Juan Carlos Díaz Lorenzo

Una explosión a bordo del petrolero japonés “Shoko Maru”, ocurrida la pasada madrugada  en el puerto de Himeli, en la costa suroeste del país nipón, se ha saldado con cuatro tripulantes con graves quemaduras y la desaparición del capitán, informa el Servicio de Guardacostas de Japón. Otros tres tripulantes están a salvo. Según las primeras declaraciones, en el momento de producirse la deflagración se encontraban realizando trabajos de mantenimiento en la cubierta.

El buque “Shoko Maru” es un petrolero de productos y quimiquero de 2.242 toneladas de peso muerto. Construido en 1995 en el astillero Nakatani, es propiedad de Syoho Shipping, con sede en Hiroshima. La explosión de produjo a media eslora y el incendio que siguió a continuación alcanzó grandes proporciones y una altura estimada de unos cien metros. Remolcadores dotados de equipos para la lucha contra incendios se afanaron en dominar el fuego, que ha destruido casi todo el buque. Código IMO 9124861.

La explosión provocó un incendio muy denso, como puede verse en la imagen

Foto: Servicio de Guaradacostas de Japón

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Plencia, villa marinera por excelencia de Vizcaya, rendirá el próximo domingo un homenaje al capitán José Miguel Amézaga Bilbao y los náufragos del petrolero “Bonifaz”, hundido el 3 de julio de 1964 después de una colisión con el petrolero francés “Fabiola”. El suceso, de trágicas consecuencias para el buque español, se saldó con cinco muertos y 20 desaparecidos. El capitán Amézaga, que ahora tiene 90 años, fue el último en abandonar su buque, en unión del oficial radiotelegrafista y un marinero.

La colisión de ambos buques cerrados en niebla se produjo a unas nueve millas al este de Cabo Finisterre. Los náufragos fueron rescatados por los buques mercantes “Setas” y “Sloman Málaga” y el destructor “José Luis Díez” y desembarcados en Vigo y Marín, respectivamente.

El petrolero español, propiedad de Naviera de Castilla –tipo T del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante– había descargado en la refinería de Petroliber, en A Coruña y se dirigía a reparar en el astillero de Cartagena. La explosión provocó su hundimiento, mientras que el petrolero francés consiguió llegar por sus propios medios a su puerto de destino.

Estampa marinera del petrolero “Bonifaz” en la terminal de Cartagena

Foto: Casaú / Archivo Díaz Lorenzo