puerto tinerfeño-, el crucero Marco Polo es el antiguo Aleksandr Pushkin, segundo de la serie que significó durante años y en unión de los buques Leonid Sobinov, Fyodor Shalyapin, Maksim Gorkiy y los cinco “ferries” de la clase Belorussiya, la representación más activa y destacada de la flota mercante de pasaje de la extinta URSS.

El elegante “Marco Polo”, en la maniobra de salida del puerto palmero

Tiene el sello inconfundible del astillero VEB Mathias-Thesen, en Wismar (antigua República Democrática Alemana) y está inspirado en el proyecto del buque de pasajeros Fritz Heckert –construido en el mismo astillero en 1961 y de propulsión turbodiesel–, del que adoptó el diseño del casco y de la superestructura. El buque Marco Polo –o Aleksandr Pushkin, si se prefiere– es la construcción número 126 de la citada factoría. De 20.502 toneladas brutas, 11.005 netas y 5.180 toneladas de peso muerto, mide 176,28 metros de eslora total –155 m de eslora entre perpendiculares–, 23,63 m de manga, 13,49 m de puntal y 8,20 m de calado. Está propulsado por dos motores Sulzer 7RND76 –fabricados, bajo licencia en los talleres H. Cegielski, en Poznan–, con una potencia de 21.000 caballos acoplados a dos ejes e igual número de hélices de paso variable que le permite desarrollar una velocidad de 20,5 nudos. Entonces tenía capacidad para 650 pasajeros. Código IMO 6417097.

Construido por encargo de Baltic Shipping Co., naviera con sede en la ciudad de Leningrado –nombre que tuvo entre 1924 y 1991 y desde entonces se la conoce como St. Petersburgo, como lo había sido desde su fundación en 1703 por el zar Pedro el Grande–, fue botado el 26 de abril de 1964 con el nombre del poeta ruso Aleksandr Sergeyevich Puskhin (1799-1837) y entregado a sus armadores el 14 de agosto de 1965, siendo destinado a cubrir la línea entre Leningrado y Montreal (Canadá), en la que realizó su primer viaje en abril de 1966. En 1967 incluyó en el citado itinerario una escala en Bremerhaven y entre 1979 y 1984 alternó los cruceros de turismo fletado por Transocean Tours y algunos viajes llevando a expedicionarios cubanos, haciendo escalas técnicas en el puerto tinerfeño.

Visto en la toda su eslora por estribor, a la salida de Santa Cruz de La Palma

En 1985 fue transferido a la flota y gerencia de la naviera Far Eastern Shipping Co. (FESCO), con sede en Vladivostok y entonces comenzó una nueva etapa fletado por el touroperador británico CTC y con base en Sydney. Cinco años después, en febrero de 1990, el barco quedó inmovilizado en el puerto de Singapur y en 1991 fue vendido a Gerry Herrod, en el momento en que vendía su compañía Orient Lines a la francesa Paquet, siendo registrado a nombre de la sociedad bahameña Shipping & General.

Rebautizado Marco Polo, en junio del citado año arribó al astillero Neorion, en Syros (Grecia), donde fue sometido a trabajos de gran carena y modernización de los espacios públicos y cabinas de pasajeros, que se prolongaron en el tiempo y en noviembre de 1993 volvió de nuevo al servicio, con capacidad para 826 pasajeros en 425 camarotes y una tripulación de 356 personas. Y aunque se realizaron algunos cambios externos, en poco afectaron a su estampa marinera que evoca, sin temor a error, su aspecto clásico y su procedencia.

Las cabinas están provistas de las principales comodidades y el barco dispone, entre otros servicios, de tres jacuzzis, piscina, gimnasio, spa, fitness, teatro, discoteca, casino, biblioteca, tiendas, salas de juego… Tiene dos restaurantes llamados “Seven Seas” y “Raffies”.  El primero es el principal, no tiene altos techos ni decoración estridente, pero se trata de un lugar especial con una de las mejores cocinas, según opiniones de viajeros  publicadas en internet, como Fran Camino, en un viaje al Mar Negro. La vidriera tiffanys del techo es una preciosidad. El segundo es un buffet elegante y acogedor, que ofrece menús étnicos distintos cada noche.

Sus armadores también consideraron la posibilidad de comprar el trasatlántico Iván Franko, pero el elevado costo de la remodelación del buque Marco Polo hizo desistir del empeño. En julio de 1998 fue vendido a la sociedad Orient Lines (Europe) Ltd. –una filial de Norwegian Cruise Line– siendo fletado, preferentemente, por tour operadores alemanes.

Nueve años después, en julio de 2007, Norwegian Cruise Line anunció la retirada del buque Marco Polo, prevista para marzo de 2008, siendo entregado en el puerto de Lisboa a sus nuevos propietarios, Transocean Tours, que lo operó desde entonces con turismo británico y bases de operaciones en Tilbury y Dover. Desde enero de 2010 el barco está gestionado por Cruise & Maritime Vovages (CMV), cuya contraseña luce en su chimenea.

Por lo que se refiere a sus gemelos, el buque Iván Franko, cabeza de serie, fue desguazado en septiembre de 1997. Ese mismo camino siguieron los buques Shota Rustaveli (desde 2000 navegó con el nombre de Assedo), en noviembre de 2003; y Taras Shevchenko, en enero 2005. El último trasatlántico de la serie, Mikhail Lermontov, se hundió el 16 de febrero de 1986 en aguas neozelandesas, en el transcurso de un crucero de turismo.

Foto: José Javier Pérez Martín

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Es un barco bonito, elegante y un claro representante de otra época de la navegación trasatlántica. Desde hace años está dedicado a la industria de los cruceros de turismo, en un segmento en el que goza de gran aceptación, sobre todo entre la clientela inglesa. Se llama “Marco Polo” y hoy le hemos visto salir del puerto de Santa Cruz de La Palma en una maniobra impecable dirigida por el práctico Francisco Noguerol.

Arrancó motores y se abrió ligeramente del muelle con la ayuda de la hélice transversal a proa para tener resguardo suficiente. Luego, con el impulso de sus motores dando atrás, lo vimos moverse hasta quedar libre entre puntas y al cambio del paso de las hélices frenó la arrancada y poco a poco comenzó a caer a estribor, para luego enmendar el rumbo y bordeando la costa este de La Palma siguió viaje a Funchal, su próxima escala.

Frenada la arrancada atrás, poco a poco dio avante y cayó a estribor

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ya hemos comentado en ocasiones anteriores la especial atracción que sentimos por los cruceros clásicos y, entre ellos, el buque “Marco Polo”, uno de los cinco trasatlánticos de la serie “Iván Franko”, construidos en tiempos de la guerra fría en astilleros de Alemania oriental, para la flota de pasaje de la extinta URSS. Ha sido reacondicionado y modernizado pero, en esencia, es el mismo barco cuya estampa marinera trae evocaciones de años idos para siempre cuando salió a navegar, en 1965, con el nombre de “Aleksandr Puskhin”.

Es un antiguo trasatlántico de la flota soviética, un testigo de otra época

Hoy ha estado en el puerto de Vigo, en su tradicional crucero de Navidad  y, como bien dice nuestro estimado amigo y colaborador Alfredo Campos Brandón, “siempre llama la atención este buque, que tiene añoradas líneas, hoy superadas por la evolución de la ingeniería naval, pero que echamos de menos los que amamos, el diseño y modelismo de buques”.

Arribó bien temprano procedente de Tilbury (Inglaterra) en viaje a Lisboa, quedando atracado en el muelle de la estación marítima. Partió temprano, a las 15,30 h, con una expedición a bordo de 759 pasajeros y 325 tripulantes, que durante su estancia “disfrutaron de un día esplendido de sol y buena temperatura, con mercadillo de artesanos de “feito a man”, en las instalaciones del centro Comercial A Laxe, con las excursiones programadas a Compostela y Bayona La Real, para lo que utilizaron cinco autobuses, un día ya digo muy animado, después de una semana lluviosa y ambiente frío”.

Es el último testigo de una serie de cinco buques gemelos

Sus líneas marineras tienen un encanto especial

Fotos: Alfredo Campos Brandón

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Reconocemos un especial interés por los cruceros de turismo de corte clásico, como es el caso del buque “Marco Polo”, que ayer estuvo en el puerto de Vigo, procedente de Tilbury en viaje a Lisboa, con una expedición de 752 pasajeros y 361 tripulantes. Atracó en el muelle de trasatlánticos y fue despachado por A. Pérez y Cía. Las fotos son de nuestro estimado amigo Alfredo Campos Brandón.

Como conocen nuestros lectores, el ex trasatlántico soviético “Aleksandr Puskhin” –cuya estampa marinera resulta inconfundible- es el único superviviente de los cinco buques de la serie “Iván Franko, construidos en astilleros de la entinta República Democrática Alemana (RDA) para la también extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). De ellos, tres han sido desguazados -en origen llamados “Shota Rustaveli”, “Taras Shevchenko”  e “Iván Franko”- y el último de la serie, “Mikhail Lermontov, se hundió en aguas de Nueva Zelanda.

El buque "Marco Polo", visto de proa por la amura de estribor

Es un barco bonito, propio de su tiempo, la década de los sesenta

Fotos: Alfredo Campos Brandón

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El puerto de Santa Cruz de La Palma está viviendo un mes de noviembre histórico en lo que a escalas de cruceros de turismo se refiere. Cuestión que nos satisface especialmente, al comprobar cómo nos aprecian fuera de nuestras fronteras y el interés que despierta nuestra isla en la programación de otoño-invierno de las principales compañías navieras dedicadas a la industria del turismo marítimo.

Las fotos que acompañan hablan por sí solas. Barcos de nueva generación –entre ellos el mayor que ha visitado el puerto de Santa Cruz de La Palma en toda su historia, llamado “Liberty of the Seas”; y sus compañero de contraseña “Mariner of the Seas” y “Adventure of the Seas”- y algún clásico que, como el veterano “Marco Polo” nos muestra su estampa marinera de los años sesenta.

Por el medio otros barcos y otras contraseñas, como “Balmoral”, de Fred. Olsen Cruise Line, compañía vinculada con La Palma desde los años de la intensa exportación frutera a Inglaterra y el Continente; AIDA Cruises, con sus novísimos buques “AIDAsol” y “AIDAbella” y un suma y sigue que mantiene no sólo la actividad portuaria sino también la actividad comercial. Cuidemos este capítulo y seamos capaces de ver más y mejor.

"Mariner of the Seas" y "AIDAsol", vistos desde el mar

Salida del buque "AIDAsol" dejando por babor al "Mariner of the Seas"

Magnífica estampa del buque "Mariner of the Seas" y El Teide al fondo

El buque "Balmoral", visto por la aleta de estribor

"Balmoral", buque insignia de la flota de Fred. Olsen Cruise Line

El veterano "Marco Polo", un clásico de los años sesenta

El turismo inglés es el principal cliente de este barco

Bonito encuadre del buque "AIDAbella" por la amura de estribor

"AIDAsol", ayer tarde, en el puerto de la capital palmera

Fotos: Gabilón, Sonia Delgado Pérez y Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El puerto de Santa Cruz de Tenerife repite hoy jornada de plena actividad con la presencia de cuatro cruceros de turismo, que han ocupado toda la línea de atraque del muelle sur: “Costa Mediterránea”, “Adventure of the Seas”, “Marco Polo” y “Thomson Destiny”. En total, casi ocho mil turistas.

De los barcos que hoy nos han visitado, dos son de nueva generación (“Costa Mediterránea” y Adventure of the Seas”), otro fue exponente de un nuevo concepto de buque de turismo que se ha revelado exitoso (“Thomson Destiny, ex “Song of América”) y el cuarto (“Marco Polo”, ex “Aleksandr Pushkin”) es el último representante de la flota de pasaje de la extinta URSS.

Al igual que ayer, mucho movimiento de turistas en el centro de la ciudad y parte de ellos recorriéndola en la guagua turística. Otros, en las excursiones programadas y en taxis. Buen tiempo, lo cual favorece la estancia. Otro día de mucha actividad, hasta la caída de la tarde, en que siguen su viaje y llega el sosiego.

La Dársena de Anaga, vista desde la montaña de la Altura

"Adventure of the Seas" y "Costa Mediterránea"

El crucero italiano "Costa Mediterránea", visto por la amura de babor

El megacrucero "Adventure of the Seas", visto por la aleta de estribor

El buque "Marco Polo", último exponente de la flota de pasaje de la extinta URSS

El buque "Thomson Destriny", de popa, por la aleta de babor

Fotos: Pepe Marrero

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Siempre resulta grata y evocadora la presencia del veterano crucero de turismo Marco Polo, el último superviviente de los cinco buques de la serie Iván Franko, que estuvo de nuevo en el puerto de Santa Cruz de Tenerife el pasado domingo, 16 de enero, fecha en la que arribó procedente de Lisboa en viaje a Mindelo (Cabo Verde).

A unos momentos por su popa, en el extremo del muelle sur, se encontraba el buque de investigación británico RRS Discovery, al que hacía bastante tiempo que no veíamos por el puerto tinerfeño, como se aprecia en la foto de nuestro estimado amigo y colaborador Antonio Sáez.

Respecto del buque Marco Polo, el lector podrá encontrar una crónica más amplia sobre su vida marinera, y la de sus gemelos, publicada hoy mismo en nuestra sección De la mar y los barcos.  

El buque "Marco Polo", atracado en el muelle sur

El buque de investigación "RRS Discovery" compartió atraque

Fotos: Antonio Sáez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El puerto de Santa Cruz de Tenerife ha vivido una semana de lujo en lo que a escalas de cruceros de turismo se refiere. Ya lo habíamos adelantado en esta misma sección en su momento, y ahora lo resumimos para nuestros lectores.

Hace justo una semana, el 23 de octubre, coincidieron tres buques en el muelle sur, por el siguiente orden: AIDABlu, que arribó de madrugada, en su itinerario semanal habitual; Marco Polo, un clásico de los años sesenta y el gigante Independence of the Seas.

El domingo 24, con una hora de diferencia, arribaron los cruceros Azura y Celebrity Eclipse. El muelle sur acogió las escalas de ambos buques, y los miles de pasajeros que viajaban a bordo recorrieron las calles de la ciudad capital y unos cuantos cientos disfrutaron las excursiones programadas por el interior de la isla.

El lunes 25 llegó un clásico de los años setenta: Ocean Countess. Por la noche continuó viaje a San Sebastián de La Gomera, haciéndolo en mejores condiciones meteorológicas que el día anterior, que impidieron la escala del crucero Marco Polo en el puerto colombino.

El martes 26 le tocó el protagonismo al crucero Ventura, gemelo del Azura, en viaje de posicionamiento al Caribe, previendo su siguiente escala en Tórtola (Islas Vírgenes). Como conocen nuestros lectores, ambos buques son los más grandes de la flota de la compañía británica P & O Cruises.

El jueves 28 tuvimos tres buques de porte medio: Silver Spirit, en viaje al Caribe; Saga Ruby, otro clásico de prestigio, dando saltos entre las islas; y Grand Mistral, que esta temporada ha sido un asiduo del puerto tinerfeño.  

El viernes 29 arribó el megacrucero Navigator of the Seas, uno de los barcos de la clase Voyager, en viaje de posicionamiento a Port Everglades, con siete singladuras por la proa en su cruce del Atlántico.

Y hoy, sábado 30, nos visita el crucero Celebrity Century, también en viaje de posicionamiento en Miami, ante mañana estará en Santa Cruz de La Palma antes de cruzar el Atlántico y, como cada sábado, el crucero AIDABlu.

"Independence of the Seas", con las primeras luces del día

"Azura", maniobrando entre puntas aún de noche

"Celebrity Eclipse" y "Azura" comparten atraque

Maniobra del crucero "Ventura", gemelo del "Azura"

El ferry "Volcán de Timanfaya" se cruza con el crucero "Celebrity Century"

Fotos: Antonio Sáez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Reconocemos una especial atracción por los cruceros clásicos y, entre ellos, el buque Marco Polo, uno de los cinco trasatlánticos de la serie Iván Franko, construidos en tiempos de la guerra fría en astilleros de Alemania oriental, para la flota de pasaje de la extinta URSS. Ha sido reacondicionado y modernizado, pero, en esencia, es el mismo barco cuya estampa marinera trae evocaciones de años idos para siempre cuando salió a navegar, en 1965, con el nombre de Aleksandr Puskhin.

En su actual etapa, el citado crucero arribó esta mañana al puerto de Vigo, procedente de Londres, en escala de seis horas de duración, pero hubo de alargarla debido a que un cabo se enredó en la hélice de estribor y fue preciso que un buzo se ocupara de resolver el problema, como así fue. En las fotos de nuestro estimado amigo y colaborador Alfredo Campos Brandón, varias imágenes de la escala del citado buque en el puerto vigués.

El crucero "Marco Polo", atracado en el puerto de Vigo

Maniobra de salida, abriéndose de popa al muelle

Acaba la arrancada atrás y queda libre del muelle

Avante despacio, cayendo a estribor para enfilar la salida

Bonita foto de Alfredo Campos, visto de proa, a crujía

Listo de maniobra, el barco en todo su esplendor

Fotos: Alfredo Campos Brandón