Juan Carlos Díaz Lorenzo

La fragata “Canarias” rescató el pasado sábado, 26 de diciembre, a 76 personas que viajaban frente a las costas de Libia a bordo de una embarcación de madera con riesgo de hundimiento, pues tenía una vía de agua. Un avión de patrulla marítima participante en la operación “Sophia” había informado del avistamiento de una embarcación neumática de 10 metros de eslora y otra de madera con apenas 20 metros y 298 personas a bordo.

El mando de la operación naval de la UE ordenó al buque español dirigirse a la zona para controlar la situación y garantizar a los migrantes su seguridad en la navegación. A su encuentro se les proporcionó agua y comida mientras llegaba el buque alemán “Berlín”, designado para el rescate.

Los migrantes rescatados, a bordo de la fragata “Canarias”

La tripulación de la fragata “Canarias” estuvo apoyando a los migrantes durante toda la mañana hasta que a las 13.30, hora local, varios de ellos alertaron que la embarcación de madera tenía una vía de agua, que podría provocar un posible hundimiento, por lo que desde el buque español empezó la operación de rescate hasta la llegada del buque alemán. Mediante dos embarcaciones neumáticas embarcaron en la fragata española 76 personas (tres niños, 11 mujeres y 62 hombres).

La fragata “Canarias” se encuentra en la zona tomando parte en la misión de la Unión Europea EUNAVFOR “Sophia” de lucha contra el tráfico ilegal de personas en el Mediterráneo central. Para evitar que quedase alguna embarcación migrante a la deriva sin localizar, el helicóptero de la fragata española realizó una última búsqueda en la zona de operaciones.

Foto: Armada española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El helicóptero embarcado en la fragata “Canarias”, desplegada en la operación de la Unión Europea EUNAVFOR Sophia de lucha contra el tráfico ilegal de personas en el Mediterráneo, divisó el pasado martes durante una patrulla de reconocimiento una embarcación neumática a la deriva con más de cien personas a bordo, informa la Armada española.

La fragata informó al buque de mando de la operación, que puso en marcha el rescate y consistió en asignar el auxilio a un buque de Médicos sin Fronteras, que fue guiado por el helicóptero de la Armada hasta el lugar exacto donde se encontraba la balsa. Cuando finalizó el rescate, el grupo de evidencias de la fragata “Canarias” subió a bordo la embarcación en la que habían viajado los inmigrantes para recoger pruebas.

Con esta actuación, la fragata “Canarias” ha tomado parte en dispositivos de rescate a algo más de un millar de personas desde que se integró en esta operación el pasado 5 de octubre. Su cometido es contribuir a interrumpir las redes de tráfico ilegal de personas que actúan a través del Mediterráneo central, llevando a cabo la interceptación de los barcos que trafican con personas.

La balsa, tras ser localizada por el helicóptero de la fragata “Canarias”

Foto: Armada española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se cumplen hoy 22 años de la botadura de la fragata “Canarias” en el astillero de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol. Ocasión singular de gratísimo recuerdo, pues presenciar el deslizamiento por la grada de un nuevo barco que nace a la vida marinera siempre es un espectáculo inolvidable, al que tuvimos el honor de asistir. Y algo tuvimos que ver, también, en su día, para que este buque se llame así, pues inicialmente iba a llamarse “Galicia”. Una propuesta que dio resultado

Una feliz coincidencia en un viaje en el “jet-foil” con el entonces presidente del Gobierno de Canarias, Jerónimo Saavedra Acevedo y el comentario oportuno convertido en sugerencia motivó algunas gestiones del destacado político canario que condujeron al cambio de nombre, en tiempos del almirante Carlos Vila Miranda. Jerónimo Saavedra, que tiene buena muy buena memoria, podrá refrendar cuanto decimos.

La fragata “Canarias”, preparada para su botadura el 21 de junio de 1993

La fragata “Canarias” (F-86) es el sexto y último buque de la clase FFG construidas en el astillero ferrolano de la actual Navantia entre 1984 y 1993. La plataforma es una derivación de la fragata “Oliver Hazard Perry”, de la U.S. Navy. Al diseño original se le realizaron una serie de modificaciones de acuerdo con los requerimientos y las especificaciones de la Armada española.

Al igual que su predecesora “Navarra” (F-85), incorpora una serie de mejoras respecto de las cuatro que forman el primer lote, caso de unas aletas estabilizadoras en la popa, un montaje diferente del Meroka y la modificación de los equipos electrónicos instalados a bordo. Forma parte de la 41ª Escuadrilla de Escoltas con base en Rota (Cadiz) y se está aproximando al final de su vida operativa.

Foto: Navantia

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se cumplen veinte años, tal día como hoy, de la botadura de la fragata “Canarias” (F-86) en el astillero de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol, en cuyo acto estuvimos presentes. El proyecto de este buque está basado en la fragata estadounidense FFG, cuyo cabeza de serie recibió el nombre de “Oliver Hazard Perry”. Sin embargo, al diseño original se le realizaron algunas modificaciones para atender los requerimientos de la Armada.

Se trata del sexto y último buque de la serie FFG de la Armada española, construidos todos ellos en el astillero ferrolano entre 1984 y 1993. En la actualidad forman parte de la 41ª Escuadrilla de Escoltas. Aunque inicialmente este buque iba a llamarse “Galicia”, algo tuvimos que ver para que se llame “Canarias”.

La fragata “Canarias”, en grada, preparada para su botadura

Unos meses antes de su botadura, en un viaje en el “jet-foil” entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, abordamos al entonces presidente del Gobierno de Canarias, Jerónimo Saavedra Acevedo y le planteamos la cuestión. Le gustó la propuesta y nos dijo: “Tendrás noticias”. Unas semanas después tuvo el gesto de llamarnos para decirnos: “Ya está. Tendremos barco con el nombre de Canarias”.

Jerónimo Saavedra, actual Diputado del Común en Canarias, contactó con el entonces almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Carlos Vila Miranda, a quien formuló la propuesta que tuvo respuesta afirmativa. El almirante Vila, de muy grato recuerdo, había sido comandante del Mando Naval de Canarias y conocía y apreciaba mucho a esta tierra atlántica.

En 1995 y también a sugerencia de quien suscribe, el Gobierno de Canarias, entonces presidido por Manuel Hermoso Rojas, adoptó el acuerdo de ofrecerle la Bandera de Combate, cuyo acto solemne se celebró en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. La madrina de la ceremonia fue su esposa, María Asunción Varela y la recibió el primer comandante del buque, capitán de fragata José María Heras y Sánchez Ocaña. Por entonces era almirante-jefe de la Zona Marítima de Canarias el vicealmirante Amancio Rodríguez Castaños -admirado y querido amigo-, natural de Santa Cruz de La Palma.

Foto: Navantia / Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo