Juan Carlos Díaz Lorenzo

El petrolero de flota “Marqués de la Ensenada” (ex A-11) arribó el pasado 25 de febrero a Aliaga (Turquía), donde desde entonces se procede a su desguace, informa nuestro colaborador José R. Montero. Habían transcurrido tres años desde la resolución del entonces almirante jefe del Estado Mayor de la Armada –almirante general Manuel Rebollo–, y de acuerdo con lo estipulado en la resolución 600/18448/2011, de 16 de noviembre, el 31 de enero de 2012 este buque causó baja en la Lista Oficial de la Armada.

Se dispuso entonces que se procediera a su desarme en el Arsenal Militar de La Carraca, en San Fernando (Cádiz). Varias marinas extranjeras mostraron interés por hacerse con él, pero al final no hubo mejor postor. Habían transcurrido entonces veinte años de vida marinera de este buque, que ocupó provisionalmente un vacío entonces existente en la Armada española, tras la baja en 1988 del veterano petrolero “Teide”, que estuvo en servicio durante algo más de tres décadas.

En el siguiente enlace, los lectores podrán conocer la vida marinera de este buque. Petrolero de flota “Marqués de la Ensenada”.

El petrolero de flota “Marqués de la Ensenada” estuvo operativo dos décadas

Foto: Armada española

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

La caída de los fletes para buques graneleros, que en lo que va de año ha alcanzado mínimos históricos absolutos, está provocando un aumento significativo del desguace de buques graneleros. El índice de referencia del sector, denominado Baltic Dry Index (BDI) y que se mueve en dólares, se situaba el pasado 13 de febrero en 540 puntos. Dicho índice se estableció en enero de 1985 en mil puntos, por lo que treinta años después ha sufrido una depreciación muy considerable.

Según dicen los especialistas en el sector, existen dos razones importantes. La primera se refiere a la sobrecapacidad en el último año de la flota de buques graneleros, debido al número de nuevas entregas y la segunda, al descenso de la demanda de China para el transporte de carbón y mineral de hierro. De suerte que en enero de 2015 se han vendido para desguace tantos barcos tipo “capesize” como en todo el año 2014 y, paralelamente, se está produciendo un descenso en la cartera de pedidos de nuevos buques.

El buque “Castillo de San Pedro”, de ENE, vendido para desguace en 2014

Foto: Foggy (shipspotting.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Cuatro meses después de su llegada al puerto de Arinaga (Gran Canaria), este es el aspecto que presenta el desguace del buque de desembarco “Hernán Cortés”, en imágenes captadas por nuestro estimado colaborador Manuel Figueroa. El desmantelamiento está a cargo de una empresa canaria  llamada Actuaciones Navales Las Palmas, lo compró para convertirlo en chatarra. La subasta pública fue publicada en el BOE de 18 de abril de 2013, con un precio mínimo de 241.188 euros. Llegó desde Cádiz a remolque del remolcador “Orion Bull”, después de ocho días de viaje. Los trabajos tendrán una duración estimada de seis meses.

Por espacio de quince años, el buque “Hernán Cortés” (L-41) perteneció a la Armada española. Tenía un gemelo llamado “Pizarro” (L-42), que fue desguazado en 2012. Ambas unidades, popularmente conocidas como “las cornudas” por el dispositivo emplazado a proa, cubrieron un vacío tras el desguace de los tres buques de desembarco de la clase “Velasco” y la construcción de los buques de la clase “Galicia”.

Vista de popa del ex “Hernán Cortés” (L-41). Llas chimeneas permanecen erguidas

En vida fue un buque tipo LST (landing ship tank) de la clase “Newport”, diseñado para la U.S. Navy . En total fueron construidos 20 unidades entre 1969 y 1972. El que nos ocupa es el antiguo “USS Barnstable County” (LST-1197), contratado en el astillero National Steel & Shipbuilding Co., en San Diego (California, EE.UU.), en el que tomaron forma 17 unidades. Los tres restantes, que fueron los primeros de la serie, tienen el sello del astillero Philadelfia Naval Shipyard.

El primer bloque de su quilla fue puesto en grada el 19 de diciembre de 1970 y botado el 2 de octubre de 1971 con el ceremonial acostumbrado. Entró en servicio el 27 de mayo de 1972, siendo su primer comandante el capitán de fragata Warren Reginald Ellsworth Jr, que había asumido el mando dos días antes. Tuvo una vida militar muy activa y participó en diferentes escenarios.

El 29 de octubre de 1994 causó baja en la U.S. Navy y el 22 de agosto siguiente pasó a formar parte de la Armada española, rebautizado con el nombre de “Hernán Cortés” (L-41). Comenzó, así, una nueva etapa en la que participó en misiones militares en la antigua Yugoslavia y Albania, misiones de ayuda humanitaria en Centroamérica y multitud de ejercicios y maniobras nacionales e internacionales. El 13 de noviembre de 2009 finalizó su vida marinera en la Armada, siendo su último comandante el entonces capitán de fragata Alejandro Herrero Pita.

Cuatro meses después de su llegada a Arinaga, este es el aspecto del desguace

Era un buque de 4.793 toneladas standard y 8.793 toneladas a plena carga, en un casco de 159,10 m de eslora total, 21,34 m de manga y 5,80 m de calado. El equipo propulsor estaba compuesto por seis motores ALCO 16-251E que sumaban una potencia de 16.000 caballos y accionaban dos ejes y hélices de paso variable, que le permitía mantener una velocidad de 20 nudos. A régimen económico de 13 nudos tenía una autonomía de 18.000 millas. Además de una dotación máxima de 245 personas, podía embarcar 270 infantes de Marina, 30 carros de combate, 17 camiones y cinco helicópteros. La capacidad para vehículos era de 1.607 metros cuadrados, la capacidad de carga máxima es de 1.814 toneladas y material para desembarco en playa, 453 toneladas.

Para su autodefensa disponía de un armamento formado por dos ametralladoras Oerlikon de 20 mm., seis ametralladoras Browning de 12,7 mm y cuatro lanzachaff SRBOC Mk-26.2. Cuando fue americano dispuso de un sistema Phalanx CIWS de 20 mm. En cuanto a electrónica disponía de un radar de exploración de superficie para detección de blancos aéreos y a baja cota AN/SPS-10F, un radar de navegación AN/SPS-64 (V) 9, un radar de navegación Raytheon Pathfinder, un sistema de identificación IFF AN/UPX-72, un sistema ESM de comunicaciones Elnath Mk-9100 y un sondador AN/UQN-4.

Fotos: Manuel Figueroa

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Tres años después de permanecer amarrado en el puerto de Almería, el ferry marroquí “Berkane” ha sido finalmente subastado y será remolcado a Turquía donde se procederá a su desguace, informa la prensa almeriense.  El buque, en otro tiempo propiedad de la naviera noruego-marroquí Comarit, estaba inactivo desde enero de 2012 y en diciembre pasado fue adjudicado a la compañía turca Bereket Gemi Sokum Ithalat Ticaret, en un precio de 1,8 millones de euros.

Cifra bastante alejada de los 5,8 millones de euros más IVA de la primera subasta, aunque el adjudicatario tendrá que abonar otros gastos a la Autoridad Portuaria que suman unos dos millones de euros. El barco fue declarado en abandono en octubre de 2013. Ha sido un proceso largo, de varios embargos y subastas, que ha llevado el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Almería, desde que Comarit entrara en barrena. El buque, ex “Napoleón”, fue construido en 1976 y desde 2002 enarbola bandera marroquí.

El ferry “Berkane” fue uno de los mejores barcos de la flota de Comarit

Foto: Mike Barker (shipspotting.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Con la salida, hoy, del puerto de Barcelona del ferry “Isabel del Mar” finaliza la etapa española del citado buque, que ha tenido una duración de algo más de seis años. De ellos, casi cinco ha permanecido amarrado, por diversos embargos, entre los cuales figura el reiterado impago a la Autoridad Portuaria de Barcelona, donde se encontraba amarrado desde el 14 de octubre de 2009. 

Cambió de atraque en diversas ocasiones y en enero de 2014 fue declarado en estado de abandono. Al final se ha resuelto el expediente administrativo para deshacerse de un cliente moroso, en otro tiempo propiedad de Iscomar, conocida como la “naviera amarilla”, una de las sociedades del Grupo Contenemar. El remolcador “Hellas” es el encargado de llevarlo al desguace en Aliaga (Turquía), a donde tiene previsto arribar el próximo 20 de septiembre.

El ferry “Isabel del Mar” navegó poco más de un año en las líneas de ISCOMAR

Foto: Manuel Hernández Lafuente

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El buque de desembarco “Hernán Cortés” se encuentra amarrado en el puerto de Arinaga, donde en breve dará comienzo su desguace. Una empresa canaria llamada Actuaciones Navales Las Palmas, lo ha comprado para convertirlo en chatarra. La subasta pública fue publicada en el BOE de 18 de abril de 2013, con un precio mínimo de 241.188 euros. Llegó desde Cádiz a remolque del remolcador “Orion Bull”, después de ocho días de viaje. Los trabajos tendrán una duración estimada de seis meses y por lo que se ha publicado, un día cercano veremos aparecer también a la antigua fragata “Baleares”, sentenciada para el mismo fin.

Por espacio de quince años, el buque “Hernán Cortés” (L-41) perteneció a la Armada española. Tenía un gemelo llamado “Pizarro” (L-42), que fue desguazado en 2012. Ambas unidades, popularmente conocidas como “las cornudas” por el dispositivo emplazado a proa, cubrieron un vacío tras el desguace de los tres buques de desembarco de la clase “Velasco” y la construcción de los buques de la clase “Galicia”.

Maniobra de aproximación del buque “Hernán Cortés”. El alisio está presente

Se trata de un buque tipo LST (landing ship tank) de la clase “Newport”, diseñado para la U.S. Navy . En total fueron construidos 20 buques entre 1969 y 1972. El que nos ocupa es el antiguo “USS Barnstable County” (LST-1197), contratado en el astillero National Steel & Shipbuilding Co., en San Diego (California, EE.UU.), en el que tomaron forma 17 unidades. Los tres restantes, que fueron los primeros de la serie, tienen el sello del astillero Philadelfia Naval Shipyard.

El primer bloque de su quilla fue puesto en grada el 19 de diciembre de 1970 y botado el 2 de octubre de 1971 con el ceremonial acostumbrado. Entró en servicio el 27 de mayo de 1972, siendo su primer comandante el capitán de fragata Warren Reginald Ellsworth Jr, que había asumido el mando dos días antes. Tuvo una vida militar muy activa, cuyo relato excede esta crónica, actuando en diferentes escenarios.

Este buque y su gemelo “Pizarro” formaron parte de la Armada española

El 29 de octubre de 1994 causó baja en la U.S. Navy y el 22 de agosto siguiente pasó a formar parte de la Armada española, rebautizado con el nombre de “Hernán Cortés”. Comenzó, así, una nueva etapa en la que participó en misiones militares en la antigua Yugoslavia y Albania, misiones de ayuda humanitaria en Centroamérica y multitud de ejercicios y maniobras nacionales e internacionales. El 13 de noviembre de 2009 causó baja en la Armada, siendo su último comandante el entonces capitán de fragata Alejandro Herrero Pita.

Puesto que todavía está a flote, es un buque de 4.793 toneladas standard y 8.793 toneladas a plena carga, en un casco de 159,10 m de eslora total, 21,34 m de manga y 5,80 m de calado. El equipo propulsor está compuesto por seis motores ALCO 16-251E que suman una potencia de 16.000 caballos y accionaban dos ejes y hélices de paso variable, que le permitía mantener una velocidad de 20 nudos. A régimen económico de 13 nudos tenía una autonomía de 18.000 millas.

El desguace del buque “Hernán Cortés” comenzará dentro de unos días

Vista de la popa del buque, que estuvo dedicado a operaciones anfibias

Además de una dotación máxima de 245 personas, podía embarcar 270 infantes de Marina, 30 carros de combate, 17 camiones y cinco helicópteros. La capacidad para vehículos es de 1.607 metros cuadrados, la capacidad de carga máxima es de 1.814 toneladas y material para desembarco en playa, 453 toneladas.

Para su autodefensa disponía de un armamento formado por dos ametralladoras Oerlikon de 20 mm., seis ametralladoras Browning de 12,7 mm y cuatro lanzachaff SRBOC Mk-26.2. Cuando fue americano dispuso de un sistema Phalanx CIWS de 20 mm. En cuanto a electrónica disponía de un radar de exploración de superficie para detección de blancos aéreos y a baja cota AN/SPS-10F, un radar de navegación AN/SPS-64 (V) 9, un radar de navegación Raytheon Pathfinder, un sistema de identificación IFF AN/UPX-72, un sistema ESM de comunicaciones Elnath Mk-9100 y un sondador AN/UQN-4.

Fotos: Manuel Figueroa García

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El desguace del buque “Costa Concordia” se hará en dos fases y en dos zonas del puerto de Génova. La primera tendrá una duración estimada de cuatro meses, en la que se procederá al vaciado del mobiliario que no sea metálico y se llevará a cabo en Prà Volti. Después será trasladado a Sampierdarena y comenzará el desguace que acabará con su maltrecha estampa marinera. Se estima que los trabajos tendrán una duración de 22 meses.

La llegada, ayer, del convoy del buque “Costa Concordia” a Génova no fue motivo de celebración en Italia, aunque la expectación ha sido impresionante. Satisfechos de que haya culminado con éxito la formidable operación de ingeniería naval y salvamento marítimo, pesan y mucho las 33 víctimas que ha dejado este trágico episodio, cuando en la noche del 13 de enero de 2012 tocó fondo en el costado de babor al acercarse a la costa de la isla de Giglio. En septiembre se retomará el juicio que decidirá sobre el capitán Francesco Schettino.

El convoy del objeto flotante “Costa Concordia” ayer, a su llegada a Génova

El buque “Costa Concordia” acaba su vida marinera muy cerca de donde empezó. Tomó forma en el astillero de Sestri Ponente –de cuya factoría es la construcción número 6.122– y, puesto a flote el 19 de enero de 2004, fue bautizado el 2 de septiembre de 2005, fasto en el que actuó de madrina Eva Herzigova, con la anécdota de que la botella no se rompió al primer intento. Entró en servicio el 30 de junio de 2006.

Aunque su destino ya está sellado, todavía es un buque de 114.147 toneladas brutas y 8.900 toneladas de peso muerto, en un casco de 290,20 m de eslora total, 35,50 m de manga y 8,20 m de calado. Propulsado por seis motores Wärtsila 12V46C, con una potencia de 75.600 kw sobre dos ejes, en pruebas de mar alcanzó y mantuvo una velocidad de 19,6 nudos. Podía alojar a 3.700 pasajeros y pertenece a una serie de seis buques. Los cinco restantes ostentan los nombres de “Costa Serena”, “Carnival Splendour”, “Costa Pacífica”, “Costa Favolosa” y “Costa Fascinosa”. Código IMO 9320544.

Foto: Reuters 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El convoy que desde el pasado miércoles ha remolcado y escoltado al objeto flotante llamado “Costa Concordia” desde la isla de Giglio, ha culminado con éxito su misión. El que fuera flamante crucero de turismo de la compañía italiana Costa Crociere está amarrado en el contradique del muelle de contenedores del puerto de Génova, donde permanecerá hasta su traslado al dique seco de Voltri, escenario de su inmediato desguace durante los próximos dos años. A su llegada a la bocana subieron a bordo los prácticos del puerto y comenzó la maniobra de entrada en medio de una gran expectación.

Durante la madrugada soplaron vientos de tramontana que ralentizaron la marcha del convoy. A media mañana la meteorología mejoró y ya habían salido a su encuentro ocho remolcadores con base en el puerto de Génova, mientras el público comenzaba a concentrarse en la ribera, para presenciar la llegada del pecio. Se han producido colapsos de tráfico en la autopista A10, entre Voltri y Pegli, informa “La Stampa”, pues los conductores también quieren disfrutar en lo posible del espectáculo, lo que ha hecho que la policía de tráfico haya tenido que emplearse a fondo. El primer ministro, Mateo Renzzi, acompañado de su esposa y sus hijos, llegó a primera hora de la tarde a Génova para presenciar el acontecimiento.

A su llegada a Génova se hicieron cargo los remolcadores del puerto

Vientos racheados demoraron la entrada del convoy en el puerto de Génova

La maniobra se ha desarrollado con una gran lentitud dada su naturaleza

El desguace se realizará en dos fases y el buque será remolcado de nuevo

Otros, más privilegiados, han querido verlo desde embarcaciones deportivas, pero les ha sido prohibido acercarse. El consejero delegado de Costa, Michel Thamm, subió a a bordo del pecio para felicitar personalmente al director de la operación de salvamento, Nick Sloane y su equipo, por el extraordinario trabajo realizado, aunque ello no borra la muerte de 33 personas, incluido un submarinista profesional español, Israel Franco Moreno, que falleció el pasado mes de febrero durante el proceso de recuperación. Todavía falta por encontrar el cadáver de un camarero, tras el trágico suceso acontecido la noche del 13 de enero de 2012.

Las autoridades italianas insisten en que no se han producido derrames durante el viaje desde la isla de Giglio. El ministro de Medio Ambiente, Gian Lucca Galletti, dijo que “los franceses deben confiar en los italianos”, en alusión a la inquietud de su colega francesa Segolene Royale al paso del convoy por Córcega. Del mismo modo que resaltan el nivel profesional del equipo técnico que ha conseguido el reflotamiento y remolque del buque con la ayuda de unos impresionantes cajones metálicos que garantizan su flotabilidad. El convoy ha terminado con éxito la misión asignada, en lo que ha sido la demostración de una extraordinaria obra de ingeniería naval y de salvamento marítimo.

Fotos: AFP, Ansa, Reuters / La Reppublica

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Al amanecer el convoy que remolca y escolta al objeto flotante llamado “Costa Concordia” se encontraba a unas 40 millas de su destino. En las últimas horas la velocidad se ha mantenido en 1,5 nudos. A las diez de la mañana hora local, el remolque estaba a 32,4 millas al SW de Portofino. La meteorología acompaña y ya es visible desde la costa de Génova. Las previsiones que se manejan es que en la próxima madrugada esté cerca del puerto de Voltri, punto final de su viaje, donde la espera el soplete.

Mañana, domingo, se hará la maniobra de entrada en el dique seco, en el que ya está todo preparado. El asunto tiene un hondo calado en Italia, hasta el punto de que el primer ministro, Matteo Renzi, tiene previsto desplazarse para presenciar la llegada.  Y como la oportunidad se presenta única, quienes lo deseen pueden presenciar el acontecimiento desde la Linterna de Génova, al precio de cinco euros por persona. Caso de que haya avalancha de público, se formarán grupos de 30 personas cada 20 minutos.

El convoy del objeto flotante “Costa Concordia” ha recorrido casi 200 millas

Foto: Departamento de Defensa Civil de Italia

Juan Carlos Díaz Lorenzo

A las 09,55 h italiana comenzó la maniobra de salida del buque “Costa Concordia”, con una rotación de 90 grados hacia el Este y después se corregirá el rumbo hacia el Norte, para dirigirse hacia Génova, destino final de este viaje después de 30 meses de estancia forzosa en la costa de la isla de Giglio. Las condiciones meteorológicas son excelentes, por lo que se prevé que antes de mediodía el buque haya abandonado definitivamente la zona.

La expectación es máxima y se puede seguir en directo a través de los medios informativos italianos. Expectación y gran emoción, pues en la despedida suenan las campanas de las iglesias de la isla de Giglio, que ha sido coprotagonista de este destacado episodio. Dos remolcadores oceánicos de salvamento tiran a proa del pecio, a una velocidad estimada de dos nudos. La previsión es que en la noche del sábado lleguen a Génova y al día siguiente sea atracado en Voltri, donde se procederá a su desguace en los próximos dos años.

Los grandes cajones metálicos que lo sujetan permitirán el viaje final del buque

Finaliza el reflotamiento del buque “Costa Concordia” después de 30 meses de trabajo

Las comunicaciones marítimas regulares con la isla de Giglio permanecerán interrumpidas durante ocho horas. Cientos de personas, entre ellos muchos turistas atraídos por la novedad, presencian la espectacular maniobra, que pone punto final a una pesadilla que ha durado 30 meses y en la que la ingeniería naval y la ciencia relacionada con el salvamento marítimo han dado una lección magistral, que siempre será recordada. Antes ha habido que superar grandes dificultades y muchos momentos complicados.

El 13 de enero de 2012, el crucero de turismo “Costa Concordia” sufrió un accidente después de golpear el casco contra las piedras, en una maniobra de aproximación a la isla de Giglio, que resultó funesta, pues rasgó el costado de babor y se abrió una brecha de unos 70 metros. Para evitar su hundimiento, el buque invirtió el rumbo y quedó acostado y semihundido sobre la banda de estribor. A bordo, entre pasajeros y tripulantes, viajaban unas cuatro mil personas y se registraron 32 muertos. El capitán Schettino se encuentra enjuiciado por homicidio múltiple.

Fotos: Reuters y La Stampa