De La Palma a Funchal

noviembre 9, 2010

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La temporada de invierno se presenta, como en años anteriores, muy interesante. El interés de las navieras por mantener este tipo de circuitos se renueva una vez más, con escalas en Canarias, Madeira y Marruecos. Tienen fácil venta en sus puntos de origen y en una semana pueden visitar varios puertos y disfrutar a bordo de espectáculos, piscina y copas.

El crucero Thompson Destiny, fletado por TUI, será sustituido en breve por el crucero Island Escape, al igual que ocurrió la temporada anterior. Y Fred. Olsen Cruise Line, siempre vinculada a las islas del Atlántico, se hizo presente con la escala del buque Black Watch. Este y el citado Thomson Destiny coincidieron el pasado domingo en el puerto de Santa Cruz de La Palma y ayer lo hicieron en el puerto de Funchal.

El crucero "Thompson Destiny" amaneció en la bahía de Funchal

Lo mismo que el crucero "Black Watch", un clásico de Fred. Olsen

Fotos: Joao Abreu (sergio@cruises)

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Sigue el movimiento intenso de cruceros de turismo en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, como es habitual en la temporada de otoño-invierno. El pasado viernes, 4 de noviembre, hicieron escala cuatro buques: Star Clipper, un bonito velero de cuatro palos; Thompson Destiny, estrenando campaña fletado por TUI; Adventure of the Seas y Black Watch.

Este último llegó con un considerable retraso, de más de diez horas, después de haber sido retenido en el puerto de Las Palmas con motivo de un vertido de fuel en la dársena interior y el abono de una fianza de 60.000 euros. El sábado el barco estuvo en San Sebastián de La Gomera y el domingo en Santa Cruz de La Palma, donde también coincidió con el crucero Thompson Destiny.

El sábado coincidieron en el puerto de Santa Cruz de Tenerife los cruceros AIDAblu y Costa Marina, que compartieron atraque en el muelle sur. Ayer, domingo, fue el megacrucero Celebrity Equinox y hoy ocupó línea de atraque el crucero MSC Música, que puso, al igual que sus predecesores, toda la elegancia de su estampa marinera. 

"Star Clipper", un bonito velero de cuatro palos

Maniobra del crucero "Adventure of the Seas"

"Black Watch", en su escala en Santa Cruz de La Palma

El crucero "Costa Marina", un viejo conocido del puerto tinerfeño

Fotos: Antonio Sáez y Juan Carlos Díaz Lorenzo

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El puerto de Santa Cruz de Tenerife ha vivido un fin de semana espléndido en lo que se refiere a escalas de cruceros de turismo, como ya habíamos anticipado. Como anticipo, el jueves 23 estuvo el megacrucero italiano Costa Mágica, al que siguió, el viernes, el crucero Silver Cloud, abanderado en Bahamas.

El sábado tuvimos tres escalas: Aurora, británico; Costa Marina, italiano; y Thompson Destiny –éste último en viaje de posicionamiento, después de haber cruzado el Atlántico-, atracados a lo largo del día en el muelle sur, en un día espléndido, auténticamente primaveral y con una gran animación en el puerto y en la ciudad, además de los cientos de turistas que habían contratado excursiones para recorrer el interior de la isla y, especialmente, los itinerarios del norte de Tenerife (La Orotava y Puerto de la Cruz), el Parque Nacional de las Cañadas del Teide y la zona boscosa de Las Mercedes. En total, unos 4.000 pasajeros y casi dos mil tripulantes se dieron cita en el puerto tinerfeño.

Y hoy, domingo, ha sido el crucero Black Watch el que ha situado su estampa marinera en el muelle sur y la contraseña de Fred. Olsen Cruise Line.

Para la última semana del mes de abril anuncian escalas cuatro cruceros de turismo: Delphin, el martes 27 y repetirá escala dos días después, con unos 600 pasajeros;  Independence of the Seas, el jueves 29, con 3.800 pasajeros en su mayoría británicos; y MSC Orchestra, con 3.480 pasajeros.

El crucero británico "Aurora" arribó con las primeras luces del día

El crucero "Thompson Destiny" arribó procedente de Barbados

A la hora de la salida, los motores del crucero "Costa Marina" lanzaron esta columna de humo

Así lucía el muelle sur el pasado sábado

Maniobra de salida del crucero británico "Aurora"

El crucero "Thompson Destiny" y la torre de control de Tráfico Marítimo

El crucero "Thompson Destiny" cae a estribor para maniobrar al petrolero "Guanarteme"

El crucero "Black Watch", contraseña de Fred. Olsen Cruise Line

Fotos: Antonio Sáez, Esteban González y Julio A. Rodríguez Hermosilla

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El puerto de Santa Cruz de Tenerife vivió ayer, sábado, un día intenso en cuanto a cruceros de turismo, con cuatro escalas: AIDALuna, Costa Victoria, Ventura y Minerva, respectivamente. El primero de ellos, como es habitual en la presente campaña, llegó a medianoche y ocupó el espacio que había dejado libre el crucero Island Escape. Al amanecer arribó el crucero italiano Costa Victoria, en escala de un largo viaje trasatlántico que finalizará en Savona.

A continuación lo hizo el megacrucero británico Ventura, procedente de Las Palmas y por último llegó el crucero Minerva, procedente de Brasil y Cabo Verde, finalizando aquí su viaje para iniciar otro con destino a Europa. Y un día antes, el Viernes Santo, atracó en el muelle sur el crucero bahameño Black Watch.

El protagonismo se desplazó hoy al puerto de Santa Cruz de La Palma, con las escalas de los siguientes cruceros de turismo: Ventura, Costa Marina e Island Escape. El puerto palmero, a pesar de la probada ineficacia de algunos de sus máximos representantes en materia turística,  está teniendo un destacado protagonismo gracias a los esfuerzos que hacen empresas como Hamilton y Cía. en la feria Seatrade, de Miami y las buenas condiciones operativas, así como los indudables atractivos que tiene la isla.

El crucero "Costa Victoria" entró cuando todavía no había amanecido

Maniobra del megacrucero "Ventura", que atracó en la punta del muelle Sur

Detalle del alerón de babor del mehacrucero "Ventura"

"Minerva" y "AIDAluna", desde el muelle Norte. En primer término, la proa del vapor "La Palma"

El crucero "Minerva" emprendió viaje a Europa, después de cruzar el Atlántico Sur

El Viernes Santo, el protagonismo lo tuvo el crucero "Black Watch"

Fotos: Antonio Sáez (sergio@cruises)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Esta mañana, a primera hora, tiene prevista su arribada el crucero Balmoral, abanderado en Bahamas, procedente de Arrecife de Lanzarote en viaje a Mindelo (Cabo Verde), a donde continuará viaje en la próxima madrugada. Dispone de atraque en el muelle Sur y de su consignación se ocupa la delegación de Fred. Olsen. 

El último y más grande, por ahora, de los barcos de cruceros del armador noruego tan arraigado en Canarias, fue adquirido en mayo de 2006 y entregado por sus anteriores propietarios en diciembre de ese mismo año. Por entonces ya se había decidido el alargamiento del casco en los astilleros Blohm + Voss, de Hamburgo, insertándole una nueva sección de 30 metros de eslora. Los trabajos dieron comienzo en octubre de 2007 y finalizaron en enero de 2008, siendo rebautizado con el nuevo nombre de Balmoral. Desde el puerto de Dover, base habitual de Fred. Olsen Cruise Line, el buque hizo dos viajes de estreno a Canarias y después cruzó el Atlántico para posicionarse en el puerto de Miami. 

Fred. Olsen Cruise Line tiene en el mercado inglés una cuota importante de su actividad crucerística y goza de especial consideración entre el público de edad madura. Opera una flota de buques de tamaño y capacidad mediana, que cubre una parcela diferenciada de la que ofrecen los megacruceros, tan de moda. De ahí una de las claves de su éxito, con el nivel de servicios y la fiabilidad técnica que les caracteriza, avalado, además, por sus muchos años de experiencia en la atención al pasaje en las diferentes líneas entre Noruega e Inglaterra y, por supuesto, entre Inglaterra y Canarias en la temporada de zafra frutera, entre 1966 y 1986, con los buques Black Watch, Black Prince y Blenheim, entre 1970 y 1981.

El crucero "Balmoral", "flag-ship" de Fred. Olsen Cruise Line

El crucero Balmoral es un barco muy bonito y bien proporcionado, de líneas marineras armoniosas, que ha ganado en estética visual con el alargamiento realizado, al igual que sucede con su compañero de contraseña Braemar. Curiosamente, los otros dos buques de Fred. Olsen Cruise Line, Black Watch y Boudicca, también habían sido alargados en astilleros alemanes en 1982 y 1983. Como ya se ha publicado en esta misma sección, el veterano Black Prince fue vendido en octubre de 2009 a la compañía venezolana SAVECA, que opera con el denominación comercial de Ola Cruises y desde entonces enarbola el pabellón de la República Bolivariana de Venezuela con el nuevo nombre de Ola Esmeralda.

Fred. Olsen Cruise Line es una compañía cada día más conocida en todo el mundo, pues en los últimos años ha ampliado considerablemente sus itinerarios por los cinco continentes con escalas en puertos menos conocidos e importantes pero más atractivos y fondeos en sitios exóticos, a los que los pasajeros acceden por medio de los botes y los “ténder” de los barcos, así como su crucero anual de vuelta al mundo, a cargo, precisamente, del buque Balmoral, de 106 noches, que partirá de Dover el 5 de enero de 2010. En la programación del año 2012, por ejemplo, el crucero Balmoral será el encargado de repetir el viaje del mítico Titanic, con un emotivo homenaje en la posición donde el tristemente famoso trasatlántico acabó su corta vida marinera.

Construcción número 616 de los astilleros Jos L. Meyer GmbH & Co, en Papenburg (Alemania), entró en servicio en junio de 1988 bautizado con el nombre de Crown Odyssey y contraseña de Royal Cruise Line (Capital Maritime Inc.) y abanderado en Grecia y matrícula de El Pireo, sede de sus armadores. Construido en espacio cerrado, el buque había flotado por primera vez el 1 de noviembre de 1987 y entre los días 28 y 31 de diciembre del citado año realizó las pruebas de mar. El 14 de mayo de 1988 se procedió a la ceremonia de su bautizo en el puerto de Emden, y el 4 de junio hizo viaje a Tilbury, de donde partió tres días después en su primer crucero por el Báltico.

Conocido desde entonces en el puerto tinerfeño, al igual que su compañero de contraseña Royal Odyssey, la puesta en servicio de este buque representaba una clara apuesta de su armador por la innovación y los barcos de nueva generación, marcando así una clara diferencia con los restantes armadores griegos dedicados al turismo, que operaban barcos con muchos años de mar sobre sus cuadernas, algunos de ellos verdaderas reliquias a flote.

En 1990, el crucero Crown Odyssey fue abanderado en Bahamas y en 1992 fue vendido al grupo Kloster, que lo operó en el Caribe, con base en Miami, sin cambiar de nombre y con una gestión independiente. En mayo de 1996 fue transferido a la gerencia de Norwegian Cruise Line y rebautizado Norwegian Crown.

En mayo de 2000 fue transferido a Orient Line para mejorar la oferta turística del Lejano Oriente y ostentó de nuevo el nombre de Crown Odyssey. En marzo de 2003 recuperó su anterior nombre, siendo sometido a obras de gran carena en los astilleros Sembawang, en Singapore. En septiembre de ese mismo año regresó a Baltimore y en mayo de 2006 fue vendido a Fred. Olsen Cruise Line.

Cuando salió a navegar era un buque de 34.242 toneladas brutas y medía 187,71 metros de eslora total, 28,81 de manga y 6,80 de calado. Tras el alargamiento realizado es un buque de 43.537 toneladas brutas (GT) y mide 217,91 metros de eslora total y 7,25 de calado máximo. Está propulsado por cuatro motores Mak 8M601/6M35, con una potencia de 28.955 caballos acoplados a dos ejes que mueven dos hélices de paso variable y le permite desarrollar una velocidad de 22,5 nudos.

En su primera etapa disponía de alojamiento para 1.209 pasajeros y 443 tripulantes. En la actualidad son 1.340 pasajeros, repartidos en 738 cabinas, de las cuales 121 tienen balcón, 504 son exteriores, 113 interiores y 63 individuales. El nivel de confort a bordo, tanto en cabinas como en espacios públicos, es bastante aceptable, considerando que se trata de un buque de tipo medio y con la personalidad característica de Fred. Olsen Cruise Line, La tripulación está formada por 471 personas y la oficialidad es europea. Código IMO 8506294. 

El crucero "Balmoral" maniobra en su entrada al puerto tinerfeño

El crucero "Balmoral", en el muelle sur visto de popa y por babor

Fotos: Julio A. Rodríguez Hermosilla