Juan Carlos Díaz Lorenzo

Esta tarde, a las 16,10 h, coincidiendo con la pleamar en la ría de Ferrol, se ha procedido a la botadura del flotel contratado por la compañía petrolera mejicana Pemex, informa Navantia. Tiene un nombre llamativo: “Orgullo Petrolero”. Se trata de un episodio de cierta relevancia en la historia de la construcción naval en la comarca ferrolana, pues han transcurrido tres años desde la última botadura y tres décadas desde la última construcción mercante, que fue el “bulkcarrier” “Castillo de La Luz”, contratado por la Empresa Nacional Elcano.

El contrato para la construcción de este buque de acomodación –de ahí la expresión flotel– fue firmado el 5 de marzo de 2014 con la sociedad PMI Norteamérica S.A. de C.V., después de un largo proceso envuelto en la polémica con los políticos gallegos de por medio, como se puede consultar en la hemeroteca. El 22 de mayo siguiente se procedió el corte de la primera chapa y el 30 de octubre se puso en grada el primer bloque de su quilla. La entrega está prevista para el 16 de julio de 2016.

En el momento de la botadura, el grado de avance del buque ronda el 65%. Lo cual “es digno de mención”, dice Navantia, “que se adelante en dos meses a la fecha de contrato”. A partir de ahora los trabajos se centrarán en terminar la instalación de tubería, cableado de sistemas y habilitación, así como en la puesta en marcha de los sistemas de generación de energía, propulsión, comunicaciones… y las pruebas de mar. Navantia considera “estratégico” el programa BAP (buque de apoyo a plataformas), por cuento representa su regreso al mercado civil, de ahí que cumplir bien es un objetivo irrenunciable.

El buque flotel contratado por Pemex, en el momento de deslizarse por la grada

La construcción del flotel supone un millón de horas de trabajo, además de 130.000 horas de ingeniería,  lo que se traduce en una carga de trabajo de treinta meses. El buque mide 131,20 m de eslora y 27 m de manga y se la calcula un peso muerto de siete mil toneladas. La madrina de la botadura es la señora Victoria Eugenia Aguiar Meugniot y entre los asistentes se encuentran el presidente del Consejo de PMI Norteamérica S.A., José Manuel Carrera Panizzo y el presidente de Navantia, José Manuel Revuelta.

El BAP o flotel es un buque polivalente y tecnológicamente avanzado, con capacidad para alojar durante largos períodos de tiempo a unos 700 trabajadores de las plataformas petrolíferas. El buque, caracterizado por su capacidad de posicionamiento dinámico DP3 tiene, como misión principal, ofrecer un máximo confort en alta mar, por lo que dispone de camarotes, salas de ocio y esparcimiento que permiten asegurar ese alto nivel de habitabilidad requerido. Además, dispone de una pasarela telescópica para permitir el paso de personal del flotel a las plataformas a las que sirve de apoyo.

Además del flotel para Pemex, los astilleros de Navantia en la ría de Ferrol trabajan en la construcción de un BAM para la Armada Española y fabricarán todos los bloques de cada una de las proas de los cuatro petroleros “suez-max” que serán construidos y ensamblados en Puerto Real.

En la factoría de Fene se está trabajando en la eólica off-shore, con los contratos ya en vigor de las “jackets” para el parque Wikinger de Iberdrola y las plataformas para Statoil. Asimismo se trabaja en el diseño de un buque anfibio tipo “Juan Carlos I” para Turquía. El pasado 7 de agosto presentó oferta para construir dos buques AOR tipo “Cantabria” para la Royal Australian Navy. Caso de ganar el concurso, el astillero de Ferrol tendrá un destacado protagonismo en el proceso de construcción.

Foto: Navantia

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Sucedió hace 40 años y fue un acontecimiento extraordinario. El 12 de agosto de 1975 se procedió a la botadura del petrolero “La Santa María”, el mayor de su clase en el mundo construido sobre grada. Cuando llegó el momento la impresionante mole se deslizó majestuosa y tomó su primer contacto con el agua. Construido por encargo de PETRONOR, era el tercero de los “ultra large crude carriers” (ULCC) con destino a la flota de la refinería vasca. Los dos anteriores, “Arteaga” y “Butrón”, eran un poco más pequeños que el nuevo gigante.

La botadura de este buque y de los que le habían precedido despertó una gran expectación. Se cuenta que llegaron a la ría de Ferrol directivos y técnicos de astilleros japoneses para ver cómo se partía el casco del buque en el momento crítico de la botadura. Por supuesto ello no sucedió, aunque la ola que levantó causó algunas inundaciones y daños en la zona. Con un peso muerto de 362.942 toneladas y 346 m de eslora, entró en servicio en diciembre de ese mismo año con el nombre de “Santa María”. Vendido en 1987 y rebautizado “Houda”, fue desguazado en 1994.

Momento de la espectacular botadura del petrolero “La Santa María”

Entre 1972 y 1980 ASTANO construyó 16 petroleros mayores de 250.000 toneladas de peso muerto, tres de ellos para PETRONOR: “Arteaga”, “Butrón” y “Santa María”, éste último el mayor de todos; cuatro para la multinacional Gulf Oil Co.: “Ocean Park”, “Al Andalus”, “Chun Woo” y “Afran Odyssey”; tres para TEXACO: “Texaco Spain”, “Texaco London” y “Texaco South America”; uno para MARFLET: “Tarragona”; dos para Naviera Vizcaína: “Mundaca” y “Munguía”; uno para Naviera Letasa: “Mónica María” y dos para ENPETROL: “Carthago Nova” y “Tarraco Augusta”. Cuando este ciclo concluyó, incluso desde unos años antes, el astillero ferrolano y el sector de la construcción naval española estaban envueltos en una grave crisis.

Foto: Archivo Navantia

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Construcciones Navales del Norte procedió el pasado 30 de julio a la botadura de la construcción número 344 del histórico astillero de La Naval, correspondiente al ferry “Texelstroom”, construido por encargo de la sociedad holandesa Royal N.V. Texels Eigen Stoomboot Onderneming (TESO). Está previsto que el calendario de pruebas comience a finales de este año y que la entrega oficial se produzca a comienzos de 2016.

El proyecto corresponde a un buque especial, dotado de dos proas, dos salas de máquinas y dos puentes, como se puede ver en la imagen, destinado a enlazar los puertos de Den Helder (norte de Holanda) y Texel, con un tráfico muy activo, por lo que tiene especial importancia la agilidad en las operaciones. Tiene capacidad para 1.750 pasajeros y 350 vehículos, en un casco de 135 m de eslora y 28 de manga.

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Momento de la entrada en el agua del buque “Texelstroom”

Diseñado por C-Job Naval Architects, el equipo propulsor permitirá utilizar diesel o gas natural en la navegación y motores eléctricos para las maniobras en puerto, evitando con ello la emisión de gases contaminantes durante los embarques y/o desembarques. Se ha proyectado la instalación de 700 metros cuadrados de paneles solares para conseguir una mayor independencia en el uso de combustibles convencionales.

Foto: Telepress

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se cumplen hoy 22 años de la botadura de la fragata “Canarias” en el astillero de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol. Ocasión singular de gratísimo recuerdo, pues presenciar el deslizamiento por la grada de un nuevo barco que nace a la vida marinera siempre es un espectáculo inolvidable, al que tuvimos el honor de asistir. Y algo tuvimos que ver, también, en su día, para que este buque se llame así, pues inicialmente iba a llamarse “Galicia”. Una propuesta que dio resultado

Una feliz coincidencia en un viaje en el “jet-foil” con el entonces presidente del Gobierno de Canarias, Jerónimo Saavedra Acevedo y el comentario oportuno convertido en sugerencia motivó algunas gestiones del destacado político canario que condujeron al cambio de nombre, en tiempos del almirante Carlos Vila Miranda. Jerónimo Saavedra, que tiene buena muy buena memoria, podrá refrendar cuanto decimos.

La fragata “Canarias”, preparada para su botadura el 21 de junio de 1993

La fragata “Canarias” (F-86) es el sexto y último buque de la clase FFG construidas en el astillero ferrolano de la actual Navantia entre 1984 y 1993. La plataforma es una derivación de la fragata “Oliver Hazard Perry”, de la U.S. Navy. Al diseño original se le realizaron una serie de modificaciones de acuerdo con los requerimientos y las especificaciones de la Armada española.

Al igual que su predecesora “Navarra” (F-85), incorpora una serie de mejoras respecto de las cuatro que forman el primer lote, caso de unas aletas estabilizadoras en la popa, un montaje diferente del Meroka y la modificación de los equipos electrónicos instalados a bordo. Forma parte de la 41ª Escuadrilla de Escoltas con base en Rota (Cadiz) y se está aproximando al final de su vida operativa.

Foto: Navantia

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se cumplen veinte años, tal día como hoy, de la botadura de la fragata “Canarias” (F-86) en el astillero de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol, en cuyo acto estuvimos presentes. El proyecto de este buque está basado en la fragata estadounidense FFG, cuyo cabeza de serie recibió el nombre de “Oliver Hazard Perry”. Sin embargo, al diseño original se le realizaron algunas modificaciones para atender los requerimientos de la Armada.

Se trata del sexto y último buque de la serie FFG de la Armada española, construidos todos ellos en el astillero ferrolano entre 1984 y 1993. En la actualidad forman parte de la 41ª Escuadrilla de Escoltas. Aunque inicialmente este buque iba a llamarse “Galicia”, algo tuvimos que ver para que se llame “Canarias”.

La fragata “Canarias”, en grada, preparada para su botadura

Unos meses antes de su botadura, en un viaje en el “jet-foil” entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, abordamos al entonces presidente del Gobierno de Canarias, Jerónimo Saavedra Acevedo y le planteamos la cuestión. Le gustó la propuesta y nos dijo: “Tendrás noticias”. Unas semanas después tuvo el gesto de llamarnos para decirnos: “Ya está. Tendremos barco con el nombre de Canarias”.

Jerónimo Saavedra, actual Diputado del Común en Canarias, contactó con el entonces almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Carlos Vila Miranda, a quien formuló la propuesta que tuvo respuesta afirmativa. El almirante Vila, de muy grato recuerdo, había sido comandante del Mando Naval de Canarias y conocía y apreciaba mucho a esta tierra atlántica.

En 1995 y también a sugerencia de quien suscribe, el Gobierno de Canarias, entonces presidido por Manuel Hermoso Rojas, adoptó el acuerdo de ofrecerle la Bandera de Combate, cuyo acto solemne se celebró en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. La madrina de la ceremonia fue su esposa, María Asunción Varela y la recibió el primer comandante del buque, capitán de fragata José María Heras y Sánchez Ocaña. Por entonces era almirante-jefe de la Zona Marítima de Canarias el vicealmirante Amancio Rodríguez Castaños -admirado y querido amigo-, natural de Santa Cruz de La Palma.

Foto: Navantia / Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hay actuaciones de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife a las que no les encontramos sentido. Y pone de manifiesto, una vez más, a nuestro juicio, la carencia de ideas. Es el caso de la celebración, mañana, de un acto a bordo del crucero de turismo “Queen Victoria” con motivo del quinto aniversario de su botadura. Algo que posiblemente ni la propia compañía celebra. Una ocasión para llevarle una placa al capitán, tomar una copa y salir en la foto, que parece es de lo que se trata.

Dudamos mucho de la trascendencia de la noticia más allá de nuestros contornos. Idea poco original, aunque se trate de una compañía como Cunard Line, vinculada con el puerto de Santa Cruz de Tenerife desde hace muchos años. Podríamos entenderlo si se tratara de un aniversario destacado de la naviera y de su relación con nosotros, de un número determinado de escalas, pero no es el caso.

El reconocimiento conmemora el quinto aniversario de la botadura del buque

Agravio comparativo, además, con otras compañías de peso indudable en la actividad crucerística en el puerto tinerfeño, a las que no se les da el mismo trato, caso de Royal Caribbean, Costa, MSC o Fred. Olsen Cruise Line, por citar algunas. No hemos visto celebraciones similares de los aniversarios de botaduras de barcos extranjeros en ningún otro puerto español, pero aquí parece que el espíritu de Nelson embriaga el ambiente.

De modo que olvidamos celebrar aniversarios históricos directamente relacionados con la historia del puerto de Santa Cruz de Tenerife -episodios que jalonaron su desarrollo- y los hay que prefieren conmemorar la botadura de un barco extranjero, ni siquiera construido en un astillero español. Algo realmente incomprensible. Como que una de las calles céntricas de la capital tinerfeña lleve el nombre de un agresor a Tenerife y su laureado defensor, el general Gutiérrez, apenas tenga un callejón. Pero es lo que tenemos, y así nos va.

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La botadura del buque Volcán de Tinamar, efectuada esta tarde en la grada número dos del astillero Hijos de J. Barreras, se celebró con la noticia dada por el presidente de la citada empresa, José Francisco González Viñas, de la construcción de otros dos barcos “de más de 200 metros de eslora” para Naviera Armas, “cuyas negociaciones están muy avanzadas”.

Puesto que las actuales instalaciones en Vigo no tienen capacidad para construir buques más grandes que el botado esta tarde, los cascos de los nuevos buques tendrán que ser construidos en otros astilleros, caso de Astander o Viana do Castelo, en el que fue construido el buque Abel Matutes.

De acuerdo con las previsiones que maneja el astillero, el buque botado hoy, gemelo del Volcán del Teide, será entregado a comienzos de junio próximo. Como se ha publicado, relevará al buque Volcán de Tijarafe en la línea Canarias-Funchal-Portimao.

En la botadura del buque Volcán de Tinamar se dieron cita, entre otros, el conselleiro de Industria de la Xunta de Galicia, Javier Guerra y el alcalde de Vigo, Abel Caballero. El primero dijo que la Xunta está “completamente volcada” con el sector naval y animó a Hijos de J. Barreras y el resto de astilleros gallegos a “trabajar para recibir más encargos” y el segundo reivindicó la capacidad de los astilleros vigueses por “hacer barcos como nadie en el mundo” y su protagonismo como “reclamo turístico” de la ciudad.

El buque "Volcán de Tinamar" ya está a flote

Según publica hoy El Faro de Vigo, “el astillero vigués lleva muchos meses negociando con Armas la posibilidad de ampliar su cartera de pedidos, hasta ahora sin éxito. Incluso se han llegado a construir dos dobles fondos para sendos ferries que al final no llegaron a materializarse”.

“Barreras activó este mes de enero un nuevo expediente de regulación de empleo (ERE) temporal que afecta a 34 trabajadores. La empresa ya aplicó otro ajuste en diciembre para 20 de sus 130 empleados, y que afectó también a varios departamentos como la oficina técnica, la de producción y la de aprovisionamiento”.

“La crisis en el sector naval se está recrudeciendo en este primer trimestre del año, en el que medio centenar de auxiliares del naval ya están aplicando EREs para capear el temporal, lo que supone enviar al paro a 1.162 trabajadores. La avalancha de expedientes está provocando incluso retrasos en los pagos de las prestaciones por desempleo a estos empleados, según denunció el pasado martes la CIG. Estos retrasos afectarían a unas 300 personas.

“La patronal del metal y las centrales sindicales aseguran que esta situación podría continuar indefinidamente si no se cierran pronto nuevos contratos. Hasta el momento, solo Metalships (un off-shore) y Barreras han confirmado opciones de materializar en el corto plazo nuevas contrataciones”.

Además del nuevo contrato de Naviera Armas, el astillero Hijos de J. Barreras tiene otro contrato para construir un buque auxiliar para una plataforma en el Golfo de México, por 150 millones de euros y opta a hacerse con otros dos barcos del tipo ‘offshore’ antes de verano, y otros dos contratos después de agosto, de modo que se contratarían un total de siete barcos, que darían carga de trabajo hasta finales de 2013.

Foto: Naviera Armas