Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ha sido uno de los episodios más vergonzosos para Argentina en los últimos tiempos. Pero el mal trago ya pasó. El buque-escuela “Libertad” navega de nuevo rumbo a su país haciendo honor a su nombre. Zarpó el pasado miércoles del puerto de Tema (Ghana), cuatro días después de que un tribunal de la ONU ordenara el levantamiento del embargo.

Retenida desde el 2 de octubre a raíz de una demanda de un fondo especulativo y a la vista de que el juez ghanés no se arredró ante las amenazas que le llegaban desde todos lados, se ordenó la repatriación de la mayor parte de su tripulación, quedando a bordo un retén de 44 personas, incluido su comandante, que se ocupó de su mantenimiento y vigilancia.

El buque-escuela argentino “Libertad” ya navega de regreso a su país

Desde Buenos Aires llegó a Ghana esta semana un contingente de 98 personas después de que el  Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), al que acudió Argentina alegando que el país africano había violado la legislación internacional sobre la inmunidad de los buques de guerra, ordenara el sábado pasado liberar la fragata embargada por un juez de Accra.

Los 20 jueces presentes del TIDM, con sede en Hamburgo, consideraron por unanimidad que un buque de guerra no se puede embargar y pidió que el país africano libere “inmediatamente y sin condiciones” a la fragata. Las autoridades de Ghana replicaron que cumplirían con el dictamen del TIDM pero afirmaron que, según las reglas de derecho local, el tribunal de comercio debía primero invalidar el primer fallo para que la fragata pudiera zarpar.

Por el medio han caído cabezas de la Armada Argentina y un serio malestar recorrió  las venas de la institución castrense cuando la presidenta de la República tuvo la desfachatez de decir que “mientras yo sea presidenta se podrán quedar con la fragata, pero no se van a quedar con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país”. Ahora el discurso es otro y ha anunciado que encabezará el recibimiento del buque el próximo 9 de enero, cuando arribe finalmente al puerto de Mar del Plata.

Foto: Bermaxo

 

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

El embargo de la fragata argentina “Libertad” en el puerto de Tema (Ghana) desde el pasado 2 de octubre se ha convertido en un episodio amargo para los gobernantes del país sudamericano. El barco sigue amarrado y sin visos de que el asunto pueda resolverse a corto plazo. Las autoridades de Ghana no se dejan intimidar por las presiones de la diplomacia argentina, y para muestra un botón: han cortado el suministro de agua y electricidad.

La medida viene dada ante la negativa del mando del buque a moverlo de sitio, como quiere la autoridad portuaria ghanesa, alegando que el atraque propuesto no tiene seguridad suficiente. Al parecer la semana pasada la tripulación que permanece a bordo tuvo que exhibir sus armas para abortar un intento de abordaje, leemos en la prensa argentina.

El embargo de la fragata “Libertad” se ha convertido en un asunto muy incómodo

El nuevo episodio que vive el buque-escuela ha alterado los ánimos de la diplomacia argentina, que trata de recurrir a los tribunales internacionales para resolver la crisis. Es un asunto muy incómodo. No se conoce antecedente similar en la historia de las relaciones diplomáticas contemporáneas, en la que un buque-escuela haya sido embargado en otro país atendiendo a un embargo por una deuda de 284 millones de dólares más intereses.

La presidenta argentina, que ordenó el cese de la cúpula de la Armada de su país a raíz de este incidente, consiguió soliviantar los ánimos de los mandos militares cuando manifestó que “mientras yo sea presidenta se podrán quedar con la fragata, pero con la dignidad y la soberanía de Argentina no se va a quedar ningún fondo buitre ni nadie”.

Foto: Télam