Juan Carlos Díaz Lorenzo

Cruise & Maritime Voyages (CMV) ha fletado un buque histórico del turismo marítimo. Se llama “Azores” y tiene en su haber 67 años de vida marinera. El pasado jueves estuvo en La Coruña, donde lo fotografió nuestro estimado amigo y colaborador Manuel Candal Casado. Viene a sumarse a una flota formada por los buques “Magellan”, “Marco Polo” y “Astor” y tres fluviales llamados “Belvedere”, “Bellejou” y “Bellefleur”.

Desde septiembre de 2013 es propiedad de la compañía portuguesa Island Cruises Transportes (Portuscale Cruise), con sede en Lisboa y ostenta el nombre de “Azores”. Aunque muy reformado respecto de su aspecto original, este buque es el antiguo “Stolckholm”, el mismo que el 25 de julio de 1956 colisionó con el trasatlántico italiano “Andrea Doria” y a consecuencia del impacto provocó la desaparición de éste bajo las aguas del Atlántico Norte.

Construcción número 611 del astillero Gotaverken (Suecia), entró en servicio en febrero de 1948. Durante años cubrió la línea Göteborg-Nueva York enarbolando la contraseña de la compañía Svenska Amerika Line. En mayo de 1959 fue vendido a la institución alemana oriental Freier Deutscher Gewerkschaftsbund, con sede en Rostock. Operado por la naviera VEB Detusche Seereederei y rebautizado “Völkerfreundschaft”, comenzó  entonces una nueva etapa que habría de prolongarse hasta 1985, en la que recordamos haberlo visto en varias ocasiones en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

El buque “Azores”, en La Coruña, visto en toda su eslora por estribor

En abril de 1985 fue abanderado en Panamá y registrado a nombre de la sociedad Neptunus Rex Enterprises con el nuevo nombre de “Volker”. En diciembre de 1986 llegó a Oslo rebautizado “Fridtjof Nansen” y allí estaba cuando en mayo de 1989 lo compró Star Lauro y lo llevó a Génova, donde permaneció amarrado largo tiempo, hasta que en 1992 se decidió su transformación en crucero de turismo. Los trabajos se efectuaron en el astillero Varco Chiapella y en 1993 salió a navegar con el nombre de “Italia I” y una estampa marinera que, a excepción de la proa y el nicho del escobén, nada recordaba a su pasado.

En octubre de 1994 fue transferido a la sociedad Nina Cía. di Navigazione y pasó a llamarse “Italia Prima”. Comenzó entonces una etapa fletado a intereses alemanes, caso de los tour operadores Neckermann Seereisen y Valtur Tourist, ostentando el nombre de “Valtur Prima”. En 2001 apareció por Cuba y diciembre de 2012 lo compró Festival Crociere Spa y, con el nombre de “Caribe”, navegó por aguas del citado mar con escalas en Habana, islas Caymán y costa oeste de Méjico.

En octubre de 2004 arribó a Lisboa y, enarbolando la contraseña de la compañía portuguesa Nina SpA, en enero de 2005 salió de nuevo a navegar rebautizado “Athena”.  En 2005 pasó a manos de Classic International Cruise y en diciembre de 2008 a la compañía First Quality Cruises Inc., etapa en la que estuvo fletado por Phoenix Reisen. El 3 de diciembre del citado año fue atacado por piratas en aguas del golfo de Adén, aunque fueron repelidos por la tripulación.

En la actualidad es un buque de 15.614 toneladas brutas, 6.450 toneladas netas y 4.800 toneladas de peso muerto, en un casco de 160 m de eslora total, 21 m de manga y 7,90 m de calado. Está propulsado por dos motores Wärtsila 16V32, con una potencia de 14.300 caballos que accionan dos ejes y hélices de paso variable, que le permite mantener una velocidad de 17 nudos. Tiene capacidad para 550 pasajeros en 277 cabinas, que son 166 pasajeros más que en su etapa de trasatlántico sueco y alemán oriental. Código IMO 5383304.

Foto: Manuel Candal Caado

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Desde febrero de 2001, el veterano “Sea Cloud” tiene un compañero de singladuras llamado “Sea Cloud II”. Es un buque de factura netamente española, proyectado por la empresa SENER, fundada a finales de la década de los años cincuenta por el prestigioso ingeniero naval Enrique de Sendagorta Aramburu y construido en Astilleros Gondán (Asturias). En estos días ha mostrado la belleza de sus líneas marineras en aguas de la isla de Graciosa (Azores), donde lo ha fotografiado nuestro estimado amigo y colaborador Manuel Bettencourt.

Se trata de un buque de 3.849 toneladas de registro bruto y mide 117 metros de eslora total incluído el bauprés -81,50 m de eslora entre perpendiculares-, 16 de manga, 9,5 de puntal y 5,70 de calado máximo. Aparejado de barca de tres palos, despliega 24 velas con una superficie de 3.400 metros cuadrados. Además del casco, los mástiles de este velero están fabricados en acero naval de gran resistencia. La guinda -o altura total del palo mayor- mide 61 metros.

Estampa marinera del buque “Sea Cloud II”, visto por la aleta de estribor

Con el aparejo desplegado alcanza una velocidad normal de siete nudos, aunque con vientos constantes y en determinadas condiciones de mar puede alcanzar 16 nudos. Cuando los vientos no son propicios, dispone de dos motores Mak, con una potencia de 3.372 caballos, que le permite alcanzar una velocidad máxima de 14,7 nudos. Tiene capacidad para 96 pasajeros en diferentes categorías de camarotes, aunque todos ellos de muy alto nivel y una tripulación de 63 personas. En su concepción y diseño, los armadores siguieron la línea del histórico “Sea Cloud” y en su construcción invirtieron 40 millones de dólares.

Foto: Manuel Bettencourt

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Como ya conocen nuestros lectores, uno de los barcos más veteranos dedicados a la industria turística se llama “Azores” y ayer estuvo en el puerto de Ponta Delgada (Azores), haciendo así honor a la región de la que toma su nombre. El buque está fletado por la compañía británica Cruise & Maritime Voyages (CMV). A bordo, casi quinientos pasajeros, británicos en su mayoría, que disfrutaron de una escala primaveral en la bella ciudad gallega. Toma  el relevo al buque “Discovery”, que ha sido vendido para desguace.

El buque es propiedad de Postuscale Cruises y a pesar de su remozada estampa marinera, es uno de los cruceros de turismo más viejos que existen en la actualidad, pues tiene 67 años de vida marinera. Ha superado sin problemas las normas del SOLAS 2010 y posee un encanto especial que lo hace muy atractivo para sus pasajeros, ya que se trata de un barco con historia.

Bonito encuadre del buque “Azores”, ayer, en Ponta Delgada (Azores)

Construido en 1948 con el nombre de “Stockholm”, su nombre saltó a la fama el 25 de julio de 1956, cuando abordó y echó a pique al trasatlántico italiano “Andrea Doria”. Posteriormente navegó con los nombres de “Volkerfreundschaft”, “Fridjoft Nansen”, “Italia I” (etapa en la que fue remodelado con su nuevo aspecto), “Italia Prima”, “Valtur Prima, “Caribe”, “Athena” y el actual, “Azores”. Está muy bien conservado, como se puede apreciar en la foto de António Simas y se trata de un buque clásico de tipo medio.

Foto: António Simas

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Uno de los barcos más veteranos dedicados a la industria turística se llama “Azores” y ayer estuvo en el puerto de La Coruña, a donde arribó procedente de Avonmouth, en un viaje fletado por la compañía Cruise & Maritime Voyages (CMV). A bordo, casi quinientos pasajeros, británicos en su mayoría, que disfrutaron de una escala primaveral en la bella ciudad gallega. Toma  el relevo al buque “Discovery”, que ha sido vendido para desguace.

El buque es propiedad de Postuscale Cruises y a pesar de su remozada estampa marinera, es uno de los cruceros de turismo más viejos que existen en la actualidad, pues tiene 67 años de vida marinera. Ha superado sin problemas las normas del SOLAS 2010 y tiene un encanto especial entre sus pasajeros, ya que se trata de un barco con historia.

El buque “Azores”, a su llegada a mediodía de ayer al puerto de La Coruña

Construido en 1948 con el nombre de “Stockholm”, su nombre saltó a la fama el 25 de julio de 1956, cuando abordó y echó a pique al trasatlántico italiano “Andrea Doria”. Posteriormente navegó con los nombres de “Volkerfreundschaft”, “Fridjoft Nansen”, “Italia I” (etapa en la que fue remodelado con su aspecto actual), “Italia Prima”, “Valtur Prima, “Caribe”, “Athena” y el actual, “Azores”. Está muy bien conservado y se trata de un buque clásico de tipo medio.

Foto: José R. Montero

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En estos días es noticia en Azores la incorporación del buque “Mestre Simao”, primero de dos ferries de nueva generación contratados por la compañía Atlânticoline en el astillero Armón, en Burela (Lugo). Es un barco bonito, pintado con unos colores atractivos y tiene su base en el puerto de Horta, señalando así el comienzo de una nueva etapa en la historia de las comunicaciones del archipiélago atlántico. Hasta ahora el servicio se hacía con barcos convencionales y en verano se refuerza con buques alquilados.

Nos alegra, y mucho, que el archipiélago azoriano haya avanzado en la dirección adecuada, a pesar del retraso tan considerable acumulado en esta materia. ¿Se imaginan nuestros lectores un escenario parecido en Canarias o en Baleares?. Por lo que leemos en los blogs de los colegas portugueses especializados, la decisión justa y necesaria de dotar a Azores de este tipo de buques tiene nombre y apellidos: Carlos Reis, destacado dirigente de la administración regional. Una mente avanzada en pleno siglo XXI.

Estampa marinera del ferry “Mestre Simao”, a su llegada a Horta

Es el primero de una serie de dos buques gemelos construidos en Lugo

Tiene capacidad para 333 pasajeros y ocho vehículos

Cuando entre en servicio el segundo ferry, se establecerá un servicio triangular en las islas del grupo central, que tomará el relevo definitivo a los buques convencionales “Cruzeiro das Ilhas” y “Cruzeiro do Canal”. Por las declaraciones del actual presidente del Gobierno regional, Vasco Cordeiro, parece que las ideas están claras y no hay riesgo de retroceso en lo que se refiere a fortalecer el transporte marítimo interinsular con buques de nueva generación, como el que hoy nos ocupa que, aunque su tamaño pueda parecernos pequeño, se considera adecuado para las necesidades actuales de aquella tierra.

Armón construye un segundo buque gemelo con capacidad para 333 pasajeros y ocho vehículos y hay intención de un tercer buque un poco más pequeño, para 287 pasajeros y 12 vehículos. La inversión total es de 18,6 millones de euros. El ferry “Mestre Simao” registra 748 toneladas brutas y 224 toneladas de peso muerto, mide 40 m de eslora y 10,75 m de manga y está propulsado por dos motores MTU, con una potencia de 2.240 kw acoplados a un eje y una hélice de paso variable y una velocidad de 16 nudos. Ojalá no esté lejano el día en que haya que sustituirlos por otros mayores, porque ello significará que el transporte marítimo habrá consolidado sus objetivos.

Fotos: Miguel Nóia (oportodagraciosa.com)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Los blogueros portugueses nos facilitan el conocimiento de los barcos que se mueven por sus respectivas áreas geográficas, como es el caso del puerto de Graciosa (Azores), donde se encuentra nuestro estimado amigo y colega Manuel Bettencourt. En esta oportunidad hace referencia al buque portacontenedores “Furnas”, de bandera lusa, que es uno de los barcos encargados de atender el tráfico de mercancías entre las islas del citado archipiélago y el continente portugués.

El buque “Furnas”, en la maniobra de aproximación al puerto de Graciosa (Azores)

El buque “Furnas” es propiedad del Banco Espirito Santo, de Lisboa y está operado por la sociedad Mutualista Açoreana de Transportes Marítimos, con sede en Ponta Delgada. Construido en el astillero Damen Yichang (China), entró en servicio en 1998 con el nombre de “Hydra J”. En octubre de 2000 pasó a llamarse “Mekong Star” y en febrero de 2002 recuperó su nombre original. Desde enero de 2007 navega en su actual etapa.

Es un buque de 4.450 toneladas brutas, 2.141 toneladas netas y 5.555 toneladas de peso muerto, en un casco de 100 m de eslora total, 18 m de manga y 5,7 m de calado máximo. Puede cargar 518 TEUS y dispone de dos grúas Liebherr de 40 toneladas de potencia de izada cada una. Está propulsado por un motor MAN-B&W, de 5.384 caballos de potencia sobre un eje y una velocidad de 14 nudos. Código IMO 9164548.

Foto: Manuel Bettencourt

 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Están muy felices en la isla de Graciosa (Azores) con la reciente inauguración de la rampa de su puerto, lo que permite una eficacia absoluta en las operaciones de carga rodada. El estreno lo ha hecho el ferry griego “Express Santorini”, fletado por la compañía Atlânticoline para atender la campaña de verano entre varias islas del archipiélago. En el contrato también participa el fast-ferry “Hellenic Wind”.

Celebramos que haya llegado la rampa al puerto de Graciosa y lamentamos que la miopía del gobierno autónomo de Azores no lo hubiera hecho mucho antes, con los beneficios indudables que ello habría tenido para el mejor desarrollo y eficacia en las comunicaciones marítimas. Hasta la campaña anterior, el transporte de vehículos se hacía mediante una rampa lateral del barco, con las limitaciones que ello comporta. En las fotos de nuestro estimado amigo y colaborador Manuel Bettencourt, varios momentos de la maniobra y atraque del ferry.

El ferry “Express Santorini” maniobra a su llegada al puerto de Graciosa

La rampa es una obra sencilla y ha tardado mucho tiempo en construirse

Un autobús ha sido el primero en estrenar la nueva rampa de Graciosa

Se ha abierto una nueva etapa en la historia de las comunicaciones de Azores

Fotos: Manuel Bettencourt

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La compañía portuguesa Atlânticoline negocia alquilar un trimarán de Austal para que opere entre varias de las islas del archipiélago de Azores, informa Manuel Bettencourt en su página web oportodagraciosa.com. En la actualidad y sólo en los meses de verano existe un servicio de ferry y fast-ferry entre las islas del grupo central, contratado con una compañía griega, disponiendo las demás de enlaces a cargo de buques menores.

Sin embargo, en los últimos meses, el Gobierno autónomo ha emprendido un plan de modernización portuaria, consistente en la construcción de rampas para facilitar las operaciones de carga rodada, ya que no todos los puertos azorianos disponen de este medio. Es de advertir, asimismo, un incremento considerable en el número de escalas de cruceros de turismo. Azores tiene grandes atractivos, lo que es tenido en cuenta por las compañías de la industria turística.

El trimarán de Austal que quiere fletar Atlânticoline es un primo hermano del “Benchijigua Express”, aunque algo más pequeño: 102 m de eslora total, 26,80 m de manga y 4,20 m de calado. Tiene capacidad para 1.165 pasajeros y 254 coches. La propulsión corresponde a tres motores MTU 20V8000, que accionan tres “water jets” y le permite mantener una velocidad de 40 nudos. El buque está disponible, por lo que si el acuerdo se firma, será posible verlo operando el próximo verano.

Vista de proa del trimarán de Austal que quiere fletar Atlânticoline

Foto: Austal Ships

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se ha levantado notorio malestar en los medios marítimos portugueses ante el anuncio de Atlânticoline de un nuevo concurso en pleno mes de agosto para el fletamento de los enlaces interinsulares en el archipiélago de Azores para el periodo 2013-2015. Una de las voces autorizadas que se han quejado del asunto es el historiador y bloguero portugués Luis Miguel Correia.

Se dice que el nuevo concurso ha sido “hecho a la medida” de las necesidades de la  compañía griega Hellenic Seaways, propietaria de los buques “Express Santorini” y “Hellenic Wind”, que ha encontrado desde hace tiempo hueco para la explotación de estos dos buques durante la campaña de verano. Uno de los veranos ganó el concurso Fred. Olsen, pero la compañía española declinó asumir el contrato.

El ferry “Express Santorini” maniobra en el puerto de Graciosa

Sucede que sólo en verano existe este servicio entre las islas del grupo central de Azores. Las quejas vienen, además, porque el contrato va a parar a manos extranjeras y la industria y los armadores portugueses no muestran interés por este servicio. El intento para construir dos ferries específicos no avanza y, mientras tanto, existe un ferry llamado “Atlántida”, construido en los astilleros de Viana do Castelo (ENVC), que está amarrado desde su entrega y han fracasado todos los intentos para su venta, entre ellos al gobierno de Venezuela.

Reclaman los sectores marítimos portugueses que Atlânticoline flete el ferry “Atlántida” y con ello se compense al astillero y los costes financieros que soporta, pero parece que gusta más dar el servicio a los griegos, con un ferry convencional (19 nudos) y un fast-ferry (28 nudos) ya entrados en años. La excusa de Atlânticoline es que el barco citado no alcanza la velocidad requerida.

Las reacciones no se han hecho esperar. El presidente de la Cámara de Comercio de Viana do Castelo, José María Costa, considera “una vergüenza” el concurso abierto para fletar “a la medida” a dos barcos extranjeros, mientras el ferry “Atlántida” sigue amarrado. El sindicato de los trabajadores del astillero ENVC pide el boicot de los productos azorianos y acusa a las autoridades del archipiélago de “andarem a brincar com os impostos dos portugueses”.

La novedad en la campaña de este año es que la mayoría de los puertos azorianos ya tienen rampa en sus atraques, de las que carecían hasta no hace mucho. Viendo lo que sucede en Azores entendemos perfectamente lo bien que estamos en Canarias en lo que a transporte marítimo se refiere. Mientras tanto, Madeira sigue incomunicada en el servicio marítimo de ferry con el Continente después de la retirada forzada de Naviera Armas y la torpeza de unos políticos nefastos que no piensan en su pueblo, aunque sí les interesan sus votos.

Foto: Manuel Bettencourt

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Nuestro estimado amigo y colaborador Manuel M. Bettencourt nos envía desde la isla Graciosa, en Azores, estas fotos de la llegada, esta mañana, del buque de turismo “Expedition” que, como su propio nombre indica, está dedicado al turismo de expedición, aquel que busca otros escenarios diferentes de los cruceros clásicos. Aquí lo vemos maniobrando entre bandazos debido a la mar de fondo reinante en la zona.

No sólo son destinos remotos, como la Antártida o las masas de hielo próximas al Ártico o rincones paradisíacos de África, Asia o América, sino espacios más cercanos, islas con puertos pequeños, como sucede en este caso, con un gran atractivo y una belleza paisajística singular y, por supuesto, acompañado de buena gastronomía y la hospitalidad de sus gentes.

El buque “Expedition”, abanderado en Liberia, es un antiguo ferry construido en Dinamarca para el tráfico doméstico de aquel país y entró en servicio en julio de 1972 con el nombre de “Kateggat”. Desde mayo de 2008 es propiedad de la sociedad GAP Shipping Co. Ltd., con sede en Barbados. Los trabajos de adaptación para su nuevo cometido se realizaron en los astilleros de Rauma (Finlandia).

Registra 6.336 toneladas brutas, 1.900 toneladas netas y 965 toneladas de peso muerto y mide 105,20 m de eslora total, 18,93 m de manga y 4,71 m de calado. Está propulsado por dos motores Burmeister & Wain, con una potencia de 8.096 kw, que le permite mantener una velocidad de 17 nudos y de los 1.200 pasajeros de su primera etapa, en la actualidad tiene capacidad para 180. Código IMO 7211074.

Con el práctico a bordo, el buque “Expedition” se dispone a maniobrar

Después de virar, comienza a dar atrás babor al muelle

Y comienzan los bandazos debido a la mar de fondo

Y así estuvo hasta que consiguió quedar a resguardo

El barco atracado y los pasajeros recorriendo la isla

Fotos: M.M. Bettencourt