Juan Carlos Díaz Lorenzo

Con el izado de la Bandera, en sencilla ceremonia presidida por el comandante general de la Infantería de Marina (COMGEIM), Pablo M. Bermudo y de Espinosa, comenzó  ayer la nueva etapa del Cuartel General de la Fuerza de Infantería de Marina en su nuevo emplazamiento situado en los antiguos terrenos del Cuartel de Instrucción de Marinería de San Fernando, en Cádiz.

“Con este traslado, que supone únicamente un cambio de ubicación y no organizativo ni de personal, concluye un periodo de cinco años en el que el Cuartel General de la Fuerza de Infantería de Marina ha estado operando en el antiguo Palacio de la Capitanía General de San Fernando”, informa la Armada española. 

Ceremonia de izado de la Bandera en el nuevo Cuartel General de Infantería de Marina

Las obras del nuevo acuartelamiento comenzaron en octubre de 2011. Está diseñado de manera funcional y moderna y equipado con los más modernos sistemas de seguridad. Desde aquí, además de las actividades diarias de la Infantería de Marina, se podrá realizar el planeamiento de operaciones del Estado Mayor Desplegable de COMGEIM. 

El Cuartel General de la Fuerza de Infantería de Marina, articulado en Estado Mayor, Órganos de Asistencia Directa y Ayudantía Mayor, cuenta con una plantilla permanente de 75 efectivos. Su principal cometido es auxiliar al comandante general de Infantería de Marina en el ejercicio del Mando. Las obras han respetado y reutilizado parte de las antiguas instalaciones del antiguo CIM.

Foto: Armada española

 

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

El buque “Juan Carlos I” recibió ayer en el puerto de Cádiz la Bandera de Combate de manos de la reina Sofía, en un acto que presidió y en el que ejerció de madrina de la ceremonia naval, a la que asistieron las autoridades civiles y militares de la provincia y de las Junta de Andalucía, así como el ministro de Defensa, Pedro Morenés Eulate; el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Jaime Muñoz-Delgado y Díaz del Río y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz Pacheco.

Al comienzo del acto, el AJEMA ofreció la Bandera a Su Majestad. Previa bendición de la enseña por parte del vicario de la Armada, doña Sofía hizo entrega de la misma al comandante del buque “Juan Carlos I”, capitán de navío Antonio Piñeiro Sánchez quien, antes de tomarla, hizo el antiguo gesto de pleitesía de besarla con la rodilla izquierda en tierra.

La reina Sofía recibe la Bandera de Combate de manos del AJEMA

A continuación, el comandante izó la Bandera de Combate en el buque de su mando, auxiliado por su oficial ayudante de derrota y se interpretó el Himno de la Armada. En la ceremonia participó un batallón de honores compuesto por una compañía de marinería de unidades de la Flota, una compañía de Infantería de Marina y una compañía del Ejército de Tierra. Completaban el batallón, la banda de cornetas y tambores del Tercio Sur y una escuadra de gastadores.

La reina Sofía entrega la Bandera de Combate al comandante del “Juan Carlos I”

Foto de familia de la reina Sofía y la dotación del buque “Juan Carlos I”

Fotos: Armada Española

Juan Carlos Díaz Lorenzo

No es frecuente que coincidan en el puerto tinerfeño dos buques auxiliares gemelos de la Armada Española, caso de los hidrográficos Malaspina (A 31) y Tofiño (A 32), que compartieron atraque en la Dársena de Los Llanos los días 21 y 22 de noviembre. Ambos son viejos conocidos y su presencia siempre resulta evocadora de sus predecesores, los planeros de iguales nombres que tanto contribuyeron al levantamiento y actualización de la cartografía marina del Archipiélago Canario y de la vecina costa africana.

En un país como el nuestro, de tan extenso litoral tanto peninsular como insular,  resulta necesario disponer de buques especializados cuyo trabajo permita completar y actualizar la vasta cartografía marítima y equipados científicamente, al mismo tiempo, para efectuar estudios oceanográficos, de biología marina, corrientes, salinidad de las aguas…

El proyecto de ambos buques está inspirado en el tipo “Bulldog” de la Royal Navy y su construcción se firmó con la Empresa Nacional Bazán, siendo asignados al astillero de San Fernando (Cádiz), donde comenzó su construcción a finales de 1972. El primero de ellos resbaló por la grada el 14 de agosto de 1973, haciéndolo el segundo el 22 de diciembre del mismo año y entraron en servicio el 21 de febrero de 1975 y el 23 de abril del citado año, respectivamente.

Son buques de 820 toneladas “standard” y 1.090 de desplazamiento y miden 57,70 metros de eslora total -51,40 entre perpendiculares-, 11,70 de manga y 3,65 de calado. Estan propulsados por dos motores diesel MWM de 2.700 caballos de potencia que accionan igual número de hélices y le permiten alcanzar una velocidad de 15 nudos. Para las operaciones de velocidad reducida disponen de sendos motores eléctricos. La autonomía es de 4.000 millas a velocidad económica de 12 nudos. La dotación máxima, incluido personal científico civil, asciende a 63 personas, de ellos nueve oficiales.

A bordo de estos buques destaca su equipamiento, caso del sistema de radiolocalización  con estaciones en tierra para obtener situaciones exactas y fijar con toda precisión los puntos de sonda; los sondadores de alta frecuencia y pantalla digital, asimismo dispuestos en los botes auxiliares; además de navegación por satélite, diversos ordenadores con funciones técnicas, entre ellos un “plotter” para el trazado automático del curso del buque en coordenadas dentro y fuera del rumbo; equipo de navegación hiperbólica, “display” de todos los datos en pantallas táctiles, registro automático de datos geofísicos y de navegación, laboratorios de electrónica, fisioquímica y fotografía, etcétera. Asimismo, la habilitación de ambos buques ha sido modernizada de acuerdo con los planes del programa CAVIMAR.

Los buques "Malaspina" y "Tofiño", en el puerto tinerfeño

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo