Juan Carlos Díaz Lorenzo

La presencia de Fred. Olsen en La Palma no es nueva. La histórica compañía noruega mantiene vínculos con la isla desde hace más de ochenta años, cuando las primeras motonaves de su contraseña –Betancuria, Breñas, Bajamar y Bañaderos– comenzaron a hacer escala en el puerto de Santa Cruz de La Palma para cargar la preciada fruta verde que luego se distribuía en los mercados europeos.

Así pasaron los primeros años de este servicio y después del paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, en la que se perdió la motonave Breñas, los barcos fruteros de Fred. Olsen volvieron de nuevo a La Palma, asegurando así uno de los renglones vitales de la economía insular.

En abril de 1966, Fred. Olsen sr., hijo de Thomas Olsen, visitó La Palma y se quedó prendado de las posibilidades de la isla. Así lo hizo saber a las autoridades de la época y en declaraciones a la prensa local, como recoge la crónica de Diario de Avisos. En dicho año, los veteranos fruteros fueron relevados por los novísimos ferries Black Watch y Black Prince, a los que en 1970 se unió otro buque similar llamado Blenheim.

En 1986, cuando habían transcurrido veinte años del eficiente servicio de estos buques en la zafra frutera de Canarias con destino al Reino Unido y Continente, Fred. Olsen & Co. irrumpió en el sector de los cruceros de turismo, escenario nuevo que, sin embargo acumulaba la experiencia de las líneas regulares de pasajeros entre Noruega e Inglaterra, iniciada a partir de 1937 con los buques Bretagne, Black Prince y Black Watch. Suspendido a comienzos de 1940, con motivo de la II Guerra Mundial, el servicio se restableció a la vuelta de la paz y se reforzó en 1951 y 1953 con los nuevos buques Blenheim y Braemar, que sustituyeron a los buques Black Prince y Black Watch, perdidos durante la contienda.

Desde mediados de la década de los sesenta, y en los meses de verano, los nuevos ferries Black Watch y Black Prince, rebautizados para la ocasión con los nombres de Venus y Júpiter, tomaron el relevo de los buques de pasaje convencionales. En dicho tráfico también participaron otros barcos de Fred. Olsen & Co., algunos de ellos fletados: Vikingfjord, Buenavista, Bonanza –que después sería el segundo Benchijigua-, Christian IV, Skagen (después rebautizado Borgholm), Blenheim, Bolero, Borgen, Viking III, Bolette, Braemar y Bayard.

En 1987 Fred. Olsen Cruise Line comenzó su existencia con el crucero Black Prince, tras la reconversión del antiguo ferry en los astilleros Wärtsila, dotado de la primera marina flotante instalada en un buque de esta naturaleza, a modo de desplegable por la popa y con capacidad para 527 pasajeros. De nuevo el puerto de Santa Cruz de La Palma figuró entre los preferidos de los itinerarios de la compañía, y desde entonces su presencia ha sido constante.

En noviembre de 1996 se incorporó el segundo buque de cruceros, Black Watch, recuperando así el nombre del antiguo ferry gemelo del Black Prince. Este buque es un crucero clásico, construido con el nombre de Royal Viking Star y puesto en servicio en junio de 1972. Tiene capacidad para 820 pasajeros.

Los cruceros "Boudicca" y "Black Watch", en Santa Cruz de La Palma

En agosto de 2001 la flota de cruceros se incrementó con el buque Braemar, construido en los astilleros Unión Naval de Levante (Valencia) y puesto en servicio en junio de 1993 con el nombre de Crown Dynasty. Tiene capacidad para 977 pasajeros, después del alargamiento del casco efectuado en astilleros alemanes.

En febrero de 2006 entró en servicio el crucero Boudicca, gemelo del Black Watch y, al igual que éste, construido con tal finalidad con el nombre de Royal Viking Sky y puesto en servicio en junio de 1973. Ambos buques, y otro más que conforma la serie –actual Albatros, ex Royal Viking Sea-, fueron alargados a comienzos de la década de los ochenta en astilleros alemanes cuando eran propiedad de Royal Viking Line.

El 30 de diciembre de 2010 coincidieron tres cruceros de Fred. Olsen en el puerto de Santa Cruz de La Palma

La última adquisición de Fred. Olsen Cruise Line es el buque Balmoral, puesto en servicio en enero de 2008. Es el más grande de su flota y tiene capacidad para 1.230 pasajeros, construido en astilleros alemanes y entregado en junio de 1988 con el nombre de Crown Odyssey. Es un barco elegante, de tamaño medio y un referente de prestigio en el sector.

A comienzos de 2008, Fred. Olsen Cruise Line contaba entonces con cinco cruceros de turismo, lo que permitió ampliar sus itinerarios en diversos escenarios mundiales, aunque con preferencia en el mercado europeo y, especialmente, por el turismo británico, cuya fidelidad por precios, calidad del servicio a bordo e itinerarios es una de sus características.

Los tres cruceros, en una panorámica de la bahia y la capital palmera

Otra perspectiva, con Santa Cruz de La Palma como anfitriona

En mayo de 2009 fue vendido el buque Black Prince a la compañía venezolana SAVECA, propietaria de Ola Cruises y rebautizado Ola Esmeralda. Presentado como el primer crucero de bandera venezolana, colisionó frontalmente con la oposición del gobierno bolivariano, de modo que, después de varios meses amarrado y generando gastos, el buque fue abanderado en Sierra Leona y fletado por Naciones Unidas como hotel flotante en la capital de Haití, tras el terremoto que asoló en enero de 2010 al desgraciado país caribeño.

Canarias es uno de los destinos preferidos de Fred. Olsen Cruise Line y su presencia resulta especialmente notable en los puertos de San Sebastián de La Gomera, Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas y Arrecife de Lanzarote. Son frecuentes, asimismo, los itinerarios que hacen escala en varias islas del archipiélago canario, además de Madeira y otros destinos con base en Dover.

Salida del crucero "Balmoral", dejando por babor al crucero "Black Watch"

Los vínculos de Fred. Olsen con La Gomera son sobradamente conocidos y se remontan a 1904, cuando comenzó la explotación agrícola del sur de la isla, en la comarca de Playa Santiago. En 1974 inició sus singladuras la compañía Ferry Gomera con el primer Benchijigua, un barco que señaló un antes y un después en la historia de la isla y de las comunicaciones marítimas en Canarias.

Líneas Fred. Olsen y su marca comercial Fred. Olsen Express es una de las mejores compañías del sector a nivel europeo, con una flota formada por buques de alta velocidad y el mejor servicio a bordo, sin duda alguna. La Palma tiene la suerte de contar con la presencia de esta compañía y de su buque insignia, Benchijigua Express, el mayor trimarán del mundo, en servicio desde mayo de 2005.

Fotos: Gabilón

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Nuestro estimado amigo y colaborador Antonio Sáez nos envía unas fotos de su archivo, relativas a la coincidencia de tres cruceros de Fred. Olsen Cruise Line, el 7 de diciembre de 2008, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Se trata de los buques Black Prince, Black Watch y Balmoral, que ocuparon en dicho día la línea de atraque del muelle sur.

Fred. Olsen Cruise Line contaba entonces con una flota de cinco buques: Black Prince, Black Watch, Braemar, Boudicca y Balmoral. El primero de ellos, afectado por las nuevas normas del SOLAS 2010, fue vendido en mayo de 2009 a la compañía venezolana SAVECA y rebautizado Ola Esmeralda.

Presentado como el primer crucero de bandera venezolana, la compañía promotora no obtuvo los permisos del gobierno bolivariano, por lo que se frustró la iniciativa. A comienzos de 2010, el citado buque fue abanderado en Sierra Leona y fletado por Naciones Unidas como hotel flotante en la capital de Haití, tras el terremoto que asoló en enero del pasado año al desgraciado país caribeño.

Canarias es uno de los destinos preferidos de Fred. Olsen Cruise Line y su presencia resulta frecuente en los puertos de San Sebastián de La Gomera, Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas y Arrecife de Lanzarote. Para sus operaciones en esta zona del Atlántico, la compañía tiene su base en el puerto de Dover y el turismo británico es su principal cliente.

Los tres cruceros de Fred. Olsen, atracados en el muelle sur

Otro encuadre, desde el muelle Norte, con el vapor "La Palma"

Al atardecer, con las primeras luces encendidas

Fotos: Antonio Sáez

“Balmoral” en Leixoes

noviembre 22, 2010

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El buque insignia de Fred. Olsen Cruise Line, Balmoral, situó hoy su elegante estampa marinera en el puerto de Leixoes, como se aprecia en la fotografía de nuestro estimado amigo y colaborador José Modesto. Es un barco bonito, que acredita la trayectoria de la compañía de origen nórdico tan arraigada en Canarias desde comienzos del siglo XX.

Fred. Olsen Cruise Line empezó su andadura turística en 1987 con el crucero Black Prince. Venía avalada por su experiencia, conocimiento y fama en las líneas regulares de pasajeros entre Noruega y el Norte de Europa, así como entre Inglaterra y Canarias, en la época de zafra frutera.

La experiencia se demostró viable y tras el remozado Black Prince llegaron los cruceros Black Watch, Braemar, Boudicca y, por último, el vistoso Balmoral. Tiene una clientela fiel, ingleses en su mayoría, muchos de ellos repetidores. Las limitaciones del convenio SOLAS 2010 determinaron la venta del crucero Black Prince, construido en 1966.

Vendido a la compañía venezolana SAVECA y rebautizado Ola Esmeralda, el gobierno chavista puso todas las trabas posibles y consiguió que la iniciativa fracasara. Posteriormente, el barco pasó a bandera de Sierra Leona y desde hace varios meses se encuentra en Puerto Príncipe (Haití), como buque-hotel de las fuerzas desplegadas en el desgraciado país antillano.

"Balmoral", un barco elegante, hoy en Leixoes

Foto: José Modesto

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Esta mañana, a primera hora, tiene prevista su arribada el crucero Balmoral, abanderado en Bahamas, procedente de Arrecife de Lanzarote en viaje a Mindelo (Cabo Verde), a donde continuará viaje en la próxima madrugada. Dispone de atraque en el muelle Sur y de su consignación se ocupa la delegación de Fred. Olsen. 

El último y más grande, por ahora, de los barcos de cruceros del armador noruego tan arraigado en Canarias, fue adquirido en mayo de 2006 y entregado por sus anteriores propietarios en diciembre de ese mismo año. Por entonces ya se había decidido el alargamiento del casco en los astilleros Blohm + Voss, de Hamburgo, insertándole una nueva sección de 30 metros de eslora. Los trabajos dieron comienzo en octubre de 2007 y finalizaron en enero de 2008, siendo rebautizado con el nuevo nombre de Balmoral. Desde el puerto de Dover, base habitual de Fred. Olsen Cruise Line, el buque hizo dos viajes de estreno a Canarias y después cruzó el Atlántico para posicionarse en el puerto de Miami. 

Fred. Olsen Cruise Line tiene en el mercado inglés una cuota importante de su actividad crucerística y goza de especial consideración entre el público de edad madura. Opera una flota de buques de tamaño y capacidad mediana, que cubre una parcela diferenciada de la que ofrecen los megacruceros, tan de moda. De ahí una de las claves de su éxito, con el nivel de servicios y la fiabilidad técnica que les caracteriza, avalado, además, por sus muchos años de experiencia en la atención al pasaje en las diferentes líneas entre Noruega e Inglaterra y, por supuesto, entre Inglaterra y Canarias en la temporada de zafra frutera, entre 1966 y 1986, con los buques Black Watch, Black Prince y Blenheim, entre 1970 y 1981.

El crucero "Balmoral", "flag-ship" de Fred. Olsen Cruise Line

El crucero Balmoral es un barco muy bonito y bien proporcionado, de líneas marineras armoniosas, que ha ganado en estética visual con el alargamiento realizado, al igual que sucede con su compañero de contraseña Braemar. Curiosamente, los otros dos buques de Fred. Olsen Cruise Line, Black Watch y Boudicca, también habían sido alargados en astilleros alemanes en 1982 y 1983. Como ya se ha publicado en esta misma sección, el veterano Black Prince fue vendido en octubre de 2009 a la compañía venezolana SAVECA, que opera con el denominación comercial de Ola Cruises y desde entonces enarbola el pabellón de la República Bolivariana de Venezuela con el nuevo nombre de Ola Esmeralda.

Fred. Olsen Cruise Line es una compañía cada día más conocida en todo el mundo, pues en los últimos años ha ampliado considerablemente sus itinerarios por los cinco continentes con escalas en puertos menos conocidos e importantes pero más atractivos y fondeos en sitios exóticos, a los que los pasajeros acceden por medio de los botes y los “ténder” de los barcos, así como su crucero anual de vuelta al mundo, a cargo, precisamente, del buque Balmoral, de 106 noches, que partirá de Dover el 5 de enero de 2010. En la programación del año 2012, por ejemplo, el crucero Balmoral será el encargado de repetir el viaje del mítico Titanic, con un emotivo homenaje en la posición donde el tristemente famoso trasatlántico acabó su corta vida marinera.

Construcción número 616 de los astilleros Jos L. Meyer GmbH & Co, en Papenburg (Alemania), entró en servicio en junio de 1988 bautizado con el nombre de Crown Odyssey y contraseña de Royal Cruise Line (Capital Maritime Inc.) y abanderado en Grecia y matrícula de El Pireo, sede de sus armadores. Construido en espacio cerrado, el buque había flotado por primera vez el 1 de noviembre de 1987 y entre los días 28 y 31 de diciembre del citado año realizó las pruebas de mar. El 14 de mayo de 1988 se procedió a la ceremonia de su bautizo en el puerto de Emden, y el 4 de junio hizo viaje a Tilbury, de donde partió tres días después en su primer crucero por el Báltico.

Conocido desde entonces en el puerto tinerfeño, al igual que su compañero de contraseña Royal Odyssey, la puesta en servicio de este buque representaba una clara apuesta de su armador por la innovación y los barcos de nueva generación, marcando así una clara diferencia con los restantes armadores griegos dedicados al turismo, que operaban barcos con muchos años de mar sobre sus cuadernas, algunos de ellos verdaderas reliquias a flote.

En 1990, el crucero Crown Odyssey fue abanderado en Bahamas y en 1992 fue vendido al grupo Kloster, que lo operó en el Caribe, con base en Miami, sin cambiar de nombre y con una gestión independiente. En mayo de 1996 fue transferido a la gerencia de Norwegian Cruise Line y rebautizado Norwegian Crown.

En mayo de 2000 fue transferido a Orient Line para mejorar la oferta turística del Lejano Oriente y ostentó de nuevo el nombre de Crown Odyssey. En marzo de 2003 recuperó su anterior nombre, siendo sometido a obras de gran carena en los astilleros Sembawang, en Singapore. En septiembre de ese mismo año regresó a Baltimore y en mayo de 2006 fue vendido a Fred. Olsen Cruise Line.

Cuando salió a navegar era un buque de 34.242 toneladas brutas y medía 187,71 metros de eslora total, 28,81 de manga y 6,80 de calado. Tras el alargamiento realizado es un buque de 43.537 toneladas brutas (GT) y mide 217,91 metros de eslora total y 7,25 de calado máximo. Está propulsado por cuatro motores Mak 8M601/6M35, con una potencia de 28.955 caballos acoplados a dos ejes que mueven dos hélices de paso variable y le permite desarrollar una velocidad de 22,5 nudos.

En su primera etapa disponía de alojamiento para 1.209 pasajeros y 443 tripulantes. En la actualidad son 1.340 pasajeros, repartidos en 738 cabinas, de las cuales 121 tienen balcón, 504 son exteriores, 113 interiores y 63 individuales. El nivel de confort a bordo, tanto en cabinas como en espacios públicos, es bastante aceptable, considerando que se trata de un buque de tipo medio y con la personalidad característica de Fred. Olsen Cruise Line, La tripulación está formada por 471 personas y la oficialidad es europea. Código IMO 8506294. 

El crucero "Balmoral" maniobra en su entrada al puerto tinerfeño

El crucero "Balmoral", en el muelle sur visto de popa y por babor

Fotos: Julio A. Rodríguez Hermosilla

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela desautorizó a los armadores del crucero de turismo de su misma nacionalidad Ola Esmeralda, la sociedad SAVECA, para el inicio de su primer viaje por el litoral del país, previsto para el pasado 20 de noviembre.

SAVECA había promovido una campaña de publicidad en varios diarios y páginas web de Venezuela, pero el Ministerio del Ambiente retrasó la autorización pertinente e incluso exigió la retirada de toda actividad que lo promueva hasta que no se conozcan los resultados de un estudio de impacto ambiental.

En el programa del primer viaje del crucero Ola Esmeralda, con tiene su base en el puerto de La Guaira, figura el fondeo en las proximidades de las pequeñas islas de Los Roques y La Tortuga, zonas consideradas “sensibles” por su alto valor ecológico y limitadas a una presencia regular de turistas. También tenía previsto recalar al norte de la isla de Margarita, sin necesidad de atracar en puerto, ya que el buque está dotado de una marina desplegable a popa que facilita el uso y disfrute del mar y de los deportes náuticos.

El presidente de Servicios Acuáticos de Venezuela, C.A. (SAVECA), Juan Aguilera, declaró al periódico El Nacional su deseo de encontrar las mejores soluciones posibles que levanten la prohibición, contemplando tanto la reducción de escalas previstas como un cuidadoso respeto a las normas medioambientales, que impidan deterioro alguno de los espacios naturales incluidos en el itinerario del buque.

SAVECA es la primera compañía venezolana dedicada a cruceros de turismo y la propietaria del crucero Ola Esmeralda, que opera con el nombre comercial de Ola Cruises. El barco, que fue entregado a sus nuevos armadores en el puerto de Southampton el pasado 6 de noviembre, es un viejo conocido de los puertos canarios, pues se trata del histórico Black Prince, buque señero, durante muchos años, de la flota de Fred. Olsen.

Fred. Olsen Cruise Lines acordó la venta del buque a sus nuevos propietarios el 6 de mayo de 2009 y las gestiones se hicieron a través de un broker de EE.UU. El crucero noruego finalizó su último viaje en Southampton el 16 de octubre y a continuación se procedió a los trámites para su entrega. El buque, construido en astilleros alemanes en 1966, navegó durante la temporada de zafra frutera entre Canarias, Inglaterra y el Continente y en verano, rebautizado Venus, cubrió diversas líneas de pasaje entre Inglaterra y el Norte de Europa.

En 1987 fue reconvertido en crucero de turismo, iniciando así una nueva etapa que marcó el comienzo de Fred. Olsen Cruise Line. La compañía dispone en la actualidad de una flota de cuatro buques: Black Watch, Braemar, Boudicca y Balmoral y opera en el mercado británico, preferentemente.

En declaraciones a la prensa turística especializada, el presidente ejecutivo de SAVECA, Juan Aguilera, dijo que una de las razones que motiva a los venezolanos a viajar en un crucero es que ofrece una buena relación precio-valor, en comparación a los paquetes turísticos. “Los cruceros te permiten disfrutar de una excelente gastronomía, descubrir paisajes paradisíacos, disfrutar de juegos acuáticos y, además, controlar los gastos, ya que no tienes que estar preocupado por pagar comidas, hoteles o traslados. Es decir, sólo debes concentrarte en relajarte”.

El crucero venezolano Ola Esmeralda, con capacidad para 474 personas, representa una gran oportunidad turística para el venezolano ya que recorrerá tres de los lugares más atractivos del Caribe: La Tortuga, Margarita y Los Roques. “Si analizamos el mercado turístico del país, un paquete para estos lugares es muy costoso y, a veces, hasta está dolarizado. Esto no ocurrirá con los viajes de Ola Cruises, ya que han sido diseñados pensando en las necesidades y características del venezolano. Por esta razón, nuestros precios son muy accesibles para todos los estratos de la población”, comenta Aguilera.

Es importante resaltar que para tomar este crucero no es necesario trasladarse previamente a Margarita o salir del país. “Nuestro viaje ha sido diseñado para zarpar desde el puerto de La Guaira, además no se necesita utilizar el cupo de Cadivi, ya que nuestros precios son en bolívares. Por esta razón, Ola Cruises representa una gran oportunidad turística para todos los venezolanos quienes deseen tener unas vacaciones inolvidables”.

El buque Ola Esmeralda es un “crucero ambientalista” que navegó en aguas europeas, en rutas con escalas en las costas de Inglaterra, Irlanda, Canarias y Mar Báltico, cumpliendo con los más altos estándares internacionales en materia ecológica. Además, está dotado con las últimas tecnologías para garantizar el mayor cuidado del medio ambiente y cuenta con un personal altamente calificado “que transmitirá en todo momento a la tripulación y a los turistas del crucero la importancia de cuidar el ecosistema de nuestro Mar Caribe”.

La programación inicial del crucero Ola Esmeralda consiste en dos itinerarios de tres y cuatro noches y unos precios por persona desde 275 bolívares fuertes.  En algunos medios se dice que el retraso en la decisión de los entes gubernamentales es posible que se postergue o incluso se deniegue el permiso.

El crucero venezolano "Ola Esmeralda" es el antiguo "Black Prince", viejo conocido de los puertos canarios

La marina del crucero "Black Prince", desplegada en una escala en el puerto de Santa Cruz de La Palma

Fotos: Adolfo Ortigueira Gil y Juan Carlos Díaz Lorenzo