Juan Carlos Díaz Lorenzo

La construcción hace 25 años del buque cablero “Atlántida” representó un hito en la historia de la industria naval española y puso a España en el mapa mundial de los países que disponían de este tipo de buques especializados. Con la aparición de la fibra óptica y ante la dependencia que la entonces Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) tenía de empresas extranjeras para todo lo relacionado con su red de cables submarinos, en 1985 creó una filial llamada Temasa (Telecomunicaciones Marinas, S.A.) y decidió la construcción de este buque.

En estos días, este buque, que ahora se llama “IT Interceptor” y está abanderado en Barbados, se encuentra trabajando en aguas de Azores, instalando en la isla de Graciosa los cables de fibra óptica que enlazará a las islas del grupo occidental con el resto del archipiélago portugués, en un proyecto de 20 millones de euros financiado por la Unión Europea y el gobierno autónomo azoriano. En la foto de nuestro estimado amigo y colaborador Manuel Bettencourt, vemos la estampa marinera del antiguo “Atlántida”, que en la actualidad es propiedad de la compañía canadiense IT International Telecom Inc., con sede en Quebec.

El buque cablero “IT Interceptor” se encuentra estos días trabajando en Azores

Construcción número 167 de Astilleros de Santander –entonces de carácter público y después privatizado y en manos de ASTICAN–, entró en servicio el 20 de enero de 1998, 14 meses después de su botadura y tuvo un coste aproximado de cinco mil millones de pesetas. Es un buque de 7.374 toneladas brutas, 2.212 toneladas netas y 3.000 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 114 m de eslora total –99 m de eslora entre perpendiculares–, 18,55 m de manga, 11,82 m de puntal y 6 m de calado máximo. El sistema de propulsión es diesel-eléctrico, con una potencia de 7.200 caballos sobre dos ejes y una velocidad de 15,8 nudos. Código IMO 8506062.

El buque lleva una dotación de 89 tripulantes, en su mayoría profesionales cualificados, caso de los jefes y oficiales de cables, empalmadores y operarios de maquinaria y técnicos en el funcionamiento del Scarab, minisubmarino articulado y accionado a distancia, provisto de brazos hidráulicos y cámara de televisión, que es utilizado en la reparación de averías y extracción de cables. Está dotado de dos máquinas lineales de tendido situadas indistintamente a proa y popa, tambores para enrollar el material y bodegas de almacenamiento con una capacidad de 1.500 metros cúbicos. Las operaciones de tendidos, recogida y reparaciones de cables se realizan con la ayuda de un sistema de posicionamiento dinámico.

Hubo un tiempo en el que Temasa creció con un segundo buque cablero llamado “Teneo”, construido en 1993 en el astillero Hijos de J. Barreras y la transformación de un antiguo rolón en el buque “Iberus” (ex “Villars”, ex “Bore Sea”), en 1999, con la particularidad de que en este barco los trabajos se hacían por la popa, lo que implicaba un mantenimiento de la posición más preciso, mayor protección para el personal, disponer de áreas de cubierta más extensas y un mejor uso de la maquinaria de cable. El proyecto de adaptación salió del despacho de PDI Beiramar. Los tres buques tenían su base de operaciones en el puerto de Vigo.

En 2003, Telefónica vendió Temasa a la compañía norteamericana Tyco y así acabó este episodio tecnológico español. El buque “Teneo” pasó a manos de la compañía española TE Connectivity Subcom, con sede en Madrid y mantiene bandera española, mientras que el buque “Iberus” se vendió para desguace en marzo de ese mismo año. Con ello España ha evitado, en cierto modo, depender de terceros, como ya había sucedido en la inmediata posguerra, hasta que se decidió la transformación de uno de los barcos incautados durante la guerra civil y su transformación en el buque cablero “Castillo Olmedo”, que estuvo en servicio entre 1946 y 1969. En noviembre de 2003 el buque “Atlántida” recibió el nuevo nombre de “Trinity Supporter” y en febrero de 2008 Tyco lo vendió a IT International Telecom Inc. y desde entonces navega con el nombre de “IT Interceptor”. 

Foto: Manuel Bettencourt

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Desde el pasado sábado se encuentra en aguas de Santa Cruz de Tenerife el buque cablero francés Ile de Batz, para cargar el cable de fibra óptica de alta capacidad e iniciar su tendido, a lo largo de 1.400 kilómetros, hasta enlazar con la Península Ibérica.

 Dicho buque, operado habitualmente por Alcatel-Lucent, tiene capacidad para 5.500 toneladas de cable. Mide 140 metros de eslora y 23 de manga y tiene la superestructura a proa, bastante maciza, rematada por el frontal del puente, que llama la atención. Construido en 2001, tiene un peso muerto de 10.000 toneladas y su puerto base es Calais. Código IMO 9247041.

El buque cablero "Ile de Batz", frente a Santa Cruz de Tenerife

A su llegada coincidió con el crucero italiano "Aidablu"

Estampa porturia con el buque cablero francés al fondo

Fotos: Antonio Sáez

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Desde ayer se encuentra atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife el buque cablero italiano Teliri, encargado de las operaciones del tendido de un nuevo cable submarino de 1.400 kilómetros de longitud entre Candelaria (Tenerife) y Conil (Cádiz), cuyos trabajos finalizarán el próximo 6 de septiembre.  El nuevo cable pertenece a Telefónica y supone una inversión de 70 millones de euros.

El tendido figura incluido en el proyecto denominado Pencan-8, por tratarse del octavo cable de fibra óptica que se instala y se ajusta a las condiciones tecnológicas más modernas, lo cual habrá de contribuir a aumentar tanto la calidad como la capacidad en las comunicaciones telefónicas y tecnológicas entre Canarias y la Península.

El anclaje del cable se realiza a una profundidad de 20 metros en una zona de escaso tráfico portuario y a partir de ese momento comenzará el tendido hasta su amarre en Conil. La previsión es que, si todo va bien, el nuevo cable podrá estar listo en diciembre de 2010 y podrá entrar en servicio en el primer trimestre de 2011.

El buque cablero "Teliri", atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Después de una escala técnica de casi dos días, esta noche se hará de nuevo a la mar el buque cablero TYCO Resolute, que se encuentra atracado en el extremo del muelle sur del puerto tinerfeño. Procede de una campaña en África del Sur y costa del Indico, por lo que lleva a bordo fuerzas paramilitares para repeler los ataques de los piratas. De su consignación se ha ocupado Hamilton y Cía.

El citado buque es propiedad de TYCO Communications, está operado por TYCO Marine y forma parte de una serie de seis unidades gemelas todas ellas abanderadas en las Islas Marshall. El barco que nos visita está tripulado por españoles, españoles son también los técnicos en telecomunicaciones, mientras que el resto de la tripulación está formada por ecuatorianos y una parte del equipo de seguridad por los célebres “gurkas”. El citado buque tiene habitualmente su base en Montevideo (Uruguay).

De 39.836 toneladas brutas (GT) y 10.277 toneladas de peso muerto, mide 146 metros de eslora total, 21 de manga y 8 de calado. Ha sido construido en los astilleros Keppel, en Singapur y entró en servicio en 2002. El equipamiento tecnológico es de alto nivel y para el tendido dispone de la ayuda de un robot submarino. Toda la operativa se realiza a través de los dispositivos instalados a popa. El buque puede cargar 4.500 toneladas de cables de fibra óptica alojados en tres tanques circulares.

El buque cablero "TYCO Resolute", atracado en el puerto tinerfeño

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo