Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se complica el arresto del buque-escuela argentino “Libertad” en el puerto de Tema (Ghana). El juez que ordenó la confiscación el emblemático velero de la Armada de la República Argentina ha dispuesto, además, que no se le suministre combustible, lo cual podría generar problemas de fluido eléctrico para mantener operativos los principales sistemas a bordo. El canciller argentino, Héctor Timerman, en nombre de la presidenta de la República, hace responsable al gobierno de Ghana de lo que le pueda suceder al buque hasta su liberación.

El buque-escuela “Libertad”, en su reciente escala en Las Palmas

Poco parece que tales amenazas impresionen al juez que mantiene el barco bajo arresto. Y como se piensa que el asunto puede ir para largo y el sentimiento de humillación nacional está comenzando a calar profundo en la sociedad argentina, después de 18 días de estadía forzosa el pasado sábado se ha dado la orden de la evacuación de la tripulación del buque, retenido por un embargo del fondo de inversión NML que reclama a Argentina una deuda de 284 millones de dólares más intereses.

Se ha intentado una solución, igualmente rechazada, cuando el fondo de inversión NML ha pedido una fianza de 20 millones de dólares para zanjar la cuestión. Los demandantes incluso han ofrecido pagar el pasaje de la repatriación de los tripulantes, de nueve nacionalidades (a bordo hay cadetes e invitados de Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Sudáfrica), pero la respuesta oficial también ha sido negativa. El asunto, como se indica, dará mucho que hablar en los próximos días y la presidenta argentina tiene que lidiar dentro y fuera de su país con una situación que pone en aprietos a la imagen nacional.

Foto: Bermaxo

Anuncios

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La actitud de los estibadores de los puertos de Las Palmas y Arrecife de Lanzarote condiciona el futuro de la línea del ferry “Betancuria”, de Líneas Fred. Olsen, de tal modo que, según ha trascendido en medios marítimos, es previsible que el servicio se suprima definitivamente. En breve se reunirá el consejo de administración de Fred. Olsen para tomar una decisión al respecto, en la que todo apunta que será así.

Siguen los piquetes a la llegada y salida del barco de ambos puertos, lo cual no sólo provoca retrasos en la línea, sino que en los últimos días la compañía ha perdido varios clientes importantes, al no poder cumplir con los compromisos contractuales. Lo sorprendente del caso es que, por lo tenemos entendido, los estibadores campan a sus anchas sin que nadie, hasta el momento, ponga freno a sus desmanes.

Ha habido días en los que el barco va vacío. No se puede tolerar.

El presidente de la Cámara de Comercio de Lanzarote, José Torres, en unas declaraciones recientes publicadas en la prensa regional, es claro al respecto: “No sé si aquí hay una mano negra, que parece que no se quiere que el puerto de Arrecife sea competitivo”.

Según la Ley de Puertos, las navieras “pueden cargar con medios propios su barco”, por lo que criticó al colectivo de estibadores y señaló que “a veces [el colectivo] se toma la ley por su cuenta. No sabemos a qué obedece este asunto, pero hay algo raro. Esta compañía ha conseguido que bajen los precios, tanto para carga como para el pasaje. Parece algo como organizado. La naviera ya está cansada y las empresas también, porque vemos que no podemos ni cargar ni descargar mercancía”, criticó el presidente de la Cámara de Comercio.

Los estibadores, afirma José Torres, “deben hacer sus funciones y cumplir su papel. Es un colectivo que tiene que colocarse en su sitio, en su actividad, y no pretender que cualquier cosa que se mueve en el muelle pase por ellos, porque han monopolizado los puertos y eso no puede ser en el siglo XXI”.

Se ha dado el caso de que ha habido viajes del ferry “Betancuria” sin carga, por los impedimentos que ponen los portuarios de Las Palmas y también carga de retorno de Lanzarote y Fuerteventura que no ha podido ser descargada en Las Palmas, por las mismas razones.

En Fred. Olsen están indignados con la actitud de este colectivo privilegiado, que está haciendo mucho daño a la continuidad de la línea oriental. Lo ha dejado claro el director de Flota, Juan Ignacio Liaño: “Nos tendremos que plantear si seguimos con esta ruta porque el comportamiento de los estibadores nos está haciendo mucho daño”.

Ha habido encuentros entre la Autoridad Portuaria de Las Palmas y los sindicalistas del colectivo para tratar de encontrar una solución a este problema, sin que por el momento se haya alcanzado un acuerdo. Lo cual es claramente perjudicial a medida que pasa el tiempo para la existencia de la citada línea, en servicio desde septiembre del año pasado, pues lo único que consigue es deteriorar su imagen y acumular pérdidas.

Fred Olsen afirma que las operaciones de carga y descarga de su buque “Betancuria” están respaldadas por un informe de Puertos del Estado e incluso una sentencia judicial. La compañía, que se siente acosada por la actitud del colectivo portuario, ha denunciado los hechos ante la Guardia Civil y la Delegación del Gobierno de Canarias.

Las mercancías que transporta Fred. Olsen entran en su barco de forma directa por los conductores de las empresas que transportan la carga, sin la intervención de los estibadores. Pero éstos quieren sacar tajada a como dé lugar y para ello no les importa llevar a la ruina la citada línea marítima, con tal de salirse con la suya y haciendo oídos sordos a las advertencias y reclamaciones que les llegan desde diversos sectores.

Unos días después del comienzo de la línea ya se les vio su actitud, cuando aparecieron noticias en las que se habla de “endurecer las medidas de control” a Fred. Olsen, con el objetivo de que la naviera “respete la Ley de Puertos en las operaciones de carga y descarga”. Dicen que dicha ley “exige que sean los estibadores quienes realicen esta labor, con la única excepción del tráfico rodado, cuando el camión lo conduce su chófer habitual y transporta la mercancía desde el origen hasta su punto de destino”.

A pesar de que la ley está clara, los estibadores hacen su lectura particular, al tratar de justificar que Fred Olsen “no cumple con la legalidad vigente en todas las tareas de estiba y desestiba”, lo cual, además de “una ilegalidad supone una merma de la calidad del servicio, que no se desarrolla en condiciones óptimas de seguridad” y representa “un importante perjuicio” para el colectivo de estibadores y “favorece la competencia desleal”.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Un follón memorable

mayo 30, 2012

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Unas quinientas personas acudieron este mediodía al puerto de La Estaca, en El Hierro, unos para recibir a sus representantes políticos entre aplausos, abrazos y toques de tambores y otros para presenciar el curso de los acontecimientos tras la llegada del fast-ferry “Benchijigua Express”, después de haber protagonizado ayer una sonada protesta en la rampa del ferry “Volcán de Taburiente”, al que se subieron en condición de “polizones” institucionales.

El viaje, de carácter especial, había sido concertado por el Gobierno de Canarias en su afán por apaciguar los ánimos, pese a que es el principal culpable de lo que está pasando. En el barco de Fred. Olsen Express llegó también toda la carga pendiente, más la que entró el día antes en el garaje del barco de Naviera Armas y que no se pudo descargar en El Hierro, ante el bloqueo ejercido por quienes protagonizaron la protesta, entre ellos los políticos herreños.

La llegada del barco de Fred. Olsen se convirtió en un acontecimiento

Lo cierto es que este Día de Canarias tiene en El Hierro un cariz especial y será recordado por mucho tiempo. No hay celebración oficial en protesta por el trato que la isla recibe en cuanto al transporte marítimo, cuyo responsable es el Gobierno de Canarias. La unidad de las diferentes fuerzas políticas, empresarios y transportistas es unánime. Y muchos de los asistentes al recibimiento en el puerto de La Estaca habían sido convocados mediante las redes sociales, hábilmente manejadas por el presidente del Cabildo. Un dato a tener en cuenta.

Ocasión propicia, además, para que Naviera Armas haya dicho que se retira de la línea de El Hierro. Sin excusarla de su responsabilidad, tenemos la impresión de que se lo han puesto en bandeja y está en su derecho de hacerlo. Es una empresa privada, atiende una línea que sólo le ocasiona pérdidas y tiene que lidiar con un mal pagador como es el Gobierno de Canarias. Con una ocupación reconocida del 12 %, cualquier compañía que opere en la isla lo tiene muy complicado, y más en el escenario actual.

De ser así tampoco es una perita en dulce para Fred. Olsen. No existe una rentabilidad mínima. El precio desorbitado del combustible, el consumo elevado de los motores del buque “Benchijigua Express”, los costes de explotación, la contracción del mercado, las tarifas posibles y los bajos coeficientes de ocupación, entre otros factores, suponen un serio inconveniente para que la línea de El Hierro resulte atractiva. Recientemente ha retirado el buque “Bonanza Express” porque los números no cuadran. De ahí que le corresponde al Gobierno de Canarias asumir su papel y encontrar la solución definitiva. Porque es una decisión política, de modo que los herreños sean considerados igual de canarios que los demás.

Aplausos, abrazos y tambores recibieron a los políticos herreños

Respecto de la actuación de los políticos herreños, con todo el respeto, parecen revestidos de un aura de populismo criollo. Ellos, que deben ser el ejemplo del adecuado comportamiento ante la sociedad, se han permitido el lujo de bloquear el acceso a un barco, de viajar como polizones, de cometer una ilegalidad, de condicionar la programación de una naviera y de los pasajeros de otras islas y encima han conseguido, con la mediación del Gobierno de Canarias, que Naviera Armas no los denuncie. Y una pregunta, si los protagonistas de la protesta no hubieran sido políticos, ¿la actuación y condescendencia hubiera sido la misma?

A ver ahora cómo se resuelve el problema del transporte marítimo con El Hierro. A ver qué celeridad es capaz de alcanzar el Gobierno de Canarias para resolver el concurso de obligación de servicio público y en lograr que los herreños tengan los mismos derechos y el mismo trato que el resto de los canarios. Porque eso se traduce en dinero, ése que últimamente está tan escaso y están recortando por todos lados. Y las navieras son empresas privadas, están hechas para ganar dinero y en el caso de Canarias, ponen en riesgo su fortaleza financiera  porque el Gobierno no es buen pagador de los compromisos contractuales.

Fotos: Diario de Avisos

Juan Carlos Díaz Lorenzo

¿Amenaza o rabieta? Conocemos las reacciones de Naviera Armas, a la que no culpamos de todo lo que ocurre, pero no por ello la eximimos de su responsabilidad. En el bien entendido de que, en primera persona, es más culpable el Gobierno de Canarias, que es mal pagador de sus compromisos contractuales (reconocido por Alpidio Armas y Domingo Berriel), alegando recortes, la crisis y unas cuantas boberías por el estilo. Y las navieras -no lo olviden los señores políticos- son empresas privadas, que tienen un límite en su capacidad y en su resistencia financiera.

No le falta razón a Naviera Armas cuando dice que la línea no es rentable. En realidad, nunca lo ha sido. Eso lo sabe muy bien cualquiera que entienda un poco de este negocio. Ahora bien, ¿ha dado Naviera Armas el servicio que merece El Hierro? ¿Son las frecuencias, los horarios y las tarifas las adecuadas? ¿se ha ganado Naviera Armas el afecto y el reconocimiento de los herreños?. Porque si tiene intenciones de abandonar la isla, que lo haga. Está en su derecho, pero que no amenace con irse para luego quedarse. Que dé muestras, en todo caso, de altura de miras y de tratar de encontrar soluciones antes que echarse a la marea.

Mal día hoy para las comunicaciones marítimas con El Hierro

Cierto que los barcos no se pueden pasear vacíos. Bajo ningún concepto. El combustible está muy caro, los coeficientes de ocupación son insuficientes, los costes de explotación van en aumento, las tarifas han subido y los números no cuadran. La crisis nos condiciona en exceso. De acuerdo. Pero no por ello los herreños tienen que quedar aislados. Eso es manifiestamente injusto. Son igual de canarios que los demás y merecen un trato equitativo.

Lo de hoy no es sino la advertencia clara de que las cosas no pueden seguir así. Hay que reorganizar el servicio de forma que se puedan conjugar los intereses de los herreños y de las navieras. Dice el Gobierno de Canarias que su intención es la de garantizar seis frecuencias semanales y para ello pretende sacar un concurso público de tres años de contrato a razón de 13 millones de euros anuales, que podría ser algo más barato si se incluye una escala en La Gomera.

Resulta que quien mañana va a resolver el problema creado hoy por Naviera Armas, será Fred. Olsen Express. El Gobierno de Canarias negocia un viaje a las 09 horas para que lleve diez planchas –ocho de materiales y dos de productos perecederos- a El Hierro. Por lo menos se conseguirá que baje la tensión, porque hoy el órdago ha sido de campeonato. Ni Tomás Padrón lo hubiera hecho mejor, y eso que en estos asuntos era un auténtico maestro.

Alpidio Armas estaba buscando una oportunidad de oro y la ha encontrado. Y se la ha brindado Naviera Armas. El político herreño estaba mal puesto desde hacía tiempo con la situación del transporte marítimo y aéreo con la isla, y las secuelas de la erupción volcánica. Hoy saltó la tapa de la olla a presión.  Sucede que las cosas se complicaron, y mucho, a la llegada del ferry “Volcán de Taburiente” a El Hierro, después de que el ambiente se hubiera caldeado lo suficiente en el puerto de Los Cristianos, cuando quedó sobre el muelle bastante carga que no tuvo hueco en el garaje del barco.

Un grupo de unas trece personas –entre ellos los principales políticos herreños, así como varios empresarios, transportistas y algún camaleón oportunista- subieron a bordo sin estar autorizados e impidieron durante dos horas la descarga y el desembarque en el puerto de La Estaca. Al final los pasajeros bajaron, pero la carga no, en medio de airadas protestas de los afectados.

Luego comenzó la espiral de Naviera Armas y de su capitán, a quien sin discutirle la legalidad o no de sus aseveraciones –por lo que leemos en la prensa-, considera “polizones” a los políticos herreños que embarcaron sin billete y amenaza con denunciarlos. Eso son ganas de complicar las cosas. La Guardia Civil, que es más sensata, sugiere a éstos que compren un billete en la escala en el puerto de La Gomera para evitar males mayores. Cuando se disponen a hacerlo, les dicen en Naviera Armas que no les venden los billetes. ¿En qué quedamos? ¿Sigue la rabieta?

El caso es que los “polizones” institucionales siguen su histórico viaje –suponemos que nadie de la tripulación se lo impidió- y cuando el barco llega a Los Cristianos, los ánimos de los herreños estaban muy excitados, pues muchos de ellos habían sido convocados por el presidente del Cabildo a través de las redes sociales. Publicidad gratuita para el sagaz político herreño e imagen deplorable para Naviera Armas.

Por el medio, unas declaraciones del portavoz del Gobierno de Canarias, Martín Marrero, que cumple con su papel y pide “calma y serenidad”. Dice que la naviera ha tenido una “incidencia técnica”. Y entonces le preguntamos, ¿cuál, Martín?. Pues somos mayorcitos desde hace tiempo para saber si es una incidencia, un error de cálculo o es otra cosa.

A todas estas, el barco bloqueado en el puerto de Los Cristianos y el viaje a La Palma retrasado. Surrealista.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Naviera Armas ha vuelto a demostrar hoy lo poco que le importa El Hierro y La Palma. Lo que le interesa, en realidad, es La Gomera y por eso, las otras dos islas están en desventaja y supeditadas a sus intereses en la isla colombina, donde saca tajada. Algo legítimo pero discutible. Lo venimos diciendo desde hace tiempo y lo volvemos a repetir. Y como quiera que el Gobierno de Canarias es cómplice de esa actitud, hoy ha saltado el primer aviso público de la olla a presión.

Un grupo de transportistas y empresarios herreños han protestado en el puerto de Los Cristianos, ante la decisión de Naviera Armas de salir hacia La Gomera y El Hierro dejando en tierra carga para la séptima isla aduciendo falta de espacio. ¿Qué ha sucedido? ¿Ha habido falta de previsión? Una isla como El Hierro, que sufre como ninguna los efectos de esta crisis agravados por las secuelas de un volcán submarino, no puede dejar carga en tierra. La Gomera tiene varios viajes diarios y El Hierro, uno cuando le toca.

Dicen desde el Cabildo Insular de El Hierro que la compañía había vendido más billetes y que por eso la mercancía (12 planchas) se ha quedado en tierra. No lo creemos. Los sistemas informáticos son lo suficientemente fiables como para que eso no ocurra. Lo que sucede, repetimos, es que El Hierro, como La Palma, son islas de segunda categoría para Naviera Armas. Y esta vez, como en otras anteriores –de las que hemos sido testigos presenciales- algo ha salido mal.

Nuevo episodio de malestar en las comunicaciones. ¿Se puede evitar?

Sucede que después las cosas se complicaron a la llegada del barco a El Hierro. Un grupo de trece personas –entre ellos los principales políticos herreños, así como varios empresarios y transportistas- subieron a bordo sin estar autorizados e impidieron durante dos horas la descarga y el desembarque en el puerto de La Estaca. Al final los pasajeros bajaron, pero la carga no, en medio de airadas protestas de los afectados. Surrealista.

Dice Naviera Armas que esto no quedará así. El capitán los considera polizones, por los que anuncia que los denunciará al llegar a La Gomera, leemos en un despacho de Europa Press. Puede que esté en su derecho y que sea legal, pero nos causa sonrojo semejante alegación, por no decir otra cosa.

Lo cierto es que la carga siguió viaje a La Gomera. No debe existir tanta urgencia en recibir esos productos, pensamos, como para que unos paisanos perjudiquen a otros en su propia isla. Mañana, por lo visto, habrá un viaje especial de Los Cristianos a El Hierro para llevar la carga que hoy no pudo salir. Se trata de materiales de construcción y productos perecederos. Parece mentira que esto suceda en pleno siglo XXI, pero es así. Estamos peor que en la época de los correíllos.

Luego llega el portavoz del Gobierno de Canarias, Martín Marrero y pide “calma y serenidad”. Dice que la naviera ha tenido una “incidencia técnica”. ¿Cuál, Martín?. Somos mayorcitos desde hace tiempo para saber si es una incidencia, un error de cálculo o es otra cosa. Y el consejero de Transportes, Domingo Berriel, lamenta la decisión de Naviera Armas de retirarse de El Hierro, pues “está molesta”. ¿Dónde está el origen de esa “molestia”?

Alpidio Armas dice que pretende denunciar públicamente los problemas de conectividad marítima con su isla. Ya lo ha hecho. Naviera Armas se lo ha puesto en bandeja. Viajan como “polizones” a bordo y ante la mediación de la Guardia Civil de que compren sus billetes para evitar males mayores, cuando llegan a La Gomera la compañía se niega a vendérselos e insiste en desalojarlos “por las buenas o esposados”. Son ganas de complicar las cosas.

Del mismo modo que entendemos su posición, también le advertimos de las especiales circunstancias por las que atraviesan las navieras que prestan el servicio: un Gobierno de Canarias que no les paga (reconocido por el propio Alpidio), un combustible cada día más caro, unos coeficientes de ocupación cada vez más bajos, unas tarifas más caras (no queda otra), la gente no viaja, pues no hay dinero, no hay trabajo. Eso también hay que tenerlo en cuenta.

Ello no exime a Naviera Armas de prestar mejor servicio. Y aunque haya demostrado, una vez más, el poco aprecio que tiene por El Hierro y La Palma, ¡cuidado!, que no sólo podemos achacar todo lo malo a la compañía naviera. Algo de responsabilidad tienen también los políticos, los unos y los otros, por lo cual es conveniente dialogar y encontrar una solución, con una programación adecuada, que de respuesta a los transportistas y a los pasajeros, que lo haga factible con la gestión de la compañía, sin que por ello –a la espera de más detalles- dejemos a afear la conducta de hoy.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo