Transporte marítimo y lenguaje político

marzo 12, 2014

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Naviera Armas gestiona el alquiler de un ferry convencional para sustituir al denostado catamarán “Alcántara Dos”, al que los inconformistas políticos herreños le han puesto la proa, apenas cinco meses después de su puesta en servicio. Vamos a ver con qué nos sorprende la compañía, pues existe un inconveniente para que el servicio pudiera hacerlo cualquiera de los barcos que tiene operativos, a excepción de los ferries “Volcán de Tauce” y “Volcán de Taburiente”. Y es el puerto de Los Cristianos, que tiene limitaciones operativas para que pueda operar un barco de mayor tamaño. Por cierto, nada ha hecho la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife para solucionar dicha cuestión.

Es curioso el léxico que emplea el presidente del Cabildo Insular de El Hierro, Alpidio Armas, cuando dice –según leemos en Diario de Avisos– que “el actual barco nos hunde, es nefasto, pues sus condiciones de navegabilidad no sirven para el Atlántico”. No decía lo mismo hace cinco meses. Este profesional de la política, junto a otros de su misma condición, empresarios y algunos adulones, tienen el dudoso mérito –del que salieron impunes– del “asalto” en mayo de 2012 al ferry “Volcán de Taburiente”, cuya lamentable actuación causó considerables perjuicios a los pasajeros de La Gomera y La Palma y un extra coste operativo a la naviera y no les pasó nada. ¿La Justicia es igual para todos?.

Es posible que el catamarán “Alcántara Dos” no sea el barco más adecuado para cubrir la línea Los Cristianos-El Hierro cuando soplan temporales en la mar. Ni éste ni ningún otro. Es incómodo navegando con tiempos de proa y provoca el mareo con cierta facilidad. Hemos tenido un invierno duro y ha suspendido ocho salidas, ninguna de ellas por causas técnicas. Como todas las embarcaciones de alta velocidad, existen unas limitaciones operativas en función de la altura de ola, entre otras consideraciones. Tiene un elevado consumo de combustible y dudamos que haya alcanzado una mínima rentabilidad. Lo que sí ha conseguido es generar rechazo y dañar la imagen del servicio y de la compañía.   

El catamarán “Alcántara Dos” será sustituido en breve. Al menos esa es la intención

Estamos de acuerdo en que éste no es el tipo de barco que necesita El Hierro. Cuando publicamos la noticia en esta misma sección, nos mostramos sorprendidos y escépticos. Sin embargo, como decíamos al principio, en noviembre de 2013 todos estaban contentos con la oferta de Naviera Armas y el presidente del Cabildo Insular, el primero de ellos. Ahora las tornas han cambiado. Y aunque en parte tengan razón, lo curioso –y lo peligroso– es cuando los políticos se meten a capitanes, navieros e ingenieros navales, sin que arriesguen lo más mínimo de sus bolsillos y pretendan decidir en lo ajeno. Todo con tal de no reconocer sus propios errores por no haberse asesorado convenientemente y apresurado a lanzar fuegos artificiales antes de que acabara la fiesta, todo con tal de salir en la foto.

El catamarán “Alcántara Dos”, como dice Manolo Vidal, portavoz de Naviera Armas, se ajusta a los requerimientos de la concesión. Suerte que la compañía tiene la voluntad de sustituirlo –otra cosa es que consiga con la rapidez deseable el barco adecuado en cuanto a características y precio–, pues podría no interesarle mantener el servicio con la isla. En ese caso habría que convocar nuevo concurso de Obligación de Servicio Público, con el riesgo de que quede desierto, pues la línea no es atractiva y no están los tiempos para que las navieras se acuerden de El Hierro por amor al arte. Se trata de empresas privadas que arriesgan sus capitales en un momento económico delicado, en el que la ocupación está bajo mínimos, agravada por la carestía del combustible y si no hay tráfico suficiente y una mínima rentabilidad, el servicio peligra. Así de claro.

El invento de la Obligación de Servicio Público supone una subvención de 18 millones de euros –casi tres mil millones de las antiguas pesetas– en cuatro años. Paga la caja pública. No importa. Sale de nuestros impuestos. Único caso en el transporte marítimo de Canarias, para un servicio claramente deficitario, en el que salvo en fechas puntuales, el resto de los días el barco tiene escasa ocupación. Los dirigentes del Cabildo Insular de El Hierro –a excepción de Tomás Padrón, en su tiempo– y los ayuntamientos de la Séptima Isla han sido incapaces de hacer atractiva a su isla y no han sabido o no han querido abrir las puertas a un turismo sostenible y dinámico en una oferta diferenciada. Y es una pena, pues tienen parte importante de la responsabilidad.

Quede claro, bien claro, que no nos oponemos a que El Hierro tenga el servicio marítimo que le corresponde, pero estimamos que debería ser en igualdad de condiciones al resto de Canarias. Estamos mal acostumbrados a la política de subvenciones. Esta historia es la pescadilla que se muerde la cola. Recordamos, hace años, siendo Héctor de Armas director general de Trasmediterránea en Canarias, la que se armó en El Hierro cuando se decidió el cambio en la salida del ferry “Villa de Agaete” de Santa Cruz de Tenerife a Los Cristianos, pese a que acortaba en cuatro horas la duración del viaje. Sin embargo, pese a la oposición, en poco tiempo el resultado fue visible. Creció el número de pasajeros, coches y carga rodada. La idea era sencilla: se trata de unir desde los puertos más cercanos, siguiendo el mismo y exitoso ejemplo de La Gomera. La estrategia sigue vigente.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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