Juan Garrido López, in memoriam

marzo 25, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El tiempo feliz, medido en años, en el que tuvimos la satisfacción de conocer y tener entre nuestros amigos entrañables al capitán Juan Garrido López, no se puede resumir con facilidad en estas líneas apresuradas. En la madrugada del pasado 14 de febrero ordenó su última maniobra y largó cabos hacia la singladura eterna, en la que desde entonces navega pleno del afecto de sus muchos amigos, fieles y leales en todo tiempo y circunstancia, entre los que tenemos el honor de encontrarnos.

Juan Garrido López (Las Palmas de Gran Canaria, 1931-2015) sintió de joven la llamada del mar y después de hacer sus estudios de bachillerato en el Colegio Claret, en la capital grancanaria, en 1949 ingresó en la Escuela Oficial de Náutica de Santa Cruz de Tenerife, de la que salió alumno en mayo de 1953. Embarcó como agregado en el buque “Costa Americana” y después continuó en otros buques de Hijos de Ángel Ojeda, hasta que en noviembre de 1955 obtuvo el título de piloto de la Marina Mercante.

El capitán Juan Garrido López y quien suscribe, en un encuentro del año 2014

Después navegó como oficial en el petrolero “Aníbal”, uno de los barcos del armador valenciano Ramón Marí Pino y en la motonave “Isla de Columbretes”. En enero de 1958 ingresó en CEPSA, compañía en la que navegó en varios petroleros, entre ellos el histórico “San Marcial”, en el que permaneció varias campañas. Este buque y su gemelo “Talavera” eran entonces los mayores de la flota de la Compañía Española de Petróleos. En agosto de 1962 obtuvo el título de capitán de la Marina Mercante y su primer mando fue la barcaza de desembarco “CEPSA Tercero”, en la que realizó 25 viajes entre Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y El Aaiún, llevando material para las prospecciones petrolíferas de las cuadrículas del desierto.

Después se abrió una larga etapa de 27 años estrechamente vinculada con el puerto de La Luz, en la que Juan Garrido López ejerció primero como capitán inspector de la compañía de remolcadores Cory (Miller y Cía.) y asumió el mando del legendario remolcador “Tamarán”, con el que participó en 14 rescates en aguas de Canarias y de la vecina costa africana y, después, desde diciembre de 1983 y por espacio de una década, como práctico titular del puerto de la capital grancanaria.

“Este es el bagaje profesional –escribe el entrañable amigo y colega Juan Francisco Fonte– de un gran marino, un enamorado del Puerto de La Luz al que sirvió con total entrega y con la mejor ilusión (…). Era Juan Garrido todo un prototipo de hombre de mar, entregado en cuerpo y alma a su profesión en quien confiaban los comandantes de Marina y la Autoridad Portuaria. Pero también destacaba su gran amor al puerto de La Luz plasmando ideas y dando sugerencias sobre nuevos proyectos como recogieron en muchas ocasiones las páginas de La Provincia, siendo un directo asesor desde el año 1967 de cualquier acontecimiento o detalle relacionado con la vida diaria de nuestro puerto que reflejaba en este rotativo”.

Juan Garrido tenía un carácter abierto y sincero, una amabilidad proverbial y un humor socarrón. Durante casi cuarenta años fue promotor de una comida mensual en forma de paella entre las gentes de la mar relacionadas con el puerto de La Luz. La tradición se remonta, como explica el amigo Fonte, cuando se encontraba en el puerto de Vigo para recibir en enero de 1983 el remolcador “Bandama”, construido en el astillero Enrique Lorenzo y Cía. y allí coincidió con Marcial Hernández Alayón, inspector de flota de Antonio Armas Curbelo, que también recibía del mismo astillero otro barco llamado “Volcán de Tamia”.

Con Juan Garrido y su adorable esposa Carmen mantuvimos entrañables encuentros en su casa de la calle Obispo Rabadán, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Siempre nos recibieron con una gran amabilidad y compartimos muchas horas de amena charla y algún almuerzo, como paréntesis necesario de nuestra estancia en el camarote del capitán del remolcador “Fortunate”, conservado en la azotea de su domicilio. Descanse en paz el admirado y muy apreciado amigo, que siempre vivirá en el recuerdo de nuestra memoria fértil.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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2 comentarios to “Juan Garrido López, in memoriam”

  1. José de Barrasa said

    Viejo amigo de la familia, que descanse en paz.

  2. Paco Burgos said

    Cuando un amigo se va, se parte de nuestra vida. Descansa en paz

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