Correos emite un sello del 125º aniversario del submarino de Isaac Peral

marzo 23, 2014

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Al costado del histórico submarino “Isaac Peral”, expuesto en el Museo Naval de Cartagena, se celebró recientemente el acto de presentación del sello que conmemora el 125 aniversario de la botadura del sumergible español. Al acto asistieron el delegado del Gobierno en Murcia, Joaquín Bascuñana; la alcaldesa de Cartagena, Pilar Barreiro; el almirante jefe del Arsenal de Cartagena, Fernando Zumalacárregui, el almirante de Acción Marítima, Salvador María Delgado Moreno, el director del Museo Naval, Pablo Zárate y el presidente de Correos, Javier Cuesta, entre otras autoridades.

El sello, segundo que homenajea al submarino Peral después del emitido en 1964, tiene un formato de 28,8 x 40,9 mm. Su tirada es de 220.000 ejemplares y su valor facial de 0,54€, lo que permitirá su difusión por toda España. La impresión está realizada por el sistema offset, en papel engomado. 

Sello conmemorativo del 125º aniversario de la botadura del submarino de Isaac Pertal

Isaac Peral y Caballero (Cartagena, 1 de junio de 1851 – Berlín, 22 de mayo de 1895) es uno de los oficiales de la Armada cuya memoria ha pervivido en el transcurso del tiempo, a pesar de su corta vida, pues falleció a la edad de 43 años con el empleo de teniente de navío. En 1885, Peral dio un paso adelante en el reto de la navegación submarina cuando expuso a sus superiores jerárquicos la solución ideal con un proyecto propio –pese a que no era ingeniero–, que fue concienzudamente analizado y finalmente expuesto al ministro de Marina, Manuel de la Pezuela y Lobo, que apoyó el proyecto. En abril de 1887, el ministro Rodríguez de Arias autorizó la construcción y pese a algunas opiniones contrarias, el proyecto consiguió salir adelante gracias al apoyo que recibió de la reina regente María Cristina. 

De casco de acero con forma de huso, el submarino mide 22 m de eslora, 2,76 m de puntal y 2,87 m de manga. Desplaza 77 toneladas en superficie y 85 toneladas en inmersión. La propulsión estaba a cargo de dos motores eléctricos Inmish de 30 caballos de potencia cada uno, alimentados por una batería L’ Electrique de acumuladores de 613 elementos a 220V, que accionaban dos ejes y sus hélices correspondientes de la firma inglesa Thornycroft y la daba una velocidad de ocho nudos. 

Presidencia del acto de presentación, en el Museo Naval de Cartagena

Dotado de un tubo lanzatorpedos de 360 mm, podía alojar tres torpedos Schwarzkopf y además de un periscopio disponía de un “aparato de profundidades” que le permitía navegar en inmersión hasta una cota de 30 m, mantener el trimado del buque en todo momento mediante el lastrado de tres tanques y gobernarlo en el rumbo deseado. Tenía una autonomía de 66 horas y un radio de acción de 284 millas. El coste ascendió a 300.000 pesetas y llevaba una tripulación de doce hombres.

Nueve meses después de la puesta de quilla, el 8 de septiembre de 1888, en San Fernando (Cádiz), se procedió a la puesta a flote en medio de una gran expectación. El 25 de diciembre se hicieron pruebas en dique y para las pruebas de mar se nombró una comisión presidida por el capitán general del Departamento, Florencio Montojo Trillo, que impuso la superación de pruebas navegación y velocidad y evoluciones, inmersión dinámica con pruebas de velocidad, lanzamiento de torpedos y pruebas de carácter táctico. 

Entre 1889 y 1890, Isaac Peral realizó diversas pruebas con su invento y demostró que podía navegar en inmersión a la voluntad de su comandante, con la cota y rumbo predefinidos y en mar abierta. Puso de manifiesto, asimismo, que podía atacar de noche a cualquier buque de superficie sin ser visto –no así durante el día, en la maniobra contra el crucero “Cristóbal Colón” y otras unidades menores– y aunque la comisión técnica nombrada al efecto avaló el éxito de la mayoría de las pruebas y se le concedió la Cruz del Mérito Naval con distintivo rojo. Peral había solicitado realizar una prueba clave con su submarino, como era navegar en inmersión entre Algeciras y Ceuta, pero el permiso le fue denegado. 

En noviembre de 1890 el ministro de Marina, Cánovas del Castillo, trasladó a Peral un escrito de su predecesor en el cargo, Beránger Ruiz de Apodaca, al Consejo de Ministros, en el que se le ordenaba que “el comandante del torpedero submarino entregará al arsenal de la Carraca, bajo inventario, acumuladores, bombas, generadores y demás efectos y material de buque”. 

Lo cierto es que el invento de Peral cayó en desgracia y oscuros intereses desecharon su valía y perfeccionamiento posterior y no satisfechos con ello, orquestaron una campaña de descrédito contra su autor, que se vio abocado a pedir la baja en la Armada y tuvo que defenderse ante la opinión pública en la medida de sus posibilidades, pues también le cortaron los accesos a los medios oficiales y finalmente consiguió publicar un manifiesto en un periódico satírico de la época, pagándolo de su bolsillo. 

El mayor experto en la historia del submarino de Isaac Peral y su creador es el oficial de la Armada Diego Quevedo Carmona, que nos ha deleitado con sus exquisitos trabajos de investigación y divulgación. Desechado en la España decimonónica, la invención del submarino fuera de nuestras fronteras cambió radicalmente la doctrina y la estrategia naval desde que se comprobó su utilidad, dando así origen al arma submarina. En época tan temprana como 1898, el almirante George Dewey, jefe de la Escuadra estadounidense que cercó la bahía de Santiago de Cuba y causó el desastre de la bahía de Manila, reconoció que si España hubiera tenido un solo submarino del tipo Peral no hubiera podido mantener el bloqueo más allá de un día. 

El submarino de Isaac Peral, visto por la aleta de babor

Sorprendentemente, en un país que vive en su mayoría de espaldas al mar, el submarino de Isaac Peral ha llegado hasta nuestros días. Bien es verdad que pudo no haber sucedido, si analizamos brevemente el devenir de los acontecimientos. En junio de 1892 se le desmontaron todos los equipos, así como el tubo lanzatorpedos y los motores. Luego quedó el casco abandonado en el arsenal de La Carraca y por real orden de 3 de noviembre de 1913 se ordenó su desguace, lo que no llegó a cumplirse. Pero siguió sumido en el olvido, hasta el punto de que fue utilizado como retrete por el personal del astillero.  

En 1929, el almirante Mateo García de los Reyes, primer comandante del Arma Submarina española, consiguió remolcarlo a Cartagena y en 1930 se puso en seco frente a la Base de Submarinos. En diciembre de 1965, a petición del Ayuntamiento de Cartagena, se convirtió en monumento formando parte de la plaza de los Héroes de Cavite y allí tuvimos ocasión de verlo hace veinte años cuando asistimos a la puesta a flote del BIO “Hespérides” en el astillero de la entonces Empresa Nacional Bazán. En 2002, tras la remodelación del frente marítimo de la ciudad, se trasladó a una fuente ubicada en el Paseo Alfonso XII, junto al puerto deportivo y el 15 de diciembre de 2012 se trasladó a su nuevo emplazamiento, en el que tres almirantes, Francisco Javier Franco Suanzes, Salvador María Delgado Moreno y Fernando Zumacalarregui, al igual que en su día lo hiciera el almirante Mateo García de los Reyes, han puesto mucho interés para que el submarino de Isaac Peral siga navegando en la Historia.  

Ahora, en su nuevo emplazamiento, convertido en un icono de la historia naval militar española, el submarino de Isaac Peral nos muestra su aspecto original, después de concienzudos estudios de un equipo de especialistas, que han tenido en cuenta los cortes sufridos y los sucesivos repintados, que han sido una veintena desde 1930. Y en cuanto al color, se ha optado por el gris oscuro conservando la mayor parte de la imprimación superficial de color plata como protección del acero. Sin embargo, hay estudios e informes periodísticos que dicen que hubo un tiempo en el que el color fue negro y rojo, plateado e incluso con el aspecto de una ballena con el lomo mojado. Es posible que, como apunta el capitán de navío Pablo Zárate, director del Museo, al tratarse de un prototipo Peral cambiase el aspecto físico de su invento para comprobar si la gente sabía distinguirlo.

El rechazo que sufrió Peral en vida encontró merecida recompensa a su esfuerzo y su memoria. Son muchas las ciudades y pueblos de España que lo tienen en su callejero, plazas, centros docentes y un largo etcétera. En Cartagena y San Fernando se conservan las viviendas donde nació y vivió parte de su carrera. Tres submarinos de la Armada han llevado su nombre: “Isaac Peral” (A-0), de fabricación estadounidense, activo entre 1917 y 1932; “Isaac Peral” (C-1), construido en Cartagena y activo entre 1928 y 1950; e “Isaac Peral” (S-32), ex “USS Ronquil” (SS-396), clase Balao de la Segunda Guerra Mundial modernizado a Guppy IIA, activo en entre 1971 y 1987. Está previsto que el primer submarino de la serie S-80 en construcción en el astillero de Navantia en Cartagena, lleve el nombre de “Isaac Peral” (S-81).

Fotos: Armada española y Juan Carlos Díaz Lorenzo

 

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