Juan Carlos Díaz Lorenzo

Una colisión entre el crucero de turismo “Celestyal Cristal” y el petrolero de productos “STI Pimlico”, ocurrido ayer a las 22,25 GMT en el Estrecho de los Dardanelos, cerca del faro de Gallipoli, se ha saldado con graves daños materiales en ambos buques y la evacuación de los 852 pasajeros que viajaban a bordo del primero. No hay víctimas. El suceso provocó el cierre del tráfico marítimo en la zona durante unas horas, mientras intervenían los equipos de rescate. Se ha informado de que el Centro de Control de Tráfico Marítimo les había advertido del peligro de colisión. 

El buque “Celestyal Cristal” está fletado por Celestyal Cruises y regresaba de un crucero por las islas del Egeo. Es el antiguo “Sally Albatross”, barco de accidentada historia y es propiedad de Citron Navigation, una filial de la compañía griega Louis Cruise Lines. El petrolero “STI Pimlico”, de 37.000 toneladas de peso muerto y abanderado en Islas Marshall, pertenece a Scorpio Tankers, una filial de la empresa alemana Offen Reederei, con sede en Hamburgo y procedía de Tuapsé cargado de nafta. Ha sufrido daños en el costado de babor y se ha producido algún derrame leve, según la prensa turca. 

La proa del buque “Celestyal Cristal” tras la colisión con el petrolero “STI Pimlico”

Foto: Guardacostas de Turquía 

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Paco García Novell, buen amigo y colega, nos trae la noticia del fallecimiento, el pasado lunes en Plencia, su pueblo natal, del capitán José Miguel Amézaga Bilbao, a la avanzada edad de 93 años. Muy reconocido en lo personal y en lo profesional, desarrolló gran parte de su carrera en la flota de Fernando M. Pereda, el más destacado de los navieros de Cantabria en el siglo XX.

El capitán Amézaga estaba al mando del petrolero “Bonifaz”, propiedad de Naviera de Castilla, cuando resultó hundido en julio de 1964 en aguas de Finisterre, tras una colisión con el petrolero francés “Fabiola”. La historia está recogida en un extenso artículo de Francisco Rodríguez Aguilar y pronto verá la luz en forma de libro de Paco García Novell, quien se entrevistó en varias ocasiones con el capitán Amézaga.

Amézaga

José Miguel Amézaga Bilbao (1922-2015)

“Quizás la principal razón por la que acepté escribir aquella historia –explica García Novell– fue para así tener la oportunidad de honrar la memoria de quienes padecieron la catástrofe y la de aquellos que tuvieron comportamientos auténticamente heroicos y responsables. Y sin duda uno de ellos fue el capitán Amezaga, que tuvo un gesto de gran generosidad al permanecer en el buque hasta pocos segundos antes de que desapareciera hundiéndose en el mar”.

“He investigado muy a fondo lo que sucedió aquella noche en el Atlántico y puedo afirmar que el capitán y la tripulación del petrolero español fueron ajenos a toda responsabilidad y que la historia no ha hecho suficiente justicia con José Miguel Amezaga, cuyo gesto, heroico sin lugar a dudas, sigo admirando y proclamando a los cuatro vientos, y a quien recuerdo frente a mí con los ojos empañados y la mirada perdida en el vacío cada vez que me hablaba del triste final de su barco al que había querido como algo muy suyo, intimo y cercano”, concluye García Novell.

Foto: Archivo de Paco García Novell

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Un fallo en la maniobra del ferry “Juan J. Sister, anoche, en el puerto de Málaga, provocó que el buque de Trasmediterreánea colisionara de proa contra un muelle próximo y embistiera a un yate que estaba amarrado, al que causó daños de importancia, informa el periódico malagueño Sur. La salida del buque hacia el puerto de Melilla fue suspendida por razones de seguridad, hasta determinar el alcance de los daños sufridos y el origen de la avería. De su relevo se ha ocupado el ferry “Sorolla”.

Se ha informado de que las condiciones meteorológicas no eran buenas y de que pudo fallar el arranque atrás de los motores principales, quizás debido a un fallo electrónico. El velero “La huida” no pudo escapar y el barco golpeó el bulbo de proa contra el cantil del muelle. En servicio desde mayo de 1993, el mismo día de su presentación en el puerto de Cádiz sufrió una abolladura contra el muelle, en el transcurso de la maniobra de atraque.

El ferry “Juan J. Sister”, en servicio desde hace casi 22 años, es uno de los mejores barcos de Trasmediterránea. Construido en el astillero Kvaerner Masa Yard, en Turku (Finlandia), es el resultado de un programa de inversión de 30.000 millones de pesetas de la época, que incluyó los buques “Las Palmas de Gran Canaria” y “Santa Cruz de Tenerife”y los jet-foil “Princesa Dácil” y “Princesa Teguise”. Eran los tiempos de la presidencia de Luis Delso Heras y de Héctor de Armas en la dirección general de la compañía en Canarias.

El ferry “Juan J. Sister”, tras colisionar perpendicular al muelle opuesto

Foto: Salvador Salas / Sur

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La Capitanía Marítima de Algeciras ha abierto una investigación para determinar las causas de la colisión ocurrida en la madrugada del pasado 30 de mayo. El abordaje ocurrió al sur de la bahía, fuera de puntas de aguas portuarias, pero en aguas territoriales españolas. Buena visibilidad, aunque de noche. Uno lo veía por su estribor y el otro era como el capitán Palumba, “que no evitó el abordaje y cavó su tumba”. No llegó a tanto, afortunadamente, pero uno de los protagonistas tiene la proa severamente dañada.  

Por lo que se ha informado, la colisión se produjo cuando el “bulkcarrier” chino “Le Sheng” (15.525 GT), que llegó procedente de Huelva para suministro de “bunkering”, se empotró literalmente contra el costado de babor del “bulkcarrier” panameño “Cape Med” (93.003 GT), que en ese momento zarpaba de Gibraltar en lastre. Resultado de la “morretada” del primero al segundo, ambos buques permanecen atracados en el puerto de Algeciras, donde se han realizado trabajos de soldadura para impedir que les entre agua. No hay vertidos ni daños personales.  

En este estado quedó la proa del “bulkcarrier” chino “Le Sheng”

El triángulo de la proa aparece claramente reflejada en el costado del buque “Cape Med”

Fotos: Pedro de la Fuente

 

Juan Carlos Diaz Lorenzo

Tenemos que lamentar, una vez más, una tragedia en aguas de Filipinas, que posiblemente se pudo evitar. El país asiático nos tiene acostumbrados a noticias contadas en muertos y desaparecidos, como consecuencia de naufragios provocados por malos tiempos, graves incumplimientos de las normas de seguridad, defectuoso o inexistente mantenimiento de los buques y sobrecarga del número máximo de pasajeros.

Y de nuevo el país filipino es noticia con el hundimiento del ferry “St. Thomas Aquinas”, un buque de construcción japonesa, de 2.947 toneladas de peso muerto, que se hundió ayer después de una colisión con el buque mercante “Sulpicio Express”, con un trágico saldo de 31 muertos y 172 desaparecidos, tras un brutal encontronazo ocurrido en las costas de la región central del archipiélago.

El ferry “St. Thomas Aquinas” se suma a la lista de las tragedias marítimas

Por lo que leemos en la prensa internacional, el ferry -propiedad de Asia Marine B.V. y operado por 2GO Travel- se hundió poco después de la colisión, cuando se encontraba a una milla de las costas de la provincia de Cebú. Las informaciones son algo confusas y hablan de que iban a bordo unos entre 700 y 800  pasajeros y 116 tripulantes, que han conseguido salvar sus vidas después del encontronazo y el rápido hundimiento del buque accidentado.

El ferry “St. Thomas Aquinas”, construido en 1973, realizaba un viaje entre Surigao, en el sur del archipiélago y la provincia de Davao, con una escala intermedia en Cebú. Aunque los tripulantes filipinos gozan de cierto prestigio a nivel internacional y forman parte de multitud de tripulaciones, de nuevo se les pone en entredicho y habrá que esperar al resultado de las investigaciones para conocer las razones de tan triste noticia.   

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ocho meses después del accidente acaecido en aguas del Estrecho, el catamarán “Milenium Dos” permanece amarrado a uno de los muelles de armamento del astillero de reparaciones navales del Peñón de Gibraltar, sin que hasta el momento se hayan emprendido trabajos de reconstrucción. La foto que acompaña corresponde al pasado 9 de agosto y fue tomada por nuestro estimado amigo Javier Ortega Figueiral.

El catamarán “Milenium Dos” sufrió un grave accidente el 14 de enero de 2012, cuando navegaba a unas cinco millas de Ceuta, tras un abordaje con el “bulkcarrier” “New Glory” (26.555 GRT), de propiedad griega y abanderado en Islas Marshall. El buque español, de casco de aluminio, resistió el impacto de un barco de casco de acero que navegaba a 18 nudos y se mantuvo a flote, controlando en todo momento su propulsión y su gobierno.

En la imagen se aprecia el boquete resultado de la colisión

Foto: Javier Ortega Figueiral