Juan Carlos Díaz Lorenzo

El negocio marítimo tiene en ocasiones casos llamativos. Algunos se producen cerca, como el asunto que nos ocupa. La necesidad de transportar un contenedor con explosivos de Tenerife a La Palma y traer otro al puerto de partida con el mismo material motivó ayer un viaje extraordinario del buque “Finita R”, que desde hace unos días se encuentra cargando chatarra en la Dársena de Los Llanos.

Por lo visto, se habían hecho gestiones con otras compañías nacionales, pero el precio resultaba muy elevado. Se habla de que habían pedido 15.000 euros. Todo parece indicar que hubo acuerdo más ajustado con Navigasa y el barco viajó a La Palma con un solo contenedor sobre cubierta y regresó con otro, que descargó esta mañana en el dique del Este. Y, luego, volvió al mismo atraque para seguir cargando chatarra.

El buque “Finita R” hizo un paréntesis para llevar explosivos a La Palma

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Reconocemos que hay ocasiones en las que nos sorprende el “ingenio” de la gente para tratar de conseguir lo que se ha propuesto, aunque sea delito. Es el caso de una pasajera de la línea Huelva-Canarias, que llegaba tarde a embarcar y ante el riesgo que tenía de perder el viaje, no se le ocurrió otra idea que hacer una llamada al “call center” de Naviera Armas y dio un aviso de bomba. La Guardia Civil ha hecho su trabajo y ha procedido a la detención de una mujer, vecina de Albacete, que responde a las iniciales A.G.I., como presunta autora de un delito de desorden público. La noticia aparece publicada hoy en la prensa nacional y regional. Lo curioso es que aún así llegó tarde y no consiguió embarcar. 

Por lo que se ha informado, el hecho ocurrió el 6 de julio de 2003, cuando el capitán del buque “Volcán del Teide” informó a la Guardia Civil de que alguien, con voz de mujer, había hecho una llamada telefónica diciendo que había una bomba a bordo. La Benemérita puso en marcha el protocolo establecido para estos casos, lo que implicó la paralización del embarque hasta que los especialistas en explosivos y los perros adiestrados de la Guardia Civil de Huelva recorrieron el barco. Comprobado que se trataba de una falsa alarma, se autorizó el embarque del pasaje.  La llamada la hizo desde un número oculto, lo cual ha complicado la investigación, pero al final dieron con la autora, que ha pasado a disposición judicial.

Los hechos ocurrieron en julio de 2013. La investigación ha sido laboriosa

Foto: Naviera Armas