Juan Carlos Díaz Lorenzo

En los primeros días de este año, una comisión compuesta por cinco especialistas hidrógrafos y el jefe del proyecto embarcó en Ushuaia (Argentina) a bordo del buque de investigación oceanográfica “Hespérides” con la finalidad de realizar la campaña Galileo-IHM, cuyo principal objetivo consiste en obtener posicionamiento del servicio abierto Open Service (OS) en altas latitudes y analizar las señales recibidas de sus satélites.

Durante el tránsito a bordo del BIO “Hespérides” desde Ushuaia hasta Isla Decepción se consiguió tener posicionamiento exclusivamente Galileo con cuatro de los cinco satélites que están plenamente operativos más las señales de uno en pruebas lográndose así el objetivo. Este posicionamiento, exclusivamente con señales Galileo, en altas latitudes del Hemisferio Sur supone un importante hito por tratarse del primer resultado del primer proyecto piloto de un país europeo, informa la Armada española.

El BIO “Hespérides”, fondeado en las proximidades de Isla Decepción

El proyecto piloto Galileo-IHM tiene como objetivo realizar pruebas de recepción del sistema satélite en altas latitudes del Hemisferio Sur. Dichas pruebas son necesarias para confirmar la calidad de la cobertura y la señal en zonas donde resulta difícil obtener datos medidos. Estos ensayos suponen un verdadero reto dado el estado inicial de la constelación Galileo, que actualmente dispone de solo cinco satélites plenamente operativos, más otros cinco en diferentes estados de alistamiento.

Por iniciativa y financiación de la Subdirección General de Gestión de Programas de la Dirección General de Armamento y Material y con el apoyo del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el Instituto Hidrográfico de la Marina está llevando a cabo este proyecto piloto de pruebas del nuevo Sistema de Navegación Global Satélite (GNSS) Europeo Galileo. Este plan piloto se enmarca en una solicitud de la Agencia Europea GNSS (GSA) a sus países miembros.

Foto: Armada española

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Los responsables del proyecto Pegaso han dado por concluido su trabajo a bordo del buque de investigación oceanográfica “Hespérides” (A 31). Dicho proyecto estudia la relación entre los procesos químicos que se producen en el mar y la formación de nubes en la atmósfera. En los océanos alejados de los continentes y de la actividad humana, la vida marina es la fuente principal de partículas para las nubes.

El proyecto ha sido liderado por el Instituto de Ciencias del Mar, organismo dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas y se ha desarrollado a bordo del buque de la Armada española desde el pasado 2 de enero, cuando zarpó desde el puerto argentino de Ushuaia, informa la Armada española. El equipo lo componen 29 biólogos, físicos y químicos de Alemania, Inglaterra, Irlanda, Finlandia, Italia, Argentina, Canadá y España.

Las aguas de la Antártida vistas desde la proa del BIO “Hespérides” 

Los investigadores han analizado simultáneamente la diversidad y actividad del plancton, la emisión de gases de éste, el tamaño, forma y composición química de las partículas atmosféricas y la composición de las gotas de las nubes. El BIO “Hespérides” ha visitado regiones marinas con gran actividad biológica y una atmósfera muy limpia, para lo que se han realizado tomas de muestras en tres áreas caracterizadas por la abundancia de plancton, ubicadas en las inmediaciones de las Islas Orcadas, de las Islas Georgias y del Archipiélago Palmer.

Una parte del muestreo se ha llevado a cabo dentro de la Zona Económica Exclusiva argentina, por lo que un oficial de la Armada de ese país embarcó a bordo del “Hespérides” en calidad de observador. La mayor parte de las 38 singladuras que ha durado la campaña se han desarrollado en zonas de acumulación de témpanos, circunstancia que ha sido aprovechada por la dotación para adiestrarse en la navegación entre hielos. El buque viaja a Ushuaia, donde realizará una escala logística de siete días.

Foto: Armada española

 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Un helicóptero del buque rompehielos chino “Xue Long” consiguió rescatar en cinco viajes de 45 minutos a los 52 pasajeros del buque ruso “Akademik Sholkaskiy”, después de diez días apresados entre los hielos de la Antártida. La noticia ha dado la vuelta al mundo, pues no en vano ha tenido en vilo después de que les haya tocado pasar a bordo el Día de Navidad y también Año Nuevo.

La última noticia al respecto, según informa la Australian Maritime Safety Autothority (AMSA), es que los pasajeros están sin novedad a bordo del buque de apoyo “Aurora Australis” y que el rompehielos chino que acudió en su ayuda también está aprisionado entre los hielos. A la espera de que mejore el tiempo, se mantiene a la expectativa de que en breve plazo pueda ganar más abierta. Habrá que ver quién paga el gasto que supone el rescate de esta expedición, cuya naturaleza ha sido contestada en algunos sectores científicos.

El buque “Akademik Sholkaskiy”, atrapado entre los hielos de la Antártida

El buque rompehielos chino “Xue Long” también está atrapado

Los expedicionarios se encuentran a bordo del buque “Aurora Australis”

La expedición que viajaba a bordo del buque “Akademik Sholkaskiy” rememora la campaña antártica del explorador australiano Douglas Mawson, realizada en la zona entre 1911 y 1914. Capas de hielo de tres metros inmovilizaron el barco que, aunque tiene el casco reforzado para la navegación en aguas polares, no es un rompehielos. La tripulación rusa permanece a bordo y tratará de salir de su trampa con la ayuda del buque chino, que ahora también está bloqueado.

El viaje, que comenzó en noviembre, ha terminado antes de lo previsto. El 24 de diciembre se complicó la situación y el capitán del buque “Akademik Sholkaskiy” pidió ayuda. La llamada fue captada por la AMSA y al día siguiente otros dos barcos especializados se dirigían en su ayuda. El 27 de diciembre se encontraban a 15 y 20 millas de distancia, pero el empeoramiento de las condiciones atmosféricas retrasó el salvamento de los 52 pasajeros. Sólo los pingüinos que habitan en la zona se acercaron al costado del buque apresado para contemplar al extraño visitante de sus dominios.

El buque “Akademik Sholkaskiy” es el tercero de una serie de diez unidades de la clase “Akademik Shuleykin”, construidos entre 1982 y 1985 en el astillero Oy Laivateollisuus, en Turku (Finlandia). Se trata, en origen, de barcos equipados para labores de investigación del Servicio de Hidrología y Meteorología, Academia de las Ciencias, Ministerio de la Industria del Gas y Ministerio de Geología en tiempos de la URSS. Registra 1.754 toneladas brutas, 526 toneladas netas y 620 toneladas de peso muerto y mide 71,60 m de eslora total, 12,60 m de manga y 4,70 m de calado. Está propulsado por dos motores Ruskiy, con una potencia de 3.180 caballos y anda 12 nudos. 

Fotos: AFP, Yong Wang (Chinese Arctic and Antarctic Administration) y Alex Kozyr.  

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Desde hace algo más de una semana se encuentra atrapado en la Antártida el buque ruso “Akademik Shokalskiy”, con 74 personas a bordo, entre científicos, turistas y 22 tripulantes. Zarpó de Nueva Zelanda el 29 de noviembre con el afán de conmemorar el primer centenario de la expedición del explorador australiano Douglas Mawson y quedó atrapado el 24 de diciembre, cuando se encontraba a unas cien millas al este de la estación antártica francesa Dumont d’ Urville.

El buque rompehielos “Xue Long”, construido en 1983 en astilleros de Ucrania, fracasó en su primer intento por liberar al buque científico ruso. La niebla y la nieve han impedido el vuelo de un helicóptero para el rescate y el grosor del hielo han dificultado la aproximación, obligando a desistir también a un rompehielos australiano. El punto más cercano a mar abierta está a unas 16 millas, según estimaciones de los técnicos. El estado de ánimo a bordo es bueno y han celebrado la despedida de 2013 y la bienvenida de 2014.

El buque ruso “Akademik Sholkalskiy”, atrapado en la Antártida

Foto: AFP

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El Buque de Investigación Oceanográfica Hespérides (A-33) arribó el 16 de agosto al puerto de Santa Cruz de La Palma, en una escala de descanso para el personal, que se prolongó por espacio de unas treinta horas. El citado buque se encuentra ahora situado al noroeste de Canarias, continuando con la misión encomendada, consistente en una expedición oceanográfica en el Atlántico Ecuatorial, dentro del marco del proyecto MOC2 (Memoria Oceánica del Clima), financiado por el Plan Nacional de Investigación.

El BIO Hespérides tiene su base en Cartagena y está a disposición de la Unidad de Tecnología Marina, organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es un buque de la Armada Española, construido en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán, en Cartagena, y entró en servicio en 1991. Dispone de once laboratorios bien equipados que ocupan una superficie de 345 m².

El próximo mes de noviembre, informa la Armada, el BIO Hespérides participará en la expedición “Circunnavegación Malaspina 2010: Cambio Global y Exploración de la Biodiversidad del Océano Global”, una campaña científica en la que participarán 400 investigadores de todo el mundo y 57 oficiales de la Armada, que estudiarán la biodiversidad del océano y el impacto del cambio global.

Dicha expedición toma su nombre del marino Alejandro Malaspina, quien a finales del siglo XVIII dirigió la primera expedición científica de circunnavegación española y de cuya muerte se cumplen 200 años en el presente año 2010.

El BIO Hespérides ha sido el primer buque de la Armada Española que rebasó el Círculo Polar Ártico. Ha realizado quince campañas en la Antártida, llevando a bordo a equipos de científicos de diversas ramas que han profundizado sobre el conocimiento del clima, biología, oceanografía física, geología o geofísica del planeta.

El BIO "Hespérides", en aguas de Santa Cruz de La Palma

Foto: Francisco Noguerol Cajén