Manuel Marrero Álvarez

Hermosas y lamentables imágenes de la tragedia del buque “Costa Concordia”. Unas fotos que nunca me hubiera gustado ver, pero que, lamentablemente, el tremendo error, que le costará la carrera, posiblemente la cárcel y aún peor, el remordimiento por la pérdida de su barco y vidas humanas, hacen de ese maldito día 13, en que la fatalidad, la mala suerte y el exceso de confianza, se cebaron con el capitán Schettino hasta convertirlo en el ser más despreciable del mundo, según muchos medios de comunicación.

Y aquí, rotundamente, no estoy de acuerdo con ello. He hecho muchos cruceros y puedo decir que todos los capitanes, sin excepción, son personas de gran categoría y, seguro, que técnicamente son los mejores.  No me gusta el ensañamiento, ni tampoco convertir en ídolo y héroe nacional, a ese tal De Falco, porque se enfrentó al “árbol caído” Sr. Schettino y le dijo “vuelva a bordo, coño”. Qué poco cuesta ser héroe en Italia. ¡Estos marinos de guerra, con puestos en tierra, son iguales en todas partes! Por último y lo siento, creo más lo manifestado por la tripulación, que lo dicho por muchos de los pasajeros.

La tragedia del "Costa Concordia" ha conmocionado a Italia

Foto: Remo Casilli

Anuncios

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Los equipos de rescate reanudaron esta mañana las labores de búsqueda de los 22 pasajeros del crucero de turismo “Costa Concordia” que siguen desaparecidos. Aunque la esperanza es lo último que se pierde, cunde ya un cierto pesimismo de poder encontrarlos con vida, si bien no por ello ha disminuido el empeño con el que llevan a cabo su loable trabajo. Han sido rescatados 11 cadáveres y dentro de unas horas se va a complicar el estado de la mar, pues el servicio nacional de meteorología italiano anuncia fuerte marejada.

Hace dos noches pasó relativamente cerca del escenario de los hechos el buque “Costa Serena”, gemelo del “Costa Concordia”, cuyo capitán hizo sonar la bocina en homenaje a los muertos y desaparecidos.  Se sabe ahora que el buque siniestrado ya había hecho un acercamiento muy parecido hace algún tiempo. De modo que no es nada novedoso.

Al fondo se distinguen las luces del buque "Costa Serena"

Existe un clamor en Italia en el que el capitán Schettino se le ve como un cobarde, excepto en su pueblo, Meta di Sorrento, donde está en arresto domiciliario por decisión de una jueza y es defendido a capa y espada por sus parientes y allegados, hasta el punto de que los periodistas que se atreven a llegar hasta allí son increpados y rechazados.

Por el contrario, Italia tiene un nuevo héroe. Se llama Gregorio de Falco y es el comandante al mando de la Capitanía Marítima de Livorno la noche del 13 de enero. Capitán de fragata, napolitano de 46 años de edad, su conversación en tono imperativo ordenado al capitán Schettino que subiera inmediatamente a bordo del buque siniestrado, ha dado la vuelta al mundo.

“Se ha convertido en un ídolo, en un símbolo para rescatar a Italia de la vergüenza”, escribe Ángel Gómez Fuentes, corresponsal de ABC en Roma. Su frase tajante “vuelva a bordo, coño, es una orden” ya es historia. Hasta el punto de que el periódico italiano Corriere della Sera le dedica un editorial en primera página titulado “Gracias, capitán” y para el que pide honores. Los internautas enaltecen al capitán de fragata De Falco y denigran la actitud del capitán Schettino.

Gregorio de Falco, comandante al mando en Livorno la noche del 13 de enero

El trágico suceso se está complicando por momentos. Ahora la prensa italiana –y lo reproduce la española, lo mismo que en el resto del mundo- destaca la existencia de otra pieza en el complicado puzle. Se trata de una mujer joven, de 25 años, moldava, llamada Domnica Cemortan, que es una de las supervivientes.

Según relató a la televisión de su país, se encontraba en el puente de mando junto al capitán Schettino y lo defiende con contundencia. Dice que es un hombre valeroso y desmiente que hubiera bebido en exceso. Y ahí comienzan las contradicciones, pues muchos pasajeros y tripulantes afirman que el capitán estaba en el comedor compartiendo la cena de bienvenida a los turistas que habían embarcado en Civitavecchia. Se han divulgado una serie de fotos en las que aparece Domnica sonriente y abrazada al capitán, tomadas minutos antes del impacto fatal (21,30 h).

Y hay más complicaciones. La joven moldava afirma que lleva cinco años trabajando como traductora a bordo de los barcos de Costa Crociere y que viajaba como pasajera disfrutando de una semana de vacaciones obsequio de la compañía. Subió al puente de mando porque el capitán la invitó a presenciar el sereno espectáculo de la noche navegando por el Mar Tirreno camino de Savona y casi rascando la costa de la isla de Giglio.

La tragedia del "Costa Concordia" tiene carácter de conmoción nacional

Lo que rascó realmente el casco del “Costa Concordia” fue un bajo del islote Scola y cuando se dio cuenta de que la situación se complicaba, el capitán Schettino ordenó un cambio de rumbo y por esa razón el barco aparece escorado a estribor, con una herida mortal de 70 metros bajo la línea de flotación y una gran piedra incrustada en el casco como testigo del grave error cometido.

Lo que no se explican los profesionales que han tenido la gentileza de ponerse en contacto con nosotros –entre ellos capitanes con gran experiencia- es por qué el capitán no activó el sistema de cierre automático de puertas estancas. De haber sido así, quizás la situación hubiera sido otra, aunque, en todo caso, la decisión de embarrancar el barco está justificada.

Volviendo a la joven moldava, los fiscales quieren interrogarla y, al mismo tiempo, tienen más preguntas para los responsables del barco y de la propia compañía. Sucede para colmo de males que Domnica Cemortan no figura en ninguna lista, ya sea de pasajeros o de tripulación, por lo que estaba a bordo como polizón o quizás como “invitada” especial. Desde el día del naufragio, Costa Crociere ha modificado en cinco ocasiones los listados, oscilando entre 4.229 y 4.234 personas.  Y esto, por lo que estamos viendo, no ha hecho más que empezar.

Fotos: Reuters y Gregorio Borgia