Juan Carlos Díaz Lorenzo

El 11 de enero de 1986 el bulkcarrier español “Castillo de Salas” (109.488 TPM) arribó al puerto de Gijón, procedente de Hampton Roads (EE.UU.) con un cargamento de 99.277 toneladas de carbón para la industria siderúrgica de Ensidesa. A las 08,55 h el buque quedó fondeado en condiciones meteorológicas adversas y a las 11 h embarrancó a unos 740 m del Cerro de Santa Catalina, frente a El Musel, después de que garreara el ancla que lo mantenía y quedara a merced del fuerte temporal.

Cuatro días después, cuando se intentaba su reflotamiento y debido al deterioro que había sufrido el casco al rozar contra el fondo, el buque de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante se partió en dos a la altura de la bodega número seis, lo que ocasionó los primeros vertidos de carbón y combustible. El 24 de enero la popa quedó hundida y transcurridos 43 días de problemas de todo tipo y protestas ciudadanas, el 22 de febrero se procedió al remolque de la sección de proa formada por cinco bodegas ya descargadas y se hundió a unas 40 millas al norte de Cabo Peñas, en unos cuatro mil metros de profundidad.

Partido en dos y con la popa hundida, el “Castillo de Salas” está herido de muerte

En la primavera de 1986, la empresa Fondomar se encargó de completar el desguace de los restos del barco, que correspondía a la sección de popa y  a rematar la limpieza de los restos de aceite y combustible. La zapatilla se encuentra hundida a una profundidad de 18 m. En 2001 volvió a filtrarse combustible y más carbón y hace poco se repitió la escena, como bien recuerda el periodista Marco Menéndez en una crónica conmemorativa del suceso, que publica hoy en la edición digital del periódico asturiano elcomercio.es.

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hace unos días tuvimos la especial satisfacción de encontrarnos en Tenerife con el muy estimado amigo Laureano García, autor de la página web www.trasmeships.es, dedicada a Compañía Trasmediterránea. Disfrutó de unos días de descanso en Playa Paraíso en compañía de su estimada esposa Emi.

Laureano García, jefe de máquinas jubilado, desarrolló su carrera profesional en dos etapas en Compañía Trasmediterránea y en la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante, así como en FECSA, en Barcelona. Natural de Cádiz, reside en Vilassar de Mar y desde su camarote digital nos obsequia con un magnífico trabajo en su página web, dotada de gran amenidad, rigurosidad documental y un excelente archivo fotográfico, que cada día se incrementa con nuevas aportaciones.

Durante su estancia tuvo la oportunidad de recorrer con detenimiento el interior de la isla, especialmente el parque nacional de las Cañadas del Teide, el valle de Masca y las comarcas del norte y el suroeste de Tenerife. Hubo tiempo para conversar con detenimiento de lo nuestro, es decir, de la mar y los barcos, que es el origen de nuestra amistad.

Laureano García y su esposa Emi pasaron unos días de descanso en Tenerife

Descanso en el mirador del volcán Chahorra, en El Teide